El embarazo es una etapa de grandes cambios, tanto físicos como hormonales, que pueden afectar la piel de la futura mamá. Si bien el acné y el melasma son afecciones cutáneas comunes durante la gestación, la rosácea también puede aparecer o empeorar en este período. En este artículo, exploraremos en detalle qué es la rosácea, sus síntomas, las posibles causas durante el embarazo y las opciones de tratamiento seguras para esta etapa.

¿Qué es la rosácea?
La rosácea es un problema cutáneo común que afecta principalmente a personas mayores de 30 años. Se trata de una enfermedad crónica de la piel cuya causa se desconoce y para la que, al menos por el momento, no existe cura. Sin embargo, la rosácea que surge en el embarazo suele ser una afección temporal que desaparece una vez que nace el bebé y las hormonas se estabilizan.
Síntomas de la rosácea en el embarazo
Los síntomas de la rosácea que aparecen durante el embarazo no difieren significativamente de los que se presentan en otras etapas de la vida. El síntoma más común es la aparición de protuberancias rojizas llenas de pus, que tienden a surgir en forma de brotes. En la mayoría de los casos, la rosácea afecta únicamente a áreas específicas del rostro, como las mejillas, la nariz y la frente, y puede estar acompañada de una sensación de escozor.
Es importante tener en cuenta que los brotes suelen ocurrir en ciclos, por lo que es normal que los síntomas aparezcan durante algunas semanas seguidas, para luego desaparecer y volver a surgir en el futuro.
¿Por qué se produce la rosácea en el embarazo? Causas
Al igual que con la rosácea que surge en cualquier otra etapa de la vida, los expertos no tienen del todo claro qué es exactamente lo que desencadena su formación durante la gestación. Sin embargo, en este caso en concreto, sí coinciden en señalar que los cambios hormonales parecen tener alguna relación, motivo por el cual la rosácea que aparece en el embarazo se caracteriza por ser temporal. También se sospecha que el estrés podría ser otro desencadenante.
Además de los cambios hormonales y el estrés, otros factores que pueden desencadenar o empeorar la rosácea durante el embarazo incluyen:
- Cambios de temperatura
- Exposición al viento o a condiciones climáticas adversas
- Impacto en el sistema inmunológico
- Ejercicio físico intenso
- Abuso de cosméticos inapropiados
- Sobreexposición solar
- Malos hábitos alimenticios (exceso de picante, alimentos ultraprocesados, etc.)
- Consumo de tabaco y/o alcohol
Tratamiento de la rosácea en el embarazo
La mayoría de las opciones habituales para los pacientes con rosácea incluyen tanto el tratamiento tópico (es decir, la aplicación de cremas y ungüentos en la piel), como los medicamentos orales. Por ejemplo, las cremas tópicas pueden contener antibióticos con la finalidad de reducir el riesgo de infección, así como otros compuestos activos con cualidades antiinflamatorias y calmantes.
En cualquier caso, cuando la rosácea aparece en el embarazo lo más común es que se busquen otras opciones, por lo que es sumamente recomendable acudir a un dermatólogo de confianza para encontrar un tratamiento más adecuado. Esto es debido a que determinados antibióticos no son adecuados durante el embarazo o la lactancia materna.
No ocurriría lo mismo con los tratamientos tópicos, aunque siempre deben ser utilizados bajo la supervisión y el consejo del médico. No obstante, en caso de optar por un tratamiento dermatológico durante el embarazo, la terapia con luz y láser y la terapia con luz roja pueden ser las mejores opciones.
Algunas opciones de tratamiento consideradas seguras durante el embarazo incluyen:
- Metronidazol tópico
- Ácido azelaico
- Ivermectina tópica (probablemente segura)
Es fundamental evitar el uso de tetraciclinas e isotretinoína, ya que están absolutamente contraindicadas durante el embarazo.
En casos más severos de rosácea fulminans (RF) durante el embarazo, se han utilizado antibióticos como amoxicilina-ácido clavulánico, eritromicina oral, azitromicina, metronidazol tópico y clindamicina tópica, siempre bajo supervisión médica y evaluando los riesgos y beneficios.
También se han utilizado corticosteroides orales en algunos casos, pero su uso debe ser cuidadosamente considerado debido a los posibles riesgos para el embarazo.
Tabla 1: Tratamientos utilizados en casos de rosácea fulminans durante el embarazo
| Tratamiento | Número de casos | Resultados | Precauciones |
|---|---|---|---|
| Antibióticos (Amoxicilina-ácido clavulánico, Eritromicina, Azitromicina, Metronidazol, Clindamicina) | 7 | Satisfactorios en la mayoría de los casos | Evaluar riesgos y beneficios |
| Corticosteroides orales (Prednisona, Prednisolona, Metilprednisolona) | 5 | Mejoría clínica, pero con riesgos potenciales | Dosis menor a 20 mg/día, monitoreo constante |
| Permetrina 5% en crema | 1 | Resultados positivos | - |
| Ácido azelaico tópico | Varios | Mejoría en algunos casos | - |
Consejos útiles para el cuidado de la piel con rosácea durante el embarazo
Además del tratamiento médico, existen una serie de medidas que puedes tomar en casa para ayudar a controlar la rosácea durante el embarazo:
- Mantener la calma y reducir el estrés: el yoga prenatal, la meditación y los masajes pueden ser de gran ayuda.
- Seguir una rutina de cuidado de la piel suave: utilizar un limpiador suave para pieles sensibles y evitar rascarse o frotarse la piel.
- Utilizar protector solar a diario: los rayos del sol pueden desencadenar brotes de rosácea.
- Evitar cosméticos irritantes: optar por productos suaves, sin fragancias ni alcohol.
- Llevar una alimentación saludable: reducir el consumo de lácteos, chocolate, picantes y alcohol, e incorporar alimentos con omega-3.
- Mantener la piel hidratada: utilizar cremas hidratantes adecuadas para pieles sensibles.
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Es clave también mantener el pH de la piel. No podemos olvidar que juega un papel importante a la hora de mantener el manto ácido ácido - el medio acuoso de nuestra barrera hidrolipídica y que aporta a la piel sana su pH ligeramente ácido, entre 5,4 y 5,9. Si queremos que nuestra piel esté sana, no conviene alterarlo. Es, además, responsable de la barrera protectora, de neutralizar los agentes agresivos de base alcalina (como los humectantes fuertes), inhibir el crecimiento de las bacterias y restaurar y mantener el entorno ácido óptimo para que pueda prosperar la flora natural de la piel.

Conclusión
La rosácea durante el embarazo puede ser un desafío, pero con el cuidado adecuado y la supervisión de un dermatólogo, es posible controlar los síntomas y mantener la piel saludable. Recuerda que cada persona es diferente y puede responder de manera distinta a los cambios fisiológicos del embarazo, por lo que es importante encontrar un tratamiento personalizado que se adapte a tus necesidades.
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