Acné Fúngico: Causas, Tratamientos y Ingredientes Activos en Cremas

El acné es una de las patologías más frecuentes de la consulta dermatológica. Antiguamente solo los adolescentes lo tenían, pero ahora es común hablar de acné adulto. El acné no solo afecta a nivel estético, también puede influir en la confianza y bienestar personal. En Farmacia Cuadrado sabemos lo frustrante que puede ser lidiar con los granos, espinillas y las marcas que pueden dejar.

Este artículo se centra en el acné fúngico, también conocido como acné por hongos o foliculitis por Malassezia, una afección de la piel que se caracteriza por la presencia de pequeñas espinillas, granos o pústulas en áreas específicas de la piel, como la cara, el pecho y la espalda.

Causas del Acné Fúngico

Como os decíamos, el acné fúngico es causado por una proliferación excesiva de hongos del género Malassezia en los folículos pilosos de la piel. Estos hongos son microorganismos comunes que normalmente habitan en la superficie de la piel de muchas personas sin causar problemas.

Sin embargo, en algunas circunstancias, los Malassezia pueden multiplicarse en exceso y desencadenar una reacción inflamatoria en los folículos pilosos, lo que resulta en la aparición de pequeñas espinillas, granos o pústulas.

Algunos factores que pueden contribuir a esta proliferación incluyen:

  • Clima cálido y húmedo: Los hongos Malassezia tienden a prosperar en ambientes cálidos y húmedos.
  • Uso de productos para el cuidado de la piel: Productos como los aceites y los emolientes pueden proporcionar un ambiente propicio para el crecimiento de los hongos.
  • Uso prolongado de antibióticos: Ya sea tópicos o sistémicos, pueden alterar el equilibrio microbiano en la piel y favorecer el crecimiento de hongos como Malassezia.

Tratamiento del Acné Fúngico

Lo que se debe hacer es abordar la proliferación de hongos Malassezia en la piel y tratar la inflamación asociada con esta afección. En este caso, no es tan sencillo, y que seas consciente es el principio. Nuestro consejo es que acudas a un experto para que examine tu caso de cerca y halle la mejor solución y tratamiento.

Las siguientes recomendaciones pueden ayudar a controlar y tratar el acné fúngico:

  • Consulta a un dermatólogo: Si sospechas que tienes acné fúngico o experimentas síntomas similares, lo primero que debes hacer es consultar a un dermatólogo o profesional de la salud de la piel.
  • Medicamentos antifúngicos tópicos: El tratamiento principal para el acné fúngico suele ser la aplicación de medicamentos antifúngicos tópicos. Estos pueden incluir cremas, lociones o geles que contienen ingredientes como ketoconazol, ciclopirox, clotrimazol o sulfuro de selenio.
  • Limpieza suave de la piel: Utiliza un limpiador suave y sin jabón para lavar tu piel afectada dos veces al día. Es un limpiador espumoso suave diseñado para limpiar la piel mientras preserva su barrera de humedad natural. Este limpiador es altamente efectivo para eliminar la suciedad y las impurezas ambientales, al mismo tiempo que fortalece la barrera de la piel. Esta espuma limpiadora limpia suavemente mientras suaviza la piel, dejándola radiante y fresca.
  • Evita la humedad excesiva: Mantén la piel seca y evita la humedad excesiva, especialmente en áreas propensas al acné fúngico.
  • Revisa tus productos para el cuidado de la piel y maquillaje: Algunos productos cosméticos pueden empeorar el acné fúngico.
  • Cambia las toallas y la ropa de cama regularmente.
  • Modifica tu dieta: Algunas personas han encontrado que reducir el consumo de azúcar y carbohidratos refinados en su dieta puede ayudar a controlar el acné fúngico.

