El cáncer de piel es el crecimiento descontrolado de células anómalas de la piel dando lugar a tumores malignos. Actualmente, el cáncer de piel tiene una incidencia de un 2% de la población española. También es uno de los cánceres más prevenibles y altamente tratables cuando se detecta a tiempo.
El cáncer de la piel es una enfermedad en la que se encuentran células cancerosas (malignas) en las capas exteriores de la piel. La piel protege al cuerpo contra el calor, la luz, infecciones y heridas. La piel está compuesta por dos capas principales y varias clases de células. La capa externa de la piel se llama la epidermis. La capa interna de la piel se llama la dermis. Esta capa es más gruesa y contiene vasos sanguíneos, nervios y glándulas sudoríparas. El pelo (vello) de la piel también crece en unas bolsas diminutas de la dermis llamadas folículos.
Existen diferentes tipos de cáncer de piel no melanoma, los más comunes son: carcinoma basocelular y carcinoma espinocelular. Los carcinomas de piel en España suponen el 95% de la tasa de incidencia frente al 5% de los melanomas.
El cáncer de piel es el más frecuente en el ser humano. Existen muchos tipos de cáncer de piel, pero de todos ellos los de mayor incidencia son el carcinoma basocelular y el espinocelular. Aunque suelen aparecer en edades avanzadas pueden hacerlo en cualquier momento de la vida.
Las causas que provocan la aparición del cáncer de piel son la exposición solar y, en algunos casos, la herencia genética. En primer lugar, se ha establecido que la radiación solar es el factor más importante.
Es fundamental que sepas que puedes reducir el riesgo de padecer cáncer de piel limitando y sobre todo evitando la exposición a la radiación ultravioleta (UV). La fotoprotección es la herramienta más útil para prevenir el cáncer de piel; una enfermedad que afecta a jóvenes y mayores.
Hay factores genéticos que no se pueden modificar, como son el tipo de piel (mayor o menor capacidad para broncearse), tendencia a desarrollar nevus-lunares-, y determinadas mutaciones genéticas que predisponen a padecer tumores, aún en ausencia de una exposición solar excesiva.
No todos los tipos de cáncer de piel se producen en pieles que suelen recibir mucho sol. Esto significa que hay algo más que también lo causa. Las causas del cáncer de piel no siempre están claras.
El pronóstico de curación dependerá de la detección precoz y la correcta extirpación, que favorecen la curación del cáncer de piel. El diagnóstico precoz en este tipo de lesiones es de vital importancia ya que la eliminación antes de que se hagan lesiones invasoras tiene un carácter curativo.
No todos los cánceres de piel tienen el mismo pronóstico. Además, un mismo tipo de cáncer, según si está más o menos avanzado, tendrá peor o mejor pronóstico.
El cáncer de piel es muy frecuente en la población general por lo que siempre recomendamos consultar con su dermatólogo ante la más mínima sospecha.

Tipos Principales de Cáncer de Piel
El carcinoma de células basales, el carcinoma de células escamosas y el melanoma representan los principales tipos de cáncer de piel.
Carcinoma Basocelular
Este es el tipo más común de cáncer de piel. El carcinoma basocelular comienza en las células basales, un tipo de células que se encuentran en la piel y que producen las células cutáneas nuevas a medida que las viejas mueren. Carcinoma basocelular (CBC): Es el tipo más frecuente. Suele aparecer en zonas expuestas al sol como la cara, el cuello, el cuero cabelludo…, y suele crecer lentamente.
La causa principal de desarrollo de este tipo de cáncer de piel es la exposición solar prolongada, por ese motivo, suele aparecer en zonas fotoexpuestas como la cabeza, el cuello o los brazos. La sobreexposición solar es el principal factor que influye en su desarrollo sobre todo en: cara, cuello y tronco. Se origina en las células basales que se hallan en la epidermis que es la capa externa de la piel.
No obstante, ninguna zona del cuerpo está libre de presentar cáncer de piel. Este tipo de cáncer puede tener un crecimiento vertical, en profundidad, por lo que puede llegar hasta huesos y nervios.
Carcinomas basocelulares. En muchos casos, este tipo de cáncer de piel se cura con una extirpación correcta de la totalidad del tumor. Además, como este tipo de neoplasia muy raramente produce metástasis, una cirugía correcta elimina por completo la enfermedad.
Carcinoma Espinocelular
El carcinoma de células escamosas es el segundo tipo de cáncer de piel más común. Los carcinomas de células escamosas de la piel suelen aparecer como crecimientos o lesiones en la piel que pueden ser ásperos, escamosos, con costras, o tener un aspecto similar a una úlcera.
