Enfermedades pediátricas que han pasado a la historia: Helmintos y su impacto en la salud infantil

Los helmintos siguen siendo un problema mundial, especialmente en los países en desarrollo. Históricamente, los humanos cazadores y recolectores se convirtieron en pastores y agricultores, creando asentamientos estables, es decir, las primeras poblaciones. Entretanto, los gusanos se instalaron en el cuerpo humano.

Las infecciones producidas por vermes cilíndricos (nematelmintos) como Ascaris lumbricoides, probablemente se desarrollaron en el hombre a partir de los ascáridos porcinos. Otros gusanos nematodos colonizaron el intestino, entre ellos el anquilostoma y las filarias.

La importancia de las lombrices intestinales en patología humana se refleja en que, en dos de los primeros libros pediátricos españoles de la historia, escritos en la segunda mitad del siglo XVI, son objeto de sendos capítulos. Aunque nuestro capítulo no se refiere a la fisiopatología de la infestación parasitaria en el humano, es interesante recordar que la infección por Ascaris lumbricoides se produce por la ingestión de alimentos contaminados por huevos o larvas, que una vez ingeridas perforan la mucosa intestinal y migran hasta alcanzar los pulmones. Desde allí son expulsadas al toser o deglutidas al intestino.

Ciclo de vida de Ascaris lumbricoides

Descripciones antiguas de parásitos intestinales

En el capítulo XXVIII del libro de Soriano, titulado De las lombrices que se les engendran en los intestinos, se citan los tres tipos más comunes de parásitos intestinales macroscópicos, a saber y por orden, áscaris, tenias y oxiuros: “es tan familiar a los niños criar lombrices en el estómago e intestinos, que no hay quien deje de ver el quejarse los padres de que sus hijuelos están llenos de lombrices. Dado caso que por la mayor parte se crían en los intestinos, no obstante, empero esto, se pueden criar en otras partes del cuerpo.

Tres maneras hallamos que se engendran de gusanos o lombrices. Unos que llaman teretes, los cuales son de largueza de un palmo y redondos, aunque, a veces, son más largos. Estos, por la mayor parte, se hallan en los intestinos delgados y gráciles, y de allí sucede, a veces, que suben al estómago y los echan por la boca, y otras por las narices. Estas lombrices son muy familiares a los niños y muchachos.

Otros gusanos o lombrices hay, dichos latos anchos, porque son como una fajuela ancha y largos; tanto, que Plinio, en el capítulo 33 del libro 11 de la Historia Natural, dice que destas lombrices se hallaron algunas que tenían treinta pies de largo. La lombriz ancha, según Paulo (¿Paulus Aegineta?) y Aecio (¿Aecio de Amida?) no es otro sino la membrana que por adentro cubre los intestinos gráciles convertida en cosa viva, como lombriz, y de ahí le dicen lombriz ancha.

Otros gusanillos hay, dichos ascárides, porque son semejantes a unos gusanillos, como dice el autor, semejantes a los que le hallan en el queso añejo.

Tratamientos antiguos y modernos

Aparte del “aceite dulce de olivas”, es notoria la cantidad de plantas con aparentes propiedades vermífugas que se citan en el libro de Soriano: “cuanto a lo de curar toca, toda la curación consiste en hacer echar del cuerpo todas las lombrices. Para hacer esto, lo primero que se ha de procurar es matarlas. Finalmente, entre todos los simples, el que mejor las mata es el acíbar. Pero la receta preferida de Gerónimo Soriano eran los polvos nursinos.

Dando un gran salto en el tiempo, en varios libros escritos a principios del siglo XX, se citan otros vermífugos como el musgo de Córcega, la raíz de jalapa y la santonina. En España, se conoce con el nombre de Santolina (Santolina chamaecyparissus) o abrótano hembra (Fig. 1).

Santolina chamaecyparissus

El químico alemán Karl Christian Friedrich Pfizer creo en 1849 la empresa Charles Pfizer & Co. junto con su primo Charles Erhart e iniciaron su actividad en un pequeño edificio en Brooklyn. Para ello, disolvió el medicamento en un producto azucarado con sabor a caramelo.

