Ácidos Exfoliantes para la Cara: Tipos y Beneficios

Nos gusta tratar con delicadeza la piel de nuestro rostro; razón por la cual existen muchas rutinas de cuidado destinadas a cuidar el cutis. Por ese motivo, pensar en aplicarse ácidos para la cara podría causarte preocupación. Sin embargo, no debes dejar que el nombre te asuste. Los ácidos, como los muy conocidos alfa hidroxiácidos (AHA), ofrecen excelentes beneficios para la piel.

Se los conoce por sus propiedades exfoliantes, ya que los AHA tienen la capacidad de romper el “pegamento” que sostiene a las células muertas de la piel. Al disolver esos enlaces, las células muertas se caen, permitiendo que la piel nueva quede en la superficie. Los exfoliantes AHA tienen la capacidad de destapar poros, tratar granos, reducir la hiperpigmentación y suavizar líneas de expresión todo a la vez.

Provenientes de diversas fuentes como la caña de azúcar o los cítricos, estos ácidos solubles en agua son especialmente versátiles. Según el que escojas, podrás beneficiarte de sus particulares características, como por ejemplo potenciar el colágeno o hidratar tu piel.

Este Es El Exfoliante Correcto Para Tu Tipo De Piel

¿Qué son los alfahidroxiácidos y los betahidroxiácidos?

Los ácidos exfoliantes, los alfahidroxiácidos (AHA), los betahidroxiácidos (BHA) y los polihidroxiácidos (PHA) se han convertido en el último hit del mundo de la belleza. Los polihidroxiácidos, más suaves y menos irritantes, se añaden a la lista. Vale la pena realizar la investigación y empezar a usarlos porque el resultado es notable: piel luminosa, con menos manchas y mejor textura.

Exfoliantes físicos y exfoliantes químicos: ¿cuál es la diferencia?

Existen varios tipos de exfoliantes: los físicos (también llamados mecánicos) y los químicos. En resumen: los físicos exfolian mediante pequeños gránulos y los químicos son los ácidos. “Los exfoliantes mecánicos son formulados a partir de partículas que en contacto con la piel ejercen una fricción por la cual se produce esa renovación celular, mientras que los exfoliantes químicos actúan facilitando el desprendimiento celular por acción sobre las uniones entre las células", aclara la farmacéutica Estefanía Blanco.

“Los exfoliantes mecánicos son interesantes para zonas corporales o para pieles resistentes y sanas que no manifiesten patología o inflamación, mientras que los exfoliantes químicos estarían indicados en el resto de los casos, eligiendo entre los distintos tipos en función de las necesidades de cada piel”.

Desde CeraVe añaden que “los exfoliantes químicos contienen ácidos o enzimas que descomponen los lípidos que funcionan como ‘pegamento’ entre las células muertas de la piel, consiguiendo que se desprendan”. También existen los exfoliantes enzimáticos que “son más suaves, más naturales, actúan con enzimas y no con ácidos como los anteriores ni con granos.

Cuándo usar exfoliantes químicos y cuándo usar exfoliantes físicos

  • Exfoliantes químicos (ácidos): Para mejorar arrugas finas, acné y cicatrices, ya que es mucho más efectiva y actúa más a largo plazo que la exfoliación mecánica. La exfoliación química es ideal para personas con acné activo, rosácea o piel sensible, ya que una exfoliación mecánica puede producir irritación o, incluso, infecciones.
  • Exfoliantes físicos o mecánicos: Para pieles “normales” en buen estado: tienen un efecto inmediato de mejora de la textura, 1 o 2 veces (como mucho) a la semana.

Cabe recordar que “la limitación que tienen los exfoliantes mecánicos es que se deben aclarar y que debemos tener la precaución de no ejercer demasiada presión en la fricción para no dañar la piel”, menciona el equipo de expertas de CeraVe.

“En principio no existe ningún ingrediente específico con el que no podamos mezclar los AHA. Lo que sí debemos tener en cuenta es que en pieles muy sensibles estos ácidos no deben mezclarse con retinol o derivados que también favorezcan una renovación celular.