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Ingredientes Activos Clave en Cremas para el Acné

Las mejores cremas para el acné son aquellas que incluyen ingredientes activos como:

  • Ácido salicílico: Exfolia de manera natural la piel, eliminando las células muertas que provocan puntos negros y blancos.
  • Peróxido de benzoilo: Es uno de los principios activos más recomendados por dermatólogos para tratar el acné moderado o severo. Ayuda a eliminar las bacterias causantes del brote y a reducir la inflamación.
  • Retinol: Reduce el espesor de la capa córnea y alisa la piel.
  • Ácido glicólico: Exfoliante que ayuda a eliminar las células muertas de la piel y destapar los poros.
  • Niacinamida: Ayuda a reducir la apariencia de los poros y a equilibrar la producción de sebo.
  • Ácido azelaico: Actúa a través de varios mecanismos biológicos que explican sus múltiples beneficios dermatológicos.

El ácido azelaico debe su nombre a una confusión inicial: se pensaba erróneamente que procedía de la planta azalea, aunque en realidad se encuentra de forma natural en granos como el centeno, el trigo y la cebada. Su descubrimiento en dermatología se remonta a la década de 1970, cuando un dermatólogo observó un fenómeno interesante en pacientes con pitiriasis versicolor, una infección cutánea causada por la levadura Malassezia.

Propiedades del Ácido Azelaico

El ácido azelaico actúa a través de varios mecanismos biológicos que explican sus múltiples beneficios dermatológicos:

  1. La acción anti-inflamatoria del ácido azelaico se ha atribuido a varios mecanismos. Es capaz de inhibir la acción inflamatoria de la radiación ultravioleta (UVB), también de reducir la presencia de radicales libres de oxígeno (ROS) característicos del estrés o de la oxidación celular (inflamación) e inhibir la cascada inflamatoria de las MAPK quinasas en la piel.
  2. Reduce la proliferación de bacterias en la piel, no sólo las que han sido implicadas en el acné (Propionibacterium acnes, o Staphylococcus aureus). En concreto el ácido azelaico es bactericida contra Propionibacterium acneés y hasta el momento actual no se han descrito resistencias, lo cual lo hace más ventajoso como tratamiento a largo plazo frente a otros tratamientos contra las bacterias en crema, por ejemplo.
  3. El ácido azelaico reduce el espesor de la capa córnea y alisa la piel de manera similar a los retinoles en crema. Su traducción en la práctica es la reducción de los comedones (puntos negros) en un 87% aproximadamente a los 45 días de su uso.

Formulaciones Magistrales para el Acné

El acné es una de las patologías más frecuentes de la consulta dermatológica y en la que la formulación magistral ha tenido, históricamente, más utilidad. Se ha empleado profusamente tanto para incorporar principios activos no disponibles en nuestro país, cuando la legislación lo permitía, como para asociar principios activos, modificar dosis o vehículos, o adecuar cantidades de producto.

El acné puede ser comedoniano, papulopustuloso o mixto. En el acné comedoniano o no inflamatorio se recurre a la formulación cuando queremos prescribir dosis inferiores o superiores a las comercializadas (por ejemplo, isotretinoína al 0,01 o al 1%, adapaleno al 3%), usar vehículos con mejor tolerancia (emulsiones en lugar de geles hidroalcohólicos) o proporcionar cantidades más adecuadas al tratamiento de zonas extensas, como el escote o la espalda.

En el acné inflamatorio o papulopustuloso se recurre poco a la formulación, pues la farmacopea es abundante y cubre las expectativas. Es útil para incorporar nuevos principios activos, como es el caso de la dapsona tópica, que al 5% ha demostrado ser eficaz en las lesiones inflamatorias tras 2-4 semanas de tratamiento.

Donde se formula mucho es en las variedades clínicas del acné, que son las más frecuentes, en las que coexisten comedones, pápulas y pústulas, y es necesario utilizar comedolíticos y antibacterianos.

Ejemplos de formulaciones:

  • Adapaleno 3% Loción base Lanettecsp.
  • Isotretinoína 0,1% Ácido salicílico 3% Loción de calamina csp.
  • Dapsona 5% Emulsión O/W csp.

Hay que tener en cuenta que no todas las asociaciones a prescribir serán químicamente posibles. Son factibles las siguientes: retinoide/antibiótico; ácido glicólico/antibiótico; peróxido de benzoilo/antibiótico y adapaleno/peróxido de benzoilo.

