Dermatitis Atópica en Bebés de 1 Año: Información y Cuidados Esenciales

La piel atópica en bebés es una de las preocupaciones más comunes entre los padres primerizos. Se trata de una afección inflamatoria crónica, también denominada dermatitis atópica, que afecta a entre el 15 y el 20% de los niños.

¿Qué es la Dermatitis Atópica?

La dermatitis atópica o eccema atópico es una enfermedad inflamatoria de la piel, no contagiosa y de carácter hereditario, asociada a una piel seca y fácilmente irritable. Es una afección en la que la piel se irrita, se enrojece, se seca y pica. Esto ocurre porque la barrera protectora de la capa más externa de la piel del bebé es débil e ineficaz.

La dermatitis atópica suele aparecer entre los 6 meses y los 5 años, y es más frecuente en bebés con antecedentes familiares de alergias, eccemas y asma, así como en niñas.

Es una "forma de ser" de la piel que puede afectar a lactantes, niños o adultos. La mayor parte de los niños comienzan antes del primer año de la vida (50% antes de los 6 meses, el 85% se diagnostican en <5 años).

Causas de la Dermatitis Atópica

Se acepta que la dermatitis atópica tiene un gran componente genético, es decir, que hay una alteración en la composición normal de la piel que se hereda dentro de la familia. En las familias con niños con dermatitis atópica, es frecuente encontrar miembros (padre, madre, hermanos, tíos...) con antecedentes de alergias, que han sufrido esta enfermedad, o bien bronquitis asmática o rinoconjuntivitis alérgica.

Se desconoce la causa exacta de la dermatitis atópica. Sin embargo, se sabe que implica una combinación de factores ambientales y genéticos. Algunos de los desencadenantes más comunes son: el material de la ropa y los tejidos; la temperatura; el aire seco; el sudor; determinados jabones y detergentes; el contacto con alérgenos (caspa de animales, ácaros del polvo, determinadas plantas y alimentos).

Las causas para la piel atópica en bebés son similares tanto en la piel adulta como en la piel del bebé y además tiene un componente genético.

Síntomas de la Dermatitis Atópica

Los síntomas de la dermatitis atópica, que alterna siempre episodios de mejoría con otros de empeoramiento, abarcan:

  • Piel reseca y escamosa.
  • El picor intenso y la distribución típica son claves para el diagnóstico.
  • Comezón o prurito.
  • Grietas detrás de las orejas.
  • Sarpullidos en las mejillas, brazos y piernas.
  • Erupciones en el cutis y en la piel detrás de las rodillas, en las manos y los pies y en el área interior de los codos.

Los signos consisten en:

  • Piel seca y con picor.
  • Enrojecimiento y descamación de la piel, que puede dar lugar a drenaje de líquido y posterior formación de costras.
  • Aparece o desaparece de forma inesperada. Hay una alternancia entre periodos de ausencia total de síntomas y periodos de mayor gravedad de los síntomas (brotes).
  • Puede ser más molesta por la noche.
  • En los niños menores de un año, el eczema suele aparecer en las mejillas, la frente y el cuero cabelludo. Puede extenderse a las rodillas, los codos y el torso (pero rara vez a la zona del pañal).
  • En los niños mayores y adolescentes, suele aparecer en los pliegues de los codos, detrás de las rodillas, en las muñecas y los tobillos. La piel suele estar más seca y descamada que cuando apareció el eczema. La piel también puede estar más gruesa, oscura y con más cicatrices debido al intenso rascado (liquenificación).

En los primeros meses de vida, algunas zonas del cuerpo del bebé son especialmente vulnerables: la cara, el cuello y el área del pañal.

  • La dermatitis en la cara de los bebés suele aparecer en las mejillas y el mentón.
  • El cuello, especialmente en bebés con pliegues marcados, puede acumular sudor favoreciendo la irritación.
  • En el caso de la zona del pañal, la irritación de la piel se conoce como dermatitis de pañal.

Diagnóstico de la Dermatitis Atópica

No existe ninguna prueba específica para diagnosticar la dermatitis atópica. Generalmente, se realiza una exploración física y un estudio de la historia clínica y de los antecedentes familiares. Es posible que el paciente sea remitido al dermatólogo o al alergólogo, con el fin de practicarle pruebas de alergia.

No hacen falta las pruebas de laboratorio. Aunque se relaciona con otras enfermedades tipo alérgico (asma, rinitis, alergia alimentaria…) tener dermatitis atópica no implica tener alergia.

Tratamiento de la Dermatitis Atópica

Aunque no existe cura, la mayoría de los casos pueden controlarse con un plan personalizado para cada bebé, que incluye cremas hidratantes, medicación y estrategias para eliminar los factores desencadenantes. El objetivo del tratamiento de la dermatitis atópica es sanar la piel y prevenir los brotes.