Tipos de Ácidos Exfoliantes AHA

¿Cuáles son los diferentes tipos de AHAs? ¿De dónde provienen? ¿Cuál es el indicado para tu tipo de piel? Aquí encontrarás las respuestas: hemos compilado todo lo que necesitas saber sobre los exfoliantes AHAs más comunes.

Ácido Glicólico

El ácido glicólico es el alfa hidroxiácido con las moléculas más pequeñas de todos, lo que le permite traspasar tejidos y penetrar en la piel, llegando más profundo. Cuánto más penetra, más resultados produce. No solo retira células muertas, sino que también actúa sobre el daño producidos por el sol, la hiperpigmentación, las arrugas y líneas de expresión.

Además, este ácido derivado del azúcar de caña es humectante, por lo que atrae la humedad y mantiene la piel hidratada. Sin dudas, es el ácido más potente de todos los AHA. Pero hay que tener cuidado con su alta efectividad: este ácido es muy fuerte, y puede irritar la piel si no estás acostumbrado a usarlo. Empieza poco a poco, con un producto que contenga menos del 5% de este ácido y luego sube paulatinamente, recurriendo a preparados que tengan del 8 al 10%.

Ácido Láctico

El ácido láctico es una excelente opción para iniciarte en el uso de los AHAs. Proviene de la leche agria y tiene moléculas más grandes que el ácido glicólico. El ácido láctico tiene múltiples funciones y cumple todas las que hace el ácido glicólico, pero de manera más suave, dado que las moléculas tardan más en penetrar la piel.

Para aprovechar las propiedades hidratantes del ácido láctico, busca un producto con un 2% de concentración o más. Para una correcta exfoliación, necesitarás una concentración de entre el 5 y el 10%. Si quieres que tu epidermis gane en grosor y potenciar la producción de colágeno, opta por una concentración mayor (en torno al 12%).

Ácido Mandélico

Entre la lista de los grandes componentes para la piel, está el ácido mandélico. Tiene moléculas más grandes, por lo que se trata de un excelente exfoliante AHA para “mantener” el buen estado de la piel. Trabaja de manera más lenta, siendo ideal para pieles extremadamente sensibles. No obstante, también es efectivo para combatir la hiperpigmentación, daños solares y líneas de expresion.

El ácido mandélico se obtiene de las almendras amargas, tiene grandes propiedades antimicrobianas y protege a la piel del acné.

Ácido Málico

El ácido málico es otro de los AHA de molécula grande. En este caso, proviene de las manzanas. Tiene características exfoliantes, pero no es lo suficientemente potente para actuar como ingrediente único. En concentraciones superiores al 2%, el ácido málico es un excelente compañero de trabajo del ácido glicólico y láctico. Combinados con el ácido málico, estos trabajan de manera más efectiva.

Ácido Tartárico

El tamaño de las moléculas de ácido tartárico dobla las del ácido glicólico. Por tanto, penetra la piel demasiado lento como para ser efectivo por sí solo. Este AHA destaca por ser un buen regulador del PH. El ácido tartárico se encuentra en uvas, plátanos y tamarindos. Contiene propiedades antioxidantes y es un excelente complemento de ácidos más fuertes para obtener mejores resultados.

Ácido Cítrico

Tal y como su nombre lo indica, este AHA proviene de frutas cítricas como las naranjas y los limones. Si bien este AHA sirve como exfoliante en concentraciones del 10% o más, su bajo pH de 2,2 contribuye a aumentar la sensibilidad de la piel. Entre las características más preciadas del ácido cítrico están sus propiedades antioxidantes y antibacterianas.

Suele estar presente en productos para el acné y protectores solares, en bajas concentraciones.

Otros Ácidos Utilizados en el Cuidado de la Piel

Existen ingredientes como el ácido hialurónico que, aunque lleva el nombre «ácido», no actúa como exfoliante.

