Psoriasis: Qué Es, Causas, Síntomas y Tratamiento

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se manifiesta a través de brotes recurrentes de lesiones cutáneas. Se calcula que afecta a más de un millón de personas solo en España. Aunque no es contagiosa, tiene un notable impacto en la calidad de vida de quienes la padecen, no solo por sus síntomas físicos sino también por sus consecuencias emocionales. La psoriasis es una enfermedad cutánea de carácter crónico y que en la actualidad no tiene cura. Se caracteriza por la aparición unas placas escamosas y la irritación de la piel que pueden producir picor, malestar e incluso dolor.

La psoriasis viene causada por un defecto en el crecimiento celular. Un factor subyacente en la predisposición genética. Reacciones inflamatorias de la epidermis y la dermis más profunda. La psoriasis se presenta con mayor frecuencia como parches de la piel muy enrojecida o de color blanco. Los parches de piel afectada por la psoriasis son biológicamente distintos de los de la clásica piel seca (que también se denomina xerosis) y se clasifican como eritroescamosos, lo que significa que participan tanto los vasos de la piel como las capas más profundas de la epidermis.

¿Qué es la Psoriasis?

Cuando hablamos de psoriasis hacemos referencia a unas placas escamosas, similares a un eccema, que cubren grandes extensiones de la piel, como, por ejemplo, codos, piernas, cuero cabelludo o manos. Además, estas placas se presentan como una gran mancha visible y cuya sintomatología, que trataremos a continuación, es manifiesta. Es «crónica» porque puede durar largos periodos de tiempo e «inflamatoria» porque implica una sobreactivación del sistema inmunológico. La psoriasis se suele dar en personas con predisposición genética a la enfermedad. Suele aparecer por primera vez en la edad adulta y los brotes se suelen producir en épocas de estrés.

Causas de la Psoriasis

La información actual apunta a un problema de carácter inmunitario como causa más probable de la aparición de la psoriasis, con un cada vez más aceptado componente hereditario asociado. A ella se suma además el factor ambiental, que también puede contribuir a su aparición. La psoriasis está causada por una inflamación crónica. Esta inflamación se confirma con la presencia de los linfocitos T en la piel con psoriasis. La inflamación acelera el proceso de renovación celular, que acelera la producción de queratinocitos (las células muertas de la superficie de la piel). En vez del proceso normal de renovación de 28 días, estos queratinocitos tardan 3 o 4 días en ir desde la capa basal hasta la capa córnea de la epidermis. Las células permanecen en la superficie de la piel y empiezan a acumularse.

Los estudios indican que, en la mayoría de los casos, la psoriasis se hereda, ya que la incidencia de la psoriasis es más elevada entre los parientes de los individuos afectados. Las infecciones a menudo participan en la aparición de los síntomas de la psoriasis. Las bacterias, en particular los estreptococos, son los patógenos más frecuentes en relación con esta enfermedad, y están vinculados a la psoriasis gutata. Algunas medicaciones, en particular el litio, los medicamentos contra la malaria y para la tensión sanguínea alta, pueden desencadenar la psoriasis.

Factores de riesgo

  • Predisposición genética
  • Infecciones (especialmente estreptococos)
  • Estrés
  • Ciertos medicamentos (litio, antimaláricos, antihipertensivos)
  • Lesiones en la piel

Síntomas de la Psoriasis

Aunque pueda parecer que la psoriasis es solo un problema estético, en realidad, va mucho más allá. Las personas a las que se les ha diagnosticado esta enfermedad tienen que lidiar con una piel muy seca que, de no tratarse, puede llegar a sangrar. Además, los picores y ardores también pueden hacer inevitable el rascado y, con ello, infecciones. Señalar también que la psoriasis no siempre se presenta en forma de placas escamosas, sino que la enfermedad también surge en forma de brotes. En este punto puntualizar que existen determinadas circunstancias que pueden ser detonantes de su aparición, como el estrés, llevar una alimentación inadecuada o incluso el frío del invierno.

