Cómo Controlar los Lunares: Causas y Tratamientos

Los lunares, también conocidos como nevos melanocíticos, son manchas oscuras que aparecen en la piel debido a la acumulación de melanocitos. Pueden aparecer en cualquier parte de la piel y lo normal es tener una media de entre 10 y 40 lunares que se forman antes de los 50 años. Algunos pueden desaparecer y otros crecer y oscurecerse con los cambios hormonales.

Tipos de Lunares

Los lunares pueden ser de varios tipos:

  • Nevos congénitos: De nacimiento.
  • Lunares comunes: Aparecen en la piel gracias a la acumulación de melanocitos. Suelen ser asintomáticos.
  • Lunares atípicos o nevus displásicos: Suelen ser hereditarios y tienen formas anómalas o atípicas. Pueden ser de varios colores, de formas asimétricas y bordes irregulares.

Los lunares empiezan a surgir durante la infancia y/o adolescencia y crecer y oscurecerse. Los cambios hormonales de la adolescencia o el embarazo hace que se oscurezcan.

Los adquiridos van apareciendo después de los 2 años, aumentando en tamaño y número durante la infancia, hasta los 30-40 años.

  • Nevus junturales o de la unión: son manchas oscuras, de color variable, sin relieve, de forma redondeada u ovalada.
  • Nevus intradérmicos: son lesiones cupuliformes, abultadas, no pigmentadas, normalmente de color carne, especialmente en la cara. Pueden también tener pelos en su interior.

Respecto a los nevus congénitos, tienen más riesgo de malignizar cuanto más grandes son.

Los nevus displásicos son los que tienen el riesgo más alto de evolucionar a cáncer de piel. Son más grandes que el resto, irregulares, de diferentes colores.

Causas de la Formación de Lunares

Los lunares se forman cuando un grupo de melanocitos, las células que dan color a la piel, se agrupan en lugar de distribuirse de forma uniforme.

  • Genética: La predisposición a tener más o menos lunares es hereditaria.
  • Exposición solar: La radiación ultravioleta (UV), especialmente en la infancia y adolescencia, puede estimular la aparición de nuevos lunares o modificar los existentes.

Uno de los factores más significativos que contribuyen a la aparición de lunares en la piel es la exposición al sol. Los rayos ultravioleta (UV) del sol pueden dañar las células de la piel, lo que, a su vez, puede desencadenar el crecimiento anormal de melanocitos, las células que producen pigmento en la piel.

Los lunares pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y de la cara. De hecho, es el rostro la parte visible y más expuesta a la exposición solar, por lo que aumenta el riesgo de sufrir daños por el sol y la formación de lunares y otras manchas. En el cuerpo pasa lo mismo: los lunares aparecen por el sol o por predisposición genética.

Como te hemos adelantado al mencionar sus causas, la prevención solar es clave cuando se trata de evitar la aparición de lunares tanto en el rostro como en el cuerpo. Utiliza protector solar, incluso en los días nublados. Recuerda reaplicar cada cierto tiempo (dos horas máximo) para mantener su eficacia. Apuesta por sombreros y ropa ligera que te proteja si vas a estar al aire libre, especialmente si lo haces durante aquellas horas de mayor intensidad solar (entre las 12h y las 16h).

Los lunares pueden ser una característica única de cada persona, pero su aparición puede estar influenciada por factores como la exposición al sol y la genética. Proteger tu piel del sol es fundamental para evitar la formación de lunares y reducir el riesgo de daños cutáneos a largo plazo.

¿Qué personas tienen más riesgo de melanoma?

  • Las personas que hayan sufrido quemaduras por el sol durante la infancia y la adolescencia.
  • Aquellas con nevus de gran tamaño (los llamados gigantes) presentes desde el nacimiento.
  • Las personas de piel clara y ojos azules.
  • Los pacientes con familiares de primer grado que hayan tenido un melanoma.
  • Las que tienen un número elevado de nevus.
  • Las que presentan ciertos lunares de forma y tamaño determinados, conocidos como “nevus displásicos” o “nevus clínicamente atípicos”.

