Las cucarachas son una plaga común en muchos hogares y pueden ser portadoras de diversos problemas de salud. Además de contaminar alimentos y superficies, las cucarachas pueden desencadenar reacciones alérgicas, incluyendo la dermatitis. A continuación, exploraremos las causas, síntomas y tratamientos para el dermatitis causado por cucarachas.
Cucaracha Alemana (Blattella germanica)
Enfermedades Provocadas por las Cucarachas
Las cucarachas contaminan los alimentos y los lugares con los que entran en contacto, transmitiendo microorganismos nocivos desde los lugares contaminados donde anidan. Por eso, es muy conveniente la eliminación de las cucarachas de nuestra casa.
Aunque las cucarachas son transmisoras de numerosas enfermedades a consecuencia de estos organismos infecciosos, como las bacterias, los protozoos y los virus, no existe una relación directa entre una enfermedad y una especie concreta.
Aún así, en sus cuerpos se han encontrado microorganismos que producen enfermedades y, por otro lado, la gastroenteritis se ha asociado con las cucarachas alemanas (Blattella germanica), una de las plagas que más daños económicos provocan en el área urbana.
La Blattella germanica contamina la comida con sus secreciones depositadas en los alimentos y en los utensilios de cocina, transmitiendo disentería y diarrea, entre otras patologías.
En general, la lista de patologías asociadas a las bacterias transmitidas por las cucarachas incluye:
- Salmonelosis
- Hepatitis infecciosa
- Lepra
- Peste bubónica
- Disentería
- Diarrea infantil
- Infecciones urinarias o de intestino
- Inflamación y abscesos de pus
- Gastroenteritis
- Fiebres entéricas y tifoideas
Igualmente, las secreciones de las cucarachas pueden desencadenar reacciones alérgicas de distinta intensidad, con síntomas de lagrimeo, hinchazón del rostro, dermatitis e incluso asma.
Otros agentes patógenos que transmiten las cucarachas son los virus Coxsackie, el virus de la encefalitis y el de la fiebre amarilla, o las bacterias del cólera, difteria, tuberculosis, entre otras, o los protozoos como las tricomonas, la Giardia lamblia o Balantidium, que producen diarreas o disentería.
Ingerir alimentos contaminados por las cucarachas es una de las vías de contagio, así como el contacto al manipular estos animales o tras recibir su mordedura. A los alérgicos a sus secreciones, por su parte, se les desencadenan los síntomas por simple inhalación de sus secreciones. También resulta problemático si las cucarachas comen excrementos de gato infestados con Toxoplasma gondii, un protozoo que causa la temida toxoplasmosis.
La época preferida de las cucarachas es en verano. Para reducir riesgos y evitar la transmisión de enfermedades ha de realizarse un control de plagas. Erradicarlas es difícil sin la actuación de profesionales que logren solucionar el problema, a ser posible sin necesidad de utilizar productos químicos.
Alergias y Alérgenos
La alergia es una reacción adversa inmunológica de hipersensibilidad, habitualmente mediada por IgE, frente a determinados alérgenos a los que el paciente se ha sensibilizado previamente. La sensibilización es la capacidad de sintetizar IgE específica frente a un alérgeno. La mayor parte de los alérgenos son proteínas solubles y glicoproteínas con una determinada conformación espacial.
Los avances en biología molecular de la última década permiten hacer diagnósticos más precisos. Actualmente, podemos identificar el alérgeno al que está sensibilizado el niño y no solo la fuente alergénica o extracto completo del que proviene.
Un alérgeno especie-específico es aquel exclusivo de una fuente alergénica e indica sensibilización primaria y no reactividad cruzada. Aquel alérgeno presente en distintas fuentes alergénicas, relacionadas o no taxonómicamente, se denomina panalérgeno. Estos no son alérgenos idénticos, sino que el individuo los reconocerá según el grado de homología y son los responsables de la reactividad cruzada.
Existen bases de datos donde consultar información de los diferentes alérgenos, con actualizaciones periódicas.
