Todos queremos tener una piel impecable y reluciente, pero no a todas las personas nos sirve la misma estrategia. Por eso es importante conocer cuál es tu tipo de piel y así poder cuidarla con productos específicos. El primer paso para mantener una piel perfecta y saludable es comprender que existen diferentes tipos de piel y para eso debes saber cuál es la tuya.
No comerías un alimento que te causa alergia solo porque te han dicho que es saludable, ¿verdad? ¡Lo mismo vale para tu piel! Usar los productos inadecuados para tu tipo de piel es ineficaz e incluso podría ser dañino.
La piel se divide en cinco categorías: normal, grasa, mixta, seca y sensible. Seguro que la tuya encaja perfectamente en una de ellas. Aunque la piel puede cambiar debido al clima, la salud y el envejecimiento, el tipo de piel tiene un origen genético y se mantiene a lo largo de la vida.
No obstante, es importante no confundir los tipos de piel con los problemas dermatológicos. Los trastornos de la piel son problemas que aparecen en los diferentes tipos de piel. De hecho, en algunos casos personas que tienen distintos tipos de piel pueden sufrir los mismos problemas. Quienes tienen una piel sensible o seca, por ejemplo, son propensos a padecer irritación.

Identifica tu tipo de piel
¿Quieres saber cuál es tu tipo de piel y descubrir la clave para que luzca mejor? Responde a estas preguntas para despejar todas tus dudas y descubrir cuál es tu tipo de piel.
Existen cuatro tipos principales de piel en la cara:
- Piel Seca
- Piel Normal
- Piel Mixta
- Piel Grasa
👩🏻⚕️ ¿Cuál es tu tipo de piel? Tips para identificarlo
Piel normal
Si tienes pocos granos, poros pequeños y tu piel no suele irritarse ni enrojecerse es probable que tengas una piel normal. Este tipo de piel suele ser equilibrada, no es demasiado seca ni muy grasa, y no tiene manchas. La piel normal no tiene imperfecciones y presenta una textura sin irregularidades.
Suele caracterizarse por manifestar un aspecto limpio y suave, mostrándose con ausencia de brillos y con poros de tamaño reducido, además de una buena circulación sanguínea y elasticidad. Las personas que tienen este tipo de piel suelen presentar un tono rosado, siendo este muy uniforme en toda la superficie cutánea.
Dado que tu piel es suave y resistente, acepta la mayoría de los principios activos que se usan en los productos de cuidado para la piel, por lo que comprar productos de belleza será pan comido para ti. No obstante, es importante que te protejas de los daños que causan los rayos UV usando a diario un filtro solar y que mantengas bajo control el nivel de estrés o la dieta si aparece algún grano. Es fundamental el uso diario de productos hidratantes.
Piel grasa
Las pieles grasas se caracterizan por tener poros grandes, sensación grasa a lo largo del día y con imperfecciones. Si bien es cierto que este tipo de piel puede ser un poco más difícil de cuidar, también tarda más en mostrar los signos del envejecimiento. ¡Eso es una buena noticia!
En las personas que tienen piel grasa, las glándulas sebáceas trabajan horas extras y cuando el exceso de grasa se mezcla con la suciedad y las células muertas de la piel, comienzan a formarse granos. Las investigaciones indican que entre el 40 y 55% de los adultos tienen la piel grasa y sufren acné tardío.
Si usas ingredientes antibacterianos que equilibren la cantidad de grasa podrás mantener bajo control estos problemas y evitar los brotes. Un error común que cometen las personas con piel grasa, y que exacerba sus problemas, es la limpieza excesiva. Debes evitar usar demasiados productos y respetar tu rutina de limpieza diaria.

