Productos, productos, productos… Los amamos, vivimos por ellos y muchas veces sentimos que sin nuestra rutina de skincare la piel no sobreviviría. Y es que sí, hay gestos simples que son imprescindibles a la hora de tener una piel sana. La idea no es dejar de usar tus productos favoritos, sino complementarlos con pequeños hábitos que transforman tu rutina.
Mantener la piel en un estado óptimo requiere dedicarle cierto esfuerzo y dedicación. La rutina es fundamental para lucir un buen aspecto y si no se presta ninguna atención puede que la deshidratación y la sequedad aparezcan. Sin duda, hay muchas prácticas que benefician el bienestar de la piel. La piel es un órgano realmente sensible. Por eso, es importante prestarle bastante atención.
A continuación, te presentamos una guía completa con consejos de dermatólogos especializados en el cuidado de la piel, para ayudarte a establecer una rutina efectiva y mantener tu piel sana y radiante.
MÉDICO EXPLICA CÓMO CREAR UNA RUTINA DE CUIDADO DE LA PIEL EFECTIVA EN 2024 | DERMATÓLGA | SKINCARE
1. Conoce tu Tipo de Piel
El primer paso para desarrollar una rutina eficaz es conocer tu tipo de piel. Ya sea seca, grasa, mixta o sensible, cada tipo requiere cuidados específicos.
2. Limpieza Facial: El Primer Paso Esencial
La primera de las recomendaciones para el cuidado de la piel es que realices una correcta limpieza. Una adecuada limpieza de la piel va a ayudar a retirar la grasa acumulada, los productos que le hemos aplicado, las bacterias y las células muertas y va a favorecer la eliminación de algunos agentes externos que entran en contacto con la piel y que, como veremos más abajo, van a contribuir negativamente al envejecimiento.
La limpieza es fundamental para eliminar impurezas, exceso de grasa y residuos de productos. Como ves, el maquillaje es solo una de las tantas cosas que hay que limpiar de nuestra cara así que, aunque no te maquilles, este es un paso importante.
¿Cómo hacerlo? Hay que usar un gel suave, con un pH similar al de la piel (ojo, ¡los jabones caseros no cumplen con esta recomendación!), sin frotar en exceso, y no usar agua muy caliente. Mañana y noche es suficiente (si lo haces con más frecuencia puedes dañar la función barrera natural de tu piel). Por la noche me gusta hacer una doble limpieza, esto es, antes del gel usar un producto de base oleosa que ayude a retirar restos de maquillaje y grasa y de esa manera conseguir una limpieza más profunda.
¡Espero que nunca más te acuestes sin lavarte la cara!
3. Exfoliación con Cautela
La exfoliación es el proceso de eliminar las células muertas de la piel de su capa externa. La exfoliación ayuda a eliminar las células muertas y a mejorar la textura de la piel. Es recomendable exfoliarse entre una y tres veces por semana, dependiendo de la sensibilidad de tu piel.
Hay varios métodos para la exfoliación en el hogar. A través de un cepillo o esponja (exfoliación mecánica para el tronco y extremidades), y productos que constituyen un peelig físico es decir, aplicación de productos de limpieza con pequeñas partículas que generan una limpieza más profunda por frotamiento (más utilizados en la cara).
Antes de exfoliar la piel hay que tener en cuenta su sensibilidad y si se están tomando medicamentos que pueden hacer que la piel se muestre más vulnerable, para evitar que la piel seca empeore o causar brotes de acné.
4. Tónico: Restablece el pH de tu Piel
El tónico es un paso que muchas veces se omite, pero es crucial para restablecer el pH de la piel y prepararla para los siguientes pasos de la rutina.
5. Hidratación Diaria: Clave para una Piel Flexible
La segunda de mis recomendaciones para el cuidado de la piel es la aplicación diaria de una adecuada crema hidratante en función de las características de tu piel. Un consejo: no olvides el cuello y el escote. La hidratación es clave para mantener la piel flexible y saludable. Independientemente de tu tipo de piel, es importante utilizar una crema hidratante que proporcione la cantidad adecuada de humedad sin obstruir los poros.
¿Por qué es tan importante? Es un paso fundamental porque ayuda a restablecer la flexibilidad y la elasticidad del estrato córneo, que es la capa más superficial de la piel, restaurando su función barrera. Esto se traduce en que la piel estará suave, fina, brillante y visiblemente saludable.
