El cáncer de piel es una patología oncológica que se origina en las células de la piel, con una incidencia creciente a nivel mundial debido, principalmente, a la exposición solar sin protección. El cáncer de piel es uno de los tumores de mayor incidencia en el ser humano, sin embargo, hay que destacar su carácter prevenible y curable.
Esta enfermedad puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo, aunque es más común en aquellas zonas más expuestas a la radiación ultravioleta (UV), como cara, cuello, brazos o piernas. Las formas más frecuentes de cáncer de piel suelen desarrollarse en zonas expuestas al sol. Los cánceres de piel son la forma más frecuente de cáncer, pero son habitualmente curables.
La piel es un órgano formado por distintas capas: epidermis, dermis y tejido celular subcutáneo. En cada capa encontramos distintos tipos de células, que pueden presentar mutaciones que les lleven a proliferar de forma descontrolada, es decir, a desarrollar un cáncer de piel. Según qué tipo de célula origine el cáncer, nos encontraremos ante distintos tipos de cáncer de piel, con un pronóstico muy diferente.
El principal factor de riesgo del cáncer de piel es la exposición a la radiación ultravioleta, tanto la emitida por el sol como las de las cabinas de bronceado. Las causas que provocan la aparición del cáncer de piel son la exposición solar y, en algunos casos, la herencia genética.
Tipos de Cáncer de Piel
Hay varios tipos de cáncer que se originan en la piel. Los cánceres cutáneos se clasifican según el tipo de célula de la piel en la que se originan. Cada subtipo tiene un comportamiento clínico, riesgo de propagación y tratamiento distinto. Existen diferentes tipos de cáncer de piel no melanoma, los más comunes son: carcinoma basocelular y carcinoma espinocelular.
Cánceres de Piel No Melanoma
Estos tipos de cáncer de la piel se denominan cánceres de la piel no melanoma. Los más comunes son el carcinoma basocelular y el carcinoma epidermoide.
Carcinoma Basocelular
El carcinoma basocelular es el tumor cutáneo maligno más frecuente y supone el 60 % de los tumores de piel. El carcinoma basocelular es el tipo de cáncer de piel más común y representa aproximadamente el 80% de todos los cánceres cutáneos no melanoma. Se desarrolla a partir de las células basales localizadas en la capa más profunda de la epidermis. Es el cáncer de piel con mejor pronóstico ya que aunque puede ser localmente agresivo, no metastatiza en otros órganos.
Presenta un crecimiento local lento y habitualmente la cirugía permite eliminarlo por completo y curarlo de forma definitiva. Es el cáncer de piel con mejor pronóstico ya que aunque puede ser localmente agresivo, no metastatiza en otros órganos. Carcinoma basocelular (conocido también por basalioma o epitelioma). Los carcinomas son más localizados y de crecimiento más lento y su pronóstico es la curación, si se diagnostican de manera precoz. El carcinoma basocelular es con diferencia el más habitual.
Carcinoma Espinocelular (o Epidermoide)
Se origina en las células escamosas, que forman parte de la capa superficial de la piel. El paciente suele presentar alrededor queratosis actínicas que son precursoras de este tipo de cáncer de piel y se manifiestan como pequeñas manchas rojizas y ásperas. Clínicamente, puede presentarse como una úlcera de bordes elevados, una verruga dura o una costra persistente.
El carcinoma epidermoide se trata con cirugía. Carcinoma espinocelular (escamoso). Son menos frecuentes pero más agresivos y de crecimiento más rápido. El carcinoma espinocelular sí puede producir metástasis, principalmente, en aquellos tumores de larga evolución.
Melanoma
Cómo identificar y prevenir los melanomas – En Casa Salud
El melanoma es un tipo de cáncer de la piel que se origina en los melanocitos. El melanoma cutáneo se origina en los melanocitos, células responsables de la pigmentación de la piel. Es menos frecuente que los anteriores pero el más agresivo, siendo responsable del 80% de las muertes por cáncer de piel.
Puede desarrollarse en un lunar existente (nevus) o como una nueva lesión pigmentada. Por lo general, presenta asimetría, bordes irregulares, coloración variada y crecimiento progresivo. Los melanomas suelen manifestarse como “lunares atípicos” aunque también pueden no presentar pigmento (melanoma amelanótico) y verse como lesiones rojizas. Pueden aparecer sobre lunares previos o sobre piel donde no había antes un lunar.
El melanoma se trata con cirugía. En un segundo tiempo se realiza la ampliación de la cicatriz quirúrgica y según el espesor del melanoma se realiza biopsia selectiva de ganglio centinela para evaluar si hay células malignas en el primer ganglio linfático de drenaje. Melanoma (conocido como lunar maligno) es el más grave y puede diseminarse con facilidad.