Estudios de parasitosis en Gran Canaria

Bosch Millares y Gómez Bosch escribieron un capítulo de revisión y de carácter estadístico acerca de la frecuencia de parasitosis en la isla de Gran Canaria. El agua de bebida transportada por vasijas y cubos sin limpieza exigida y las frutas y verduras crudas, son otro medio de gran propagación de dicho parásito”. A continuación, los autores comentaron los síntomas atribuidos a la infestación: “son corrientes los casos en que dan ellos origen al cuadro de una fiebre paratífica, que desaparece con la expulsión de unos áscaris a los 2 o 3 días de comenzada aquella, bien por el ano o por la boca.

Hemos observado enteritis crónicas pocas, producidas por dicho parásito, lo mismo que convulsiones tetánicas, movimientos coreicos y muy pocos, raros ataques de epilepsia y de terrores nocturnos, que desaparecieron con el tratamiento antiparasitario.

Parasitos Intestinales: Sintomas de parasitos en niños

Casos históricos de ascariasis

“Niño de 8 años, de Las Palmas. Hace dos años sufre de cólicos intestinales con localización principal del dolor en fosa ilíaca derecha, acompañados de vómitos, fiebre y estreñimiento. Este dolor se repetía con frecuencia y visto su persistencia, el compañero que le asiste a pesar de haberle advertido a la madre del enfermo, que había expulsado en aquellos días 25 Ascaris lumbricoides, diagnostica apendicitis aguda y decide su ingreso en la Sala de niños del Hospital San Martín, donde es operado de apendicectomía. Lo veo en uno de estos días en mi despacho y, al observarlo, me encuentro con este peristaltismo violento (Fig. 3), que me hace pensar en la existencia de un obstáculo, producido quizás por la formación de alguna brida peritoneal, por un tuberculoma cecal o por una tumoración de carácter específico.

Con este tratamiento expulsó 270 gusanos, muchos de ellos arrollados entre sí y el enfermo curó perfectamente como la atestigua la segunda fotografía (Fig. Figura 4.

“Niña de 2 años, con el cuadro de una meningitis tuberculosa, natural de Telde, donde era asistida desde días antes por un compañero de aquella ciudad.

“Niño, E. S., de 8 años, sin historia anterior; dos meses antes de su ingreso inició un cuadro de vómitos alimenticios, en los cuales frecuentemente expulsaba áscaris en número de cuatro o cinco cada vez; al mismo tiempo presencia de áscaris en las deposiciones. Exploración. Niño abatido, extraordinariamente desnutrido (13 kg a los 8 años). Abdomen blando, depresible, palpándose tumoración en forma de cuerda fuerte, tensa y dolorosa en f. i. d., en región cecal y colon ascendente. Polo de bazo. Resto de exploración sin anormalidades… Hematíes: 4.180.000; hemoglobina: 71 %; velocidad de sedimentación globular: 65-100-135. Orina: indicios de albúmina. Hemocultivo al Eberth y seroaglutinaciones: negativas; serología para lúes: negativa; Barthelemy: negativo. i. d. y se palpaba otra tumoración subhepática y, más adelante, no se palpaba tumoración alguna.

A continuación de la administración de tetracloroetileno, inició una expulsión masiva de parásitos en cantidades variables: 50 al día siguiente de la primera administración y, posteriormente, cantidades tan extraordinarias que formaban verdaderos apelotonamientos, llenando medio servicio en algunas ocasiones repetidamente y alternando con otros días de expulsión en escaso número; uno de los días se contó una expulsión de 350 áscaris y cantidades aproximadamente iguales se fueron eliminando tan frecuentemente que no fueron contadas. El cuadro febril fue persistiendo durante casi toda su hospitalización.

Necropsia. Se observó todo el intestino delgado embutido por áscaris. Hígado: en superficie externa manchas amarillas de abscesos. Al corte del mismo se apreciaron canalículos biliares dilatados y ocupados por áscaris. Asimismo, en el seno de los abscesos se encontraron áscaris y un pus amarillo. Microscópicamente, los abscesos estaban contorneados por una membrana piógena bien formada, con intensa necrosis. La ascaridiasis de las vías biliares no es una excepción en la literatura sobre los helmintos.

Llama la atención que, en la farmacopea española de mediados del siglo pasado, estuviera disponible el tetracloroetileno como “tratamiento tónico” y, quizás, como vermífugo. Su contacto frecuente o prolongado con la piel puede causar irritación…, los resultados de los estudios con animales que estuvieron expuestos a niveles de tetracloroetileno mayores a los que están expuestos las personas, mostraron que esta sustancia química puede causar daños en el hígado y los riñones, así como cánceres en estos órganos.

tags: #dermatologue #hopital #de #brive