Diferenciar entre un Lunar Benigno y Maligno

Aunque la mayoría de los lunares son benignos, es fundamental diferenciar entre un lunar benigno y maligno para una detección temprana del melanoma, si fuera el caso.

Características de lunares benignos:

  • Color uniforme.
  • Tamaño constante.
  • Superficie lisa.

Cualquier cambio en el tamaño, forma, color, espesor o textura de un lunar existente puede indicar malignidad.

El método ABCDE para identificar lunares sospechosos:

Para identificar los lunares sospechosos que pueden indicar la presencia de la patología, se suele utilizar el método ABCDE - desarrollado y utilizado por dermatólogos y profesionales de salud de todo el mundo.

  • Asimetría
  • Bordes irregulares
  • Color variado
  • Diámetro
  • Evolución

Los lunares suelen ser asintomáticos pero si se aprecia un cambio de color o forma en un lunas preexistente, aparece un bulto atípico o mancha nueva que resulte extraña se debe acudir al dermatólogo.

También es motivo de consulta si sangra, pica, duele o aparece uno nuevo en la edad adulta.

Los lunares malignos, conocidos como melanomas, suelen ser causados por la exposición excesiva al sol y pueden ser influenciados por antecedentes familiares y otros factores genéticos. Estos lunares, que son cancerosos, pueden presentar varios síntomas que deben hacernos acudir al dermatólogo:

  • Cambios en la forma, tamaño o color del lunar.
  • Picazón, sangrado o dolor en el lunar.
  • Creación de un lunar nuevo en la edad adulta.

La detección temprana de un lunar cancerígeno es fundamental para un tratamiento exitoso.

Autoexamen de piel

Tipos de Melanomas

Los melanomas pueden presentarse en diferentes formas y tipos:

  • Melanoma superficial extendido.
  • Melanoma nodular.
  • Melanoma lentigo maligno.
  • Melanoma acral lentiginoso.

Lunares Benignos Comunes

Los lunares benignos también pueden presentar una variedad de formas y tipos:

  • Lunar nevus: Es otro término para un lunar común. Estos son inofensivos y se presentan como pequeñas manchas redondas y marrones en la piel. Normalmente son causados por grupos de células pigmentadas llamadas melanocitos.
  • Lunares seborreicos: También conocidos como lunar nevus sebáceos o queratosis seborreicas, son crecimientos benignos en la piel que suelen aparecer en la edad adulta, especialmente en personas de edad avanzada.
  • “Lunar rojo" o hemangioma: Son lesiones vasculares benignas que suelen ser inofensivas y se forman debido a un crecimiento anormal de vasos sanguíneos en la piel. Estas lesiones son más comunes en los niños y generalmente aparecen poco después del nacimiento. Pueden variar en tamaño y apariencia, desde pequeñas manchas rojas hasta protuberancias más grandes y abultadas. En muchos casos, se resuelven por sí solos y no requieren tratamiento.
Tipo de Lunar Descripción Riesgo
Nevus Congénito Presente desde el nacimiento, varía en tamaño y ubicación. Mayor riesgo de malignización cuanto más grande es.
Nevus Displásico Más grande que los lunares comunes, con bordes irregulares y coloración no uniforme. Mayor riesgo de evolucionar a cáncer de piel.
Lunar Rojo (Hemangioma) Lesión vascular benigna, común en niños. Generalmente inofensivo y a menudo se resuelve solo.