Otras Manifestaciones
Aunque los diferentes tipos de cáncer de piel se manifiestan de diferentes maneras, cualquier lesión (grano, costra, cicatriz, herida, bulto, peca…) que aparezca, cambie, sangre o crezca sin motivo aparente y no tienda a la curación o cura y empeora de manera alternativa, debe ser controlada por su dermatólogo.
En otros casos, como en las mucosas y, en concreto, en la mucosa labial, aparecen placas blanquecinas premalignas (leucoplasia), como consecuencia de una exposición solar intensa en esa zona o un hábito tabáquico de muchos años.
Diagnóstico
Uno de los mayores desafíos del cáncer de piel es su apariencia discreta en fases iniciales. Las lesiones pueden confundirse con lunares normales o pequeñas heridas que no cicatrizan. La identificación precisa del cáncer de piel requiere una combinación de métodos clínicos y pruebas especializadas.
La autoexploración periódica permite al paciente observar su propia piel en busca de cambios. Se debe poner especial atención a la aparición de nuevas manchas o lunares, así como a la evolución de los ya existentes. Es importante que un médico especialista o dermatólogo realice exámenes regulares, ya que no se ha demostrado que los autoexámenes de la piel sean determinantes contra este tipo de cáncer. Aun así, es importante conocer las manchas o los nevus que tenemos en la piel con el fin de detectar cualquier cambio y así acudir a un dermatólogo sin dilación.
Ante la detección de una lesión sospechosa, el especialista en dermatología realiza una inspección clínica. Al acudir a un dermatólogo, se realizará una exploración visual detallada que, no obstante, nunca determinará un diagnóstico definitivo. Los dermatoscopios con epiluminiscencia nos permiten explorar los lunares obteniendo una información mayor que la que se tiene con la sola inspección ocular.
Cuando hay sospecha fundada, se procede a una biopsia, que es la extracción de una pequeña muestra de tejido para ser analizada en laboratorio por un patólogo.
En IMR hacemos uso de la dermatoscopia digital, una tecnología de diagnóstico de cáncer de piel que nos permite visualizar los lunares y otras lesiones de la piel revelando de forma inmediata si son sospechosas de malignidad. La dermatoscopia digital es una innovadora tecnología de diagnóstico de cáncer de piel que nos permite llevar el seguimiento de tus lunares para identificar de una forma temprana cambios en su color, forma o tamaño y también si han aparecido nuevos.
Con el mapeo de lunares que ofrece nuestra tecnología realizamos fotografías macroscópicas y microscópicas de las lesiones pigmentadas desde todos los ángulos, lo que permite descubrir lesiones nuevas y detectar cambios, por muy sutiles que sean. Para prevenir o intentar controlar la aparición de un lunar con malignidad, recomendamos, además de tomar el sol de una forma responsable, llevar un control exhaustivo de los lunares atípicos con Fotofinder. Esta es la opción que escogemos para los pacientes que presentan un elevado número de lunares o que tienen lunares atípicos.
Tratamientos
Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento dependerá del tipo, localización, estadio y estado general del paciente. Los tratamientos para el cáncer de piel varían según el tipo de afectación y el estadio de la enfermedad. En general el cáncer de piel se trata con cirugía, eliminando la lesión con un margen de seguridad. Si la lesión no está diseminada la cirugía es curativa.
En la actualidad, existen multitud de formas de tratamiento que van desde la cirugía hasta novedosos recursos médicos, como el uso de agentes antitumorales entre los que se encuentran la terapia fotodinámica, quimioterapia y uso de modificadores de la respuesta biológica, entre otros muchos.
En primer lugar, nos centramos en el diagnóstico preciso y temprano de los cánceres de la piel. Utilizamos técnicas avanzadas de evaluación, como la dermatoscopia y la biopsia cutánea, para identificar y caracterizar las lesiones sospechosas. Una vez establecido el diagnóstico, nos centramos en el tratamiento de manera integral. Nuestra unidad ofrece una amplia gama de opciones terapéuticas, desde cirugía dermatológica, incluida la técnica de Mohs para la extirpación precisa de lesiones cutáneas.
En general el cáncer de piel se trata con cirugía, eliminando la lesión con un margen de seguridad. Si la lesión no está diseminada la cirugía es curativa. En muchos casos, este tipo de cáncer de piel se cura con una extirpación correcta de la totalidad del tumor. Además, como este tipo de neoplasia muy raramente produce metástasis, una cirugía correcta elimina por completo la enfermedad.
- Cirugía: Es el tratamiento de elección en la mayoría de los casos. Se realiza bajo anestesia local y consiste en extirpar la lesión con un margen de seguridad.