¿Por qué se puede alterar la función barrera de la piel? El contacto continuo con irritantes externos, el envejecimiento o ciertas patologías cutáneas, como la dermatitis atópica, pueden alterar la barrera cutánea, lo que conlleva a un aumento de la pérdida transepidérmica de agua y a la aparición de lo que llamamos piel seca. Recuerda que una piel sana es una piel correctamente hidratada. Si tu piel está áspera, irregular, o roja, apagada, con parches blancos, agrietada, tienes una piel seca que requerirá de una valoración.
6. Protección Solar: El Mejor Anti-Edad
Este es sin duda para mí la más importante de las recomendaciones para el cuidado de la piel. Todos los dermatólogos coincidimos cuando nos preguntan cuál es la mejor crema antienvejecimiento: el protector solar. Si eres constante en este paso y te comparas con alguien de tu edad que no se haya protegido del sol, verás que existe mucha diferencia en la calidad de la piel: tendrás menos manchas, menos arrugas, y encima tendrás menos papeletas de sufrir un cáncer de piel. Usar siempre protección solar: En días en los que el sol ataca de forma importante, es fundamental llevar siempre encima crema solar para no quemarse y dañar la piel.
La protección solar es indispensable para prevenir el envejecimiento prematuro y proteger la piel de los daños causados por los rayos UV. El uso de fotoprotectores es necesario ante cualquier exposición solar, incluso en días nublados. Elegir el fotoprotector adecuado al tipo de piel -factor mínimo 30, de amplio espectro -, extenderlo media hora antes de exponerse al sol, aplicarlo de forma periódica, (cada 3-4 horas) y evitar la exposición en las horas centrales del día, son consejos básicos para exponerse a él con sentido común.
¿Tan importante es la protección solar? Por si no lo sabes te diré que el sol es responsable del 80% del envejecimiento de la piel, y si no te lo crees, obsérvate una zona que siempre lleves cubierta como la cara interna del brazo o las nalgas (¡así es realmente tu piel!). Además, existen muchas enfermedades cutáneas provocadas o agravadas por la exposición solar.
¿Cómo lo hago? Tras lavar la cara y aplicar la hidratante, debemos aplicar el fotoprotector a diario en las zonas expuestas de la cara, cuello, sin olvidarnos de escote y manos. Por distintos motivos que ya comentaremos más adelante, mejor del 50 y de amplio espectro. Hoy en día hay muchas opciones en el mercado y se trata de encontrar el que mejor se adapte a ti, para que te guste y te lo pongas. Un consejo: si te gusta maquillarte, busca un fotoprotector con color, también conocidos como fotomaquillajes (los hay más y menos cubrientes). Ahorrarás un paso (y dinerillo) y tendrás más fácil la reaplicación del producto (recuerda que para que el fotoprotector siga siendo efectivo la aplicación debe ser cada dos o tres horas).
7. Tratamientos Específicos
Si tienes problemas específicos como acné, hiperpigmentación o signos de envejecimiento, incorpora tratamientos específicos en tu rutina.
8. Cuidado del Contorno de Ojos
La piel alrededor de los ojos es más delicada y propensa a mostrar signos de envejecimiento.
9. Rutina Nocturna: Reparación y Regeneración
Durante la noche, la piel entra en modo de reparación.
10. Sé Constante y Adapta tu Rutina
El cuidado de la piel requiere constancia. Mantén tu rutina diaria y ajusta los productos según las necesidades de tu piel y los cambios estacionales. Una rutina bien estructurada y adaptada a las necesidades de tu piel es la mejor inversión para mantenerla saludable y radiante. Recuerda que cada paso tiene su importancia y contribuye a la salud general de tu piel.
11. No Fumes
Ya sabes que el tabaco es perjudicial para el organismo y que fumar supone la primera causa evitable de enfermedad y muerte en el mundo occidental. Pues bien, como otros muchos especialistas recomiendan, dejar de fumar es una de las recomendaciones para el cuidado de la piel porque provoca muchos efectos en tu piel, y la mayoría de ellos son nocivos
¿Tan malo es para la piel? Por una parte, el hábito de fumar tiene una influencia negativa clara sobre muchas enfermedades cutáneas (como la psoriasis o el carcinoma espinocelular). Por otra parte, además, el consumo de tabaco puede ser responsable directo de una serie de lesiones que aparecen en la piel, las mucosas, el pelo o las uñas. Y por último, va a tener una serie de consecuencias estéticas negativas en tu piel.
