Acné: Causas, Síntomas y Tratamientos

El acné es el trastorno de la piel más frecuente en los adolescentes y jóvenes, pudiendo tener efectos negativos sobre su imagen corporal y su autoestima. Es una afección cutánea muy conocida y extendida en población de todas las edades. Normalmente es durante la adolescencia cuando más visibles son sus síntomas.

En general, el acné comienza durante la pubertad debido a que los cambios hormonales hacen que la piel sea más grasa. El acné durante el embarazo puede aparecer de manera esporádica por los cambios hormonales que ocurren durante esta etapa.

El acné común o vulgaris aparece cuando los folículos pilosos de la piel se obstruyen por la presencia de grasa o células muertas. El acné o acne vulgaris es una patología de la piel grasa en la que las glándulas sebáceas producen un exceso de sebo. Esto provoca una obstrucción de los poros con células muertas y sebo.

Rutina Facil Para Piel Con Acné

Existen muchos mitos sobre las causas del acné, muchos de los cuales son incorrectos. Con frecuencia se culpa al chocolate y las comidas grasosas, pero en la mayoría de los casos hay pocas evidencias de que la comida tenga algún efecto sobre el acné. Otra creencia común es que la piel sucia puede favorecer el acné; sin embargo, los puntos negros y las espinillas no son producto de la suciedad.

El acné no está causado directamente por la grasa de la dieta pero, en ocasiones, la persona lo relaciona con determinados alimentos como chocolate, etc.

A continuación, exploraremos las causas fisiológicas del acné y lo que ocurre realmente en nuestra piel. Analizaremos los diversos y complejos factores que contribuyen a la aparición de puntos negros, espinillas y granos, y su evolución en acné.

¿Qué es una piel con tendencia a las imperfecciones y al acné?

El acné, es una afección de la piel no contagiosa que se manifiesta con granos causados por glándulas sebáceas inflamadas e infectadas. Es más frecuente en adolescentes, aunque puede persistir en la adultez, especialmente en mujeres que presentan síntomas por primera vez después de los 25 años, lo que se conoce como "acné tardío".

El acné afecta a las zonas con mayor concentración de glándulas sebáceas, como son la cara, el pecho y la espalda. Suele aparecer en las zonas de piel con mayor presencia de folículos pilosebáceos, por eso lo más habitual es sufrir acné en el rostro, la zona del escote y el pecho, los hombros y la parte superior de la espalda.

El impacto del acné va más allá de la piel, afectando también la calidad de vida, generando estrés y afectando la autoestima. El acné puede dejar cicatrices y tener repercusiones psicológicas.

Causas del Acné

El acné se produce porque los poros de la piel se obstruyen con células muertas y con grasa, dando lugar a los comedones. En el acné, un desequilibrio de las hormonas llamadas andrógenos provoca que la glándula sebácea produzca mucha grasa. Estas mismas hormonas crean una mayor producción de células de la piel que cubren los poros.

Los poros se obstruyen con una mezcla de células y sebo, lo que se convierte en caldo de cultivo para las bacterias que causan el acné.

Generalmente es una enfermedad multifactorial en la que pueden influir varios aspectos:

  • Desequilibrios hormonales.
  • Herencia genética.
  • Ciertos tratamientos médicos prescritos para otras enfermedades.
  • Cosméticos inadecuados
  • Estrés

Además de lo anterior, existen otros factores que favorecen el acné:

  1. Andrógenos: Según estudios clínicos, la presencia de andrógenos es un factor importante en el desarrollo del acné.
  2. Hábitos alimentarios: Los resultados de varios estudios sugieren que puede haber una asociación entre el desarrollo del acné y un alto consumo de leche y productos lácteos. Asimismo, se ha establecido una relación entre la aparición del acné y las dietas con una alta carga glucémica, como la pasta, el pan, las galletas, los cereales, el arroz blanco o la sandía.
  3. Resistencia a la insulina: La resistencia a la insulina también podría ser uno de los factores que favorece la aparición del acné, ya que puede estimular una mayor producción de andrógenos, y se asocia con niveles más altos en sangre del factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1), que está relacionado con un nivel más alto de secreción de sebo facial.

Síntomas del Acné

El acné puede manifestarse de diferentes maneras, provocando así distintos tipos de lesiones cutáneas. Estas pueden dividirse en dos grupos en función de si provocan o no inflamación, y conocerlas es importante para saber ante qué tipo de problema de salud te encuentras y cómo abordarlo.

