La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta a entre el 1% y el 3% de la población. Se caracteriza por la aparición de lesiones rojizas escamosas, preferentemente en codos, rodillas y cuero cabelludo, y puede afectar a uñas y articulaciones. Aunque no existe una cura definitiva, hay tratamientos disponibles para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

¿Qué es la Psoriasis?
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de lesiones rojizas escamosas preferentemente en codos, rodillas y cuero cabelludo, y que tiene la posibilidad de afectar a uñas y articulaciones. No es una enfermedad contagiosa ni hereditaria, y, aunque existe predisposición genética en las personas que la padecen, suelen estar involucrados además otros factores desencadenantes.
Se origina debido a una disfunción en el sistema inmune y puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. Se manifiesta en brotes con periodos de mejoría y de remisión o empeoramiento, pero la enfermedad se desarrolla de una manera particular en cada paciente. En ocasiones, dura toda la vida.
Aunque no conlleva un riesgo vital, según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), esta enfermedad tiene repercusiones significativas en el ámbito físico, emocional, sexual, laboral y económico del paciente, y disminuye de forma relevante su calidad de vida, con un impacto similar al de la diabetes, la artritis o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
Tipos de Psoriasis
La psoriasis presenta diversas formas clínicas, según la Sociedad Española de Reumatología (SER):
- Psoriasis vulgar (en placas): Es la más frecuente. El 90% de los adultos afectados presenta esta variante, que se caracteriza por la presencia de placas escamosas, rojizas, muy bien delimitadas, que suelen distribuirse de forma simétrica por el cuerpo. Generalmente, estas placas no producen síntomas aunque pueden producir un poco de picor. El cuero cabelludo, los codos, las rodillas y la región sacra son, con frecuencia, las zonas más afectadas. Los genitales se ven afectados hasta en un 30% de los casos. Las placas pueden persistir meses o años en las mismas localizaciones. Las lesiones pequeñas pueden confluir formando grandes placas de bordes geográficos o aclararse en el centro adoptando una morfología anular.
- Psoriasis gutata: En general, es muy poco frecuente, pero es la forma de presentación más habitual en niños y adolescentes (entre un 44% y un 95% de los pacientes infantiles la padecen). Se caracteriza por numerosas placas de pequeño tamaño (entre 0,5 y 1,5 centímetros) que aparecen principalmente en el tronco y cerca de las extremidades, aunque no suele afectar a plantas y pies. Suele aparecer en forma de brotes después de determinadas infecciones. En niños, las lesiones suelen remitir espontáneamente en semanas o meses, mientras que este tipo de psoriasis tiende a hacerse crónica en adultos.
- Psoriasis eritrodérmica: Se caracteriza por la aparición, de manera gradual o aguda, de un eritema o enrojecimiento de la piel que afecta a más del 90% de la superficie corporal. Existen casos graves que se asocian a síntomas generales. La complicación más frecuente es la sobreinfección.
- Variantes pustulosas: Son variantes de la psoriasis en las que se forman pústulas visibles a simple vista (pustulosis palmoplantar, acrodermatitis pustulosa, psoriasis pustulosa generalizada y psoriasis gestacional o del embarazo).
- Psoriasis en las uñas: La psoriasis puede afectar las uñas de las manos y de los pies y provocar hendiduras, crecimiento anormal y cambios de color. Las uñas psoriásicas pueden aflojarse y separarse del lecho ungueal (onicólisis).
- Psoriasis inversa: La psoriasis inversa afecta principalmente los pliegues de la piel en la ingle, los glúteos y las mamas. Provoca manchas lisas de piel inflamada que empeoran con la fricción y la sudoración.

¿Quién Padece Psoriasis?
La psoriasis es una patología de distribución universal que afecta a entre el 1% y el 3% de la población, según estimaciones de estudios oficiales. Aunque no existe predominio de sexo -afecta por igual a hombres que a mujeres-, es más común en la raza blanca. Suele aparecer entre los 15 y los 35 años, aunque también puede afectar a niños y a personas mayores.
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Causas y Factores de Riesgo
No se conoce por completo la causa de la psoriasis. Se cree que es un problema del sistema inmunitario en el que las células que combaten infecciones atacan por error las células sanas de la piel. Los investigadores creen que tanto la genética como los factores ambientales juegan un papel.
Aunque, como hemos dicho, la psoriasis no es una enfermedad hereditaria, sí es frecuente que las personas que la sufren cuenten con antecedentes familiares de psoriasis. En concreto, una tercera parte de los pacientes tiene familiares directos con esta dolencia. Es decir, la predisposición genética es uno de los factores que participan en la aparición y desarrollo de esta dolencia.
