El dolor de origen muscular es una condición común en la práctica clínica, especialmente entre pacientes con dolor crónico. El síndrome miofascial se define como el dolor originado en el músculo esquelético, caracterizado por dolor referido a una zona vecina del músculo afectado, la existencia de puntos gatillo (PG), y el acortamiento de la fibra muscular que restringe la movilidad normal.
Técnicas Intervencionistas para el Dolor Miofascial
El tratamiento intervencionista del dolor miofascial se realiza tras la localización clínica del músculo afectado, mediante la historia y la exploración física. Este tratamiento consiste en la inyección de toxina botulínica en los puntos dolorosos de la musculatura superficial o profunda.
La toxina botulínica produce un bloqueo reversible de la fibra muscular, impidiendo la liberación de acetilcolina de las terminales nerviosas de la placa motora. En los últimos años, se han descubierto nuevos mecanismos de actuación de la toxina, como el bloqueo de la liberación de otros neuropéptidos de las sinapsis nociceptivas, lo que contribuye a su acción analgésica.
La localización precisa de la musculatura a tratar se ha realizado tradicionalmente mediante electromiografía (EMG) de sonido en la musculatura superficial o escopia en la musculatura profunda. Sin embargo, la ecografía se está consolidando como un método de localización preferente en las unidades del dolor, ofreciendo varias ventajas:
- No emite radiación al paciente ni al médico.
- Permite la visualización en tiempo real de la musculatura superficial y profunda.
- No precisa de instalaciones especiales.
- Permite ver estructuras como pleura, vasos sanguíneos y riñón, aumentando la seguridad de las técnicas de bloqueo.
Por lo tanto, la ecografía es actualmente la técnica de punción guiada de elección en la musculatura.
Músculos Comúnmente Afectados
Los músculos que con más frecuencia causan dolor crónico son el trapecio en la zona cervical, y el cuadrado lumbar, el psoas y el piriforme en la zona lumbar.
Trapecio
El trapecio es el músculo más importante de la zona cervical, participando en la extensión de la columna cervical y dorsal, en los movimientos de lateralización cervical y en los movimientos de la escápula y el hombro. El síndrome miofascial en el trapecio puede aparecer tras accidentes de tráfico o acompañar síndromes de dolor postquirúrgico en esta zona.
La técnica se realiza localizando los puntos gatillo en el músculo e inyectando de 1/2 a 1 ml de toxina botulínica con 20 U/ml. Se utiliza la ecografía para localizar el músculo, que se encuentra inmediatamente debajo del tejido graso subcutáneo, y se inyecta en el espesor del músculo con punción ecoguiada. La ecografía permite visualizar la pleura al realizar punciones en el trapecio medio e inferior, lo que ayuda a evitar un neumotórax, una complicación grave de esta técnica.
Generalmente, se realiza una inyección de 100 U de toxina botulínica A (Botox®) o 300 U de Disport® en cada lado del trapecio.
Cuadrado Lumbar
La afectación del cuadrado lumbar es una causa frecuente de lumbalgia. Este músculo participa en el mantenimiento de la postura erguida y contribuye a los movimientos de extensión y lateralización de la columna lumbar. Aunque no es superficial, su borde externo es accesible a la exploración, donde se pueden localizar puntos gatillo.
La localización ecográfica del cuadrado lumbar es relativamente sencilla. En pacientes delgados, se utiliza una sonda plana colocada por encima de la cresta ilíaca, subiendo hacia la última costilla. La sombra del polo inferior del riñón indica el nivel del peritoneo, y por encima de él aparece la masa muscular del cuadrado lumbar. En pacientes obesos, se prefiere la sonda curva para mayor profundidad.
La inyección se realiza con 100 U de toxina botulínica A (Botox®) o 300 U de Disport®, diluidas en 5 ml de suero fisiológico.