Las primeras lesiones del acné son los comedones o espinillas. Los comedones pueden ser negros (abiertos) o blancos (cerrados). Estas lesiones suelen aparecer en la nariz, el mentón y el centro de la frente. Las espinillas blancas se inflaman con mayor frecuencia que las negras.

El acné se clasifica principalmente en dos tipos: comedoniano y no comedoniano.

Acné no inflamatorio o comedones

Entre las no inflamatorias están los comedones, pequeñas protuberancias en la piel que pueden variar de color y que tienen un núcleo sólido formado por sebo secretado por la glándula sebácea y mezclado con la queratina del canal folicular. Este tipo de acné es leve y lo verás cuándo los poros de tu piel estén obstruidos por una acumulación de sebo y células muertas.

Estos, a su vez, pueden dividirse en dos tipos:

  • Comedones cerrados: Conocidos popularmente como espinillas, que presentan un tono blanquecino sin que se aprecie el orificio folicular. Puntos blancos: se presentan cuando el poro está obstruido de la misma manera, pero permanece cerrado.
  • Comedones abiertos: Conocidos en este caso como ‘puntos negros’ por su color oscuro debido al tapón córneo central. Puntos negros: se forman cuando los folículos pilosos se bloquean por la acumulación de sebo y células muertas.

Acné inflamatorio

Los comedones son la manifestación más habitual del acné y la que más se asocia con este problema en la piel, pero lo cierto es que hay otro tipo de lesiones, en este caso inflamatorias, que son incluso más molestas. El acné no comedoniano se considera una forma más severa de acné. Se caracteriza por la aparición de granos en las capas medias o profundas de la piel, que suelen ser dolorosos al tacto. Este tipo de acné suele aparecer en pieles grasas o mixtas y es importante tratarlo con el enfoque adecuado para evitar complicaciones.

Incluyen:

  • Pápulas: De tono rojizo y posible sensibilidad al tacto. Los conocemos como granos y son bultos rojos e inflamados. Sobresalen por encima de la piel, aunque no suelen ser de gran tamaño. Cuando el poro se obstruye, la presión se acumula y puede hacer que las paredes del poro se rompan, propagando impurezas alrededor.
  • Pústulas: Que son pápulas con pus en su interior, lo que les da un color amarillento en su superficie. Las conocemos como espinillas y son cavidades llenas de pus, debido al crecimiento de los gérmenes microbianos.
  • Nódulos: Lesiones más profundas y que forman bultos dolorosos. Los nódulos son una forma más severa de acné. Se parecen a las pápulas, pero se forman en las capas más profundas de la piel y afectan a más de un folículo, siendo complicados de tratar.
  • Quistes: Lesiones encapsuladas, llenas de queratina, que en ocasiones incluso requieren tratamiento quirúrgico. Al igual que los nódulos, se localizan en las capas más profundas de la piel. Independientemente de su tonalidad, son la forma más grande de acné y resultan dolorosos al tacto. ¿Sabías que de todos los tipos de acné, los quistes son los que más probabilidades tienen de dejar una cicatriz?

Independientemente de su tonalidad, son la forma más grande de acné y resultan dolorosos al tacto. ¿Sabías que de todos los tipos de acné, los quistes son los que más probabilidades tienen de dejar una cicatriz?

Es una de las dudas más comunes. Después de conocer los distintos tipos de acné, es normal preguntarse: ¿y ese grano puntual que aparece justo antes de una cita importante? Sí, también puede ser una forma de acné. Estos brotes ocasionales, aunque molestos, son normales en distintas etapas de la vida. En la adolescencia, pueden afectar la autoestima; en la adultez, frustran justo cuando creemos haber superado esa etapa. Lo importante es saber que, con una rutina adecuada, es posible mantener la piel equilibrada.

Tratamiento del Acné

En general, el acné dura entre 3 y 5 años aunque algunas personas lo pueden padecer durante 15 a 20. El tratamiento del acné está enfocado a eliminar los comedones, combatir la producción aumentada de grasa, reducir la colonización por el Propionibacterium acnes y reducir la inflamación.

Aplicar el tratamiento para el acné más apropiado en cada caso permitirá controlar el problema cutáneo e incluso llegar a eliminarlo por completo. Así, un buen tratamiento para el acné debe centrarse en reducir la producción de grasa por parte de las glándulas sebáceas, en tratar la infección en caso de haberla y en reducir la inflamación provocada por las lesiones.

Además, también es posible tratar las cicatrices que hayan podido ir dejando las lesiones en la piel sufridas antes de acudir a la consulta de dermatología. El tipo de tratamiento contra el acné a aplicar dependerá de la gravedad y del tipo de lesiones que presente el paciente, así como de su edad.