El tratamiento de la dermatitis atópica es sanar la piel y prevenir los brotes. Este tratamiento debe individualizarse identificando y reduciendo los efectos que causan la dermatitis (alérgenos, infecciones e irritantes). Según la Asociación de Familiares y Pacientes de Dermatitis Atópica (ADEA), de forma general y de acuerdo a la gravedad de la dolencia, el tratamiento consiste en las siguientes medidas:

  • Cuadros leves: Cuidados generales de la piel relativos a su hidratación y a prevenir la irritación.
  • Cuadros moderados o con picor intenso: A las medidas anteriores, se añade la administración de un antiinflamatorio -generalmente un corticoide- en crema o pomada (por vía tópica) y un antihistamínico por vía oral.
  • Cuadros intensos, muy extensos y rebeldes al escalón previo: En este caso, se recurre a los corticoides por vía oral. Han de administrarse durante periodos de tiempo breves y a las menores dosis posibles.

Otras alternativas son el tratamiento con luz ultravioleta o el uso de inmunosupresores como la ciclosporina por vía oral, a los que se puede recurrir si los ciclos de corticoides se repiten en exceso o no pueden realizarse.

Tras iniciar el tratamiento, los síntomas del bebé pueden remitir al cabo de unos días. Sin embargo, la piel del bebé puede tardar varias semanas en curarse por completo.

Es frecuente que el niño mejore mucho o se cure antes de llegar a la pubertad, pero esto no es siempre así y tampoco se puede predecir de forma fiable.

✦ Piel ATÓPICA (o eccema) en BEBÉS y NIÑOS. Cuidados y tratamiento del brote de dermatitis atópica

Cuidados Generales para la Piel Atópica

La base del cuidado de la piel atópica está en la constancia. Los padres pueden ayudar a prevenir o tratar el eczema siguiendo estas sugerencias:

  • Los niños deben darse baños o duchas breves con agua templada (no caliente). Utilizar jabones suaves sin perfume o limpiadores sin jabón y secar la piel antes de aplicar cremas o pomadas.
  • Pregunta a tu médico si está bien usar baños de avena para controlar el picor.
  • Los niños deben llevar ropa suave que "respire", como la de algodón. La lana o el poliéster pueden resultar demasiado ásperos o irritantes. Corta las etiquetas de la ropa.
  • Mantén cortas las uñas de tu bebé para evitar dañar su piel con arañazos. Intenta que tu hijo lleve guantes ligeros y cómodos para dormir si rascarse por la noche es un problema.
  • Los niños deben evitar el sobrecalentamiento, que puede provocar brotes.
  • Los niños deben beber mucha agua para hidratar la piel.
  • Elimine los alérgenos conocidos de su casa y ayude a su hijo a evitar otros, como los ácaros del polvo, el polen, el moho y el humo del tabaco.

Durante el baño, evita los jabones convencionales o con perfume. El agua debe estar templada, nunca caliente, y la duración del baño no debe superar los 10 minutos. Justo después del baño aplica una crema emoliente específica para piel atópica dos veces al día, incluso cuando no hay brotes.

Es preferible utilizar aceites de baño infantiles, que proporcionan hidratación y protección a su piel. No debemos usar esponjas ni ningún utensilio para frotar la piel; el agua y las manos del cuidador (padre, madre, abuelo...) son suficientes.

Para secarse, las toallas o albornoces deben ser de algodón y no haber sido tratados con suavizantes durante su lavado. Es mejor secar simplemente por contacto, esto es, sin frotar la piel del niño para no irritarla.

Cuando el niño salga de la bañera o plato de ducha, y tras secarlo brevemente (con la piel levemente húmeda), es necesario aplicar una loción o crema hidratante infantil por todo el cuerpo. Son preferibles aquellas cremas sin perfumes ni ciertos conservantes y, en general, al folletín del producto se especificará que es apto para el uso en bebés y niños de corta edad.

Se recomienda mantener una temperatura ambiente en casa de 20-22 grados. Temperaturas superiores pueden aumentar la irritación y el picor del niño. Especialmente durante el invierno, época en la cual el niño con dermatitis atópica suele estar peor, las calefacciones bajan mucho la humedad ambiental; en este caso, el uso de humificadores es muy aconsejable (siempre y cuando se mantengan bien limpios).

Hay que evitar la lana y ciertas fibras sintéticas. Se recomienda el uso de algodón para toda la ropa, incluyendo la de la cama. Al lavar la ropa, es preferible hacer un enjuagado adicional con agua -para eliminar residuos de detergentes- y evitar los suavizantes en exceso.

