En los últimos años, han surgido numerosas afirmaciones sobre los supuestos peligros de las cremas solares. Sin embargo, es crucial basar nuestras decisiones en evidencia científica sólida y en la opinión de expertos en dermatología y oncología. A continuación, desglosaremos algunos de los mitos más comunes y ofreceremos una visión clara sobre el uso adecuado y seguro de los protectores solares.
Mito 1: Las Cremas Solares Impiden Obtener los Beneficios del Sol
Falso. La crema solar filtra la radiación del sol, pero no impide que recibas sus beneficios. Eduardo Nagore, jefe clínico de la Unidad de Melanoma del Instituto Valenciano de Oncología, recalca que "es totalmente falso" que las cremas solares impidan que el sol haga efecto beneficioso en el organismo.
Nagore explica que "las cremas que utilizamos lo único que hacen es filtrar, es decir, disminuyen la cantidad de radiación que llega". Aunque la luz solar tiene propiedades buenas, esto no implica que tengas que estar horas y horas expuesto al sol. Se aboga siempre por un uso responsable para evitar las radiaciones más potentes.
La oncóloga médica Isabel Echavarría señala que el sol es necesario para mantener unos niveles adecuados de vitamina D. La protección solar puede evitar la síntesis de vitamina D, sin embargo, con una exposición de unos 15 minutos parece ser suficiente, y se recomienda evitar las horas de mayor radiación UV para reducir el riesgo asociado.
Eduardo Nagore coincide en que con 20 minutos de exposición de un 20% de nuestra superficie corporal (cabeza y brazos) sería suficiente para producir vitamina D.
Mito 2: Las Cremas Solares Son Peligrosas Debido a su Composición Química
No hay evidencia científica que respalde que las cremas solares sean peligrosas. Isabel Echavarría indica que "a día de hoy, no hay datos de que las cremas solares sean peligrosas" y recuerda que "una quemadura solar, desde luego, sí que lo es".
Estamos a la espera de saber qué impacto tienen los disruptores endocrinos (sustancias químicas que pueden interactuar o interferir con la actividad hormonal normal), pero no solo los de las cremas solares, sino los de todos los productos que los contienen, como pesticidas, metales de uso culinario, textiles o productos farmacéuticos.
Mito 3: Existe un Vínculo Directo Entre el Aumento de Ventas de Cremas Solares y la Incidencia de Cáncer de Piel
La venta de cremas solares ha aumentado en España y la incidencia de cáncer de piel también, pero los expertos médicos aclaran que son dos hechos independientes. Para Eduardo Nagore, la relación que se hace en algunos vídeos de redes sociales es un "razonamiento basado en su suposición" y señala que "desde luego que no tiene que ver" una cosa con otra.
Destaca que "en contra de eso está toda la literatura científica, basada en estudios independientes -ni producidos ni patrocinados por la industria, ni protectores solares". Subraya que "la causa y la relación entre la exposición solar excesiva, las quemaduras y el cáncer de piel está requetedemostrada".
La incidencia de melanoma y otros tumores cutáneos se "ha incrementado de forma progresiva en las últimas décadas", indica Isabel Echavarría. Esto se debe, en parte, a una mayor conciencia social sobre los riesgos asociados con la exposición solar excesiva, lo que lleva a un mayor diagnóstico de tumores.
El periodo de latencia desde la exposición a factores de riesgos (exposición solar excesiva y quemaduras solares, especialmente en la infancia) es prolongado, y por tanto la incidencia actual refleja los hábitos de hace años o décadas.
La Importancia de la Protección Solar Adecuada
Exponerse al sol sin protección solar incrementa el riesgo de cáncer de piel. La principal causa del desarrollo de cáncer de piel es la exposición a radiación UV (ultravioleta), ya sea por la radiación solar o de fuentes artificiales como camas de bronceado.
La Asociación Española Contra el Cáncer sostiene que "la radiación ultravioleta es un carcinógeno humano de tipo 1", es decir, "una sustancia capaz de producir cáncer". También nos indica que "nuestra piel tiene memoria" y que "a mayor historial de quemaduras durante la vida, más posibilidades hay de desarrollar cáncer de piel".
Es crucial aplicar el protector solar cada dos horas y después de bañarse, secarse o sudar. Para actividades diarias, es suficiente con aplicar el protector una sola vez por la mañana. Los protectores resistentes al agua (waterproof) son más adecuados para hacer deporte, sudar o bañarse, ya que fijan mejor el producto.
La AEMPS recomienda usar dos líneas extendidas en los dedos para proteger la cara y dos cucharadas para el cuerpo (unos 30 ml). El factor de protección solar (FPS o SPF) compara el tiempo que una persona tarda en quemarse con protección y sin ella.
En Europa, la protección frente a la protección UVA se suele rodear con un círculo, lo que significa que el fotoprotector es de amplio espectro.
Tipos de Protectores Solares
Los protectores solares utilizan filtros químicos que absorben los rayos ultravioleta. Se pueden combinar con otras sustancias y están disponibles en muchas presentaciones. Los filtros físicos actúan como una barrera física que refleja y dispersa los rayos ultravioleta, incluyendo ropa, sombrillas y parches opacos.
