Las manchas rojas en la piel constituyen uno de los motivos de consulta más frecuentes en dermatología. La relevancia de las manchas rojas en la piel no solo radica en su impacto estético sino también en lo que pueden revelar sobre la salud general del individuo.
La piel, el órgano más extenso del cuerpo humano, actúa como barrera protectora frente al mundo exterior y desempeña funciones vitales para nuestra supervivencia. Desde la regulación de la temperatura corporal hasta la protección contra agentes patógenos, su integridad y salud son fundamentales.
Las manchas rojas en la piel pueden presentarse bajo una amplia variedad de formas, tamaños y duraciones, cada una con un trasfondo que merece ser descifrado. Además, la diferenciación entre manchas rojas en la piel de naturaleza benigna y aquellas que podrían ser precursoras de patologías más serias es importante, subrayando la importancia de una evaluación dermatológica temprana para un diagnóstico adecuado y una intervención oportuna.
Podemos decir, resumiendo mucho que las manchas rojas en la piel pueden deberse a inflamación de la piel o ser de causa vascular. La inflamación de la piel se produce por muchas causas y generalmente se debe a la llegada de células inflamatorias a la zona afectada. Cuando me refiero a inflamación incluyo la infección, que en cierto modo, es inflamación de la piel en respuesta al microorganismo causante.
Las manchas rojas en la piel, se dividen, como todas las lesiones elementales en dermatología en máculas, manchas, pápulas y placas. Máculas y pápulas son menores de 1 cm de diámetro. Pápulas y placas son sobreelevadas. La distribución de las manchas rojas y su localización orientan al dermatólogo en sus causas. Lesiones centrofaciales orientan a una dermatitis seborreica por ejemplo.
Las manchas rojas en la piel de distribución lineal nos harán pensar en picaduras o herpes. No todas las manchas rojas en la piel aunque sean rojas son iguales. El color rojo puro orienta a una lesión vascular, o muy aguda. El rosado a inflamación. La coloración también varían según evolucionan las manchas rojas en la piel.
Las manchas rojas en la piel pueden ser síntomas sólo de la piel, pero en general se acompañan de síntomas que orientan al dermatólogo. La presencia de fiebre o dolor intenso inclina a infección o inflamación aguda. El picor a reacciones alérgicas, dermatitis de contacto o picaduras. La sensación de tirantez a eccema o rosácea.
Las manchas rojas en la piel pueden deberse a diversos factores, entre ellos:
- El acné, característico de la adolescencia, pero que también puede aparecer en los adultos, provoca la aparición de una inflamación con manchas rojas en la piel que se convierten en granos y pústulas. Esta patología se debe a la hiperactividad de las glándulas sebáceas, la obstrucción de los poros de la piel y su inflamación. En la mayoría de los casos, el acné es causado por desequilibrios hormonales.
- Las petequias son pequeñas manchas rojas en la piel que no pican, de forma circular y no suelen superar los 3 mm. Las petequias en la cara pueden ser causadas por traumatismos como tos fuerte o vómitos, mientras que las del cuerpo pueden estar relacionadas con deficiencia de vitamina K o enfermedades que alteran la capacidad de coagulación de la sangre como amiloidosis, hemofilia, lupus eritematoso y leucemia.
- La aparición de manchas rojas puede ser síntoma de una reacción cutánea a algunos alérgenos ingeridos o con los que la piel ha entrado en contacto.
- Otra causa de manchas rojas en el vientre, el pecho, los brazos y otras partes del cuerpo es el sarampión, una enfermedad infecciosa exantemática que se presenta frecuentemente en la infancia, pero que también puede contraer los adultos. Las manchas rojas pican mucho y, si se frotan, se convierten en costras y posteriormente en cicatrices.
- Las manchas rojas en la piel, especialmente en las piernas, también pueden estar asociadas con una mala circulación.
- El coronavirus puede ser otra causa de la aparición de manchas rojas en el cuerpo. De hecho, según algunas investigaciones, existe una relación entre las manifestaciones cutáneas y la infección por Covid, aunque los médicos todavía no lo dan con certeza.
