El cáncer de piel, definido como el crecimiento anormal de las células cutáneas, se desarrolla con mayor frecuencia en áreas del cuerpo expuestas al sol. Los tipos principales son el carcinoma de células basales, el melanoma y el carcinoma de células escamosas. Cada año, se diagnostican aproximadamente 3 millones de casos en todo el mundo. Por ello, reducir la exposición a los rayos ultravioleta y seguir una alimentación saludable puede disminuir las probabilidades de desarrollar este tipo de cáncer.
La alimentación es un factor ambiental modificable que se ha asociado con diferentes tipos de tumores, y, por lo tanto, también podría estar relacionado con el riesgo de cáncer de piel. La evidencia científica actual sugiere que una dieta rica en frutas, verduras, especias y granos puede disminuir el riesgo de cáncer.
La explicación biológica para la reducción del riesgo de cáncer se basa en que tanto las frutas como las verduras son ricas en fibra, carotenoides, vitaminas C, E, selenio y fitoquímicos, todos ellos sustancias potencialmente anti-carcinogénicas. Además, un mayor consumo de frutas, verduras y hortalizas se relaciona con un peso corporal saludable, provocando una relación inversa entre el consumo de frutas y verduras y el riesgo de cáncer en cualquier localización, como es el cáncer de piel.
Las verduras crucíferas han sido objeto de estudio por sus potenciales efectos protectores frente al cáncer, como son el brócoli, coliflor, coles de Bruselas... Los compuestos contenidos en estos alimentos han demostrado ejercer un efecto protector en el desarrollo de cánceres del tracto digestivo, hígado, pulmón y mama, tanto in vivo como en modelos animales.

Verduras crucíferas como brócoli, coliflor y coles de Bruselas
Sin embargo, no se ha demostrado con exactitud qué compuesto por sí solo es el responsable del efecto protector frente al cáncer, aunque parece muy poco probable que haya un único compuesto relacionado con esta asociación protectora.
Patrones dietéticos protectores
Un estudio reciente ha asociado una dieta saludable a un menor riesgo de carcinoma basocelular en poblaciones cuyos antecedentes de exposición al sol y antecedentes familiares de cáncer de piel fueron documentados. El equipo de científicos del estudio investigó la adherencia de tres patrones dietéticos y su relación con el riesgo de cáncer de piel:
- La dieta mediterránea
- La dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension)
- La dieta pro-vegetariana
Dieta mediterránea
Es una valiosa herencia cultural y se caracteriza por ser una dieta equilibrada, variada y con un aporte de nutrientes adecuado. Destaca el tipo de grasa que lo caracteriza (aceite de oliva, pescado y frutos secos), las proporciones en nutrientes principales (cereales y vegetales como base de los platos y carnes o similares como guarnición) y la riqueza en micronutrientes fruto de la utilización de productos vegetales frescos, locales de temporada, hierbas aromáticas y condimentos. Es baja en grasas saturadas y rica en monoinsaturadas, hidratos de carbono saludables y en fibra dietética. Además, existe una gran riqueza en antioxidantes, polifenoles y otras sustancias de origen vegetal. Ha demostrado la disminución del riesgo cardiovascular, la diabetes y la hipertensión arterial.

