En mayor o menor medida, todos hemos sufrido con la aparición de esas pequeñas verruguitas que nos salen de repente en el cuello y se instalan en él dispuestas a quedarse allí de manera indefinida. Y es que, aunque son comunes en todo tipo de personas y pieles y no suponen ningún problema para la salud, es lógico y normal que no nos gusten y queramos eliminarlas y volver a tener el cuello libre de ellas.
Si ese es tu caso has de saber que existen varios métodos para acabar con ellas, pero todos deben estar supervisados por un especialista en dermatología. ¿Quieres saber cuáles son los tratamientos disponibles? Atenta porque tú también puedes hacer como SJP (ella la tenía en la barbilla) y quitarte las tuyas.
¿Cómo eliminar las verrugas en el cuello?
Pese a que en muchas ocasiones desparecen por si solas, si llevas un tiempo viéndote verruguitas en el cuello que no se van, existen diferentes tratamientos disponibles para que puedas elegir el que más te convenza.
Tratamientos médicos para eliminar las verrugas
Si tienes verrugas, no te preocupes, porque lo habitual es que sean benignas, pero no dudes en pedir cita con tu médico para que te dé el diagnóstico adecuado y el tratamiento más eficaz para tu caso.
- Crioterapia: Este tratamiento, lejos de ser la supuesta opción de conservación de nuestro amigo Walt Disney, es una técnica muy común para eliminar verrugas en el cuello. Consiste en la aplicación de Nitrógeno en estado líquido sobre la verruga mediante un spray, destruyendo la verruga por congelación, ya que el Nitrógeno en estado líquido puede alcanzar hasta los -196ºC. Concretamente, se usa nitrógeno líquido, y es un método muy seguro y ambulatorio que lo que hace es congelar la zona y eliminarla en una sola sesión y de manera permanente. Se aplica semanalmente hasta que la verruga se queda sin riego sanguíneo y cae y no suele dejar ningún tipo de cicatríz.
- Láser CO2: Esta técnica se realiza con anestesia local, ya que si no podría ser muy molesto para el paciente, y lo que hace es eliminar el tejido de la verruga, pero sin dañar la piel que la rodea. El uso de láser para eliminar verrugas es una opción cada vez más popular. Es el mismo tipo de láser que se utiliza para eliminar lunares, y tiene la ventaja de que no solo es eficaz y rápido, sino que además no deja cicatrices ni marcas posteriores. El láser vaporiza el tejido afectado. Suelen eliminarse en una sola sesión, pero es posible que dejen algún tipo de cicatríz.
- Ácido salicílico: Este tratamiento no es válido para todas las verrugas, pero si el dermatólogo considera que puede usarse en las tuyas, es completamente mágico. Lo que se hace es aplicar en la zona el ácido salicílico (siempre siguiendo las indicaciones médicas), y poco a poco la verruga se irá ablandando hasta que un día, solo con frotarla, se pueda quitar fácilmente.
- Extirpación quirúrgica: Si el especialista considera que ninguna de las opciones anteriores es válida para tus verrugas, la única alternativa que te queda es quitar la verruga del cuello mediante una pequeña cirugía. En este método se utiliza una corriente eléctrica para quemar la verruga. Lo bueno de esta técnica es que luego la suelen mandar a analizar para asegurarse de que sea benigna (casi todas lo son), pero tiene el inconveniente de que, como en cualquier otra operación, puede dejar una pequeña cicatriz. En algunos casos, el dermatólogo puede optar por cortar la verruga con un bisturí bajo anestesia local.
Pero para ponerte en antecedentes y por si estás dispuesto a dar el paso vamos a comentarte en qué consisten los tratamientos más comunes para la eliminación de las verrugas, cuya elección dependerá fundamentalmente del tipo de verruga y de su ubicación.
También existen ácidos que aplicados directamente sobre la verruga consiguen acabar con ella. Es un tratamiento más lento, ya que la verruga no consigue caerse hasta pasadas unas semanas y del que hay que ser cuidadoso ya que debe aplicarse única y exclusivamente sobre la verruga, no sobre el contorno. Sólo es válido para pies y manos.
Aparte de los tratamientos comentados anteriormente, existen más tratamientos como los ya famosos de farmacia o los inevitables remedios caseros.