Los alérgenos ambientales son aquellos que se transmiten por el aire en partículas inhaladas y cuyo tamaño y solubilidad permiten su liberación al llegar a las vías respiratorias. Son los responsables de la alergia respiratoria.
Las enfermedades alérgicas son una patología frecuente en la edad pediátrica, en las últimas décadas su prevalencia ha aumentado exponencialmente, afectando a un 20 % de la población mundial. Se estima que, en menos de 15 años, más de la mitad de la población europea sufrirá algún tipo de alergia.
El aumento de la prevalencia se ha relacionado con: la contaminación ambiental, las modificaciones en los hábitos alimentarios, el estilo de vida, el nivel socioeconómico, el microbioma y la teoría higienista, entre otros. Los estímulos inmunológicos del niño durante sus primeros años de vida son un factor importante.
Los alérgenos ambientales son: pólenes, ácaros, epitelio de animales y esporas de hongos. Existe una estrecha relación entre la sensibilización a estos alérgenos y el desarrollo de asma y rinoconjuntivitis alérgica.
Los alérgenos ambientales, aeroalérgenos o también denominados inhalantes, son proteínas de pequeño tamaño (10-60 kDa), transportadas por el aire, solubles en medio acuoso, capaces de liberarse en la vía respiratoria e inducir una respuesta inmunológica. Podemos clasificar los aeroalérgenos según la estacionalidad de la clínica (perennes o estacionales), la localización de la fuente alergénica (interior o exterior) o donde contacta con el sistema inmunológico.
Alérgenos de Interior
Los alérgenos ambientales de interior son aquellos que se encuentran en espacios cerrados y en el interior de edificios. Tienen una distribución mundial y en su mayoría son de origen animal. Provienen de las heces, epitelios y orina de estos animales.
Son alérgenos que provienen de ácaros, animales domésticos (perros, gatos y aves), cucarachas, roedores y mohos de hongos.
Alérgenos de Exterior
Los alérgenos ambientales del exterior los hallamos en espacios abiertos y suelen ser de origen vegetal. En su mayoría son pólenes, aunque pueden ser también hongos y alérgenos de origen animal.
Conocer la sensibilización alérgica es de crucial importancia para el tratamiento de las enfermedades alérgicas respiratorias.
Hasta un 50 % de los pacientes con alergia respiratoria están polisensibilizados a distintos alérgenos, incluso un 10 % de la población general.
Reactividades cruzadas entre albúminas séricas alergénicas
Cuando pensamos en alergias a insectos, solemos imaginar picaduras o mordeduras. Sin embargo, muchos insectos pueden provocar reacciones alérgicas: los ácaros del polvo, las cucarachas y otros insectos liberan proteínas que desencadenan síntomas respiratorios o cutáneos.
Los ácaros son pequeños arácnidos que viven en colchones, alfombras y textiles. Algunos insectos liberan partículas alérgicas durante ciertas épocas del año.
Síntomas de las Alergias Respiratorias
Según la alergia respiratoria en cuestión nos encontramos ante diferentes tipos de síntomas, que afectarán de forma diferente a cada individuo y cuya intensidad (de leves a graves) también será variable, dependiendo de la genética y de la exposición al alérgeno (nivel y duración).
Rinitis Alérgica
En el caso de la rinitis alérgica, los principales síntomas son:
- Picor nasal
- Estornudos
- Mucosidad generalmente acuosa
- Congestión nasal
- En ocasiones conjuntivitis
Asma Alérgica
El asma alérgica se caracteriza por:
- Tos
- Silbidos o pitidos cuando se respira
- Sensación de ahogo
- Dolor u opresión del pecho
- Secreciones o mucosidad
- Fatiga
Alveolitis Alérgica
La alveolitis alérgica presenta un cuadro más severo con:
- Tos
- Disnea
- Fiebre
- Malestar general
- Escalofríos
- Artromialgia
Diagnóstico de las Alergias
Para salir de dudas, tanto en el caso de bebés y niños como en el caso de los adultos, lo mejor es acudir a un alergólogo que realizará las pruebas pertinentes entre las que se encuentran:
- Pruebas cutáneas con alérgenos específicos. Suelen realizarse con la técnica conocida como «prick». No suponen apenas riesgos para el paciente y además son son rápidas, indoloras, sensibles y reproducibles.