En general la elección del tratamiento depende de si predominan los comedones o si predominan las lesiones inflamatorias. Cuando el acné es leve, se pueden utilizar algunos productos que no requieren una receta médica, generalmente tratamientos locales. Suele ser más efectivo utilizar más de un solo producto.

Existen distintos tratamientos dermatológicos para eliminar las cicatrices secundarias del acné, que aparecen normalmente cuando existe un acné quístico. Contamos con una amplia experiencia en tratamientos quirúrgicos de gran precisión, como la cirugía de Mohs.

El acné leve puede tratarse con las soluciones dermocosméticas adecuadas. Limpia la piel suavemente dos veces al día con un agua micelar o con un gel limpiador en espuma.

Si tienes problemas con el acné y necesitas un tratamiento efectivo, ponte en contacto con DermaPeople.

A continuación, se describen algunos de los tratamientos más comunes:

Tratamiento tópico para el acné

Unos de los tratamientos más comunes para el acné es el tratamiento tópico, que se aplica directamente sobre la piel.

  • Retinoides tópicos: Se trata de cremas que poseen vitamina A en su composición, lo que reduce la formación de queratina y de grasa. Además son antiinflamatorias y antibacterianas, evitando la obstrucción de los poros.
  • Peróxido de benzoilo: Es uno de los principios activos más recomendados por dermatólogos para tratar el acné moderado o severo. Ayuda a eliminar las bacterias causantes del brote y a reducir la inflamación.
  • Antibióticos tópicos: Administrados en forma de cremas como ácido azelaico, eritromicina o clindamicina. Actúan eliminando las bacterias y reduciendo la inflamación.

Tratamiento sistémico para el acné

El tratamiento sistémico para el acné, que se toma por vía oral y se emplea únicamente cuando el tratamiento tópico no es suficiente por sí solo.

  • Antibióticos orales: Su mecanismo de acción es el mismo que el de los tópicos pero son más fuertes y tienen más efectos adversos. Además de acción antibiótica tienen acción anti-inflamatoria. En estos casos es necesario realizar tratamiento sistémico con antibióticos sistémicos (tetraciclinas) durante 3 a 6 meses.
  • Anticonceptivos orales: En las mujeres, el acné puede ser tratado con un método anticonceptivo, es decir, con una píldora oral anticonceptiva, que reequilibra las hormonas y ayuda a eliminar el acné de la piel. Algunos casos de acné están relacionados con las hormonas.
  • Isotretinoína (vitamina A) oral: Se utiliza en los casos de acné grave o recalcitrante. Es muy eficaz pero puede producir efectos secundarios importantes como teratogenicidad (capacidad de provocar malformaciones en el feto durante el embarazo), hepatotoxicidad (daño en el hígado), hiperlipidemia (aumento de lípidos en la sangre) y pancitopenia (disminución simultánea de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas en la sangre). Los retinoides sistémicos (isotretinoina) administrados aproximadamente durante 5 meses permiten una curación completa en casi la totalidad de los pacientes. Requiere una cuidadosa selección de los pacientes, consejo previo al tratamiento y análisis de sangre frecuentes. Debido a que puede producir alteraciones fetales no debe usarse inmediatamente antes ni durante el embarazo.

Además, es posible aplicar tratamientos estéticos, como peelings químicos o el Láser CO2, con las que disminuir o eliminar por completo las cicatrices ocasionadas por el acné.

Recomendaciones para el acné

Tanto si se sufre de acné como si lo que se desea es prevenir su aparición, los siguientes consejos y recomendaciones pueden resultar de gran utilidad:

  • Acudir a una consulta de dermatología para que, tengas acné o no, puedas tener una rutina cosmética personalizada en función de tu tipo de piel.
  • Lavar las zonas de la piel con más grasa o poros abiertos, dos veces al día con agua tibia y un jabón adecuado a tu tipo de piel, con ingredientes activos seborreguladores. Evitar lavarse la cara más de dos veces al día.
  • Mantener el pelo limpio, sobre todo si el pelo es muy graso, y retirado de la cara.
  • Si ya se sufre de acné, nunca hay que manipular las lesiones, ya que esto puede provocar mayor inflamación y riesgo de cicatrices.
  • Cuida la alimentación, los ultra procesados con un alto índice glucémico, pueden empeorar el acné.

Es difícil librarse de las cicatrices del acné. Algunos tratamientos médicos pueden ayudar: microdermoabrasión, exfoliantes químicos, tratamientos con láser y microneedling.

Recuerda que la información aquí mostrada está destinada únicamente a fines informativos y no debe reemplazar en ningún caso el consejo de un médico profesional.

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