Las pieles sensibles y delgadas a menudo son propensas al enrojecimiento, la cuperosis y la rosácea. Si tu piel es sensible y delgada, puede ser propensa al enrojecimiento, la cuperosis, la fragilidad capilar y otros problemas que podrían llevar al desarrollo de la rosácea. En este artículo, descubriremos todo lo que necesitas saber sobre la cuperosis y la rosácea, y te proporcionaremos consejos sobre cómo cuidar tu piel con remedios naturales.
¿Qué es la Cuperosis y la Rosácea?
Quienes tienen la piel muy sensible probablemente hayan enfrentado problemas como enrojecimiento, fragilidad capilar, cuperosis y rosácea. La piel extremadamente sensible se caracteriza por una menor protección contra los agentes atmosféricos, bacterias y sustancias químicas. Esto provoca picazón, enrojecimiento y molestias que pueden llevar a la aparición de la cuperosis: una condición cutánea relacionada con la fragilidad capilar y los niveles de porosidad cutánea que se manifiesta en personas con piel muy sensible, delgada y clara mediante la aparición de manchas rojas y violáceas y capilares rotos visibles en las mejillas, pómulos y nariz.
Es esencial cuidar la cuperosis, ya que es la primera manifestación de la rosácea, una forma de dermatitis crónica benigna causada por la dilatación y ruptura consecuente de los capilares sanguíneos, acompañada de sensaciones repentinas de ardor y calor. Estos factores pueden llevar a personas con piel muy sensible y delgada a desarrollar rosácea, que está causada más o menos por los mismos factores que desencadenan la cuperosis, siendo la rosácea una posible consecuencia de la cuperosis.
Diferencias Clave
La cuperosis es, por lo tanto, una manifestación potencial de la rosácea; sin embargo, no siempre es cierto que quienes sufren de cuperosis desarrollarán rosácea, pero es cierto que quienes sufren de rosácea han pasado por la cuperosis. Es fundamental reconocer estos signos para cuidar la cuperosis antes de que la situación empeore.
Remedios Generales para Pieles con Cuperosis y Rosácea
No temas, existen varios remedios para cuidar la piel ultra sensible con enrojecimiento, cuperosis y rosácea. Además, hay una solución para eliminar definitivamente estos problemas que consiste en terapias con láser o luz pulsada, que debes hacer, por supuesto, bajo supervisión y cuidado dermatológico. Sin embargo, antes de recurrir a la solución extrema del trastorno, puedes optar por remedios naturales y menos invasivos para tratar el enrojecimiento y las manchas causadas por cuperosis y rosácea.
Antes de proporcionar remedios específicos para pieles con cuperosis y rosácea, veamos qué puedes hacer en general. Si usas productos cosméticos para el cuidado de la piel, siempre recuerda elegir productos que sean suaves y tengan propiedades calmantes. Una buena rutina que sea suave y específica para tu piel definitivamente te ayudará a evitar que el enrojecimiento empeore; si notas que los productos elegidos no son suficientes para controlar la situación, consulta a un especialista que te proporcionará productos farmacéuticos.
Rutina de Cuidado de la Piel para Rosácea
Para cuidar la piel con enrojecimiento, cuperosis y rosácea, opta por una rutina de cuidado que sea suave y que contenga productos con propiedades calmantes:
- Limpieza: Para la primera etapa de tu rutina, elige un limpiador suave como la Mousse Limpiadora Mirtilla. Esta mousse acaricia y limpia con suavidad incluso las pieles más sensibles y propensas a la inflamación, gracias a una mezcla de ingredientes suaves y calmantes.
- Tónico: Para la elección del tónico, te recomendamos nuestro Hidrolato de Manzanilla con propiedades calmantes. Es un agua floral que regenera, calma, descongestiona y purifica la epidermis.
- Sérum: Si estás buscando un sérum puro para aplicar en la cara, puedes probar nuestro Activador Ecofermentado. Es un Activo Puro que contiene ingredientes que se transforman gracias a un proceso de fermentación natural, volviéndose mucho más potentes para la piel.
- Crema facial: En cuanto a la elección de la crema facial, presta atención a tu tipo de piel, ya que aunque presente cuperosis o rosácea, puede ser mixta o seca en las áreas no afectadas.