Ejemplo de piel grasa
Piel mixta
Si tienes una sensación grasienta en la zona T, pero el resto del rostro es equilibrado tienes lo que se conoce como piel mixta. En este tipo de piel la grasa se suele acumular en la zona T, compuesta por la frente, la nariz y la barbilla, pero en el resto del rostro tiene una apariencia normal. Dado que las glándulas sebáceas trabajan horas extras en la zona T, es esperable que sientas las mejillas secas.
La principal característica de la piel mixta es la mezcla de manifestaciones de la piel seca y la piel grasa. Mientras que en la zona de la nariz, barbilla y frente suele ser frecuente encontrar las partes más grasas, las mejillas tienden a mostrar zonas normales o secas. La piel mixta es uno de los tipos de piel más habituales.
La combinación de grasa y descamación puede ocasionar brotes y puntos negros de vez en cuando. El uso regular de un limpiador suave y un humectante ligero hará que tu piel luzca más limpia y saludable.
Piel seca
¿Sientes tu piel tensa, áspera o escamosa? ¡Podrías tener un tipo de piel seca! La piel seca retiene menos humedad que la piel normal y las glándulas sebáceas segregan menos grasa, lo cual provoca descamación y la aparición de líneas de expresión. Aunque estas características suelen hacer que la piel luzca apagada y envejecida, la buena noticia es que existen soluciones muy sencillas para la sequedad.
La piel seca tiene muy poca humedad y suele presentar tirantez y rigidez, siendo habitual que se pele y que se caracterice por un tacto áspero y aspecto apagado. En ocasiones pueden aparecer manchas y en a veces da la sensación que es más vieja de lo que debería por la edad de la persona. Además, se trata de un tipo de piel que sufre especialmente los cambios meteorológicos y que tiene tendencia a picar y a descamarse.
Los aceites, cremas y bálsamos faciales hidratantes son eficaces para conferir más volumen a la piel si los utilizas dos veces al día. También puedes usar un exfoliante suave una vez a la semana para eliminar la acumulación de células muertas y dejar que la piel más joven y fresca que se encuentra debajo reluzca. La base del tratamiento y los cuidados para la piel seca es la hidratación, con el objetivo de recuperar la humedad natural, la flexibilidad y elasticidad.
Piel sensible
La piel sensible se caracteriza por estar roja, irritada o tener bultos. Aunque todos los tipos de piel pueden reaccionar mal a diferentes principios activos o factores ambientales, la piel sensible se ruboriza con extrema facilidad y suele enrojecerse tras usar determinados productos para el cuidado de la piel. Este tipo de piel también tiende a ser más delgada, tiene poros más pequeños y suele ser más seca.
La piel sensible, también denominada intolerante o hiperreactiva, es un tipo de piel que reacciona de forma muy llamativa o exagerada cuando se expone a estímulos como cambios de temperatura, la contaminación, al agua dura, el calor o algunos compuestos de los productos cosméticos. Los signos más habituales que suelen aparecer son enrojecimiento, descamación, erupciones, aspereza o hinchazón.
Los limpiadores fuertes, el alcohol y las fragancias irritan la piel sensible. Para el tratamiento de la piel sensible es fundamental la hidratación con productos hipoalergénicos, que tengan cuantos menos ingredientes mejor, ya que así se logrará una mayor tolerancia de la piel. También se recomienda usar protector solar siempre, independientemente de estemos en invierno o en verano.
¿Por qué puede cambiar mi tipo de piel?
La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y el que más expuesto está al exterior, lo que conlleva que con el paso de los años, o bien en períodos de tiempo concretos, se produzcan cambios en la misma. Por otro lado, el estado de nuestra piel se va a ver afectado por algunos factores internos. Por todo ello, no es raro que nuestro tipo de piel pueda modificarse.
¿Cuáles son las causas?
Factores externos para el cambio de tipo de piel
- Cambios de temperatura (excesivo calor o frío)
- Humedad o sequedad ambiental
- Contaminación
- Estilo de vida: alimentación, hábitos saludables, nivel de estrés o calidad del sueño.
Factores internos para el cambio de tipo de piel
- Edad
- Causas genéticas
- Problemas médicos como la diabetes o la insuficiencia renal
Como podrás imaginarte, los factores externos son los más fáciles de controlar, adoptando estilos de vida más sanos y , en general, hábitos saludables que minimicen los posibles daños para nuestra piel. Ten en cuenta que la piel no cambia de forma inmediata ni drástica, y siempre podemos estar atentos para saber las causas de un cambio en nuestro tipo de piel y ponerle remedio.

Diferencia entre piel seca y deshidratada
Cuidados según tu tipo de piel
La hidratación y la limpieza facial son claves para el buen cuidado de la piel, pero no todas las pieles requieren de los mismos cuidados, por lo que, tanto su limpieza como su hidratación, pueden ser diferentes. Lo que a un tipo de piel le puede venir bien, para otro puede no ser la mejor solución.
A continuación, te damos algunas recomendaciones:
Piel Seca
- Hidratar la piel después de la limpieza.
- Usar mascarillas nocturnas para dar un extra de hidratación.
- Uso de cremas especiales para asegurar una alta hidratación.
- No debe aplicarse mucha agua caliente, ya que derrite la poca grasa que genera de manera natural.
- No se debe limpiar en exceso ni usar exfoliantes fuertes que dañen las glándulas que producen la grasa.
Piel Grasa
- Mantener una rutina de limpieza.
- Hidratar la piel. Se piensa que debido a la piel grasa no hay que utilizar hidratantes, pero esto es erróneo. Se puede optar por el uso de cremas de textura ligera para no crear un exceso de ella.
- Uso de cremas específicas que actúen para regular la producción de grasa.
- Uso de exfoliantes no agresivos. Los de tipo scrub pueden generar el efecto contrario y aumentar la secreción de grasa.
Piel Mixta
- Uso de un limpiador que no reseque la piel.
- Protectores solares y cremas en formato gel.
- No usar agua muy caliente o duchas prolongadas.
Sea cual sea el tipo de piel que tengas, en el mercado vas a poder encontrar los productos más adecuados para el cuidado de la misma. Tan solo necesitarás conocer el tipo de piel que tienes para elegir los más adecuados.