- Por último, cabe mencionar la relación que existe entre el Sarcoma de Kaposi, un tumor muy raro, y las manchas rojas.
Entendiendo las espinillas rojas en el cuerpo:
¿Qué son las espinillas?
Las espinillas son lesiones cutáneas comunes en la piel que se manifiestan en forma de comedones que pueden resultar dolorosos. Es importante saber tratarlos correctamente para evitar lesiones que dejen marca o infecciones que pueden hacer que el acné se agrave.
Las espinillas son irregularidades blancas que aparecen en la piel. Esto ocurre cuando los folículos pilosos se obstruyen con grasa y células cutáneas muertas.
Las espinillas y granos pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero son más comunes en la cara, el cuello, el pecho, la espalda y los hombros. Las espinillas y granos son comunes en pieles grasas, pero pueden aparecer en cualquier tipo de piel.
¿Por qué aparecen las espinillas?
Las espinillas aparecen cuando los folículos pilosos se obstruyen debido a que el sebo y las células muertas no pueden eliminarse a través de la superficie de la piel, lo que hace que se acumulen en el canal pilosebáceo. La acumulación de estos puede provocar la formación de comedones, es decir, pequeñas irregularidades que pueden ser abiertos (puntos negros) o cerrados (imperfecciones blancas).
Esta acumulación de sebo y células muertas que dan lugar a la aparición de estas lesiones o comedones pueden implicar diversas causas, como cambios hormonales, predisposición genética, ciertos medicamentos y productos para el cuidado de la piel, estrés, dieta y estilo de vida.
¿Cuál es la diferencia entre granos y espinillas?
Las espinillas y granos son dos tipos diferentes de lesiones de la piel que pueden aparecer en la cara, el cuello, el pecho y la espalda; y a menudo se confunden entre sí. La principal diferencia entre ellos es que los granos pueden ser de diferentes tipos y causas, mientras que las espinillas son un tipo específico de comedón.
Los granos en la cara son lesione inflamatorias de la piel que pueden estar causados por una variedad de factores, como la acumulación de proteínas y desechos en la superficie, la producción excesiva de sebo (el aceite natural de la piel), la actividad de la bacteria principal bacteria causante del acné (Cutibacterium acnes), sudoración excesiva, cambios hormonales así como factores del estilo de vida como dieta y el estrés.
Las espinillas, por otro lado, son un tipo específico de imperfección que se forma cuando un folículo piloso se obstruye con sebo y células muertas. La obstrucción crea un ambiente propicio para que las bacterias se reproduzcan, lo que provoca una inflamación que resulta en una pequeña protuberancia que puede ser abierta (punto negro) o cerrada (imperfección blanca).
Las espinillas negras, también conocidas como comedones abiertos o puntos negros, son un tipo grano que tiene un color oscuro característico, debido a la oxidación del sebo y la queratina, y una apariencia plana. Son comunes en personas con piel grasa y, aunque no suelen ser dolorosas, pueden ser antiestéticas y pueden contribuir a la aparición de otros tipos de acné.
Las espinillas negras y duras son comúnmente conocidas como puntos negros. Son una forma de lesión no inflamatoria y se forman cuando los poros de la piel se obstruyen con exceso de grasa, células muertas de la piel y otros desechos.
Las espinillas blancas, también conocidas como comedones cerrados, pueden ser pequeñas y no inflamatorias, y no tienen una abertura visible en la piel.
Las espinillas blancas se presentan como pequeñas protuberancias blancas o amarillentas que se elevan por encima de la superficie de la piel y suelen aparecer en la frente, nariz, mejillas y barbilla, que son las áreas más grasas de la piel.
Las espinillas blancas pueden ser causadas por una gran variedad de factores, como la producción excesiva de sebo debido a cambios hormonales, la genética, el uso de productos para la piel comedogénicos (es decir, que obstruyen los poros), la exposición excesiva al sol, el estrés y la ingesta de algunos alimentos. Por ello, es importante llevar a cabo buenos hábitos de cuidado del rostro, utilizar productos adecuados para nuestro tipo de piel y llevar un estilo de vida saludable.