Excepto en casos graves de dermatitis atópica, no hay demasiado problema. Sí que es cierto que el agua de la piscina es bastante irritante para el niño con dermatitis atópica. Aun así, un buen enjuague a la ducha posterior y la aplicación inmediata de una crema hidratante pueden contrarrestar estos efectos indeseables de las piscinas. En caso de brotes más graves de eczema, puede ser necesario interrumpir temporalmente la actividad.

El sol puede mejorar los síntomas de la dermatitis atópica, pero debido a sus efectos prejudiciales sobre la piel, no se puede recomendar sistemáticamente. En cambio, los baños en agua de mar sí son beneficiosos. Es necesaria una protección solar adecuada, con cremas solares pediátricas de índice de protección superior a 40, evitar las horas centrales del día (de 11 a 16 horas), mantener una buena hidratación del niño con agua o zumos, y recordar que los parasoles, la ropa y las gorras o viseras son también elementos de protección imprescindibles. Los niños menores de 3 años no deberán tomar el sol en ningún caso.

Las temperaturas extremas no son buenas. Se recomienda mantener una temperatura ambiente en casa de 20-22 grados. Temperaturas superiores pueden aumentar la irritación y el picor del niño. Especialmente durante el invierno, época en la cual el niño con dermatitis atópica suele estar peor, las calefacciones bajan mucho la humedad ambiental; en este caso, el uso de humificadores es muy aconsejable (siempre y cuando se mantengan bien limpios).

Alfombras, libros, muebles, juguetes de ropa, ositos de terciopelo, colchones antiguos, ropa de cama con plumas, pósters, y en general, cualquier cosa que pueda retener polos, puesto que la presencia de ácaros en el polvo doméstico puede empeorar la piel del niño.

Animales domésticos (si el niño muestra signos de empeoramiento mientras está con ellos).

Tratamiento de Brotes

Los brotes se manifiestan con enrojecimiento más intenso, picor, inflamación y, en algunos casos, pequeñas lesiones o vesículas. Ante un brote, el primer paso es mantener la calma y reforzar la hidratación. Se puede aplicar la crema emoliente con más frecuencia, sin esperar a las tomas o al baño.

En ciertos momentos, las medidas de higiene y hidratación de la piel del niño no son suficientes para tratarlo. En estos casos, es necesario el uso de medicamentos, como por ejemplo, cremas con cortisona y otros principios activos. No hay razón para tener miedo de estos medicamentos si se hace un uso responsable atendiendo a las instrucciones de vuestro médico.

La toma de pastillas antihistamínicas se recomienda en casos de dermatitis atópica cuando el niño tiene mucho picor, se rasca mucho y está irritable. En general, se toman durante periodos de tiempos cortos y de forma intermitente.

Los corticosteroides tópicos serían la siguiente opción para el eccema en bebés, aunque no son fáciles de usar, ya que tienen una mayor absorción del compuesto debido a su peso reducido en relación con la superficie corporal, lo que puede producir efectos secundarios.

Productos para Pieles Atópicas

No todos los productos de bebé son adecuados para pieles atópicas. Entre las opciones más utilizadas se encuentran las cremas emolientes que no solo hidratan la piel sino que ayudan a restaurar la barrera protectora de la piel.

Nocisens® OIL es un aceite neurodermatológico que además de contener aceite de aguacate y extracto de avena para nutrir en profundidad y reparar la barrera cutánea dañada, contiene ingredientes neuromoduladores. Estos actúan sobre las terminaciones nerviosas de la piel, ayudando a calmar el picor y las sensaciones incómodas. Es apto para toda la familia, incluidos bebés a partir de 3 meses de edad.

Factores que Agravan la Dermatitis Atópica

El calor, el sudor, el cloro y el sol pueden agravar los síntomas de la piel atópica en bebés. Evita exponer al bebé al sol directo, especialmente en las horas centrales del día. Utiliza ropa ligera, transpirable y de colores claros, y protege las zonas expuestas con sombreros de ala ancha o sombrillas. En cuanto a los fotoprotectores, busca siempre fórmulas minerales o físicas, específicas para bebés y sin componentes irritantes ni perfumes.

Después de un día de playa o piscina, es imprescindible un buen aclarado con agua dulce para eliminar el salitre y el cloro.

Tabla Resumen de Cuidados para la Dermatitis Atópica en Bebés

Aspecto Recomendaciones
Baño Corto (menos de 10 minutos), agua templada, jabones suaves sin perfume.
Hidratación Crema emoliente específica para piel atópica, dos veces al día.
Ropa Algodón, evitar lana y sintéticos, lavar con detergente suave sin suavizante.
Ambiente Temperatura entre 20-22°C, evitar sequedad, usar humidificadores.
Exposición Solar Evitar horas centrales, usar protector solar mineral, ropa protectora.
Piscina/Playa Aclarar con agua dulce después del baño, aplicar crema hidratante.

Cuidar la piel atópica en bebés requiere atención, paciencia y una selección cuidadosa de productos.

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