Cáncer Benigno de la Piel: Información Esencial

No todos los bultos o manchas en la piel son malignos. De hecho, muchas de las formaciones cutáneas que aparecen con el tiempo son tumores benignos, inofensivos y tratables. Es fundamental que entendamos que no todos los tumores de piel son iguales ni requieren el mismo tratamiento. Ante la duda, siempre conviene consultar.

¿Qué es un Tumor Cutáneo Benigno?

Un tumor benigno de la piel es un crecimiento anormal de células cutáneas que no se disemina a otros tejidos ni pone en riesgo la vida del paciente. Aunque son benignos, pueden generar molestias estéticas, inflamación o confusión diagnóstica.

Los tumores benignos cutáneos son crecimientos celulares no cancerosos que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero son especialmente frecuentes en zonas visibles como la cara y el cuello. Aunque no representan un riesgo para la salud, en ocasiones pueden inflamarse, infectarse o causar molestias estéticas.

Cáncer de Piel vs. Tumor Benigno

El cáncer de piel ocurre cuando las células cutáneas se multiplican de forma descontrolada y pueden llegar a invadir tejidos cercanos. A simple vista, algunas lesiones pueden parecer similares. Saber diferenciar un tumor benigno de un cáncer de piel es esencial, pero solo un especialista puede ofrecer un diagnóstico definitivo.

El cáncer de la piel es una enfermedad en la que se encuentran células cancerosas (malignas) en las capas exteriores de la piel. La piel protege al cuerpo contra el calor, la luz, infecciones y heridas.

La capa externa de la piel se llama la epidermis. La capa interna de la piel se llama la dermis. Esta capa es más gruesa y contiene vasos sanguíneos, nervios y glándulas sudoríparas.

Hay varios tipos de cáncer que se originan en la piel. Los más comunes son el cáncer de las células basales y el cáncer de las células escamosas. Estos tipos de cáncer de la piel se denominan cánceres de la piel no-melanoma.

El melanoma es un tipo de cáncer de la piel que se origina en los melanocitos.

El cáncer de la piel es más común entre las personas cuya piel es más blanca y han pasado mucho tiempo expuestas a los rayos solares.

El aspecto del cáncer de la piel puede variar. El signo más común del cáncer de la piel es un cambio en el aspecto de la piel, como por ejemplo un crecimiento o herida que no sana. A veces puede haber una pequeña protuberancia. Esta protuberancia puede ser de apariencia suave, brillante y cerosa, o puede ser roja o marrón rojizo. El cáncer de la piel también puede aparecer como una mancha roja áspera o escamosa.

Si la persona tiene una mancha o protuberancia en la piel, el médico puede extraerla para analizar el tejido en el microscopio. Este procedimiento se conoce como biopsia. La biopsia generalmente puede llevarse a cabo en el consultorio médico. La mayoría de los cánceres de la piel de tipo no melanoma pueden curarse.

Una lesión en la piel que cambia de aspecto, crece, sangra o no cicatriza debe hacernos estar alerta.

Tipos de Tumores Cutáneos Benignos

Entre todos los tumores cutáneos benignos, las queratosis seborreicas, los angiomas y los fibromas blandos son los más frecuentes. Los tumores cutáneos benignos son lesiones que aparecen en la piel del 100 % de las personas a lo largo de su vida.

Cada época de la vida tiene sus propios tumores cutáneos benignos característicos. Como su propio nombre indica son lesiones sin capacidad de malignización, pero que en ocasiones tratamos por las molestias que producen, su localización o el defecto estético que pueden llegar a ocasionar.

  • Quistes sebáceos o lupias: Son sacos cerrados llenos de sebo o material queratinoso. Suelen aparecer en cuero cabelludo, cara, cuello o espalda. Aunque son inofensivos, pueden infectarse o crecer, algo que genera bastantes molestias.
  • Nevus (o lunares): Son acumulaciones de células pigmentadas. La mayoría son benignos, pero algunos pueden transformarse en melanoma, así que es importante tenerlos vigilados. Los síntomas son un cambio de tamaño, forma o color, bordes irregulares o sangrado espontáneo.
  • Lipomas: Son tumores benignos de tejido graso subcutáneo (blandos, móviles y no duelen).
  • Queratosis seborreica: Son como las verrugas, de color marrón o negro, muy frecuente en personas mayores.
  • Papilomas cutáneos: Pequeñas excrecencias blandas, comunes en cuello, axilas o párpados.
  • Dermatofibromas: Nódulos firmes, marrón-rojizos.
  • Angiomas: Acumulación de vasos sanguíneos.
Ejemplos de tumores cutáneos benignos

Tumores Benignos Faciales Comunes

En este artículo se tratarán aquellos tumores benignos, premalignos y malignos cutáneos que ocurren con más frecuencia en la cara.