Otros tipos de lesiones incluyen:
- Pústulas: son lesiones inflamadas y llenas de pus. Tienen una apariencia inflamada y amarillenta, similar a las ampollas y pueden ser dolorosas al tacto.
- Quistes: los quistes son más grandes y profundos que las pústulas.
- Nódulos: son lesiones duras e inflamadas debajo de la piel, más grandes que los quistes, que no tienen una abertura visible. Pueden ser dolorosos y persistentes, y a menudo requieren tratamiento médico.
Es importante tener en cuenta que la extracción manual de las espinillas puede ser peligrosa si se realiza incorrectamente. Si no sabes cómo hacerlo, es recomendable consultar a un dermatólogo para que te proporcione los consejos y tratamiento adecuados. Saber quitar espinillas correctamente es importante para evitar lesiones graves e infecciones.
Tratamiento y Prevención de Espinillas
Para evitar la aparición de espinillas y granos es esencial llevar unos hábitos de vida saludable y utilizar productos adecuados para nuestro tipo de piel, a fin de evitar que se acumule la suciedad y la grasa en nuestros poros. A continuación te contamos algunos buenos hábitos que puedes incorporar en tu rutina diaria para tratar las espinillas y evitar los brotes recurrentes.
- Limpia tu piel regularmente: lava tu cara con un limpiador suave y agua tibia dos veces al día para mantener la piel limpia y libre de suciedad y exceso de sebo.
- Evita tocarte la cara: evita tocar la piel del rostro con las manos sucias o apoyar tu barbilla en tus manos.
- Usa productos para pieles grasas y/o con tendencia acneica: hay muchos productos para pieles con tendencia acneica que pueden ayudar a tratar las espinillas, como cremas tópicas, geles o lociones que contienen ácido salicílico, que pueden ayudar a reducir las imperfecciones, porque eliminan las células muertas y el exceso de grasa de tu piel.
- Estilo de vida saludable: Llevar una dieta equilibrada que incluya frutas, verduras y carnes magras.
Además, se pueden agregar otros productos para combatir estas causas. Por ejemplo Gel Limpiador Purificante +M, para dejar una sensación fresca y limpia en la piel, sin resecar. Mantendrás tu piel libre de impurezas.
Lo mejor para evitarlo es diseñar una rutina de belleza que sea completa y periódica.
La regla de oro para tratar granos y espinillas es tener paciencia (y constancia). Lo más importante es elegir bien los productos que aplicas, pensando siempre en el tipo de acné al que te enfrentas.
Ingredientes clave para el cuidado de la piel:
- Niacinamida: ayuda a reducir la apariencia de los poros y a equilibrar la producción de sebo.
- Ácido salicílico: exfolia de manera natural la piel, eliminando las células muertas que provocan puntos negros y blancos.
- Peróxido de benzoilo: es uno de los principios activos más recomendados por dermatólogos para tratar el acné moderado o severo. Ayuda a eliminar las bacterias causantes del brote y a reducir la inflamación.
- Ácido glicólico: exfoliante que ayuda a eliminar las células muertas de la piel y destapar los poros.
- Ácido hialurónico: aunque no trata el acné directamente, es fundamental para mantener la piel hidratada y protegida, especialmente cuando se usan ingredientes más agresivos como el peróxido de benzoilo o los ácidos exfoliantes.
Tu piel es tu historia. Y aunque el acné aparezca de vez en cuando, no tiene por qué marcarla. Establece una rutina diaria y cúmplela. Aprende a gestionar el estrés con ejercicio, descanso o meditación. Usa protección solar a diario. El sol puede agravar brotes y dejar marcas más visibles. Confía en el poder de una buena limpieza. Dedicarle unos minutos a este primer paso puede marcar una gran diferencia en cómo responde tu piel.
Recuerda que la información proporcionada en este artículo es solo para fines informativos y no debe considerarse como un consejo médico. Siempre es recomendable consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.