Opciones de Crema Facial
En el caso de piel mixta, te recomendamos nuestra Crema Facial Hidratante Melisa: es una crema facial hidratante y reequilibrante hecha con un suave Aceite de Albaricoque y Agua Constitucional de Melisa, un extracto precioso obtenido de las células de la planta con propiedades calmantes y purificantes. También agregamos polvo de Arroz orgánico para reequilibrar la producción de sebo y controlar la piel grasa.
Si tienes la piel seca, opta por una crema facial que contenga ingredientes nutritivos, como nuestra Crema Facial Nutritiva Mirtilla, hecha con los mejores ingredientes naturales capaces de suavizar e hidratar incluso las pieles más secas e inflamadas. Contiene 5 aceites vegetales con un extraordinario poder regenerador y nutritivo (Argán, Baobab, Jojoba, Aceite de Oliva virgen extra, Macadamia), Vitamina E y mucha Manteca de Karité para mimar la piel.
La elección de la crema facial no termina aquí: si estás buscando una crema extremadamente suave para cuidar el enrojecimiento y las manchas causadas por la cuperosis y la rosácea, puedes probar un producto al que quizás nunca habías pensado antes... se trata de la Crema ecologica calmante Facial y Corporal para niños y bebés, pero muy útil en caso de adultos con piel ultra sensible propensa a enrojecimientos e inflamaciones. Todos sabemos que la piel de los más pequeños es muy delicada: de hecho, esta crema está dermatológicamente probada en pieles sensibles y no irrita, lo que la hace adecuada para aliviar posibles enrojecimientos e irritaciones. Por lo tanto, es ideal como crema facial y corporal para cualquiera que tenga piel sensible e irritada. Contiene una mezcla de aceites emolientes y extractos vegetales cuya acción sinérgica tiene un efecto nutritivo, calmante y protector.
Si deseas utilizar otro suero facial en lugar del Ecofermentado Activador, puedes probar el sérum facial Complejo Péptidico con Sacha Inchi para cuidar la piel con enrojecimientos. El Complejo Péptidico contiene un hexapéptido, que es una secuencia de 6 aminoácidos, de origen vegetal derivado de la fermentación y el extracto de Sacha Inchi, a su vez rico en péptidos, una planta perenne de América del Sur, conocida y utilizada por sus extraordinarias propiedades desde la época de los incas. La combinación de estos dos ingredientes actúa de manera efectiva y completa en el rejuvenecimiento del rostro y el escote, pero las propiedades de este suero aún no han terminado.
Remedios Caseros Adicionales
Los remedios caseros para la rosácea te ayudarán a aliviar los síntomas, tanto en casos leves como junto con tratamientos prescritos por el médico, pero recuerda que requieren tiempo y constancia para obtener buenos resultados.
- Infusiones:
- De manzanilla: Haz una infusión y déjala enfriar. Humedece un paño y colócalo en las zonas del rostro donde lo necesites. Tiene efecto antiinflamatorio, antiséptico y calmante.
- De té verde: Realiza una infusión, déjala enfriar y aplica un algodón empapado en las zonas afectadas.
- Probióticos: Consumirlos ayuda a controlar los microorganismos nocivos y a cuidar las bacterias beneficiosas para el intestino. Reducen los síntomas de la rosácea y el proceso de curación es más rápido.
- Aceites:
- De árbol de té: Puede reducir los síntomas leves y también las pústulas y granos, pues es desinfectante. Diluye unas gotas de aceite de árbol de té en 1 litro de agua y realiza un lavado del rostro.
- De jojoba:
- Vegetales:
- Aloe vera: Usa la pulpa de esta planta (o un gel puro) en la dermis afectada y aliviará la desinflamación, la irritación y el enrojecimiento.
- Pepino: Corta unas rodajas de pepino y aplícalas en las zonas afectadas durante 5 minutos.
Alimentación y Rosácea
La alimentación vuelve a jugar un papel fundamental también para prevenir esta enfermedad cutánea o mejorar su aspecto si ya la tenemos. En nuestro frigorífico no deben faltar vegetales y hortalizas (muy recomendables: espárragos verdes, brócoli, alcachofas, rábano, zanahoria, patata, berenjena, calabacín, calabaza, achicoria, cebolla, ajo, puerro, canónigos, hinojo, algas y garbanzos sin piel) y frutas (apuesta por pomelo, naranja, kiwi, piña, papaya, pera, granada, fresas, moras, frambuesas y aguacate).
