La exfoliación es un paso clave en la rutina de cuidado de la piel que puede marcar la diferencia entre una piel apagada y una que brilla con luz propia. La clave está en saber cada cuánto se debe exfoliar la cara según tu tipo de piel y elegir el producto adecuado. Y no, no es lo mismo tener la piel grasa que sensible. ¿Te has preguntado alguna vez si estás exfoliando tu piel en exceso o demasiado poco?
¿Qué es la exfoliación?
“La exfoliación es el proceso por el que eliminamos las células muertas de la capa más externa de la piel, la epidermis. Cuando las células muertas se acumulan, la piel puede lucir opaca, áspera y con imperfecciones. Al exfoliar, lo que hacemos es ayudar a la piel a desprenderse de esas células superficiales, dejando al descubierto una piel más fresca, luminosa y receptiva a los tratamientos posteriores”, añaden las expertas.
Beneficios de la Exfoliación
Si aún dudas si incluir este paso en tu rutina, atenta a lo que puede hacer por ti:
- Una piel más luminosa y radiante, ya que, al eliminar las células muertas, la piel recupera su brillo natural.
- Mejora de la textura, reducción de imperfecciones y poros más limpios.
- Además, se consigue una mayor eficacia de los productos, ya que una piel exfoliada absorbe mejor los principios activos.
Tipos de Exfoliantes
No todos los exfoliantes son iguales:
- Física: con microgránulos o herramientas como cepillos faciales.
- Química: con ácidos AHA y BHA que disuelven los enlaces que mantienen las células muertas.
- Enzimática: con enzimas naturales como la papaya o la piña.
Cómo Exfoliar Correctamente
La técnica es casi tan importante como el producto. Si usas exfoliantes físicos, aplícalos con la piel húmeda y movimientos circulares suaves, evitando el contorno de ojos. Para los exfoliantes químicos, sigue las indicaciones del fabricante: algunos se aclaran, otros no. Y siempre empieza por concentraciones bajas.
La exfoliación facial es el proceso de eliminar las células muertas acumuladas en la capa superficial de la piel. Este paso esencial en la rutina de cuidado facial ayuda a conseguir una piel más luminosa, suave, con poros limpios y mejor textura. Exfoliar el rostro regularmente mejora la luminosidad, unifica el tono, estimula la producción de colágeno, reduce imperfecciones y deja la piel más receptiva a los tratamientos.
Aplica el exfoliante sobre la piel húmeda con movimientos suaves y circulares, evitando el contorno de ojos. En el caso de exfoliantes químicos, sigue las instrucciones del producto y empieza con bajas concentraciones.
¿Cuándo Exfoliar?
“La noche es el momento ideal”, señalan Barrero y Ramos. “Durante el sueño la piel se regenera y se recupera mejor. Además, muchos exfoliantes aumentan la sensibilidad solar, por lo que es mejor evitar su uso durante el día. Después de exfoliar, mima tu piel con un sérum hidratante y tu crema habitual.
No hay hora del día a la que sea mejor utilizar el exfoliante. Lo que está claro es que el mejor momento para aplicar el exfoliante es tras la ducha, con la piel limpia y todavía húmeda.
Frecuencia de Exfoliación
Una o dos veces por semana, como ya hemos comentado, dependerá de cada piel. Nunca hay que aplicar más exfoliante del necesario. En principio, con entre 2 y 3 minutos es suficiente tiempo para que el exfoliante actúe sobre la piel mientras realizas movimientos circulares. Cuando usamos exfoliantes químicos, estos pueden requerir más tiempo, aunque es una indicación que vendrá advertida en la etiqueta del producto.
Es realmente importante aprender a conocer la piel y saber cuándo un producto está provocando daños o mejoras.
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Exfoliación según el tipo de piel
La frecuencia adecuada de exfoliación depende de muchos factores tal y como vamos a ver a continuación, pero como regla general, deberás exfoliarte una vez al mes si tienes piel joven sin problemas de acné, una vez a la semana hasta los 40 años y dos veces a la semana a partir de los 40 años.
En caso de tener una piel con tendencia a irritaciones o muy seca, puede que con una vez al mes o cada 15 días sea suficiente, y recomendamos utilizar siempre exfoliantes súper suaves que cuiden tu piel.
