Frecuencia Recomendada de Visitas al Dermatólogo y la Importancia de la Prevención del Cáncer de Piel

La frecuencia con la que se debe visitar a un dermatólogo varía según cada paciente y sus necesidades individuales. Según puntualiza el Dr. Agustín Buendía, director de la Fundación Piel Sana de la AEDV, puede variar según el riesgo individual de cada persona. Así, "en general la frecuencia debe ajustarse a la valoración clínica individual y a la recomendación del dermatólogo.

Revisar la piel regularmente puede ayudar a detectar cambios que puedan ser una señal de una enfermedad cutánea. Aquí hay algunos pasos que puedes seguir para revisar tu piel:

  • Busca cualquier cambio en la piel: Presta atención a cualquier cambio de tamaño, forma, color o textura en cualquier mancha o lunar existente, así como a cualquier nueva mancha o bulto en la piel.
  • Examina todas las áreas de la piel: Asegúrate de examinar todas las áreas de la piel, incluyendo el cuero cabelludo, las palmas de las manos, las plantas de los pies y las áreas genitales.
  • Usa un espejo: Usa un espejo para revisar las áreas difíciles de ver, como la espalda y el cuello.
  • Presta atención a cualquier síntoma: Presta atención a cualquier síntoma de enfermedad cutánea, como picazón, dolor, enrojecimiento o inflamación.
  • Toma fotografías: Si notas algún cambio en la piel, toma fotografías para hacer un seguimiento de cualquier cambio adicional.
  • Comunica cualquier inquietud al dermatólogo: Si tienes alguna preocupación sobre la salud de tu piel, comunícalo a un dermatólogo. Ellos pueden proporcionarte la información y las herramientas necesarias para detectar y tratar cualquier enfermedad cutánea de manera efectiva.

Es importante que consultes a un dermatólogo de inmediato si notas áreas en tu piel que crecen o cambian de forma y color, que pican, sangran o no sanan. También debes buscar atención médica si observas zonas que supuran líquido o sangre, forman costras o coágulos y luego vuelven a supurar o sangrar, así como cualquier herida que no se cure después de dos semanas.

Visitar a tu dermatólogo al menos una vez al año para una evaluación y examen completo es siempre una buena idea. Si experimentas problemas entre tus visitas anuales, como acné, áreas sospechosas que no sanan, un sarpullido o una uña infectada, es fundamental que consultes a tu dermatólogo de inmediato. Muchas condiciones de la piel pueden ser tratadas de manera efectiva con el diagnóstico y tratamiento adecuado.

Es fundamental asegurarte de que el dermatólogo que elijas esté certificado por el colegio oficial correspondiente. Esto asegura que el médico ha completado la formación necesaria y cumple con los estándares profesionales exigidos.

Los dermatólogos son médicos que han recibido formación adicional para diagnosticar y tratar enfermedades que afectan la piel, el cabello, las uñas y las membranas mucosas.

Tipos de Cáncer de Piel

Como describe el Dr. Agustín Buendía, director de la Fundación Piel Sana de la AEDV, en el cáncer de piel nos encontramos dos grandes grupos: melanoma (MM) y el cáncer cutáneo no melanoma (CCNM), con características clínicas, origen y pronóstico muy distintos. Así, profundiza, el melanoma se considera un grupo independiente por su especial trascendencia.

Es el más agresivo y peligroso por su gran capacidad de metastatizar, aunque es el menos común, se origina en los melanocitos, que son las células epidérmicas que producen melanina (el pigmento de la piel).

En el CCNM se encuentran dos tipos, informa el experto, el carcinoma basocelular (CBC) y el carcinoma espinocelular.

El Carcinoma basocelular (CBC), es el tumor de piel más frecuente, se origina en la capa basal de la epidermis, tiene un crecimiento lento y bajo riesgo de metástasis. Clínicamente se presenta como un bultito perlado o traslucido, a veces con vasos sanguíneos visibles y puede llegar a ulcerarse, otras veces se presenta como una pequeña heridita que no cierra.

El Carcinoma espinocelular (CEC), es el segundo más frecuente, se origina en las células escamosas de la epidermis, tiene un crecimiento más rápido que el carcinoma basocelular y mayor probabilidad de metastatizar.

Factores de Riesgo

Como asegura Buendía, el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel y el único modificable es la exposición a radiación ultravioleta, bien mediante fuentes naturales como el sol o con fuentes artificiales como las cabinas de rayos UVA. La radiación UV daña el ADN de las células de la piel.

Otro factor de riesgo es el fototipo cutáneo, la capacidad o facilidad de una persona para quemarse ante la exposición solar o broncearse. Los fototipos bajos (I y II) personas con piel clara, ojos claros, cabello rubio o pelirrojo tienen mucho más riesgo de desarrollar cáncer de piel ya que su piel es más sensible a los daños del sol.

Las quemaduras solares en la infancia o adolescencia, especialmente si fueron quemaduras con ampollas, aumenta el riesgo de desarrollo de cáncer de piel en la edad adulta. También la presencia de lunares atípicos o más de 50 lunares numerosos es un factor de riesgo de melanoma, la Exposición a sustancias químicas como arsénico o alquitrán o radiaciones ionizantes (radioterapia) aumentan también el riesgo.

