Cáncer de Piel: Síntomas, Síndromes y Prevención

El cáncer de piel es una enfermedad en la que se encuentran células cancerosas, malignas, en las capas exteriores de la piel. En la piel pueden existir tumores benignos y malignos. Es uno de los tipos más comunes de cánceres que se dan, actualmente, en nuestra sociedad.

La piel protege al cuerpo contra el calor, la luz, las infecciones y heridas, y almacena agua, grasa y vitamina D. Está compuesta por dos capas principales y varias clases de células.

La capa externa de la piel se llama epidermis y está formada por tres clases de células: células planas en forma de escamas en la superficie, células escamosas, células redondas conocidas como células basales y unas células llamadas melanocitos, las cuales le dan el color a la piel. La capa interna de la piel, la dermis, es más gruesa y contiene vasos sanguíneos, nervios y glándulas sudoríparas, y es donde el vello crece en unas bolsas diminutas denominadas folículos.

Los más comunes son el cáncer de las células basales y el cáncer de las células escamosas. Estos tipos de cáncer de la piel se denominan cánceres de la piel no-melanoma. El melanoma es un tipo de cáncer de la piel que se origina en los melanocitos.

Anatomía de la piel.

Causas y Factores de Riesgo

El cáncer de la piel es más común entre las personas de piel más blanca y aquellas que han pasado mucho tiempo expuestas a los rayos solares. El principal factor implicado en su aparición es la acumulación de radiación solar en la piel durante largo tiempo. A diferencia del melanoma, que está relacionado con la exposición intensa y puntual al sol en los primeros años de vida, los carcinomas basocelular y escamoso están provocados por la exposición al sol continuada y lenta a lo largo de decenios.

Por ello afectan a profesiones que se realizan al aire libre, y aparecen en la cara, el pecho o las manos, es decir, en las zonas descubiertas donde habitualmente toca el sol. En los casos concretos de carcinoma escamoso del labio existen además otros factores implicados, como el tabaco.

Tras los últimos años de confinamiento debido a la pandemia del COVID-19, hemos estado menos expuestos a los rayos del sol y, por tanto, nos ha vuelto más vulnerables a ellos. Las ganas de volver a salir a la calle, disfrutar de la playa, la piscina y el sol durante estos tres o cuatro últimos años, pueden llevarnos a no tomar las precauciones necesarias ante la exposición solar, lo que podría ocasionarnos serios problemas.

Otros factores de riesgo incluyen:

  • Piel clara: El bajo nivel de melanina en la piel conlleva una menor protección ante la radiación UV.
  • Lunares: Tener muchos lunares, entre ellos los clasificados como atípicos, que tienen una forma irregular y suelen ser más grandes que los normales, puede favorecer a la aparición del cáncer de piel.
  • Sistema inmunitario debilitado: Un sistema inmunitario debilitado puede aumentar el riesgo.
  • Antecedentes familiares: Si existe algún tipo de antecedente familiar previo, el riesgo es más elevado.

Tipos de Cáncer de Piel y sus Síntomas

El aspecto del cáncer de piel puede variar. El signo más común es un cambio en el aspecto de la piel, como por ejemplo un crecimiento o herida que no sana. Pero no todos los cambios en la piel significan que se padece cáncer de la piel; sin embargo, consúltame cuando se note alguna alteración.

Carcinoma Basocelular

El cáncer de las células basales es el tipo más común de cáncer de la piel no melanoma. Por lo general, se da en áreas de la piel que han estado expuestas al sol. A menudo este cáncer aparece en forma de un abultamiento con una apariencia suave y nacarada. Otro tipo de este cáncer tiene un aspecto de cicatriz y es firme al tacto.

El carcinoma basocelular sólo tiene capacidad de provocar crecimiento y destrucción de la piel localmente. Es excepcional que se extienda a distancia y que provoque metástasis. Crece lentamente a lo largo de años.

Puede manifestarse como un bultito, en general brillante, de color claro u oscuro, y con venitas o capilares en su interior. Otras veces puede tener el aspecto de una llaga o herida que no cura y se va agrandando, o de una cicatriz que descama o crece muy lentamente.

Carcinoma Escamoso

Los tumores de las células escamosas también aparecen en áreas de la piel que han estado expuestas al sol, a menudo en la parte superior de la nariz, la frente, el labio inferior y las manos. Pueden aparecer en áreas de la piel que se han quemado, han estado expuestas a productos químicos o a radioterapia. Este tipo de cáncer aparece como un abultamiento rojizo y duro y, a veces, el tumor puede tener un aspecto escamoso, o puede sangrar o desarrollar una costra.

El carcinoma escamoso, en cambio, puede extenderse por la sangre o los ganglios si es dejado a su evolución natural, y por lo tanto puede provocar metástasis y ser mortal. Su crecimiento es más rápido que el del carcinoma basocelular, en cuestión de semanas o pocos meses.

Aparece también como un bultito, pero que crece más rápidamente, y suele estar cubierto de una costra. Es frecuente que sangre y se llague o ulcere con facilidad.

El carcinoma escamoso puede desarrollarse a partir de una lesión pre-cancerosa de la piel conocida como queratosis actínica. Se trata de manchitas rojas o marrones, costrosas o rasposas, que aparecen a partir de los 50 años en las zonas de la piel más expuestas al sol: el cuero cabelludo (especialmente en los calvos), las sienes, la nariz, las orejas, el pecho y el dorso de las manos. Son mucho más frecuentes en las personas de piel y ojos claros.

Melanoma

Aunque este tipo de tumores sean mucho menos frecuentes que los que hemos descrito anteriormente, es el más agresivo y se desarrolla en los melonocitos, las células que pigmentan la piel.