Por eso en cuanto quieras eliminar una verruga lo más recomendable siempre es acudir al dematólogo y que sea él quien decida el tratamiento a utilizar, ya que en muchas ocasiones dependiendo de la forma y el tamaño, una verruga puede ser la muestra de una enfermedad más seria y no darnos cuenta.
Tipos de verrugas
Tener verrugas en el cuello y en la cara es muy habitual, y conforme se cumplen años se es más propenso a padecerlas. Las verrugas son crecimientos de tejido, normalmente benignos, que aparecen en la piel. En la mayoría de los casos se deben a una infección viral, causados por el virus de papiloma humano (VPH), que tiene muchas cepas. Algunas de las cuales son las que causan esas verrugas en la piel, y se contagian a través del contacto físico entre personas afectadas por verrugas y por compartir útiles como cuchillas de afeitado, pero existen otras causas y otros tipos de verrugas.
Algunos de estos tipos son:
- Acrocordones: Son protuberancias que cuelgan en zonas de fricción, como axilas o pliegues, y se asocian a cambios hormonales u obesidad.
- Hiperqueratosis por fricción: Se trata de un engrosamiento de la capa externa por irritación o fricción prolongada, como cuando rozan los muslos y por el uso de collares.
- Queratosis seborreica: Es un crecimiento benigno que se confunde con verrugas. La causa es desconocida, pero se sabe que es una proliferación de células.
- Hiperplasia sebácea: Es una dilatación de la glándula sebácea, y suele ir asociado al envejecimiento y a la rosácea, que puede afectar a jóvenes como a personas mayores.
- Queratosis actínica: Estas lesiones aparecen en zonas expuestas al sol, como la frente, manos, calvas... y son como verrugas planas con textura rugosa.
Como tratamiento de esas verrugas o lesiones, este puede variar según el tipo y la causa, pero en todo caso, a modo preventivo, se debe llevar una rutina adecuada de cuidados faciales y corporales, con una correcta exfoliación semanal, que puedes hacer con ácido salicílico, láctico o glicólico, un buen aporte de lípidos y cremas con ceramidas que restauren y calmen la piel. Ante cualquier alteración de la piel de este tipo, como verrugas, zonas descamadas, heridas que no curan, proliferación de queratinocitos -como los cuernos de queratina-... se debe hacer un estudio de la piel y acudir a un dermatólogo para comprobar la benignidad de la lesión.
Las verrugas aparecen por un virus, concretamente, el del papiloma humano y suelen aparecer, por lo general, en manos, pies, axilas o genitales (ojo con estas últimas, son muy contagiosas). Algunas de estas verrugas suelen desaparecer solas al cabo de un tiempo, pero otras se perpetúan en tu piel, aunque suelen tener caracter benigno. De todas formas, lo primero que debes hacer es ponerte en manos de un dermatólogo. Él será el encargado de valorar tus verrugas y de especificar el tratamiento que deberás seguir.
Remedios caseros para eliminar verrugas
Las verrugas en el cuello, aunque generalmente inofensivas, pueden resultar molestas o antiestéticas. Si bien los tratamientos médicos son efectivos, muchas personas prefieren recurrir a remedios caseros utilizando ingredientes comunes en la cocina. Es importante recordar que la eficacia de estos métodos no está científicamente comprobada y pueden variar según cada persona. Siempre es recomendable realizar una prueba en una pequeña zona de la piel antes de aplicar cualquier tratamiento y consultar a un dermatólogo si las verrugas persisten o causan molestias.
- Vinagre de manzana con ajo: El vinagre de manzana tiene propiedades ácidas que pueden ayudar a exfoliar la piel y eliminar las verrugas. Al combinarlo con ajo, se potencian sus efectos antimicrobianos. Para su aplicación, tritura un diente de ajo y mézclalo con una cucharadita de vinagre de manzana. Aplica esta mezcla sobre la verruga y cúbrela con un vendaje. Deja actuar durante la noche y repite el proceso diariamente hasta observar resultados.
- Aceite de árbol de té con aceite de oliva: El aceite de árbol de té es conocido por sus propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias. Al combinarlo con aceite de oliva, se crea una mezcla que puede ayudar a eliminar las verrugas. Para su aplicación, mezcla unas gotas de aceite de árbol de té con una cucharadita de aceite de oliva. Aplica esta mezcla sobre la verruga y deja actuar durante 20 minutos. Repite el proceso dos veces al día hasta observar resultados.