Además, existen otros factores de riesgo:
- Infecciones: La psoriasis en gotas aparece con frecuencia poco tiempo después de una faringitis por estreptococo.
- Estrés emocional o tensión psicológica: La psoriasis suele empeorar en épocas de mayor estrés y mejorar en vacaciones.
- Tabaco: No solo aumenta el riesgo de psoriasis, sino que también puede aumentar la gravedad de la enfermedad. El tabaco también puede desempeñar un papel en el desarrollo inicial de la enfermedad.
- Cambios en el clima que resecan la piel.
- Tomar ciertos medicamentos: Por ejemplo, beta-bloqueantes o sales de litio.
- Golpes o traumatismos: Algunos pacientes desarrollan lesiones de psoriasis en zonas de la piel en las que han sufrido algún trauma o rascado con anterioridad.
- Alimentación: Algunos estudios relacionan también la psoriasis con una alimentación rica en la ingesta de un ácido graso llamado ácido araquidónico (AA), presente en alimentos como la carne de vacuno, el cerdo, el pollo, los huevos, la leche de vaca, los cacahuetes, los lácteos y la mantequilla, entre otros.
Síntomas de la Psoriasis
La principal lesión de la psoriasis son las placas o manchas rojas cubiertas de escamas blanquecinas de grosor variable, formadas por los queratinocitos que se acumulan en la piel. El tamaño y la forma de las placas varían en función del paciente e, incluso, en el mismo paciente: pueden ser de pocos milímetros o llegar a cubrir zonas corporales extensas. A veces las placas pueden estar rodeadas de un anillo más claro.
Estas placas, que pueden producir picor o dolor, suelen aparecer en codos, antebrazos, rodillas, la parte baja de la espalda, la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies, aunque depende de cada paciente y del tipo de psoriasis que padezca. También es frecuente que la enfermedad se manifieste en el cuero cabelludo y las uñas e, igualmente, puede aparecer en los genitales y dentro de la boca.
Otros síntomas pueden incluir:
- Piel con comezón
- Piel seca y cubierta con piel descamativa y plateada (escamas)
- Piel de color entre rosa y rojo
- Piel levantada y gruesa
- Dolor o malestar articular o en los tendones
- Cambios en las uñas, por ejemplo, uñas gruesas, uñas de color entre amarillo y marrón, pequeños hoyuelos en la uña y uñas que se despegan de la piel por debajo
- Caspa abundante en el cuero cabelludo
Diagnóstico de la Psoriasis
El diagnóstico de la psoriasis es fundamentalmente clínico y debe realizarlo preferiblemente un experto en dermatología por visualización de las lesiones.
En ocasiones, puede ser difícil de diagnosticar, porque los síntomas se parecen a los de otras enfermedades cutáneas, por lo que puede ser necesario examinar una pequeña muestra de piel en el microscopio. Así mismo, una maniobra exploratoria clásica de la placa de psoriasis es el raspado metódico de Brocq, que se realiza con una cucharilla metálica sobre una placa sin tratar.
Tratamientos para la Psoriasis
Aunque todos los tratamientos de la psoriasis son efectivos para la mayoría de los pacientes, ninguno lo es para todo el mundo, ya que la respuesta a cada tratamiento varía de una persona a otra.
Solo excepcionalmente la psoriasis se cura de manera permanente, pero lo habitual es que sea recurrente y crónica. El tratamiento, enfocado al control de los síntomas y la prevención de infecciones secundarias, depende de factores como la gravedad de la enfermedad, el tamaño de las placas, el tipo de psoriasis y la reacción del paciente ante ciertos tratamientos.
De acuerdo a los anteriores factores, el tratamiento puede ser:
- Tratamiento tópico: (aplicado directamente en la piel o el cuero cabelludo en forma de lociones, ungüentos, cremas y champús). Se utilizan sobre todo corticoides tópicos, sustancias derivadas de la vitamina D, retinoides tópicos, breas y alquitranes, ácido salicílico y urea. Su objetivo es reducir la inflamación y el reemplazo celular, reducir la actividad del sistema inmunitario, descamar la piel y destapar los poros y suavizar la piel.
- Fototerapia: En casos de psoriasis más extensa, se utiliza la exposición a la radiación ultravioleta UVB, bien sea natural -producida por el sol-, bien artificial. También existe un tratamiento llamado PUVA, que combina el uso de la luz ultravioleta con un medicamento que sensibiliza la piel a la luz.
- Tratamiento sistémico: En casos graves de psoriasis, el especialista puede prescribir medicamentos como retinoides sistémicos o inmunosupresores (que inhiben el sistema inmune). Normalmente, no se usan antibióticos para el tratamiento de la psoriasis, a menos que se sospeche una infección bacteriana.