Psoas
El psoas participa poco en la movilidad lumbar, su función principal es la flexión de la cadera. Sin embargo, su contractura puede producir dolor lumbar y someter a una gran presión a los discos intervertebrales, ya que se origina en la cara lateral de las vértebras y discos lumbares. Es un músculo fácil de bloquear debido a su tamaño y grosor.
Al ser profundo, solo es accesible a la palpación en la zona de inserción y en su recorrido a través del abdomen, donde se pueden encontrar puntos gatillo activos. La visión ecográfica del psoas no es sencilla debido a su situación profunda y cubierta por estructuras óseas. Colocando la sonda en posición longitudinal paralela al eje de la columna a nivel lumbar y deslizando desde la línea media hacia el lateral, se produce una imagen que proyecta la sombra de las apófisis transversas, permitiendo el paso de las ondas ecográficas entre ellas. Esta zona es donde se encuentra el psoas y se puede bloquear, dirigiendo la punta de la aguja en dirección medial.
El bloqueo del psoas se realiza con 100 U de toxina (Botox®) o 300 U de Disport diluidas en 5 ml de suero fisiológico.
Piriforme
El piriforme puede causar dolor referido a la zona lumbar y a la parte posterior del muslo. En ocasiones, puede afectar al nervio ciático produciendo cuadros de seudo ciática. Su función primordial es la rotación externa de la cadera. Es profundo y solo accesible a la palpación en los puntos de inserción.
La localización ecográfica del piriforme es sencilla. Colocando la sonda curva en la zona glútea en sentido perpendicular al eje del cuerpo y desplazándola lentamente hacia abajo, se localiza la cabeza del fémur, dibujándose un triángulo entre el glúteo mayor por encima, el hueso ilíaco por debajo y la cabeza del fémur por la parte externa, donde se localiza el músculo piriforme. Flexionar la rodilla del paciente y rotar el fémur ayuda a identificar el músculo.
Se administran 100 U de toxina A (Botox®) o 300 U de Disport® en 5 ml de suero fisiológico.
Complicaciones
Las complicaciones de estas técnicas son raras y suelen ser autolimitadas. En los tratamientos con toxina botulínica sobre el músculo trapecio, pueden producirse cuadros de incremento súbito e intenso del dolor en la zona inyectada, aunque suelen ser autolimitados. Si el cuadro es muy aparatoso, la inyección de un anestésico local con un corticoide puede aliviarlo.
Se han descrito cuadros pseudogripales de corta duración y cefaleas tras la inyección de toxina en los músculos. Una complicación poco frecuente pero grave es la de producir un neumotórax durante la inyección en el trapecio, riesgo minimizado mediante el uso de la ecografía para visualizar la pleura.
La utilización de la toxina botulínica en el tratamiento del dolor miofascial tiene un nivel de evidencia bajo. El tratamiento del síndrome piriforme tiene un nivel de evidencia más alto (1B), mientras que el dolor lumbar sería de 2A.
El Efecto "Barbie Botox"
En el ámbito de la medicina estética, se ha popularizado el uso de la toxina botulínica en el músculo trapecio con fines estéticos, conocido como "Barbie Botox". Este procedimiento busca reducir visualmente el tamaño de los hombros y alargar el cuello, imitando la apariencia de la muñeca Barbie. Sin embargo, es crucial evaluar la evidencia científica disponible sobre la efectividad y seguridad de este tratamiento.
Una revisión bibliográfica de ensayos clínicos sobre el uso de la toxina botulínica en la hipertrofia del músculo trapecio mostró que la administración de la toxina provoca una ligera reducción del grosor muscular. Se registraron efectos secundarios temporales, como dolor durante la inyección, eritema y debilidad muscular después del tratamiento, que se resolvieron de manera espontánea.
Los estudios también destacan la importancia de la precisión en la técnica de inyección para evitar complicaciones, como la lesión del nervio accesorio, que puede generar dolor en el hombro e incapacidad funcional.