Los síntomas más característicos de la psoriasis son la aparición de placas enrojecidas cubiertas por escamas blanquecinas o plateadas, que suelen provocar picor, ardor o molestias. También pueden observarse cambios en las uñas, como engrosamiento, aparición de hoyuelos o desprendimiento parcial.

Síntomas Comunes

  • Placas rojas con escamas blancas o plateadas
  • Piel seca que puede sangrar
  • Picor y ardor
  • Cambios en las uñas (engrosamiento, hoyuelos, desprendimiento)

Tipos de Psoriasis

Entre las particularidades de la psoriasis se encuentra su amplio abanico de tipologías. La aparición de la patología va acompañada de diversas manifestaciones. Existen diferentes subtipos de psoriasis (en placas, guttata, invertida, pustulosa y eritrodérmica).

Psoriasis en Gota

La psoriasis en gota o guttata se suele diagnosticar en personas jóvenes, principalmente en niños. El desencadenante suele ser una infección, como la amigdalitis estreptocócica. Si bien las placas escamosas son las mismas, lo significativo es que adquieren una forma de gota de agua, por lo que son mucho más pequeñas. La sintomatología es la misma: picor, ardor, sequedad, etc.

Psoriasis Nerviosa

Como bien refleja su denominación, este tipo tiene como causa directa el estrés o la ansiedad. En este caso aparece en personas de cualquier edad y las placas escamosas sí cubren grandes extensiones de piel. Generalmente, cuando los niveles de nervios se estabilizan, empieza el proceso de recuperación, aunque será necesario la ayuda de un tratamiento tópico que calme las molestias.

Psoriasis Invertida

La psoriasis invertida o inversa se diferencia de las anteriores en que aparece en los pliegues de la piel. Por ejemplo, detrás de las rodillas, debajo de los pechos o en las ingles. El tratamiento es más complicado debido a que son zonas expuestas al roce y que tienden a sudar, por lo que el malestar puede ser mucho mayor. Algunas infecciones por hongos pueden ser la causa.

Psoriasis Pustulosa

Este tipo no es nada frecuente, pero algunos pacientes pueden manifestar esta psoriasis. Se identifica muy bien porque a las placas escamosas se le unen, también, ampollas llenas de pus. Se acompaña de fiebre y sensación de cansancio. Su abordaje debe ser temprano, ya que las consecuencias pueden ser graves.

Otros Tipos de Psoriasis

Además de los tipos mencionados, existen otras formas de psoriasis:

  • Psoriasis en placas: Es la forma más común y suele aparecer en forma de placas rojas bien definidas y de diferente tamaño en rodillas, codos y zona sacra.
  • Psoriasis en el cuero cabelludo: Se presenta en forma de placas rojas con descamaciones pegadas a la piel.
  • Psoriasis en las uñas: Las lesiones tienen un aspecto variable, desde pequeños puntos o manchas de color amarillento hasta un evidente engrosamiento y deformación de las uñas.
  • Psoriasis en la cara: Su diagnóstico también es difícil al confundirse con otras patologías dermatológicas.
  • Psoriasis eritrodérmica: Es una forma grave y poco frecuente que afecta a la mayor parte del cuerpo.

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Diagnóstico de la Psoriasis

En la mayoría de las ocasiones, el diagnóstico de la psoriasis se hace a través de la observación, aunque también puede requerirse la realización de una biopsia. En general, el diagnóstico de la psoriasis se basa principalmente en la forma y distribución característica de las lesiones. El diagnóstico de la psoriasis suele realizarse mediante una exploración visual por parte de un dermatólogo. En casos dudosos, puede recurrirse a una biopsia de piel. Hoy en día, gracias a la telemedicina, es posible recibir un diagnóstico fiable desde casa.