- Terapia combinada: Combina los tres tratamientos anteriores (los que se aplican en la piel, la fototerapia y los tratamientos sistémicos). Puede dar mejores resultados, además de que permite muchas veces usar una dosis más baja de cada tipo de terapia.
El tiempo de respuesta al tratamiento de la psoriasis varía significativamente entre los pacientes. Los tratamientos aplicados de forma directa sobre la piel suelen comenzar a mostrar resultados en un periodo relativamente corto, generalmente en las primeras semanas. En general, la mayoría de los pacientes pueden empezar a notar mejoras dentro de las primeras cuatro a ocho semanas de tratamiento. Sin embargo, es importante destacar que la plena eficacia del tratamiento puede no alcanzarse hasta pasados varios meses.
Algunos medicamentos orales pueden empezar a mostrar efectos en tan solo cuatro semanas. Otros medicamentos orales tienen una acción más lenta y pueden tardar hasta seis meses para alcanzar su efecto máximo. Los tratamientos inyectables para la psoriasis son generalmente reservados para casos moderados a graves, y suelen ser muy efectivos. Pueden comenzar a mostrar efectos dentro de un rango de tiempo variable, generalmente entre 10 y 16 semanas. Dicho de otra forma, algunos pacientes quedan limpios en un mes, mientras otros pueden tardar de 4 a 6 meses y, en algunos casos, más tiempo.
La fototerapia puede comenzar a mostrar efectos después de unas pocas semanas de tratamiento regular. Por lo general, los pacientes reciben sesiones de fototerapia dos o tres veces por semana.
En promedio, muchos pacientes pueden empezar a ver una mejora clara en los síntomas de la psoriasis alrededor de los cuatro meses después de iniciar un tratamiento, aunque este tiempo puede ser más corto o más largo dependiendo de cada caso (en los casos leves el tiempo suele ser menor).
Además, no hay que olvidar que también es muy importante mantener una actitud positiva y proactiva hacia el tratamiento, ya que la gestión de la psoriasis es un proceso a largo plazo que requiere compromiso tanto del paciente como del equipo médico.
10 Consejos para Controlar la Psoriasis
Aunque solo de manera excepcional la psoriasis se cura definitivamente, adoptar una serie de hábitos puede ayudar a prevenir y/o mejorar los brotes en quienes padecen esta enfermedad:
- Cuida tu alimentación: Mantén un peso adecuado, potencia los productos vegetales y consume abundantemente fuentes de ácidos grasos omega 3.
- Mantén una higiene diaria y muy cuidada: Dúchate todos los días o incluso date un baño caliente y con sustancias emolientes para reducir el picor, hidratar las placas de psoriasis e, incluso, relajarte.
- Presta atención a tus manos y pies: Recorta bien las uñas y evita las manicuras que puedan dañar su superficie; y usa calzado cómodo en los casos de psoriasis plantar, evitando rozaduras que pueden contribuir a agravar el cuadro.
- Utiliza cosméticos adecuados: El pH de los productos debería estar entre 4 y 4.5, es decir, ligeramente ácido, como nuestra piel.
- Pelos fuera: Cuando te afeites, opta por un método suave y usa siempre, antes y después, una crema emoliente, calmante y reductora de la descamación.
- No huyas del sol: En la mayoría de los casos, la luz solar y los rayos ultravioletas son beneficiosos para la psoriasis, al frenar la hiperproliferación de células en la placa.
- Dale una oportunidad a los balnearios y la playa: La estancia en un balneario, el reposo, la tranquilidad, la aplicación de sales, barros, emolientes, aguas tratantes, etc… puede ser muy beneficiosa para tu enfermedad.
- Lactancia sí, pero con precauciones: Si acabas de ser madre y deseas dar el pecho a tu bebé, informa antes a tu médico, pues es posible que algunos medicamentos puedan llegar a la leche tras haber penetrado por la piel en otra parte del cuerpo.
- Intenta quitarle hierro al asunto: Si tu hijo tiene psoriasis, no te obsesiones con la enfermedad y ayuda también a tu hijo a entenderla con naturalidad.
- La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel, no contagiosa: Que afecta al 1.5% de la población general.
Es fundamental tener paciencia y seguir las indicaciones del dermatólogo especialista en psoriasis. Cada tratamiento requiere un periodo de monitorización para determinar su eficacia y realizar los ajustes necesarios.
Si sospechas que puedes tener psoriasis, visita a al proveedor de atención médica.
| Tipo de Tratamiento | Tiempo Estimado para Mostrar Efectos |
|---|---|
| Tratamientos tópicos | Semanas |
| Medicamentos orales | 4-8 semanas (algunos pueden tardar hasta 6 meses) |
| Tratamientos inyectables | 10-16 semanas |
| Fototerapia | Pocas semanas |