La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta a millones de personas en todo el mundo, siendo más común en mujeres. Habitualmente se localiza en la piel de la cara, aunque también puede afectar a los ojos, y más raramente a otras localizaciones como tronco o cuello. Es frecuente en la población, aproximadamente el 10% de las personas de entre 20 y 50 años pueden padecer rosácea más o menos acentuada.
La rosácea no se puede prevenir. Aparece y desaparece sin explicación, y cursa en brotes, normalmente estacionales. Cuando surge un brote, éste puede durar varios meses, empeorando, manteniéndose estable o remitiendo.
¿Qué es la rosácea?
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la rosácea es una patología cutánea inflamatoria muy frecuente, sobre todo en mujeres entre los 25-50 años. La rosácea es una enfermedad de la piel que se caracteriza principalmente por la presencia de un enrojecimiento de las mejillas que puede ser continuo o intermitente.
Se manifiesta como un enrojecimiento inicialmente transitorio (flushing), y que aumenta con determinados estímulos, que más tarde se hace persistente, con aparición de dilataciones vasculares (telangiectasias) y a veces granos rojos y con pus (pápulas y pústulas). Este enrojecimiento suele ser más marcado y más persistente que el que se produce de manera normal en muchas personas en situaciones de estrés o vergüenza.
La doctora nos cuenta que el principal problema radica en el funcionamiento de la glándula sebácea, que va a condicionar una alteración de la función barrera de la piel. Si no se trata tiende a ser crónica y a agravarse con los años, provocando engrosamiento y enrojecimiento permanente de la piel e incluso desfiguración de la nariz.
La evolución de la rosácea es crónica con episodios de empeoramiento (brotes), separados por temporadas de mejoría. La duración e intensidad de los brotes es muy variable, y depende del paciente, y del tratamiento que esté realizando. Estos brotes pueden y deben ser tratados para minimizar su impacto sobre la piel, mejorar los síntomas del paciente, y evitar o disminuir la progresión de la enfermedad.
Síntomas de la Rosácea
Los síntomas de la rosácea suelen producirse en la zona central de la cara (mejillas, frente, nariz, alrededor de la boca y en el mentón), aunque puede aparecer en otras localizaciones.
- Pápulas-pústulas: Muchos pacientes que padecen de rosácea desarrollan granos rojos (pápulas) o granos de pus (pústulas) en la cara.
- Síntomas oculares: La rosácea también afecta frecuentemente a los ojos, produciendo sensación de tener arenillas en los ojos, quemazón, picor, sequedad, aumento de sensibilidad a la luz o inflamación de los párpados (blefaritis).
Además, esta patología causa con frecuencia síntomas oculares, por ejemplo, sensación de tener arenilla en los ojos, quemazón, picor, entre otros. Dicho enrojecimiento viene acompañado por la dilatación de los pequeños vasos sanguíneos llamados capilares.
Tipos de Rosácea
- Rosácea eritematosa-telangiectásica: Surge de manera abrupta en forma de arañas vasculares que aparecen en la nariz y las mejillas.
- Rosácea fimatosa: Es más frecuente en hombres y además de arañas vasculares, causa un aumento del tamaño de las zonas afectadas, habitualmente la nariz, la frente, las orejas, los párpados y el mentón.
- Rosácea ocular: Es bastante frecuente y afecta sobre todo al borde del párpado. Aparece enrojecimiento, irritación del ojo e incluso fotosensibilidad.
- Rosácea fulminante: Al igual que las demás, se presenta de forma brusca pero por toda la cara. Tiende a ser más frecuente en adultos jóvenes de entre 30 y 50 años, con mayor predisposición en las mujeres de piel clara.
Causas y factores desencadenantes
No se conoce la causa exacta. Se cree que hay una predisposición individual a desarrollar la enfermedad debido a una hiperreactividad vascular. Es decir, que en algunas personas, los vasos sanguíneos de la cara se dilatan más fácilmente en respuesta a determinados estímulos, causando ese enrojecimiento facial tan característico.
Hay una serie de factores que puede empeorar la rosácea, aumentando la circulación de la cara y empeorando el enrojecimiento.