Incluye en tu dieta también semillas y frutos secos (nueces, pipas de calabaza, trigo sarraceno, almendras); hierbas aromáticas y especias (cúrcuma, mejorana, melisa, hierba luisa, tomillo, romero y perejil); pescados salvajes, carnes ecológicas y huevos ricos en omega 3. No olvides beber al menos dos litros de agua al día y evita todo lo que puedas las comidas picantes, las bebidas alcohólicas, productos con azúcares refinados y harinas industriales y los refrescos. Las carnes adobadas, los quesos fuertes, el vinagre, los chocolates y algunos derivados lácteos pueden empeorar tu rosácea, por lo que controla bien lo que comes para saber qué alimento te perjudica más.
Según nos explica la doctora Ana Sánchez de Clínica Londres, “es recomendable seguir una dieta vasoprotectora, antioxidante y detoxificante, que además de calmar y mejorar el estado de nuestra piel, combata la inflamación intestinal tan propia de estas afecciones”.
Aceite de Zanahoria: Un Aliado Natural
El aceite de zanahoria es un macerado oleoso obtenido a partir de Daucus carota subsp. sativus, la variedad cultivada de la zanahoria. Este aceite de zanahoria bio y francés se obtiene por maceración de raíces frescas de zanahoria en un aceite vegetal neutro como un aceite de girasol (helianthus annuus seed oil) o de sésamo. A tener en cuenta: este macerado se debe distinguir del aceite esencial de zanahoria silvestre (Daucus carota subsp. carota), obtenido por destilación de las semillas.
Más concentrado, este aceite esencial se utiliza sobre todo por sus propiedades regenerantes pero no juega el mismo papel que el macerado en la preparación de la piel al sol. El beta-caroteno es el elemento clave: da al aceite de zanahoria su hermoso color anaranjado y prepara naturalmente la piel al sol. Este potente antioxidante juega un doble papel esencial.
Por una parte, estimula la producción de melanina, el pigmento responsable del bronceado, lo que permite a la piel broncearse más fácilmente y de manera más homogénea. Además, el beta-caroteno es una provitamina A, que, una vez transformada en el organismo, favorece la regeneración celular y contribuye a mantener una piel sana y radiante.
Su composición contiene también ácidos grasos esenciales, especialmente omega-6 (ácido linoleico), omega-9 (ácido oleico), y omega-3, que juegan un papel primordial en la protección y la reparación de la barrera cutánea. Estos ácidos grasos indispensables aseguran una hidratación óptima, restauran la flexibilidad de la piel, limitan la deshidratación relacionada con la exposición solar, y calman las irritaciones.
Consejos Adicionales para el Cuidado de la Piel con Rosácea
Para concluir este artículo dedicado a la piel con enrojecimientos y cuperosis, queremos recordarles que es fundamental cuidar adecuadamente estos problemas desde los primeros signos en que se manifiestan, para evitar que la situación empeore hasta convertirse en rosácea. ¡Lo que no debe faltar es la constancia, la amabilidad y el respeto con los que cuidamos nuestra piel!
Ante una piel reactiva los tratamientos de limpieza deben de ser respetuosos con esta tipología de piel. Como hemos hablado los cosméticos convencionales, en general más agresivos con la piel, pueden ser una de sus causas. Por lo que productos limpiadores como jabones naturales, hidrolatos o aguas miscelares son un buen aliado. Una crema altamente nutritiva nos ayudará a reforzar nuestra piel frente a los agentes externos irritantes que favorecen la aparición de la rosácea prefiriendo activos naturales tipo aceites vegetales hidratante como argán, oliva, rosa mosqueta, entre otros.
Básico un bloqueador de los rayos UVA /B físico incluso en días nublados ya que aumenta las lesiones provocadas por la rosácea. Es esencial aplicar protección solar diariamente, si vas a estar expuesta al sol de manera continua durante el día, sobre todo en las horas centrales, si vas a la playa, piscina, montaña, de turismo, etc.