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Síndromes Paraneoplásicos Cutáneos

Los síndromes paraneoplásicos cutáneos son manifestaciones en la piel de un tumor interno que no son debidas ni a metástasis ni a invasión directa del tumor, sino por sustancias proteicas que produce el tumor. Algunos de estos síndromes incluyen:

  1. Pénfigo Paraneoplásico: Enfermedad autoinmune, que se caracteriza por la presencia de ampollas y erosiones que comprometen piel y mucosas, en especial la mucosa oral donde se presentan ulceras muy dolorosas y de difícil tratamiento.
  2. Síndrome de Sweet: Cuadro sistémico que cursa con fiebre, neutrofilia y erupción cutánea, con la presencia de placas y nódulos dolorosos eritematosos o violáceos localizados en cara, extremidades superiores y tronco.
  3. Lanugo Adquirido: Dermatosis paraneoplásica rara que consiste en la aparición de vello tipo lanugo que se localiza inicialmente en la cara y que progresa hasta cubrir todo el cuerpo, excepto genitales, palmas y plantas.
  4. Ictiosis Adquirida: Se caracteriza por la presencia de piel seca con formación de escamas.
  5. Prurito: Las lesiones cutáneas que se presentan son secundarias al rascado como escoriaciones o nódulos (prurigo nodular).
  6. Acroqueratosis Paraneoplásica (Signo de Bazex): Consiste en la aparición brusca de lesiones similares a verrugas víricas que aparecen inicialmente en las manos y que posteriormente se diseminan al tronco, cara y cuello.

Diagnóstico

El diagnóstico se hace con una biopsia, es decir tomando una pequeña muestra tumor y con anestesia local, que puede practicarse en la misma consulta del dermatólogo. En muchos casos, si el aspecto ya es muy indicativo del diagnóstico, el dermatólogo puede indicar ya la extirpación completa del tumor, y la biopsia se hace ya en ese acto operatorio.

Tratamiento

La mayoría de los cánceres de la piel de tipo no melanoma pueden curarse. Una vez detectado, deberemos realizar más pruebas para determinar si el cáncer se ha diseminado. Este procedimiento se llama clasificación por etapas.

El tratamiento es siempre la extirpación o cirugía del tumor. Dependiendo del tamaño y de la situación del paciente, puede ser necesaria una intervención con anestesia general, aunque la mayoría pueden operarse con una anestesia local y de forma ambulatoria, sin necesidad de ingresar en el hospital. Si el tumor afecta a zonas sensibles de la cara, como los ojos o la nariz, puede ser necesario hacer una reconstrucción de la zona mediante técnicas de cirugía plástica.

Existen tumores difícilmente operables por su tamaño, su localización o la situación del paciente. En algunos de estos casos puede optarse por la radioterapia, que también consigue curaciones en la mayoría de los casos. En la actualidad, la posibilidad de curar estos tumores completamente está en el 95%.

Algunos carcinomas basocelulares muy superficiales o de pequeño tamaño pueden tratarse con medicamentos en crema, como el 5-fluouracilo o el imiquimod, con excelentes resultados. También pueden destruirse con un bisturí eléctrico o mediante congelación con aparatos de crioterapia. Las queratosis actínicas pueden tratarse de manera similar.

Para los casos de carcinoma escamoso avanzado que se haya extendido y haya provocado metástasis, las opciones son la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia dependiendo de cada caso.

Existen carcinomas basocelulares de tipo infiltrante que tienen muchas prolongaciones o «raíces» que no se pueden ver cuando se operan. Es frecuente que el tumor reaparezca sobre la cicatriz aunque haya sido correctamente operado, porque se han dejado células del tumor que continúan reproduciéndose. Para estos casos existe una técnica llamada cirugía micrográfica de Mohs en la que el tumor se va analizando al microscopio por fases mientras se va extirpando. Este tipo de cirugía asegura la curación completa de prácticamente el 100 % de los carcinomas basocelulares infiltrantes.

Otros tratamientos incluyen:

  • Cirugía micrográfica: Extracción del cáncer y la menor cantidad de tejido normal posible.
  • Quimioterapia: Administración de medicamentos para eliminar las células cancerosas.
  • Radioterapia: Uso de rayos X para eliminar células cancerosas y reducir el tumor.
  • Terapia biológica: Tratar de que el propio cuerpo combata el cáncer empleando sustancias producidas por el propio cuerpo o fabricadas en un laboratorio.

Medidas Preventivas

Excepto en algunos raros síndromes hereditarios la prevención puede ser muy eficaz. Ambos cánceres de piel tienen como factor de riesgo la exposición al sol durante la vida. Por ello, es imprescindible que se lleven a cabo todas las precauciones a nuestro alcance para poder evitarlo y, en el caso de detectar alguno de sus síntomas, acudir con la mayor brevedad posible a nuestro médico de confianza para que pueda hacer un diagnóstico precoz.

Es crucial tomar las máximas precauciones posibles ante la exposición solar. Aunque el bronceado pueda parecer bonito ante la sociedad, es necesario ser conscientes de que solo es la consecuencia de las lesiones que se provocan en nuestra piel tras un exceso de radiación ultravioleta. La aparición de estas lesiones en zonas de la piel expuestas al sol, ratifican este hecho.

Recomendaciones para la prevención:

  • Cubrir la piel con ropa, sobre todo del tipo ganglionar.
  • Utilizar protectores solares de alta protección. E ir renovando la aplicación de éstos con mucha frecuencia.
  • Evitar los métodos de bronceado artificial.
  • Examinarse periódicamente la piel en busca de cambios significativos.

Medidas de protección solar.

En Aegon Seguros te recomendamos encarecidamente que tomes todas las precauciones posibles para protegerte debidamente y evites, así, la posibilidad de contraer un cáncer de piel.

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