Queratosis Seborreicas

Reciben también el nombre de queratosis seniles o verrugas seborreicas y se las considera como los tumores epiteliales benignos más frecuentes. Se trata de una proliferación de queratinocitos basaloides que se suele acompañar de hiperqueratosis e hiperpigmentación. No hay factores etiológicos conocidos, aunque algunos datos epidemiológicos se esgrimen a favor de la etiología genética y solar.

Son muy frecuentes en personas de edad avanzada, hasta el punto de que es rara la persona de más de 50 años que no las presente. Se suelen localizar, además de en la cara, en el cuero cabelludo, el cuello y el tronco. Suelen presentarse, en un principio, como máculas marronáceas bien delimitadas que posteriormente se hacen elevadas, tomando un aspecto verrugoso y deslustrado. A la palpación no están infiltradas y parecen «pegadas» a la piel.

Tienen un pronóstico benigno y no se malignizan; sin embargo, deben distinguirse del melanoma maligno puesto que, como consecuencia de los traumatismos, torsión del pedículo, e infección pueden necrosarse parcial o totalmente, descaracterizándose.

El tratamiento de elección es el curetaje y la posterior electrodesecación, aunque también puede utilizarse la crioterapia y la electrocoagulación.

Quistes Cutáneos

Se denominan quistes cutáneos a aquellas cavidades incluidas en la dermis y/o la hipodermis revestidas por epitelio y que contienen un material cuya consistencia oscila de líquido a sólido. Se clasifican en anexiales y no anexiales según deriven o no de la unidad pilo- sebácea. Los más frecuentes en la cara son los anexiales y trataremos los de mayor importancia epidemio lógica.

Quiste Epidermoide Infundibular Común

También llamado quiste epidérmico y mal denominado quiste sebáceo. Es el quiste más frecuente (entre el 80 y el 90%) y afecta principalmente a adultos jóvenes y de edad media, en especial a varones. Procede del infundíbulo pilosebáceo (parte del folículo pilosebáceo que se encuentra por encima de la desembocadura de la glándula sebácea). Sus localizaciones predilectas son las áreas donde predomina el acné vulgar (cara, cuello y parte superior del cuerpo). Son formaciones intradérmicas que pueden elevar la epidermis, formando semiesferas con consistencia elástica y de tonalidad amarillenta o blanquecina con telangiectasias. Frecuentemente están centrados por un poro.

Quiste Tricolémico

También llamado quiste triquilemal y también mal denominado quiste sebáceo. Ocupa el segundo lugar en frecuencia de los quistes cutáneos. El 90% se encuentra en el cuero cabelludo, pero también pueden encontrarse en la cara. Se observa en la edad media de la vida, siendo dos veces más frecuentes en mujeres. Algunos autores le asignan una herencia autosómica dominante. Deriva del istmo (parte del folículo pilosebáceo entre la desembocadura de la glándula sebácea y el músculo erector del pelo). Son elementos hemisféricos, de mayor consistencia que el quiste epidermoide, sin poro central.

El tratamiento de ambos quistes consiste en la extirpación del saco quístico entero con sutura subsiguiente. Cualquier fragmento de la pared puede causar recidivas. Si el quiste se encuentra inflamado o infectado se tratará en un principio la infección y al cabo de unas semanas se extirpará quirúrgicamente.

Quiste Miliar

También llamados milium, son quistes epidérmicos en miniatura. Son pápulas de 1-2 mm, habitualmente múltiples y de color blanco perlado o amarillo. Se dividen en primarios, que aparecen en la mejilla y los párpados de personas jóvenes desapareciendo espontáneamente en la tercera o cuarta semana, y secundarios como estigmas residuales de procesos como quemaduras superficiales, radiodermitis, traumatismos repetidos o dermatosis ampollosas subepidérmicas.

Nevos

Aunque no existe una definición universalmente aceptada para el concepto de nevos, se utiliza el término para designar una malformación no hereditaria, circunscrita, secundaria a una alteración del desarrollo em brionario. Coloquialmente se conocen como «lunares», «manchas de nacimiento» o «antojos». Los nevos pueden hallarse presentes desde el nacimiento (nevos congénitos) o pueden aparecer a lo largo de la vida (nevos adquiridos). Existe gran cantidad de clases de nevos que han sido clasificados en tres tipos: los ne vos de células pigmentarias, los nevos nevocíticos o nevos celulares y los nevos organoides.

Nevos de Células Pigmentarias o Melanocíticos

Se caracterizan por presentar un mayor número de melanocitos epidérmicos o dérmicos y/o una actividad aumentada de éstos. Se presentan como áreas circunscritas de hiperpigmentación. En la cara, los más frecuentes son los lentigos simples, que son pequeñas áreas maculares hiperpigmentadas de 3-5 mm que pueden presentarse por todo el tegumento cutáneo. El término lentiginosis se utiliza para designar la situación en la que existe un gran número de lentigos; son ejemplos de lentiginosis el síndrome de Peutz-Jeghers, el síndrome de Leopard, etc.