Los estímulos que pueden desencadenar o empeorar los brotes de rosácea pueden ser muy variables según el paciente. Sin embargo, existen algunos que son especialmente frecuentes, como:
- Calor
- Frío
- Cambios bruscos de temperatura (habitaciones muy caldeadas en invierno)
- Comidas y bebidas calientes, con especias, o los quesos fermentados
- El alcohol
- La exposición solar
- Uso de cremas con corticoides
- El estrés
Tratamiento de la Rosácea
Aunque todavía no existe un tratamiento curativo definitivo, existen diversas opciones terapéuticas en los pacientes con rosácea. Acudir al dermatólogo o el oftalmólogo, que verificarán el diagnóstico y me ofrecerán tratamiento. El tratamiento de la rosácea, como todos los acnés, se basa en una adecuada limpieza de la piel.
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Antes de establecer un tratamiento para la rosácea es necesario identificar los factores desencadenantes de la rosácea en cada individuo. El tratamiento de la rosácea se basa en la gravedad de sus signos y síntomas.
Medidas Generales
- Es fundamental para los pacientes diagnosticados de rosácea protegerse de la luz del sol utilizando de forma diaria cremas fotoprotectoras de alta potencia (tanto para ultravioleta A como para ultravioleta B) y utilizando complementos que bloqueen el paso del sol como sombreros, sombrillas o prendas de vestir.
- Si el clima es muy frío es recomendable cubrir la cara con una bufanda o aplicar cremas protectoras.
- Muchos pacientes con rosácea tienen la piel sensible, por lo que se recomienda la utilización de cremas hidratantes faciales hipoalergénicas o específicas para pieles con rosácea.
- Además, es recomendable la utilización de jabones suaves, evitando frotar de forma enérgica la cara con las manos o con algún utensilio.
- También se deben evitar las lociones alcohólicas (típicas en desmaquillantes o productos para el afeitado).
- Si se lleva maquillaje, el uso de productos que contengan pigmentos verdes puede ayudar a disimular las rojeces.
- Se debe evitar el uso de cremas de corticoides excepto si han sido directamente prescritas por su dermatólogo.
Los expertos de la AEDV indican que las personas con rosácea deben protegerse del sol utilizando a diario cremas fotoprotectoras con un factor de protección solar alto y con complementos que bloqueen el paso del sol como sombreros y sombrillas. Los dermatólogos de la AEDV desaconsejan las lociones alcohólicas, que suelen estar presentes en muchos desmaquillantes y productos para el afeitado.
Tratamientos Específicos
- Tratamiento tópico: Existen cremas con medicamentos que pueden ayudar al control de la rosácea. Deben utilizarse en primer lugar, antes de probar otras posibilidades. Las cremas más utilizadas son aquella que llevan metronidazol o ácido zelaico.
- Tratamiento oral: Cuando la rosácea es moderada-grave, o no se consigue controlarla con el tratamiento tópico, se debe intentar regularla con tratamiento oral en forma de comprimidos. En primer lugar se intenta con antibióticos orales, como la doxiciclina o el metronidazol. Otro medicamento que los dermatólogos pueden prescribir para combatir determinados tipos de rosácea es la isotretinoína. Por lo general, se utiliza en dosis bajas.
- Erradicación del Demodex: Si la rosácea presenta coinfección cutánea por el ácaro Demodex su eliminación mejorará la enfermedad y aumentará las probabilidades de éxito del resto de tratamientos.
- Uso del Láser: Para el tratamiento de las telangiectasias y el enrojecimiento persistente se puede utilizar láser, que destruye las estructuras alteradas de la piel. Además, en Clínica Clemente disponemos de distintas plataformas de láser y luz pulsada de uso médico, para tratar a los pacientes con rosácea y cuperosis. En concreto, aquellos vasos faciales dilatados tan antiestéticos pueden ser eliminados sin dificultad y sin riesgos, devolviendo a nuestra piel un aspecto más joven y natural. Además, recientemente estamos consiguiendo grandes avances en terapia con luz pulsada para el enrojecimiento y la reactividad vascular.
- Tratamiento ocular: Para aliviar la irritación ocular que se presenta en aproximadamente un 20% de los casos suele ser suficiente el tratamiento de la propia rosácea. Los problemas de sequedad pueden mejorar con lágrimas artificiales o los tratamientos sistémicos.