El contacto continuo con el humo del tabaco disminuye la hidratación del estrato córneo y, por tanto, la piel se va a ver más seca, apagada y falta de vida. Además, la posición de los labios al fumar junto con el fruncimiento del entrecejo (por la irritación que el humo del tabaco provoca en los ojos) favorecen el desarrollo de las arrugas peribucales (código de barras) y las patas de gallo, respectivamente. También provoca coloración amarilla de los dedos y de las uñas, altera el color normal de los dientes, disminuye el gusto y el olfato, provoca halitosis (mal aliento) e hipersalivación. Por tanto conviene que evites fumar y los espacios cargados de humo. ¿Te he convencido?
12. Aliméntate Saludable
Una dieta saludable no solo beneficiará a todo nuestro organismo, sino que se reflejará en nuestra piel.
13. Hidrátate Desde Adentro
Más allá de la crema hidratante, es muy importante beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día. El agua es vital para nuestro organismo, porque interviene de forma directa en numerosas funciones fisiológicas.
14. Duerme Bien
Los buenos hábitos también se reflejan en la piel. Así pues, es fundamental respetar el descanso durmiendo las horas necesarias para que nuestra piel pueda llevar a cabo, de forma óptima, su proceso de reparación.
15. Autoexamínate la Piel
Autoexaminarse la piel de forma frecuente y acudir, al menos una vez al año, al dermatólogo para una revisión dermatológica es fundamental. Es vital que el dermatólogo pueda examinar los nuevos lunares, manchas y verrugas y observar algún posible cambio en los preexistentes. Es muy importante insistir en que, detectado a tiempo, el cáncer de piel es curable en el 90% de los casos, por lo que el diagnóstico precoz es clave.
16. Acude a un Dermatólogo
El dermatólogo es el médico especialista en la piel, tanto sana como enferma. Recuerda que piel solo tienes una y te debe durar toda la vida. Si presentas algún tipo de problema, desde granos, rojeces, picores, manchas, caída de pelo y un largo etcétera, el dermatólogo es quien puede ayudarte.
17. Considera Tratamientos Estéticos
En IDERMA contamos con diferentes tratamientos dermoestéticos dirigidos por profesionales médicos para mejorar la calidad y la apariencia de la piel y prevenir o tratar los signos de envejecimiento.
18. Otras Agresiones Externas
A nivel cutáneo se conocen varios factores externos y modificables que influyen en el envejecimiento (esto se conoce como exposoma de la piel). Además de la radiación solar y el tabaco, existen otros factores a tener en cuenta en el cuidado de nuestra piel:
- Evitar otras fuentes de radiación ultravioleta, como las cabinas o camas de bronceado.
- La contaminación ambiental. Se ha demostrado que ciertas partículas y gases se relacionan con la aparición de manchas en la piel y la formación de arrugas. Para combatirlo, es importante la correcta limpieza de la piel y, además, es útil aportar antioxidantes que combatan los radicales libres, por ejemplo, un serum de Vitamina C o de ácido ferúlico por las mañanas. Además, mantener una barrera cutánea sana evitará la penetración de estas partículas.
- Estrés. Los dermatólogos conocemos muy bien el impacto que el estrés tiene sobre la exacerbación de muchas enfermedades dermatológicas, pero hasta el momento no hay evidencia clara de que afecte al envejecimiento de la piel. ¡Menos mal, con la que está cayendo!
- La exposición aguda a fuentes de calor. Esto ha demostrado estimular la formación de nuevos vasos sanguíneos, potenciar las células inflamatorias y causar daño oxidativo en el ADN y, por tanto, influye negativamente en el envejecimiento de la piel.
19. Alimentos Antioxidantes
Existen muchas enfermedades de la piel, el pelo y las uñas relacionadas con déficits nutricionales. Pero es que además, se sabe que una dieta rica en alimentos antioxidantes puede retrasar el envejecimiento. Por tanto, basar tu dieta en frutas, verduras, legumbres y aceite de oliva, así como limitar la ingesta de alcohol, puede dar a tu piel un aspecto más sano y joven.
20. Autoexplórate (y explora a los tuyos)
Creo que este apartado es súper importante. La piel es el órgano más extenso del cuerpo y además, ¡puede verse! Esto quiere decir que si tenemos la mala suerte de sufrir algún tipo de cáncer de piel, como el temido melanoma, lo vamos a poder ver, lo cual es súper importante porque su pronóstico en parte va a depender de lo rápido que lo extirpemos. Por eso, una de las recomendaciones para el cuidado de la piel que te doy es que te realices una autoexploración de toda la superficie de tu piel una vez al mes.