La dieta mediterránea es rica en aceite de oliva, pescado, frutas y verduras.
Dieta DASH
Es una alimentación diseñada para el control de la presión arterial. Se basa en el consumo de frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, lácteos bajos en grasa, aves, pescados y bebidas sin azúcares añadidos, limitando la ingesta de sodio menos de 2300 mg/día. Este patrón dietético ha demostrado ser muy efectivo para controlar los pacientes con hipertensión arterial y disminuir las concentraciones de colesterol LDL y triglicéridos.
Dieta pro-vegetariana
La dieta pro-vegetariana (o también conocida como dieta vegana estricta) incluye una amplia variedad y abundancia de alimentos basados en frutas y verduras, legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos, sin productos lácteos, carnes, pescados, huevos y alimentos de origen animal en general. Las dietas veganas han demostrado reducciones en las concentraciones de colesterol LDL, del peso corporal y de la presión arterial.
Resultados del estudio
Como conclusiones al estudio, las personas con una mayor adhesión a la dieta mediterránea obtuvieron una reducción del 72% del riesgo de enfermedad a igual exposición y antecedentes familiares de cáncer de piel. En el caso de la dieta DASH, esta reducción del riesgo fue del 68%, mientras que no se encontró asociación entre el patrón dietético pro-vegetariano y el riesgo de carcinoma basocelular. El menor riesgo de este tipo de cáncer asociado con estos patrones dietéticos parece estar relacionado con el consumo de frutas y productos lácteos bajos en grasa.
Los productos lácteos son una buena fuente de calcio y vitamina D. Los autores señalan que ambos nutrientes son importantes para el desarrollo de queratinocitos (células predominantes de la epidermis que contienen una proteína llamada queratina, implicada en el crecimiento de las células epiteliales de la piel). Esto podría explicar la asociación inversa observada entre el consumo de lácteos y el riesgo de carcinoma basocelular, aunque los investigadores advierten que se necesitan más estudios confirmatorios.
Alimentos clave para la protección de la piel
Estos son los diez alimentos más saludables para nuestra piel por aportar hidratación, antioxidantes, proteínas, betacaroteno, ácidos grasos omega-3 y omega-6, además de efectos antiinflamatorios y descongestivos, y un largo etcétera de beneficios.
- Pescado azul: Alto contenido de omega-3, vitamina E, proteínas y zinc.
- Té verde: Contiene polifenoles, antioxidantes que protegen contra los rayos del sol.
- Aguacate: Fuente de vitaminas E, C y K, omega-3, potasio y magnesio.
- Nueces: Contenido muy alto de omega-3 y vitamina E, hierro y zinc.
- Pipas de girasol: Fuente de zinc, vitamina E y vitaminas del grupo B, ácidos grasos del omega-3.
- Soja: Contiene isoflavonas, proteínas, ácidos grasos omega-3 y omega-6, minerales y vitamina K.
- Batata: El betacaroteno favorece la producción del colágeno, vitamina E.
- Brócoli: Contiene muchas propiedades antioxidantes gracias al zinc, las vitaminas A y C, además de carotenoides y luteína.
- Tomate: Rico en vitamina C y K, carotenos importantes que son antioxidantes potentes que ayudan contra el daño que ocasionan los rayos UVA en nuestra piel.
- Chocolate negro: Contiene antioxidantes, y además logra que tu piel esté más hidratada y mejore su textura, además de reducir y prevenir las arrugas.
Vitaminas y suplementos para una protección extra
Además de usar protector solar a diario, ¿sabías que algunos alimentos y suplementos vitamínicos pueden proteger tu piel de forma natural contra el cáncer y el fotoenvejecimiento? Los alimentos ricos en antioxidantes, como la vitamina C, la vitamina E y la vitamina B3, no sólo son beneficiosos para el organismo, sino también para proteger la piel. Consume muchos cítricos (naranjas, piña, pomelo) y verduras de hoja verde (espinacas y col rizada) para proteger tu piel de forma natural. La vitamina C de estos alimentos es fundamental para la síntesis de colágeno y elastina, además de actuar como un potente antioxidante que protege de los rayos UV y del fotoenvejecimiento.
La vitamina E es otra vitamina que puede añadir a su dieta para aumentar la protección de la piel. Esta vitamina liposoluble se encuentra en los frutos secos, los aceites vegetales y las verduras de hoja verde. Por último, busque alimentos ricos en vitamina B3, como patatas, lentejas, plátanos, guindillas, atún y pavo. Esta potente vitamina aumenta la producción de colágeno, previene la inmunosupresión y la carcinogénesis inducidas por los rayos UV y ayuda a mejorar la capacidad de la piel para combatir los daños solares que inevitablemente conducirán al cáncer de piel.
También se recomienda considerar añadir un par de suplementos importantes y asequibles a tu rutina vitamínica:
- Heliocare: un suplemento derivado de un helecho tropical llamado polypodium leucotomos, reduce el riesgo de cáncer de piel no melanoma.
- Niacinamida: (también conocida como vitamina B3), reduce el riesgo de cáncer de piel no melanoma.

Una alimentación rica en antioxidantes y vitaminas es fundamental para proteger la piel.
Otros nutrientes y alimentos beneficiosos
- Betacaroteno: Se encuentra en verduras de color naranja y verduras de hoja verde.
- Vitamina D: Se puede obtener a través de alimentos y suplementos.
- Ácidos grasos Omega-3: Se encuentran en pescados grasos como el salmón, las sardinas, la caballa, el arenque y el atún blanco.
- Curcumina: El ingrediente activo en la cúrcuma.
- Té: Contiene catequinas.
- Granadas: Llenas de ácido elágico.
- Ajo: Gracias a su alto contenido en antioxidantes como la lisina y la quercetina.
- Jengibre: Es un poderoso antioxidante que ayuda a reducir los radicales libres de nuestro organismo, tiene propiedades antitumorales.
- Espinacas: Las verduras de hoja verde como las espinacas, las acelgas o la lechuga son vegetales con un alto rango de carotenoides responsables de liberar los radicales libres que dañan nuestro cuerpo.
Recomendaciones adicionales
- Protector solar: Utiliza protector solar a diario, incluso en días nublados.
- Visita al dermatólogo: Acude a tu dermatólogo dos veces al año para un examen de piel de cuerpo completo.
- Protección física: Usa un sombrero de ala ancha y anteojos de sol afuera y permanece bajo una sombrilla en la playa o la piscina.
Recuerda que, al protegerte del sol y seguir una dieta adecuada, no sólo te estás protegiendo del cáncer de piel, sino también del fotodaño inducido por los rayos UV, que conduce al envejecimiento prematuro de la piel.