- Crioterapia: Indicadas para tumores superficiales como algunos CBCs o queratosis actínicas. Consiste en congelar la lesión con nitrógeno líquido, destruyendo las células tumorales por congelación rápida y descongelación posterior.
- Terapia Fotodinámica: Implica la aplicación de un fármaco fotosensibilizante sobre la piel, seguido por la exposición a una luz de longitud de onda específica. Produce una reacción oxidativa que destruye selectivamente las células cancerosas.
- Quimioterapia: Se emplea en pacientes inoperables o cuando la cirugía está contraindicada. En los casos más agresivos, como el melanoma, es necesario administrar quimioterapia sistémica. Menos utilizada actualmente, se reserva para melanomas metastásicos donde otras opciones no son posibles.
- Inmunoterapia: Ha revolucionado el tratamiento del melanoma avanzado. Utiliza fármacos que reactivan el sistema inmune para que detecte y destruya las células tumorales.
- Terapias Dirigidas: Diseñadas para actuar sobre mutaciones específicas del tumor.
En las variantes más agresivas se recomienda realizar cirugía de Mohs (cirugía con control de márgenes). Contamos con una amplia experiencia en tratamientos quirúrgicos de gran precisión, como la cirugía de Mohs. En la Clínica somos especialistas en la cirugía de Mohs, controlada al microscopio. Esta técnica es muy delicada y precisa de personal muy especializado. El Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra tiene gran experiencia en este tipo de cirugía. Es extremadamente eficaz y generalmente bien tolerado, con unos índices de curación muy elevados, sobre todo para carcinomas superficiales.
También existen tratamientos tópicos, con agentes quimioterápicos, inmunomoduladores o fotodinamizadores, que son útiles en tumores muy superficiales o cuando no es favorable utilizar otro tipo de técnicas. Son también efectivos en este tipo de cáncer la electrocirugía y la radioterapia, esta última utilizada, sobre todo, en casos de carcinomas de gran tamaño.
Seguimiento Post-Tratamiento
Además del tratamiento activo, brindamos un seguimiento atento y continuo a nuestros pacientes. Realizamos controles regulares para evaluar la respuesta al tratamiento, detectar posibles recurrencias y manejar cualquier efecto secundario o complicación que pueda surgir. El seguimiento tras el tratamiento es crucial, especialmente en casos de melanoma o CEC. En melanomas, pueden añadirse pruebas de imagen (TAC, PET) para detectar metástasis.
La Importancia de la Detección Temprana
El cáncer de piel, aunque frecuente, puede tratarse eficazmente si se detecta a tiempo. La concienciación sobre los signos de alerta, junto a controles médicos regulares, constituyen las herramientas más eficaces para combatir esta enfermedad. El pronóstico de curación dependerá de la detección precoz y la correcta extirpación, que favorecen la curación del cáncer de piel. Nuestra experiencia nos permite detectar esta patología en estadios precoces y ofrecer mayores posibilidades de curación. Una exploración minuciosa y detallada del dermatólogo es suficiente para realizar un diagnóstico precoz de lesiones premalignas e indicar un tratamiento en función del tipo de lesión.
Estadísticas
El aumento de casos de cánceres cutáneos, tanto melanoma como no melanoma, se ha puesto de manifiesto en diferentes estudios en todo el mundo. Los carcinomas basocelulares y escamosos son los cánceres más frecuentes y de los que se detectan más casos nuevos en nuestro país cada año: según datos de la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología, la cantidad de casos nuevos para el carcinoma basocelulares es de 113,05 nuevos casos/100.000 habitantes. El carcinoma escamoso es algo menos frecuente, unos 38,16 nuevos casos /100.000 habitantes, pero aún lo es más que cualquier otra neoplasia. La mayoría de estos cánceres deben resolverse de manera quirúrgica.
| Tipo de Cáncer de Piel | Casos Nuevos por 100,000 Habitantes |
|---|---|
| Carcinoma Basocelular | 113.05 |
| Carcinoma Escamoso | 38.16 |
El Papel del Dermatólogo
En ocasiones vemos estos tumores en pacientes de más edad. La respuesta es sí. ¿Por qué? No es sólo una cuestión formativa, sino de evidencia científica: hay estudios que han demostrado que el manejo quirúrgico del cáncer de piel por parte del dermatólogo y no por otros especialistas garantiza un mejor resultado clínico, oncológico y estético.
Varios estudios demuestran se obtienen bordes libres (esto es, ausencia de tumor una vez extirpado) en tumores cutáneos intervenidos por dermatólogos con más frecuencia y más seguridad que si se hace por otros especialistas.
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