Nevos Nevocíticos

Son aquellos que están formados por un tipo especial de células (los nevocitos) que poseen también la capacidad de producir pigmento, por lo que algunos autores no hacen distinción con el grupo anterior y los consideran melanocíticos. Pueden ser congénitos o adquiridos, y son los que habitualmente conocemos con el nombre de nevos.

Los nevos pigmentocelulares congénitos tienen una mayor tendencia a la malignización que los adquiridos. Se subclasifican en grandes (más de 20 cm de diámetro o más de 10 cm2 de superficie), los medianos (entre 1,5 y 19,9 cm de diámetro) y los pequeños (con diámetro menor de 1,5 cm). En cuanto al porcentaje de malignización se considera que un 13% de melanomas se asocia a nevos, y que el 0,6% de los congénitos acaba en melanoma. El principal factor de riesgo de los nevos congénitos depende del tamaño (mientras que los grandes tienen un 6,3% de riesgo, los medianos y pequeños varían entre el 2,5 y el 6%).

Los nevos nevocíticos o pigmentocelulares adquiridos son muy frecuentes (todos los individuos en la cuarta década de la vida poseen entre 27 y 43). Aparecen en la primera infancia y se desarrollan en esta etapa o en la juventud. Pueden ser máculas, pápulas o tener aspecto papilomatoso y presentan una coloración variable, desde el color de la piel normal hasta el marrón oscuro. Estos nevos pueden ser precursores de melanoma, aunque de forma muy excepcional.

Existen diversos signos que sugieren que un nevo es un melanoma o que tiene posibilidades de evolucionar hacia dicha neoplasia. Los cinco más importantes se relacionan con las cinco primeras letras del abecedario:

A: asimetría: para comprobarla se colocará una regla en el centro del nevos constatando si las dos partes son relativamente iguales o no.

B: bordes imprecisos: hay que observar si el margen de los nevos muestra digitaciones o no tienen un margen perfecto de continuidad con la piel de la periferia.

C: color cambiante: se refiere al policromatismo (áreas de diferentes colores) en un mismo nevo.

D: diámetro superior a 6 mm.

E: elevaciones papulosas en la superficie del nevo. Se refiere a los cambios de textura en un mismo nevo.

Aquellos nevos que presentan, al menos, alguna de las cinco características indicadas se denominan nevos atípicos (puesto que el término «displásico» es un concepto histopatológico) y deben ser extirpados o biopsiados.

Hemos de tener en cuenta, sobre todo en la cara, que algunos de estos cambios pueden ser debidos a una inflamación provocada por maniobras depilatorias o irritaciones crónicas; sin embargo, ante la presencia de algunos de estos signos el paciente debería ser remitido urgentemente a un especialista.

Nevos Organoides

Los nevos epidérmicos son hiperplasias queratinocíticas que suelen aparecer durante el primer decenio, pudiendo crecer durante la pubertad. Son excrecencias verrugosas en placas circunscritas, lineales, zoniformes o regionales de color pardusco o negro. Habitualmente son benignos, pero pueden ser extirpados (suele bastar el curetaje y la electrodesecación).

Nevos Sebáceos

Son frecuentes en la cabeza y el cuello. Suelen aparecer en el recién nacido y a medida que el niño crece van aumentando de tamaño, puesto que son sensibles a los andrógenos. La lesión forma una placa de color amarillento o anaranjado, benigna y elevada. Debe ser extirpada puesto que tiene riesgo de degeneración hacia carcinoma basocelular, entre otros.

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Tumores Vasculares

Los hemangiomas son los más frecuentes en la cara. Son hiperplasias de los vasos dermoepidérmicos consecutivas a simples angiectasias, multiplicación de vasos bien diferenciados o proliferación de células endoteliales. Se dividen en planos (pequeñas máculas congénitas de color rosado o rojo intenso o violáceo, que se desvanecen a vitropresión), tuberosos (modificaciones vasculares en la dermis superior que producen elevaciones rojo-vinosas) y cavernosos (con afección vascular en la dermis profunda y/o hipodermis provocando masas protruyentes de color azulado irregular). En el adulto tan sólo una minoría de estas lesiones persiste, puesto que la mayoría remiten en la primera década de la vida (cuanto mayor es su profundidad, tienen mayor tendencia a persistir). Para los que persisten existen métodos de camuflaje y láser con los que se obtienen buenos resultados.