Otro tipo de protectores solares son los llamados filtros minerales, que se suelen utilizar en pieles sensibles o dañadas, ya que, al no absorberse, no generan tanta irritación.
La Comisión Europea y la AEMPS desaconsejan el uso de fotoprotectores en menores de seis meses. A partir de esa edad, se recomienda usar protectores con formulación pediátrica y FPS alto.
Algunas compañías catalogan sus productos como ‘respetuosos con los océanos’, aunque determinar la total veracidad de esta etiqueta es difícil ya que no existe una normativa europea o unos protocolos estandarizados que puedan determinar que es una crema solar ecológica.
Protectores Solares Orales
Popularizadas en los últimos años, el principal reclamo de estas cápsulas es que reducen el riesgo de quemaduras y favorecen un bronceado homogéneo. Estas cápsulas suelen llevar antioxidantes como betacarotenos, polipodium leucotomos, polifenoles del té verde y vitaminas. Aunque podrían reducir los signos del envejecimiento, la incidencia del cáncer de la piel, y el riesgo de melanoma, una revisión de 2009 considera que los estudios aportan conclusiones contradictorias en cuanto a su utilidad.
Una buena fotoprotección es el buen uso de la sombra, el uso de los tejidos, las gorras, las gafas, etcétera, y el uso de la fotoprotección tópica.
Errores Comunes al Usar Protector Solar
- Limitarse a usar crema para protegerse.
- Usar menos crema de la necesaria.
- No renovar la aplicación con frecuencia.
- Pensar que porque se está moreno se está protegido.
Es importante extender la crema también por sitios que a veces pasamos por alto: orejas, cuello, dorso de pies y manos. La protección solar no dura todo el día, hay que renovar la aplicación al menos cada dos horas, y siempre después del baño.
Ingredientes a Evitar: Octocrylene y Homosalate
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recomienda comprobar que las cremas no contengan octocrylene ni homosalate, filtros químicos sospechosos de interferir en el sistema endocrino.
El octocrylene es un filtro solar químico sospechoso de ser un disruptor endocrino. El homosalate también es sospechoso de ser un disruptor endocrino que puede afectar al sistema hormonal.
Elige el Protector Solar Adecuado Según tu Fototipo
Lo primero para elegir una crema solar es conocer nuestro tipo de piel, nuestro fototipo, que es la capacidad que tiene nuestra piel de ponerse al sol y no quemarse.
Según la AEDV el fototipo es la capacidad de la piel para asimilar la radiación solar.
En Europa se utiliza la clasificación COLIPA, que actualmente agrupa la fotoprotección en baja (2, 4, 6), media (8, 10, 12), alta (15, 20, 25), muy alta (30, 40, 50) y ultra (50+). Sea cual sea el tipo de piel, como mínimo se debe optar por un factor de protección 15, pero lo mejor siempre es que sea superior.
Además del FPS, a la hora de comprar una crema solar también tenemos que tener en cuenta nuestro tipo de piel. Intentar que la gente se fije un poco en la diferencia entre un filtro de amplio espectro y otro de simple. Es mucho más potente un fotoprotector que nos proteja frente a varios espectros de la luz, como puede ser luz ultravioleta A (UVA) o ultravioleta B (UVB).
A la hora de comprar un fotoprotector presta atención a etiquetas como «potenciador del bronceado» o «acelerador del bronceado». No existe ningún tipo de inconveniente en comprar un fotoprotector que contenga unas partículas que «aceleren» ese bronceado, el problema recae en que este tipo de productos no siempre nos protegen frente a la radiación.
Optar por un fotoprotector diferente para la cara dependerá un poco del tipo que nos echemos en el cuerpo. Normalmente sí que recomendamos una específica para el rostro, pero por el simple hecho de que las texturas son diferentes y nuestras necesidades en cada parte del cuerpo, también lo son.
En el cuerpo, aplicar una mano llena de crema, en abundancia. En la cara, la mejor medida son dos dedos. En el caso de encontrarse fuera de casa, la reaplicación puede ser con otro tipo de formato, como en bruma, que puede aplicarse incluso por encima del maquillaje.
Los niños menores de 6 meses, se recomienda la fotoevitación. Es decir, no exponerlos al sol. A partir de esa edad, se debe seguir limitando la exposición y por supuesto, elegir las horas de menor intensidad solar.
Se puede considerar que un fotoprotector es water resistant cuando no pierde capacidad protectora después de 40 minutos de permanencia dentro del agua.
| Aspecto | Recomendación |
|---|---|
| Exposición al sol | Evitar las horas de mayor radiación (10:00 - 16:00) |
| Cantidad de crema | 30 ml por aplicación corporal completa |
| Frecuencia de aplicación | Cada dos horas y después de nadar o sudar |
| Ingredientes a evitar | Octocrylene y Homosalate |
| Fototipo | Elegir el FPS adecuado según el tipo de piel |