Tratamientos para Lunares Rojos (Angiomas)

Existen varios métodos para tratar los angiomas seniles o lunares rojos:

  • Vaporización con Láser: Utiliza la energía láser para quemar y destruir el angioma. Es un procedimiento rápido, con mínima molestia y tiempo de recuperación.
  • Electrocoagulación de lunares rojos: Implica el uso de electricidad para cauterizar o quemar el angioma, cortando el suministro de sangre a la lesión.
  • Crioterapia de lunares rojos: Consiste en la aplicación frio para congelar y destruir el tejido del angioma.

La elección del método depende del tamaño, ubicación, y número de lesiones, así como de las preferencias y salud general del paciente. La consulta dermatológica es fundamental ante cualquier duda, especialmente si los lunares rojos o angiomas cambian de aspecto, sangran, o causa dolor.

Tratamientos y Extirpación de Lunares

En la mayoría de los casos, los nevus no requieren tratamiento, simplemente un seguimiento adecuado. En CLIDELAS valoramos cada lunar de forma individual, prestando especial atención a cualquier cambio sospechoso que pueda indicar riesgo. En los casos necesarios, la extirpación del lunar se realiza de forma sencilla y segura, bajo anestesia local.

La mayoría de los lunares no requieren tratamiento, solo seguimiento. Sin embargo, si están en una zona en la que se irritan o pueden recibir un corte, por ejemplo al afeitarse; o si pueden significar un problema de autoestima se puede plantear su extirpación al dermatólogo. En función del tipo de lunar podrá plantear un extirpación por crioterapia o extirpación mediante bisturí.

Ninguno o cirugía ambulatoria

Claramente no. Hay diferentes métodos para la extirpación de lunares:

  • Cirugía: Siempre que haya dudas sobre la benignidad o malignidad de la lesión, pues es la única que permite analizar la pieza con anatomía patológica. Se realiza con anestesia local, se dan varios puntos, y después el paciente puede hacer su vida normal. No es necesario el ingreso.
  • Afeitado: También se realiza con anestesia local. Es el procedimiento elegido cuando las lesiones sobresalen de la piel.
  • Láser CO2: Permite eliminar los lunares con menos riesgo de cicatriz, pero el inconveniente es que no permite analizarlos después, así que debe ser recomendado por el dermatólogo cuando esté muy seguro de la benignidad de la lesión. El riesgo de cicatriz suele ser menor que con la cirugía, porque podemos controlar la profundidad a la que incidimos.

El precio para quitar los lunares depende de la cantidad de lunares y de la técnica seleccionada por el especialista.

Importancia del Control Regular y Protección Solar

Es muy importante estar familiarizados con la ubicación, tamaño, forma y color de nuestros lunares para poder detectar posibles cambios.

  • Utilizar factor de protección solar 50 SPF si se tiene la tez clara o el factor de protección adecuado al tipo de piel que recomiende el dermatólogo.

No es posible evitar completamente la aparición de nuevos lunares, especialmente si hay predisposición genética.

Fotoprotección para reducir el riesgo de cáncer de piel

La radiación ultravioleta es uno de los principales factores de riesgo para el cáncer de piel. Protegerse adecuadamente es esencial para evitar o minimizar el daño en el ADN celular. Aplica protector solar que te proteja de los rayos UVA, UVB, infrarrojos, luz azul y luz visible, con un Factor de Protección Solar (FPS) de al menos 30.

La piel tiene memoria, y el daño solar en la infancia puede manifestarse en la edad adulta. Los bebés menores de seis meses no deben exponerse al sol. Las quemaduras solares causan daño irreversible en el ADN celular, incrementando el riesgo de desarrollar cáncer de piel en la edad adulta.

Cuando se trata de cuidar tu piel del sol y mantenerla radiante y saludable, no te la puedes jugar.