Queratoacantoma

Es una neoplasia epitelial benigna frecuente que se caracteriza por un crecimiento rápido y alarmante y una involución espontánea en unos meses. El mecanismo etiopatogénico es un enigma, aunque se han implicado varias posibles causas: radiaciones ultravioletas (puesto que la mayoría aparecen en áreas fotoexpuestas), traumatismos mecánicos, factores genéticos, inmunodepresión, productos químicos (alquitranes) y virus. Se origina a partir de la vaina epitelial externa folicular y de la epidermis de superficie, explicándose así que no surja en piel lampiña y mucosas salvo en muy raras ocasiones.

Suele predominar en varones (23/1) entre 45 y 70 años de edad. Surge con predominio evidente en la piel fotoexpuesta: cara, cuello, antebrazos y dorso de manos. Casi siempre se trata de un tumor aislado caracterizado por una peculiar historia natural: a) fase inicial o de crecimiento: formación de una pápula hemisférica algo deprimida en el centro; b) fase de estado: a las 3-8 semanas se constituye un tumor de 1-3 cm de diámetro con amplio cráter central lleno de un tapón hiperqueratósico adherente; c) fase de regresión: al cabo de pocas semanas o meses se van aplanando los bordes y se desprende el tapón córneo, y d) fase cicatrizal: se completa la involución con una cicatriz antiestética.

Aunque la mayoría de ellos presentan una involución espontánea, el riesgo de confundir un queratoacantoma con un auténtico carcinoma espinocelular y la imposibilidad de negar a priori que un queratoacantoma llegue a ser gigantesco, destructor o que provoque cicatrices retráctiles e inestéticas, justifica la exéresis precoz y desautoriza la actitud expectante.

Tratamientos para el Cáncer de Piel

Existen tratamientos para todos los pacientes con cáncer de la piel. Varios cánceres de la piel son tratados por médicos especialistas en enfermedades de la piel (dermatólogos, cirujanos plásticos). Por lo general el cáncer puede tratarse en el consultorio médico.

El tratamiento para el cáncer de la piel dependerá del tipo y etapa de la enfermedad, su edad y salud en general. El paciente podría recibir un tratamiento que se considera estándar según los resultados obtenidos por varios pacientes en pruebas anteriores, o podría optar por participar en una prueba clínica.

La cirugía es el tratamiento más común para el cáncer de la piel.

  • Electrodesecación y curetaje.
  • Criocirugía.
  • Escisión simple.
  • Cirugía micrográfica. Operación en la que se extrae el cáncer y la menor cantidad de tejido normal posible.

La cirugía puede dejar una cicatriz en la piel. Dependiendo del tamaño del cáncer, se puede tomar piel de otra parte del cuerpo para ponerse en el área donde se extrajo el cáncer. Este procedimiento se denomina un injerto de piel.

La radioterapia consiste en el uso de rayos X para eliminar células cancerosas y reducir tumores. La radioterapia para el cáncer de la piel proviene de una máquina afuera del cuerpo (radioterapia externa).

La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos para eliminar células cancerosas. El tratamiento de quimioterapia a menudo se administra por medio de una crema o loción aplicada en la piel para eliminar las células cancerosas (quimioterapia tópica). La quimioterapia también puede ser a base de pastillas, o puede introducirse en el cuerpo a través de una aguja en una vena o músculo. La quimioterapia administrada de esta manera se denomina un tratamiento sistémico ya que el medicamento se introduce en el torrente sanguíneo, viaja a través del cuerpo y puede destruir las células cancerosas situadas fuera de la piel.

El propósito de la terapia biológica es el de tratar de que el cuerpo mismo combata el cáncer. En la terapia biológica se emplean sustancias producidas por el propio cuerpo o fabricadas en un laboratorio para impulsar, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra la enfermedad.

Otros tratamientos son la terapia de rayo láser.

¿Cuándo Consultar a un Cirujano Plástico?

Detectar un bulto en la cara o el cuello no debe ser motivo de alarma inmediata, pero sí una señal para acudir al dermatólogo.

El cirujano plástico evalúa no solo la lesión, sino también cómo extirparla con seguridad y con el menor impacto estético posible. Tras la extirpación, es fundamental reconstruir la zona con técnicas quirúrgicas que minimicen cicatrices y respeten la anatomía y el movimiento.

Tipo de Tumor Descripción Tratamiento Común
Queratosis Seborreicas Proliferación de queratinocitos, aspecto verrugoso. Curetaje y electrodesecación, crioterapia.
Quistes Epidermoides Cavidades en la dermis con material líquido a sólido. Extirpación quirúrgica completa.
Nevos (Lunares) Acumulaciones de células pigmentadas. Vigilancia, extirpación si son atípicos.
Hemangiomas Hiperplasias de vasos sanguíneos. Camuflaje, láser, observación.
Queratocantoma Neoplasia epitelial de crecimiento rápido, involución espontánea. Exéresis precoz.

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