No es recomendable asociar otros como retinoides/peróxido de benzoilo (por oxidación) ni ácido azelaico/antibiótico (por inestabilidad química), aunque recientemente se ha descrito la asociación de ácido azelaico al 5% con eritromicina al 2%, evidenciándose un efecto aditivo mayor respecto a la administración de ambos principios activos por separado y respecto a placebo.

Ejemplos de asociaciones:

  • Ácido retinoico 0.025% (ácido 13 cis retinoico 0,5-0,1) Clindamicina 2% (eritromicina 2%) Crema base Beeler csp.
  • Adapaleno 0,1-0,3% Clindamicina 2% Gel acuoso csp.
  • Tazaroteno 0,05-0,1% Clindamicina 2% Crema base Beeler csp.
  • Peróxido de benzoilo 5% Eritromicina 2-4% (clindamicina 1-2%) Indometacina 3% Gel de carbopol csp.
  • Ácido glicólico 10-15% Clindamicina 2% Gel acuoso csp.
  • Ácido azelaico 5% Eritromicina 2% Crema-gel csp.

Es innovadora la asociación de tazaroteno con clindamicina, que parece ser más eficaz que con ácido retinoico.

Es muy frecuente en la práctica clínica diaria ver acnés asociados a otras patologías como melasma en mujeres, rosácea, dermatitis seborreica, hirsutismo, atopia, etc.

Ejemplos de formulaciones para acné asociado a otras patologías:

  • Ácido retinoico 0,025% Clindamicina 2% Hidroquinona 4% Crema base Beeler csp.
  • Clindamicina 2% Eflornitina 11,5% Crema base Beeler csp.
  • Eritromicina 2% Clotrimazol 1% Crema base Beeler csp.

Tipos de Acné

El acné se clasifica principalmente en dos tipos: comedoniano y no comedoniano.

  • Acné comedoniano: Este tipo de acné es leve y lo verás cuándo los poros de tu piel estén obstruidos por una acumulación de sebo y células muertas.
    • Puntos negros: se forman cuando los folículos pilosos se bloquean por la acumulación de sebo y células muertas.
    • Puntos blancos: se presentan cuando el poro está obstruido de la misma manera, pero permanece cerrado.
  • Acné no comedoniano: El acné no comedoniano se considera una forma más severa de acné. Se caracteriza por la aparición de granos en las capas medias o profundas de la piel, que suelen ser dolorosos al tacto. Este tipo de acné suele aparecer en pieles grasas o mixtas y es importante tratarlo con el enfoque adecuado para evitar complicaciones.
    • Pápulas: los conocemos como granos y son bultos rojos e inflamados. Cuando el poro se obstruye, la presión se acumula y puede hacer que las paredes del poro se rompan, propagando impurezas alrededor.
    • Pústulas: las conocemos como espinillas y son cavidades llenas de pus, debido al crecimiento de los gérmenes microbianos.
    • Nódulos: los nódulos son una forma más severa de acné. Se parecen a las pápulas, pero se forman en las capas más profundas de la piel y afectan a más de un folículo, siendo complicados de tratar.
    • Quiste: al igual que los nódulos, se localizan en las capas más profundas de la piel. Independientemente de su tonalidad, son la forma más grande de acné y resultan dolorosos al tacto.

¿Sabías que de todos los tipos de acné, los quistes son los que más probabilidades tienen de dejar una cicatriz?

Rutina Diaria para Combatir el Acné

La regla de oro para tratar granos y espinillas es tener paciencia (y constancia). Lo más importante es elegir bien los productos que aplicas, pensando siempre en el tipo de acné al que te enfrentas.

Tu piel es tu historia. Y aunque el acné aparezca de vez en cuando, no tiene por qué marcarla.

  • Establece una rutina diaria y cúmplela.
  • Aprende a gestionar el estrés con ejercicio, descanso o meditación.
  • Usa protección solar a diario. El sol puede agravar brotes y dejar marcas más visibles.
  • Confía en el poder de una buena limpieza. Dedicarle unos minutos a este primer paso puede marcar una gran diferencia en cómo responde tu piel.

Ahora que conoces los diferentes tipos de acné, cómo se forma y qué ingredientes pueden ayudarte a tratarlo según tu piel, es momento de dejar de ver cada brote como un enemigo.

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