Carcinoma epidermoide o espinocelular (CEC): También muy frecuente. Se asocia a años de exposición solar crónica. En el caso del carcinoma espinocelular se produce también en las zonas del cuerpo mayormente expuestas al sol, como el rostro, las orejas y las manos. En este caso si se hace una distinción entre los diferentes tipos de piel siendo la más oscura la más propensa a desarrollarlo en áreas que no están expuestas al sol.
Carcinoma espinocelular. El carcinoma espinocelular sí puede producir metástasis, principalmente, en aquellos tumores de larga evolución. Nuestra experiencia nos permite detectar esta patología en estadios precoces y ofrecer mayores posibilidades de curación.
Queratosis Actínica
Una queratosis actínica no es cáncer de piel, sino un crecimiento cutáneo precanceroso que puede convertirse en un tipo común de cáncer de piel, el carcinoma de células escamosas. Se desarrolla debido a la exposición crónica a la radiación ultravioleta, principalmente del sol y se manifiesta como parches escamosos, ásperos y a menudo con costras en la piel, que pueden variar en color desde rosado hasta marrón. La queratosis actínica no es un cáncer de piel en sí misma, pero puede progresar a carcinoma de células escamosas si no se trata.
Melanoma
El melanoma se origina en los melanocitos (las células que producen el pigmento que da color a la piel) por ello pueden formarse en un lunar ya existente (el cual cambiaría su color, su forma e incluso su tamaño) o aparecer como una mancha nueva de color oscuro.
Melanoma: Es el tipo menos frecuente, pero el más agresivo, porque tiene mayor capacidad de invadir tejidos y órganos si no se detecta a tiempo.
El tipo más peligroso de cáncer de piel es el melanoma.
Podemos considerar dos etapas en el desarrollo biológico del melanoma: a) etapa “in situ” en la cual el tumor afecta solo a la epidermis y b) etapa invasiva donde el tumos progresa en profundidad efectando a dermis.

Síntomas del Cáncer de Piel
El principal síntoma de cáncer de piel es la aparición de cambios en la piel, especialmente en la forma de nuevas manchas o lunares, o en cambios en lunares ya existentes. El aspecto del cáncer de la piel puede variar.
El signo más común del cáncer de la piel es un cambio en el aspecto de la piel, como por ejemplo un crecimiento o herida que no sana. A veces puede haber una pequeña protuberancia. Esta protuberancia puede ser de apariencia suave, brillante y cerosa, o puede ser roja o marrón rojizo. El cáncer de la piel también puede aparecer como una mancha roja áspera o escamosa.
Este síntoma de cáncer en la piel se resume en el acrónimo “ABCDE”, que es una guía útil para identificar posibles señales de cáncer de piel.
- A : Asimetría.
- B :Bordes irregulares.
- C: Color.
- D:Diámetro.
- E: Evolución.
A. B. C. Color: los lunares particularmente oscuros o multicolores pueden conllevar riesgos. D. E.
Realizar una autoexploración mensual de toda la piel, incluyendo cuero cabelludo, plantas de los pies y uñas, es clave para detectar cambios sospechosos.
No todos los cambios en la piel significan que se tiene cáncer; sin embargo, se deberá ver al médico cuando note algún cambio.
También debes concertar visita con el dermatólogo. Debes saber que es igual de obligatoria que al resto de citas con especialistas que forman parte del chequeo que necesariamente debemos realizarnos como mínimo una vez al año, sobre todo si tienes lunares.
Una exploración minuciosa y detallada del dermatólogo es suficiente para realizar un diagnóstico precoz de lesiones premalignas e indicar un tratamiento en función del tipo de lesión. Los dermatoscopios con epiluminiscencia nos permiten explorar los lunares obteniendo una información mayor que la que se tiene con la sola inspección ocular.

Tratamientos para el Cáncer de Piel
Existen tratamientos para todos los pacientes con cáncer de la piel. Varios cánceres de la piel son tratados por médicos especialistas en enfermedades de la piel (dermatólogos, cirujanos plásticos). Por lo general el cáncer puede tratarse en el consultorio médico.
Una vez detectado el cáncer de la piel, deberán realizarse más pruebas para determinar si el cáncer se ha diseminado. Este procedimiento se llama clasificación por etapas. El médico necesita saber la etapa y el tipo del cáncer de la piel para planificar el tratamiento adecuado.