Proceso de Diagnóstico

  • Historia clínica: El médico recopilará información sobre los síntomas presentes, su duración y posibles factores desencadenantes.
  • Examen visual: Un examen visual de las lesiones suele ser suficiente para el diagnóstico.
  • Biopsia cutánea: En algunos casos, el médico puede realizar una biopsia de la piel afectada para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento para la Psoriasis

Actualmente no hay cura para la psoriasis, pero existen tratamientos que pueden ayudar a controlar los síntomas y reducir la frecuencia y gravedad de los brotes. Una vez confirmada la enfermedad, el tratamiento será tópico -utilizando cremas específicas con corticoides-, pero también se pueden recetar medicamentos orales para reducir el dolor y el prurito. En este sentido, el diagnóstico temprano es crucial para evitar que la psoriasis afecte a la calidad de vida y que las placas continúen extendiéndose a otras partes del cuerpo.

Tipos de Tratamiento

A la hora de afrontar el tratamiento de la psoriasis, es importante distinguir entre las medidas farmacológicas y las no farmacológicas.

  • Tópicas: Los más frecuentes son los corticoides, con una potencia adaptada a la gravedad de cada caso y de aplicación directa sobre la zona afectada. Pese a su mayor incomodidad, presentan menos efectos secundarios.
  • Sistémicas: Son la alternativa más habitual en casos graves.
  • Biológicas: Son las últimas en incorporarse al abanico de posibilidades terapéuticas en psoriasis. Por el momento están reservadas para los casos graves que no han respondido previamente a tratamiento convencional.
  • Fototerapia: El uso de fototerapia consigue ralentizar el proceso de eliminación de las células muertas, además de incidir positivamente en síntomas como la inflamación.

Los tratamientos tópicos más comunes de la psoriasis son las cremas o lociones que contienen corticosteroides o agentes queratinolíticos. Los tratamientos tópicos y los agentes queratolíticos son esenciales para el tratamiento de la psoriasis. Potencian la eficacia de cualquier tratamiento con fármacos sistémicos. Durante la fase inicial queratolítica (el nombre que se da a la fase cuando comienzan a formarse las placas de la psoriasis), los agentes queratolíticos son más beneficiosos debido a sus propiedades exfoliantes. Ayudan a reducir las escamas de la psoriasis ya que exfolian una cantidad de piel excesiva.

Los corticosteroides tópicos son efectivos en todo momento, pero no se deben utilizar de manera continua durante largos períodos, por lo que los médicos suelen reservarlos para fases eruptivas. Estos corticosteroides tópicos tienen propiedades antiinflamatorias, reduciendo tanto la velocidad a la que se forman los parches como la irritación dérmica consiguiente. A menudo se usan corticosteroides tópicos de fuerza moderada para la psoriasis en la cara, los genitales y las zonas que exigen flexión o estiramiento.

En la fototerapia, la piel está expuesta a una dosis controlada de rayos UVA o UVB. De este modo, se ralentiza la producción de células de la piel y se reduce la formación de placas. En el caso de los tipos de psoriasis más graves, es posible que el médico te recete pastillas. Se ha demostrado que la terapia de spa es efectiva para la psoriasis. Muchos casos graves de psoriasis se tratan con terapias conocidas como «biológicas», es decir, anticuerpos que se proporcionan a través de una inyección.

Tratamientos Adicionales

  • Emolientes e hidratantes para suavizar la piel seca
  • Agentes queratolíticos para exfoliar las escamas
  • Balneoterapia (tratamientos en balnearios)
  • Exposición solar moderada (evitando quemaduras)

Vivir con Psoriasis

Vivir con psoriasis no siempre es fácil. Las lesiones visibles pueden afectar la autoestima y provocar ansiedad, aislamiento o depresión. Por ello, el abordaje de la enfermedad debe ser integral. Es muy importante recalcar que la psoriasis afecta de manera muy muy importante a la calidad de vida de los pacientes: a nivel laboral, a nivel social, a nivel íntimo, y esto es otro de los aspectos que tenemos que valorar en la consulta.

Es recomendable consultar a un especialista si las lesiones cutáneas son persistentes, si se observan cambios en las uñas o si aparecen molestias articulares. La psoriasis es una enfermedad compleja, pero controlable. Gracias a los avances médicos y a servicios como el de Dermapeople, hoy es posible vivir con normalidad y reducir el impacto de los brotes.

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