Ácido Retinoico y sus Derivados

El ácido retinoico es ampliamente utilizado en dermatología, bajo prescripción médica, por su potente acción antiedad. Sus derivados, como el retinol, el retinaldehído y la tretinoína, ofrecen beneficios similares con menor intensidad y se encuentran disponibles sin receta. Estos compuestos ayudan a reducir arrugas, mejorar el tono de la piel y promover la renovación celular.

Ácido Ferúlico

Este antioxidante, derivado de plantas, está ganando popularidad por su capacidad para combatir los radicales libres y prevenir el envejecimiento cutáneo.

Ácido Salicílico

El ácido salicílico comparte las propiedades de los ácidos en general, como la capacidad de exfoliar y mejorar la textura de la piel, pero se diferencia por su capacidad antiinflamatoria y su eficacia en el tratamiento del acné, tanto en su forma retentiva (comedones) como inflamatoria. Se encuentra en productos cosméticos en concentraciones de alrededor del 5% y también se utiliza en peelings y tratamientos específicos en clínicas dermatológicas.

Guía de Ácidos para el Cuidado de la Piel en Otoño

Con la llegada del otoño, es el momento ideal para reparar y consentir nuestra piel después de los excesos del verano. Durante los meses de sol, piscina, playa y calor, nuestra piel puede verse afectada por la resequedad, las manchas y la acumulación de células muertas. Para brindarte el cuidado que mereces, los ácidos son grandes aliados. Hemos recopilado en una guía con los ácidos que necesita tu piel en estos momentos.

Ácido Glicólico

Ideal para exfoliar y eliminar manchas provocadas por el sol. En esta estación, el ácido glicólico es perfecto para devolverle vida a la piel dañada por el sol. Su capacidad para exfoliar profundamente hace que la piel se vea más clara, brillante y suave.

Ácido Láctico

Aporta hidratación además de exfoliar, lo que lo convierte en una excelente opción para pieles sensibles o secas.

Ácido Cítrico

Con propiedades antioxidantes, este ácido protege la piel contra los radicales libres y regula el pH de los cosméticos. Este ácido es una opción perfecta si sientes que tu piel ha perdido brillo. Úsalo con moderación, ya que puede ser más irritante en pieles sensibles.

Ácido Salicílico

Es una beta hidroxiácido (BHA) y es particularmente eficaz para las pieles grasas y con tendencia al acné. Penetra en los poros y elimina el exceso de grasa, lo que ayuda a mantener la piel limpia y libre de brotes. Es perfecto para equilibrar las pieles que sufren de brotes después del verano debido al sudor y el uso constante de protector solar. Úsalo en limpiadores o tónicos para una limpieza profunda.

Ácido Mandélico

Es un AHA más suave que el glicólico o el láctico, lo que lo convierte en una excelente opción para pieles sensibles. Exfolia suavemente y mejora el tono de la piel sin causar irritación. Es perfecto para quienes buscan una exfoliación suave sin comprometer la barrera de la piel.

Ácido Ascórbico (Vitamina C)

Es un antioxidante poderoso que ayuda a proteger la piel de los radicales libres y a estimular la producción de colágeno.

Ácido Hialurónico

No es un exfoliante, sino que su función principal es retener el agua en la piel, manteniéndola profundamente hidratada. Después de un verano donde la piel ha estado expuesta al sol y a la deshidratación, este ácido es clave para restaurar el nivel de agua perdido. Combínalo con otros productos humectantes en tu rutina de mañana y noche para potenciar sus beneficios.

Cómo Incorporar Ácidos en tu Rutina Facial

Incorporar ácidos en tu rutina facial diaria puede ser beneficioso para mejorar la textura de la piel, tratar el acné, reducir la hiperpigmentación y mantener una apariencia saludable.

Comienza siempre con una cara limpia y seca antes de aplicar cualquier ácido. Aplica el ácido según las instrucciones del producto. Para los ácidos exfoliantes como el ácido glicólico generalmente se recomienda aplicarlos en una capa delgada sobre la piel limpia y seca. Para los sueros con ácido hialurónico o vitamina C, aplícalos después de los ácidos exfoliantes y antes de las cremas hidratantes.