- Los análisis de sangre y secreción mucosa. Permiten comprobar la existencia de marcadores moleculares (IgE) y celulares (eosinófilos) de la alergia.
- Las pruebas de provocación en las mucosas. En estas pruebas se utilizan de forma controlada los alérgenos supuestamente implicados para certificar la relación entre la exposición al alérgeno y los síntomas.
- Pruebas de función respiratoria
- Prueba de broncodilatación
Tratamiento de las Alergias Respiratorias
Por el momento no existe ninguna cura definitiva para las alergias, pero sí se ha avanzado mucho en su tratamiento enfocado en la prevención y en el alivio de los síntomas. Las principales opciones que existen actualmente son:
- Evitar la exposición al alérgeno. En ocasiones basta para controlar la enfermedad (por ejemplo, la alergia a gatos), pero en otras es casi imposible evitar el contacto, como es el caso de los alérgenos ambientales (ácaros, hongos, polen…). En este caso puede servir la aplicación de algunas medidas higiénicas.
- Medicamentos que tratan los síntomas, como los antihistamínicos y los corticoesteroides. No obstante, tenemos que considerar que son soluciones temporales y que el efecto beneficioso desaparece al suprimir el tratamiento y que en ocasiones tienen efectos secundarios no deseados sobre la salud del paciente.
- La inmunoterapia hiposensibilizante, que consiste en la administración progresiva de cantidades dosis pequeñas y crecientes del alérgeno con el fin de modular la respuesta inmune y de esta forma disminuir los síntomas en posteriores exposiciones al agente causante.
- La microinmunoterapia, al utilizar moléculas propias de nuestro sistema inmune, como las citoquinas que regulan los procesos de inflamación, en dosis inferiores o iguales a las fisiológicas, puede modular las acciones anómalas del sistema inmune y contribuir a aliviar los síntomas de las alergias.
Los antihistamínicos, los corticosteroides y, en casos más graves como anafilaxia, adrenalina, pueden ser necesarios para el tratamiento de los síntomas. Para un tratamiento definitivo, la inmunoterapia puede ser una alternativa.
Prevención
Las estrategias de prevención deberán ir encaminadas a evitar o minimizar el desarrollo y la clínica de las enfermedades alérgicas. Está destinada a la población sana con riesgo de alergia. Van dirigidas a la gestante, el periodo neonatal y los primeros meses de vida.
La sensibilización a alérgenos ambientales es precoz y frecuente. El 35 % de la población expuesta con frecuencia a ácaros se sensibilizan.
La evitación de los alérgenos de interior se plantea para disminuir la sensibilización; sin embargo, existe controversia en relación a la teoría higienista. Las medidas de evitación de ácaros en prevención primaria no han mostrado eficacia, se observó un aumento de la sensibilización a pesar de aplicar intervenciones de evitación, posiblemente por la dificultad de abarcar a toda la población de riesgo y mantener estas medidas a lo largo del tiempo.
Los factores ambientales como exposición a: alérgenos, tabaco, contaminación ambiental, bacterias, microorganismos, dieta, obesidad y estrés, han mostrado una influencia epigenética desde el periodo intrauterino, en el desarrollo de enfermedades alérgicas.