El tratamiento para el cáncer de la piel dependerá del tipo y etapa de la enfermedad, su edad y salud en general. El paciente podría recibir un tratamiento que se considera estándar según los resultados obtenidos por varios pacientes en pruebas anteriores, o podría optar por participar en una prueba clínica. No todos los pacientes se curan con terapia estándar y algunos tratamientos estándar podrían tener más efectos secundarios de los deseables.
En la Clínica somos especialistas en la cirugía de Mohs, controlada al microscopio. Esta técnica es muy delicada y precisa de personal muy especializado. El Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra tiene gran experiencia en este tipo de cirugía. Contamos con una amplia experiencia en tratamientos quirúrgicos de gran precisión, como la cirugía de Mohs.
A continuación, se describen algunos de los tratamientos más comunes:
- Cirugía: Es el tratamiento más común para el cáncer de la piel.
- Electrodesecación y curetaje.
- Criocirugía.
- Escisión simple.
- Cirugía micrográfica: Operación en la que se extrae el cáncer y la menor cantidad de tejido normal posible. La cirugía puede dejar una cicatriz en la piel. Dependiendo del tamaño del cáncer, se puede tomar piel de otra parte del cuerpo para ponerse en el área donde se extrajo el cáncer. Este procedimiento se denomina un injerto de piel.
- Radioterapia: Consiste en el uso de rayos X para eliminar células cancerosas y reducir tumores.
- Quimioterapia: Consiste en el uso de medicamentos para eliminar células cancerosas. El tratamiento de quimioterapia a menudo se administra por medio de una crema o loción aplicada en la piel para eliminar las células cancerosas (quimioterapia tópica). La quimioterapia también puede ser a base de pastillas, o puede introducirse en el cuerpo a través de una aguja en una vena o músculo. La quimioterapia administrada de esta manera se denomina un tratamiento sistémico ya que el medicamento se introduce en el torrente sanguíneo, viaja a través del cuerpo y puede destruir las células cancerosas situadas fuera de la piel.
- Terapia biológica: El propósito de la terapia biológica es el de tratar de que el cuerpo mismo combata el cáncer. En la terapia biológica se emplean sustancias producidas por el propio cuerpo o fabricadas en un laboratorio para impulsar, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra la enfermedad.
Prevención del Cáncer de Piel
La mayoría de los tipos de cáncer de piel se puede prevenir si te proteges del sol.
- Mantente lejos del sol durante las horas del mediodía. En la mayor parte de Norteamérica, los rayos solares son más fuertes entre las 10:00 y las 15:00. Planea estar al aire libre en otros momentos del día.
- Utiliza protector solar durante todo el año. Aunque el día esté nublado, utiliza un protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar de, al menos, 30. Aplica una buena cantidad de protector solar.
- Utiliza ropa protectora. Usa ropa oscura y ajustada que cubra los brazos y las piernas. Usa un sombrero de ala ancha que te dé sombra en la cara y las orejas.
- No utilices camas bronceadoras. Las luces de las camas bronceadoras emiten radiación ultravioleta.
- Revísate la piel a menudo e informa los cambios al equipo de atención médica. Obsérvate la piel a menudo en busca de nuevos tumores. Busca cambios en lunares, pecas, protuberancias y marcas de nacimiento. Mírate el pecho y el tronco, y la parte superior e inferior de los brazos y las manos. Mira la parte delantera y trasera de las piernas y los pies. Fíjate en la planta de los pies y en los espacios entre los dedos.
Toda persona puede contraer cáncer de piel, independientemente del color de piel. No obstante, el riesgo es más alto en personas que tienen una piel que se quema con facilidad con el sol.
Factores de riesgo:
- Piel que se quema con facilidad con el sol.
- Luz del sol. La luz ultravioleta del sol aumenta el riesgo de cáncer de piel.
- Luz de las camas bronceadoras. Las personas que utilizan camas bronceadoras de interior tienen un riesgo más alto para cáncer de piel.
- Antecedentes de quemaduras por el sol. Haber sufrido una o más quemaduras por el sol que causaron ampollas aumenta el riesgo de cáncer de piel.
- Antecedentes de cáncer de piel.
- Antecedentes familiares de cáncer de piel.
- Un sistema inmunitario debilitado. Si el sistema inmunitario del cuerpo, que combate los gérmenes, está debilitado por medicamentos o enfermedades, puede haber un riesgo más alto para presentar cáncer de piel. Entre las personas con un sistema inmunitario debilitado se incluyen las que toman medicamentos para controlar el sistema inmunitario, como después de un trasplante de órganos.