Piel seca: Se suele pensar que una piel seca no necesita exfoliación, pero nada más lejos de la realidad. La piel seca necesita exfoliarse más que cualquier otra. El motivo es que, si tienes este tipo de piel, tiende a acumular grandes cantidades de piel muerta, por lo que necesitas eliminarla de tu cutis para que la hidratación penetre y sea más efectiva.
Piel grasa: Si tu piel es grasa necesitas realizar una exfoliación diaria con el gel limpiador y exfoliante facial Pure Active con Carbón. Tu piel requiere especial atención para eliminar el exceso de sebo y mantener los poros limpios. Este producto te ayudará a tener un cutis perfecto, libre de grasa, uniforme y sin puntos negros.
Piel sensible: Menos es más. “Lo mejor son enzimas o AHAs de muy baja concentración. Máximo una vez cada 15-20 días. Y siempre hacer una prueba antes.
Piel normal: Tolerante y agradecida, puede usar exfoliantes químicos suaves una o dos veces por semana.
Piel grasa/mixta: Acumula células muertas fácilmente y se siente tirante. Aquí la exfoliación es clave. “Los BHA como el ácido salicílico limpian el poro en profundidad. Puedes exfoliarte 2 o 3 veces por semana, incluso a diario con tónicos suaves.
Pasos para una Exfoliación Facial Correcta
Llevar a cabo este ritual de limpieza no es difícil, pero no siempre se realiza de forma correcta:
- Limpieza previa: el primer paso es limpiar el rostro para eliminar cualquier tipo de resto de maquillaje o polución. Utilizando la Solución Micelar Limpiadora 3 en 1 conseguirás dejar la piel limpia para la exfoliación.
- Exfoliante: aplica sobre la piel húmeda el Exfoliante Facial Crema. La cantidad dependerá de tu rostro, pero te aconsejamos que quede bien cubierto. Cuando estés aplicando el producto hazlo realizando pequeños círculos, masajeando cada una de las zonas de la cara.
- Retirar el producto: una vez transcurridos los minutos de espera, debes aclarar con abundante agua para retirar en su totalidad el exfoliante. Un consejo, hazlo con agua fría y no caliente.
- Complemento perfecto: acaba tu exfoliación aplicando una mascarilla. Justo después de realizar una exfoliación facial tu piel está lista para absorber todos los activos de una buena mascarilla.
El Ciclo de Regeneración de la Piel
La piel está en constante regeneración. Las células nuevas se producen en la capa más profunda de la piel (hipodermis), y tardan de tres a cinco semanas en llegar hasta la superficie (epidermis) para reemplazar a las células muertas. Estas deben eliminarse poco a poco, ya que si no se retiran a tiempo pueden crear una barrera poco saludable. Por ello, realizar una vez por semana una exfoliación facial es uno de los pasos que ayuda a conseguir que tu piel tenga una limpieza en profundidad, eliminando la suciedad acumulada en los poros y controlando la suma de sebo o sudor.
Los científicos estiman que se desprenden de la piel unas 30.000 o 40.000 células cada hora aunque no podamos verlo. Con lo cual, al final del día, nos desprendemos de casi 1 millón de células cutáneas. Las células de una piel joven tardan unos 28 días en llegar a la superficie, aunque este tiempo puede variar en función de la alimentación que se lleve, de la exposición a los rayos solares UV, del estrés o de la falta de sueño. Esto implica que la epidermis (capa externa de la piel) se renueva constantemente cada 4 - 8 semanas.
Consideraciones Finales
No existe una única fórmula mágica. “La frecuencia y el tipo de exfoliación deben adaptarse a cada piel”, recuerdan Marta Barrero y Elena Ramos, farmacéuticas, expertas en dermocosmética, directoras de The Secret Lab y portavoces de Druni. Y ojo con los signos de alerta.
Es sabido por todos que la exfoliación es un paso clave para mantener una piel sana, jugosa, suave, tersa e hidratada. No obstante, muchas veces no tenemos presente este paso dentro de nuestro ritual de belleza habitual, incluso puede que lo tengamos asociado exclusivamente a tratamientos en centros de belleza.
La exfoliación no es una moda; tiene raíces en un proceso completamente natural y tan antiguo como la vida misma. Tu piel, de manera natural, se renueva cada 28 días, eliminando células muertas para dejar espacio a otras nuevas. La buena noticia es que la exfoliación es una elección, pero sumarla a tu rutina puede ser el toque perfecto para revitalizar tu piel y devolverle su luminosidad.