La exposición a ambientes contaminados y al humo del tabaco durante el embarazo y en los primeros años de vida, constituye un factor de riesgo para el desarrollo de asma y otras enfermedades alérgicas.
| Alérgeno | Fuente | Síntomas Comunes | Medidas de Prevención |
|---|---|---|---|
| Ácaros del polvo | Colchones, alfombras, textiles | Rinitis, asma, dermatitis | Lavar la ropa de cama frecuentemente, usar fundas anti-ácaros, aspirar regularmente |
| Cucarachas | Heces, secreciones, partes del cuerpo | Asma, dermatitis, reacciones alérgicas | Mantener la limpieza, sellar grietas, usar trampas y cebos |
| Pólenes | Árboles, hierbas, malezas | Rinitis, conjuntivitis, asma | Evitar salir en días de alta polinización, usar filtros de aire, tomar antihistamínicos |
| Hongos | Lugares húmedos, sótanos, exteriores | Asma, rinitis, sinusitis | Controlar la humedad, limpiar áreas afectadas, usar deshumidificadores |
| Animales domésticos | Pelos, saliva, caspa | Rinitis, asma, dermatitis | Bañar a las mascotas regularmente, aspirar y limpiar la casa, usar filtros de aire |
Conocer los insectos que desencadenan alergias y tomar medidas preventivas puede marcar una gran diferencia en el día a día.
Como toda alergia, las alergias respiratorias son reacciones patológicas del sistema inmunitario (en forma de respuesta inflamatoria exagerada) hacia sustancias (los alérgenos) que en realidad no son nocivas y que no causan ningún problema en otras personas que no tienen tendencia alérgica.
En el caso concreto de las alergias respiratorias, la respuesta inmunitaria anómala se da dentro del sistema respiratorio, ya sea en las vías aéreas superiores (rinitis alérgica) o inferiores (asma alérgica y alveolitis alérgica).
En el origen, aparte de factores genéticos y hereditarios de la persona afectada, también influyen factores medioambientales, como el nivel y el tiempo de exposición al potencial alérgeno.
Polen y otras sustancias causantes de alergias respiratorias Las alergias respiratorias tienen su origen en sustancias que se hallan en el aire, tanto en espacios interiores como exteriores. Por lo general, los alérgenos de interior producen síntomas crónicos y los de exterior son más frecuentemente estacionales (la más conocida es la alergia primaveral).
Las sustancias más conocidas que causan alergias son:
- Polen
- Árboles (olivo, plátano de sombra…)
- Malezas (hierba de San Juan, pies de ganso, manzanilla…)
- Hierbas (gramíneas)
- Hongos
- Alternaria
- Cladosporium
- Pelos de animales
- Gatos
- Perros
- Ácaros
- Insectos
- Cucarachas
- Polillas
En la respuesta alérgica aparte de las sustancias en sí pueden influir otros factores desencadenantes mediante mecanismos que, en ocasiones, todavía se deben dilucidar: los nervios y el estrés, el llanto, ciertos tipos de alimentos (ácidos o picantes), el resfriado, los olores fuertes, los humos, el polvo, cambios bruscos de temperatura, la práctica de ejercicio excesivo…
En el caso del ejercicio físico afecta en particular a las personas asmáticas y se debe a que la respiración rápida enfría y seca las vías respiratorias que, al calentarse de nuevo, se estrechan. Esta situación se da especialmente cuando el aire es frío y seco.
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Plagas y Enfermedades
Que las plagas pueden suponer un riesgo alto no es ningún secreto. Cuando hablamos de roedores, lo primero que imaginamos es un ratón común o una rata. Pero además, debemos saber que otros roedores tales como los tacuazines o zarigüeyas también son portadores de enfermedades.
Otro dato que tenemos que tener en cuenta, es que los roedores pueden transmitir enfermedades a los humanos de forma indirecta. Sus propios parásitos, pulgas, garrapatas o ácaros son agentes nocivos que pueden resultar peligrosos.
La cucaracha alemana es la especie de cucaracha más extendida. Este insecto es especialmente peligroso, ya que transmite las enfermedades a través de su misma presencia. Cuando la población de cucarachas es elevada, el insecto produce secreciones olorosas que afectan a los alimentos y al ambiente. Todo esto puede producto de enfermedades tales como gastroenteritis y diversivas reacciones alérgicas, además de asma y erupciones en la dermis.
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