Evidencia Científica y Resultados de Estudios
Varios estudios han investigado la efectividad de la toxina botulínica en el tratamiento del dolor miofascial y la hipertrofia del trapecio. A continuación, se presentan algunos hallazgos clave:
- Chen et al (2021): Evaluaron a 20 pacientes mujeres y encontraron una ligera reducción en el grosor del músculo trapecio después de la aplicación de Onabotulinumtoxin‑A. Solo se informó debilidad muscular en una paciente durante el primer mes.
- Supornpun et al (2022): Realizaron un seguimiento de los efectos de Onabotulinumtoxin‑A e Incobotulinumtoxin‑A en 20 pacientes femeninas. No se registraron efectos secundarios ni complicaciones.
- Wang et al (2023): Analizaron los cambios generados en el músculo trapecio hipertrófico tras la aplicación de Lanbotulinumtoxin‑A, comparando el método convencional y el método de distribución nerviosa. Ambos métodos mostraron una disminución del grosor del músculo, siendo el método de distribución nerviosa ligeramente más efectivo.
Estos estudios sugieren que la toxina botulínica puede ser una opción segura para reducir el tamaño del músculo trapecio y aliviar el dolor muscular, aunque los resultados son modestos y se requiere más investigación para confirmar estos hallazgos.
Botox explicado: Todo lo que debes saber | Dr. Jessica García, medicina estética
Riesgos y Beneficios del "Trap Tox"
El "Trap Tox" es la abreviatura de Trapezius botox, un tratamiento que se usa desde hace muchos años para aliviar cefaleas tensionales vinculadas a la contractura del trapecio, espasmos musculares, dolor neuropático, contracturas de repetición, sobrecargas musculares crónicas, distonías, espasticidad en pacientes afectados de esclerosis múltiple, parálisis cerebral, secuelas de un ictus, entre otras muchas afecciones musculares.
El tratamiento, básicamente, consiste en infiltrar toxina botulínica en el músculo trapecio para relajar su contracción, aliviar la tensión y mitigar los dolores y secuelas como las mencionadas anteriormente. Pero como cualquier tratamiento médico, conlleva riesgos que pueden variar desde molestias locales y debilidad muscular temporal hasta asimetrías si no se aplica correctamente.
Es importante acudir a alguien que no sólo sepa de neurotoxinas, sino también de anatomía, como un dermatólogo o un cirujano plástico, si queremos adentrarnos en esta aventura. Ellos pueden decirte si eres candidato al bótox corporal y asegurar una aplicación correcta si sigues adelante. Sin embargo, no en todos los casos está aconsejado. El tratamiento con neuromoduladores está contraindicado en embarazadas, lactantes, personas con enfermedades neuromusculares o alergia a la toxina botulínica. Además, a nivel médico, el Traptox está indicado en los casos que hemos comentado, pero por regla general, en estética no solemos recurrir a este procedimiento.
Bótox Corporal y Deporte
Los músculos grandes y potentes no deberían estar mal vistos en las mujeres, de hecho, fortalecerlos es crucial para la salud general, la flexibilidad y la postura. Así, el bótox corporal no es una herramienta para reducir los músculos sanos, sino una forma de ayudar a abordar los desequilibrios y cualquier otra cosa que cause dolor o mala postura.
El deporte tonifica y fortalece la musculatura, aliviando problemas derivados de su laxitud y debilidad. Además, tiene beneficios a nivel de todo el sistema locomotor y es útil para evitar lesiones o lograr una mejor recuperación cuando se producen. Se basa en mantener una musculatura fuerte y tonificada. Por su parte, la toxina botulínica relaja la contracción muscular cuando es demasiado fuerte y provoca problemas médicos como los que hemos mencionado (espasticidad o dolores crónicos de cuello o las secuelas de enfermedades graves como la esclerosis múltiple…). En definitiva, no es una herramienta para ahorrarte el entrenamiento o evitar hacer ejercicio.