Si te acostumbras a hacerlo te familiarizarás con tus manchas y tus lunares, y podrás identificar si aparece alguna lesión nueva sospechosa o alguna de las que tienes cambia de tamaño, de forma o de color y, en ese caso, consultar rápido con tu dermatólogo. ¡Ojalá fuese tan fácil con otros órganos!
Recuerda: la piel refleja el cariño que te das cada día.
Si quieres saber cómo cuidar tu piel esto te interesa. En este post te voy a dar los que yo, como dermatóloga, considero las diez recomendaciones para el cuidado de la piel más útiles. Porque la piel, sobre todo la piel de la cara, es nuestra carta de presentación y, por tanto, tenemos que aprender a cuidarla, para mantenerla sana y bonita.
En resumen, el cuidado de la piel requiere una combinación de prácticas diarias, hábitos saludables y consultas regulares con un dermatólogo. Al seguir estos consejos respaldados por expertos, puedes mantener una piel radiante, saludable y resistente al paso del tiempo.
Si hay un periodo del año en el que los cuidados dermatológicos deben extremarse, ese es el verano. Los problemas de la piel pueden ser múltiples ante la exposición al sol, al agua, al ambiente y como consecuencia de los hábitos durante el periodo estival. Una visita al dermatólogo para revisar el estado de nuestra piel contribuye a la prevención primaria de enfermedades dermatológicas, al recibir información de un profesional para mejorar el cuidado de nuestra piel, y a la prevención secundaria, a través de la detección temprana de cambios en lesiones cutáneas.
La hidratación interna, con la ingesta de agua, zumos naturales… y externa, con el uso de cremas, es el principio de obligado cumplimiento en verano para reducir los riesgos debidos a la exposición solar y las elevadas temperaturas. Podemos hidratar la piel con cremas hidratantes y productos emolientes en diferentes texturas, y realizando aplicaciones repetidas para evitar que el salitre del mar y el cloro de la piscina pasen factura (descamaciones, tirantez, rozadoras, arrugas o manchas…).
Algunos medicamentos pueden causar una reacción alérgica al sol (erupción con enrojecimiento y picazón en la piel), como el analgésico ketoprofeno o los AINE como el ibuprofeno, algunos antibióticos (especialmente tetraciclinas y sulfonamidas), diuréticos o ciertos anticonceptivos orales.
Es frecuente en verano contraer en las piscinas infecciones por hongos que afectan a los pies, como el llamado pie de atleta. Debemos secar bien los pies, cambiar los calcetines y el calzado a diario, evitar andar descalzos en las piscinas y duchas públicas, hidratar los pies y realizar el tratamiento recomendado por nuestro dermatólogo en el caso de infección. Las picaduras de insectos o medusas también son enemigos de nuestra piel en verano. Aplicar geles y cremas repelentes como precaución, si viajamos a zonas donde existen muchos insectos, (ríos, pantanos, marismas…) o hay numerosas colonias de medusas (algunas playas). Lo ideal es evitar las zonas donde nos expongamos más a estas situaciones. Los tejidos gruesos pueden proteger también contra las picaduras de e insectos.
El invierno afecta a todo nuestro organismo, y también a la piel. Esta se encuentra expuesta a las inclemencias climatológicas, siendo las zonas más sensibles a las bajas temperaturas las mejillas, los labios, el cuello, el escote y las manos.
Esto es especialmente importante en aquellas personas que padecen algún tipo de dermatosis (dermatitis atópica, psoriasis…).
Las dermatitis de desgaste que afectan al dorso de las manos son un motivo frecuente de consulta en esta época del año, especialmente en personas que por razones laborales se las lavan de forma repetida.
Los principios activos más recomendados para pieles no sensibles son: la vitamina C, el ácido retinoico, el ácido glicólico y los hidroxiácidos (con importante función antiedad). Sin embargo, hay pieles intolerantes que deben utilizar sustancias calmantes, vasoconstrictoras y descongestivas, como el dexpantenol, alfabisobolol, rusco, ácido glicirrético… Además, tienen que evitar productos que contengan alcohol, conservantes o perfumes.
La textura de la crema ideal dependerá también del tipo de piel y de si se padece alguna afección de base: En general, el fluido será mejor para las pieles mixtas o grasas y la crema para las maduras y secas.
Aumentar el consumo de vitamina C y antioxidantes.
Evitar el tabaco y el alcohol, ya que repercuten de forma negativa en la salud de nuestra piel, generando radicales libres.