  • Crema Facial Hidratante Textura Gel Alta Protección Solar FPS50+: ideal para rostro y escote. Está especialmente indicada para las pieles más claras, sensibles e intolerantes al sol. Protege de las quemaduras, de los daños cutáneos provocados por el sol y del envejecimiento prematuro.
  • Sérum Invisible Super UV FPS50+: tu protector diario más ligero enriquecido con ceramida para proteger la barrera de la piel.
  • Sensitive Advanced Serum de Cuerpo FPS 50+: protección avanzada con la textura más ligera para pieles sensibles, reactivas o alérgicas al sol. Protección inmediata frente a rayos UVB y UVA.
  • Bruma Facial Hidratante FPS50: reaplica siempre que lo necesitas de forma cómoda y sencilla con esta bruma que puedes llevar en el bolso.

Autoexploración y la Importancia de las Revisiones Dermatológicas

Realiza una autoexploración mensual de la piel, prestando atención a la aparición de nuevos lunares o cambios en los existentes. Examina también heridas o úlceras que no cicatrizan. Además, presta atención al «patito feo»: si un lunar es claramente diferente del resto, consúltalo con un dermatólogo.

Además, presta atención al «patito feo»: si un lunar es claramente diferente del resto, consúltalo con un dermatólogo.

Ante cualquier cambio o sospecha, lo ideal es acudir a un dermatólogo para una revisión exhaustiva de los lunares. Aunque la autoexploración de la piel es un paso crucial para la detección precoz del cáncer de piel, muchas veces no prestamos la atención necesaria para identificar los signos de alerta. Además, algunos de estos signos pueden ser sutiles y difíciles de detectar a simple vista.

Los lunares y manchas pueden aparecer en áreas difíciles de ver, como el cuello, la espalda, o el cuero cabelludo. En estas zonas, realizar una revisión completa de los lunares sin ayuda puede ser complicado.

Pero como indica nuestra especialista ‘en cuanto a la concienciación, aunque hemos avanzado bastante, aún queda camino por recorrer. Lo primero, solicitar una cita con el médico de familia para que realice una valoración y, en el caso de que haya sospecha con alguno de nuestros lunares, nos remita al dermatólogo.

¿Cuándo acudir al dermatólogo?

En principio, las personas de piel clara, con muchos nevus, con historia de melanoma en un familiar próximo, y con nevus de forma y tamaño atípicos deben acudir por lo menos una vez en la vida al dermatólogo. Éste le indicará si es una persona de riesgo que deba seguir controles más o menos estrictos.

¿Deben hacerme un mapeado de la piel para controlarme los nevus?

Sólo en algunas personas, dependiendo de sus nevus y su historia familiar, es obligado hacer un mapeado de todos los nevus de la piel mediante una técnica llamada microscopía digital de epiluminiscencia, que aumenta la sensibilidad para los controles y el diagnóstico precoz del melanoma.

Se hace lo que llamamos un mapa de todo el cuerpo para ver y localizar los lunares, especialmente los, a priori, más peligrosos. El mapa corporal de cada paciente servirá para revisiones posteriores y la comprobación de la evolución de los mismos. Gracias a una tecnología de última generación el Foto-finder, haremos el mapeo de todos los lunares que presenten un cierto nivel de peligrosidad de cada paciente. Con esta tecnología, además, podremos hacer un seguimiento de la evolución de la piel y los lunares de cada paciente año a año. Un completo historial médico del paciente centrado en sus lunares y la evolución de éstos en el tiempo.

Conclusión

Con conciencia y tomando las medidas preventivas adecuadas, puedes proteger tu piel y reducir el riesgo de desarrollar lunares malignos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que el cáncer de piel es el cáncer más frecuente en el mundo y que los nuevos casos de melanoma se están incrementando más rápidamente que en cualquier otro tipo de cáncer. Tal vez el hecho de que cada vez vivamos más años, y la excesiva exposición al sol buscando un bronceado, estén contribuyendo a este aumento. La noticia optimista es que tal y como afirman los especialistas, en el 95% de los casos se cura si se detecta a tiempo.

Según nos indica la especialista, revisar la piel tanto de forma individual como por un médico es fundamental para detectar posibles lunares sospechosos.

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