- Luz pulsada intensa (IPL): El tratamiento consiste en aplicar la fuente de luz pulsada intensa directamente sobre las zonas afectadas. Según explica la doctora Martín, este tratamiento cierra los vasos sanguíneos excesivos y neutraliza los factores que alimentan el proceso inflamatorio y causan su evolución crónica.
- Rinofima: El rinofima (engrosamiento la piel de la nariz) es un tipo de rosácea que afecta a los varones.
Además de estas medidas generales para cuidar las pieles con rosácea, existen diferentes tratamientos que pueden ayudar a paliar los síntomas de esta patología. Asimismo, los tratamientos con láser o con luz pulsada permiten combatir los signos de la rosácea en la piel. Por su parte, las personas en las que la rosácea provoca problemas oculares pueden utilizar lágrimas artificiales para mejorar la sequedad.
El papel de los corticoides
Hay que tener muy presente que algunos factores externos pueden desencadenar un brote de rosácea. La especialista confirma que así es y que los más conocidos son los corticoides, administrados de forma tópica, inhalada u oral. Se debe evitar el uso de cremas de corticoides excepto si han sido directamente prescritas por su dermatólogo.
El tratamiento con corticoides, que resulta Antiproliferativo, genera en la EPIDERMIS una mayor fragilidad, adelgazamiento y debilitamiento, con lo cual indudablemente AGRAVA significativamente el problema de la Rosácea, lejos de ofrecerle a la piel la solución que precisa.
Si la rosácea se presenta en los ojos, el tratamiento está enfocado a aliviar y se utilizan colirios (con o sin corticoides) para tratar las molestias oculares, como la irritación y la sensación de arenilla en los ojos.
La terapia con corticoides tópicos se utiliza frecuentemente para los procesos inflamatorios cutáneos de etiología no infecciosa, debido a sus efectos antiinflamatorios, inmunosupresores, antiproliferativos y vasoconstrictores. Al ser una de las terapias más comunes en la práctica clínica, es necesario emplearla de forma controlada dada la complejidad de sus efectos adversos locales tales como: la atrofia de la piel, las telangiectasias, las estrías, las púrpuras, las equimosis, las úlceras, los cambios en la pigmentación, la dermatitis acneiforme, la dermatitis rosaceiforme, entre otras.
En 1969, Sneddon describió por primera vez el fenómeno rosaceiforme tras la suspensión abrupta de corticoterapia tópica crónica. Los pacientes con esta condición, experimentan un empeoramiento de las lesiones como una erupción papulopustulosa facial o en ocasiones nódulos con vasos telangiectásicos sobre un fondo eritematoso y edematoso días después de la suspensión de la terapia esteroidea.
Adicionalmente, se ha descrito que existe una predisposición para facilitar la proliferación de Demodex folliculorum y es por ello que el tratamiento en la mayoría de casos incluye antiobioterapia durante varios meses y la discontinuación estricta del uso de corticoides tópicos. En algunas ocasiones, los antagonistas tópicos de la calcineurina deben considerarse como terapias alternativas o complementarias.
La implicación reactiva en sí, se genera en todos los casos, por una sencilla razón; LA CARENCIA Y/O DEVASTACIÓN EPIDÉRMICA. la piel aparece “enrojecida” en ciertas zonas, que son las mismas, en las que el tejido EPIDÉRMICO ha quedado en un punto de alteración tal, que resulta insuficiente para realizar su acción cubriente y necesariamente protectora de la Dermis. Debido a su débil presencia, podemos “apreciar” literalmente el tejido Dérmico.
Alternativas y cuidados
Aunque todavía no es posible curar definitivamente la rosácea existen tratamientos con los que podemos atenuar los síntomas, mejorar el aspecto de la piel y aumentar la calidad de vida de nuestros pacientes. El dermatólogo además le ayudará a identificar los factores que puedan empeorar su enfermedad.
Si bien hasta ahora este enrojecimiento transitorio era el componente más difícil de tratar en la rosácea, con poca respuesta a los tratamientos convencionales, actualmente se pueden conseguir mejorías muy importantes realizando sesiones de luz pulsada vascular. De esta manera, disminuimos el tamaño y la reactividad de los vasos sanguíneos cutáneos, con lo que el paciente nota una importante mejoría y un aumento notable en su calidad de vida.
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