  • Ácido Glicólico: Ayuda a exfoliar la piel, mejorar la textura y reducir las manchas oscuras.
  • Ácido Hialurónico: Hidratación profunda y relleno de la piel.
  • Ácido Ascórbico (Vitamina C): Potente antioxidante que ilumina la piel y ayuda a combatir los signos del envejecimiento.

Recomendaciones Generales para el Uso de Ácidos

Ya hemos visto las características de cada tipo de ácido, pero hay determinadas recomendaciones generales que siempre deberíamos cumplir para evitar efectos adversos. Al fin y al cabo, es importante recordar que todos ellos realizan una acción exfoliante, por lo que empleados de manera incorrecta, pueden llegar a producir consecuencias contrarias a las deseadas.

  • Utiliza fotoprotector solar: Es uno de los principales mandamientos de la belleza, pero es todavía más imprescindible si estamos empleando un producto con ácidos AHAs, BHAs o PHAs, pues “la piel está mucho más sensible y desprotegida y se puede quemar más fácilmente”.
  • Ve poco a poco: Debido a su acción exfoliante, al principio pueden irritar bastante, así que se recomienda “empezar a usarlos en concentraciones más bajas e ir aumentando hasta que la piel se vaya acostumbrando. Del mismo modo, se pueden usar menos tiempo si irritan la piel, e ir dejándolos durante más horas a medida que la piel se aclimate".
  • De noche, mejor: Aunque en concentraciones bajas o con ácidos suaves se pueden emplear de día, ella aconseja que en general se empleen por la noche (en cualquier caso, el fotoprotector es imprescindible).
  • Sin retinoides: Teniendo en cuenta que los retinoides también pueden ser bastante potentes, se desaconseja usar éstos de noche y los ácidos de día, “ya que vamos a irritar demasiado la piel y la exfoliación excesiva puede provocar una pérdida del manto lipídico natural de la piel y, al agredirla, perder su acción barrera”.
  • Testa el producto: Antes de lanzarte a aplicar un nuevo producto en el rostro, especialmente si tienes la piel sensible, es preferible hacer un pequeño test en una zona no visible para saber si puede irritar demasiado o no. Eso sí, recuerda que cierto escozor o picor en la piel durante los primeros días es normal.
  • La hidratación es clave: Para compensar la potente acción de este tipo de ácidos, se recomienda “usar un sérum o cremas que sean ricas en hidratantes o que sean regenerantes de la piel, como podría ser el ácido hialurónico o el factor de crecimiento epidérmico”.
  • Da un descanso a tu piel: La piel se va acostumbrando a la acción de este tipo de ácidos (y llega un punto en el que no se puede emplear más concentración) e incluso puede tornarse resistente, endurecerse o secarse. Así que aconseja “usarlos una temporada y descansar, con ello volveremos a tener ese efecto exfoliante e hidratante”. Normalmente, el tiempo adecuado ya viene indicado en las instrucciones de cada cosmético.
  • Vigila tu rutina: Seguro que las pieles grasas o con acné habrán sentido la tentación de conjugar el uso de un ácido de este tipo con otros cosméticos de ingredientes o acción similar, algo que se desaconseja, pues “al usar un limpiador exfoliante, un tónico con alcohol y un AHA u otro tipo, estamos agrediendo la piel en lugar de mejorarla”. Así que mejor si los otros productos son más suaves.
  • No te pases con la dosis: Como vemos que el producto funciona, quizá queramos aumentar la dosis que empleamos en demasía, pero todo tiene un límite. “Algunas dosis muy altas y pH muy bajos solo deberían ser de uso médico, ya que el profesional va a controlar no solo eso, sino además el tiempo de exposición. Una dosis demasiado alta podría provocar quemaduras en la piel”, indica. Ante la duda, sigue siempre las instrucciones de uso del cosmético y no lo emplees más tiempo del indicado.

Si es la primera vez que usas ácidos, comienza con concentraciones bajas y no los combines todos de una vez.

Si tienes dudas sobre qué ácido es el más adecuado para ti o cómo integrarlo en tu rutina diaria, consulta con un dermatólogo.

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