Otros signos importantes a tener en cuenta son: Lesión nueva en piel previamente sana, especialmente en adultos mayores, úlcera o sangrado espontáneo en una lesión pigmentada; Nódulo o engrosamiento en una lesión preexistente o lesiones que no cicatrizan o que crecen rápidamente.

Deberías consultar a un dermatólogo de inmediato si tienes un crecimiento o mancha en la piel que cambia rápidamente de tamaño, forma o color, o que sangra con facilidad.

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El Papel del Médico de Atención Primaria

Como puntualiza Buendía, "el papel del médico de atención primaria en la prevención y el diagnóstico del cáncer de piel es fundamental en el diagnóstico precoz ya que puede detectar lesiones asintomáticas en el trascurso de exploraciones por otros motivos de consulta, especialmente en pacientes de riesgo. Muchos cánceres de piel se diagnostican a tiempo gracias a una exploración rutinaria y bien orientada por el MAP. Por tanto, es necesario que conozcan muy bien los signos de sospecha de un cáncer de piel".

En este sentido, prosigue, "la función del médico de atención primaria en establecer la prioridad en la derivación según el tipo y la apariencia de la lesión es determinante. Otro papel importantísimo es realizar prevención primaria informando y educando a los pacientes sobre: Protección solar adecuada, advertir de los riesgos del uso de cabinas de rayos UVA; Informar de la importancia de evitar quemaduras solares, sobre todo en la infancia. En definitiva, "el médico de atención primaria es la primera línea de defensa contra el cáncer de piel.

Como expresa Buendía, "la colaboración entre Atención Primaria y Dermatología es clave para un seguimiento eficaz de las lesiones cutáneas y para la detección temprana del cáncer de piel".

Avances en el Tratamiento del Cáncer de Piel

Como explica el profesional, los avances en los últimos años han sido revolucionarios. En el caso del melanoma el salto más significativo ha sido la inmunoterapia y las terapias dirigidas. En cuanto al cáncer de piel no melanoma (carcinoma basocelular y espinocelular), han visto la consolidación de la cirugía de Mohs como estándar de oro para tumores de alto riesgo o en áreas estéticamente sensibles, gracias a su alta tasa de curación y preservación de tejido sano, puntualiza.

"El avance más significativo, sin duda, ha sido el auge de la inmunoterapia. Antes de 2011, las opciones para el melanoma metastásico eran muy limitadas. Con la llegada de los inhibidores de puntos de control inmunitario hemos visto respuestas duraderas y en algunos casos, curaciones, en un porcentaje significativo de pacientes. Estos fármacos han modificado radicalmente la forma en que abordamos la enfermedad metastásica". Paralelamente, "el descubrimiento y la comprensión de las mutaciones genéticas específicas en el melanoma, especialmente la mutación BRAF V600, llevaron al desarrollo de las terapias dirigidas".

Así, "la mortalidad por cáncer de piel, especialmente por melanoma metastásico, ha cambiado de forma significativa en los últimos años gracias a los tratamientos dirigidos y la inmunoterapia. En países con buen acceso a estos tratamientos (EE. UU., Europa, Australia), la mortalidad por melanoma ha disminuido significativamente desde aproximadamente 2014. Por ejemplo:

  • En EE. UU., la tasa de mortalidad por melanoma disminuyó más del 25% entre 2013 y 2020, especialmente en pacientes jóvenes y de mediana edad.
  • En Australia, país con alta incidencia de melanoma, la supervivencia a 5 años del melanoma metastásico ha superado el 50% en algunos grupos".

Prevención del Cáncer de Piel

Para el experto, puntualiza, los cambios culturales y sociales sobre el bronceado, ya que aún existe una percepción positiva del bronceado como símbolo de salud y belleza. Esto promueve la exposición voluntaria al sol sin protección y el uso de camas solares, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.

También controlar las exposiciones solares recreativas sin protección.

Por tanto, concluye, "el futuro de la prevención del cáncer de piel debe ser más proactivo, integral y adaptativo a los nuevos desafíos climáticos.

Los dermatólogos conocemos la piel y sabemos inspeccionarla y valorar las lesiones existentes; no obstante son recomendables algunos consejos para los pacientes:

  • Inspeccionar regularmente la piel: Valorar si algún lunar o mancha ha cambiado de aspecto así como la aparición de alguna lesión nueva sospechosa.
  • Conocer los antecedentes familiares de cualquier tipo de enfermedad dermatológica.
  • Ser consciente de si ha habido quemaduras solares en la infancia.
  • Prestar atención a los síntomas: picor, dolor, sequedad, enrojecimiento o cualquier otro síntoma puede alertarnos que hay un problema en la piel.
  • Tomar medidas preventivas: Una de las más importantes es procurar, siempre que se vaya a estar expuesto al sol usar crema fotoprotectora. El empleo de ropas y gorros o sombreros es también muy recomendable.

Aquí hay algunas medidas generales para mantener una piel saludable:

  • Hidratación: Utilizar cremas hidratantes faciales y corporales a diario mantiene la piel saludable.
  • Descanso: Dormir al menos 7 horas diarias. El sueño es fundamental para la reparación y regeneración de la piel.

Para el profesional, la inteligencia artificial (IA) está tomando un papel cada vez más relevante en la clasificación y diagnóstico de lesiones cutáneas, especialmente en la detección precoz del cáncer de piel, incluyendo el melanoma, mediante el análisis automatizado de imágenes, aplicaciones móviles y plataformas online y la Integración con dermatoscopia digital.

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