- Cáscara de naranja: La cáscara de naranja contiene compuestos que pueden ayudar a eliminar las verrugas. Para su aplicación, corta un trozo de cáscara de naranja y colócalo sobre la verruga con la parte interna en contacto con la piel. Fija el trozo con un vendaje y deja actuar durante la noche. Repite el proceso diariamente hasta observar resultados.
- Aloe vera con cúrcuma: El aloe vera tiene propiedades calmantes y antiinflamatorias, mientras que la cúrcuma posee propiedades antimicrobianas. Al combinarlos, se crea una mezcla que puede ayudar a eliminar las verrugas. Para su aplicación, mezcla una cucharadita de gel de aloe vera con una pizca de cúrcuma en polvo. Aplica esta mezcla sobre la verruga y deja actuar durante 30 minutos. Repite el proceso dos veces al día hasta observar resultados.
- Aceite de ricino con bicarbonato de sodio: El aceite de ricino es conocido por sus propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias. Al combinarlo con bicarbonato de sodio, se crea una pasta que puede ayudar a eliminar las verrugas. Para su aplicación, mezcla una pequeña cantidad de aceite de ricino con bicarbonato de sodio hasta formar una pasta espesa. Aplica esta mezcla sobre la verruga y cúbrela con un vendaje. Deja actuar durante la noche y repite el proceso diariamente hasta observar resultados.
Aunque estos remedios caseros son populares, su eficacia no está garantizada y puede variar de una persona a otra.
Unos claros ejemplos de estos últimos son la leche de higo obtenida del tallo o el diente de ajo partido por la mitad, que aplicados diariamente sobre la verruga hacen que ésta se caiga al cabo de unas semanas.
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El Carcinoma Basocelular
La aparición de un carcinoma basocelular puede presentar signos y síntomas sutiles al principio. Por lo general, los pacientes consultan debido a la presencia de una lesión nueva, como una pápula de color similar al de la piel que persiste y no cicatriza.
Al realizar la exploración clínica, los dermatólogos observamos características típicas del epitelioma basocelular, que deben diferenciarse de lesiones similares en ciertas ubicaciones o subtipos de este carcinoma. La sintomatología inicial puede ser leve o incluso pasar desapercibida, lo que a veces retrasa el diagnóstico. El carcinoma basocelular se encuentra con mayor frecuencia en la cara, el cuello, la espalda, las manos y las piernas. Aunque es más común en personas de piel clara se puede apreciar también en fototipos oscuros, también puede ocurrir en individuos con antecedentes familiares de cáncer de piel no melanoma.
El diagnóstico del carcinoma basocelular comienza con la sospecha clínica por parte del dermatólogo. En la dermatoscopia, el carcinoma basocelular muestra hallazgos característicos. Se observan vasos arboriformes que son muy distintivos. Además, se identifican pigmentos específicos, como nidos ovoides azules o grisáceos y múltiples glóbulos azules. Una estructura que destaca es la denominada «hoja de arce y rueda de carro», una descripción poética que refleja una formación particular y altamente específica del carcinoma basocelular cuando se examina con dermatoscopio.
Para obtener un diagnóstico definitivo del carcinoma basocelular, es necesario realizar una biopsia cutánea. Esta técnica implica la extracción de una muestra de la lesión, que luego se somete a un procesamiento anatomopatológico, generalmente con la prueba de hematoxilina-eosina. Por lo general, no se requieren pruebas inmunohistoquímicas avanzadas para confirmar el diagnóstico. La biopsia no solo proporciona información diagnóstica, sino que también permite evaluar la forma en que el carcinoma basocelular crece y su profundidad en la piel.
Los carcinomas basocelulares superficiales pueden ser tratados con métodos no quirúrgicos, mientras que para los nodulares y otros tipos, generalmente se requieren técnicas quirúrgicas como primera opción de tratamiento.
Como dermatóloga especializada en terapia fotodinámica y tratamiento no quirúrgico del cáncer de piel, empleo la terapia fotodinámica para abordar ciertos tipos de carcinomas basocelulares. El diagnóstico por fluorescencia evita la necesidad de realizar biopsias cutáneas. Consiste en la aplicación de un fotosensibilizante que se absorbe selectivamente por las células tumorales. Este método diagnóstico, ampliamente utilizado por dermatólogos expertos en el tratamiento no quirúrgico del carcinoma basocelular, es altamente eficaz.