Las Fases Lunares según la NASA: Un Universo de Exploración y Descubrimiento

Mientras esperamos cómo afectará al programa Artemisa de la NASA el cambio de administración en Estados Unidos, lo que está claro es que los próximos diez años vamos a ver muchísimas misiones a la Luna por parte de prácticamente todas las agencias espaciales del planeta. Desgraciadamente, y aunque se han firmado múltiples acuerdos puntuales entre países de cara a explorar la Luna, la mayoría de estos esfuerzos se llevarán a cabo de forma independiente, con el consiguiente gasto de recursos.

Los programas de exploración no tripulada de la Luna más estructurados son, en estos momentos, los de Estados Unidos y China. Muchos otros países tienen planes para mandar sondas espaciales, pero estos dos países destacan por el número de sondas, así como la variedad y lo ambicioso de sus misiones. Solo Estados Unidos mantiene oficialmente un proyecto tripulado lunar: el programa Artemisa.

Recordemos que Donald Trump y su vicepresidente Mike Pence decidieron priorizar la Luna sobre Marte, que hasta 2016 había sido el vago objetivo de la administración Obama. Obama intentó con todas sus fuerzas que el SLS y la nave Orión no se usasen en un programa lunar y, por este motivo, canceló los planes de la estación lunar Gateway y cualquier intento de viajar a la Luna con el SLS. En su lugar, propuso un viaje tripulado a Marte para más allá de 2030 -eso sí, sin destinar fondos para ello- y, a corto plazo, una misión de retorno de muestras de un asteroide para contentar al Congreso y darle alguna utilidad al SLS/Orión.

Trump y Pence resucitaron la estación Gateway nada más llegar a la Casa Blanca y la convirtieron en una estación espacial internacional. A comienzos de 2019 anunciaron un primer alunizaje tripulado para 2028, una fecha que se adelantó a 2024 unos meses después. A pesar de que ciertamente no se han destinado los fondos necesarios para hacer realidad el primer alunizaje en 2024, lo cierto es que Artemisa ha ganado ímpetu y es en estos momentos una iniciativa mucho más sólida.

Nadie cree que sea posible poner una mujer en el polo sur de la Luna en 2024, pero 2028 o 2030 ya parecen fechas muy creíbles. Al mismo tiempo, se ha creado la iniciativa CLPS (Commercial Lunar Payload Services) para la exploración automática de la Luna. Si bien en un principio CLPS empezó sin mucha fuerza, el objetivo de la NASA es incentivar a la iniciativa privada para que pueda crear distintos módulos lunares que se puedan usar en misiones científicas y, a estas alturas, ya hay varias misiones programadas que incluyen cargas útiles de la NASA como el rover VIPER.

La administración Biden seguramente decida continuar con CLPS más o menos como ahora, pero la parte del proyecto que está más en el aire -¿en la Luna?- es la estación Gateway, sobre todo después de que la NASA decidiese prescindir de la estación para la misión Artemisa III de 2024, el primer alunizaje del proyecto.

Por otra parte, China ha declarado su intención de llevar a cabo misiones tripuladas a nuestro satélite, pero no ha dado detalles oficiales sobre fechas concretas. Pese a todo, tiene planeadas cuatro misiones Chang’e en los próximos años, además de la Chang’e 4 que sigue funcionando junto a su rover Yutu 2 en la cara oculta. Estas misiones incluyen la Chang’e 5 y 6 de retorno de muestras y las Chang’e 7 y 8 para explorar el polo sur lunar con rovers y «saltadores» de cara a establecer una base automática en la zona antes de 2030. En estas misiones China contará con la colaboración de varios países europeos de forma independiente, especialmente Francia.

Rusia también mantiene su propio programa de sondas, pero ha sufrido tantos retrasos y recortes que pocos creen que pueda realizarse completamente. Al menos las primeras tres sondas, Luna 25 a 27, progresan poco a poco y seguramente sean lanzadas sin problemas. Estas misiones cuentan con la colaboración de la ESA, especialmente la Luna 27, que llevará el taladro europeo Prospect para estudiar el hielo del polo sur lunar.

Parecería que la ESA y JAXA carecen de un plan sólido de exploración lunar. Y es verdad, pero esto se debe principalmente a que ambas agencias ya destinan ingentes recursos al programa lunar Artemisa y a la estación Gateway de la NASA. La ESA fabrica el módulo de servicio de las naves Orión y se encargará de los módulos ESPRIT e I-Hab de Gateway. La agencia japonesa JAXA también participa en I-Hab, pero mantiene un programa de sondas lunares que, por el momento, pasa por el lanzamiento de la pequeña misión SLIM y una sonda más ambiciosa, LUPEX, realizada en colaboración con el ISRO de la India. Esta sonda, que incluirá un aterrizador y un rover para explorar el polo sur, será además la continuación de la malograda Vikram de Chandrayaan 2 del ISRO y su gemela Chandrayaan 3, que debe vengar a su hermana el año que viene.

Todas estas misiones hacen que sea inevitable pensar que la Luna, y especialmente su polo sur, va a estar tan concurrida en los próximos años que no podemos descartar la posibilidad de algún conflicto de intereses entre varias misiones.

La luna: Misterios y misiones futuras

Clasificación de las Fases Lunares según la NASA

La clasificación de lunas propuesta por la NASA se basa principalmente en la distancia entre la Tierra y la Luna durante las fases lunares.

Superlunas

En este contexto, se considera una “superluna” cuando la Luna llena o nueva ocurre cerca del perigeo, es decir, el punto más cercano de su órbita elíptica alrededor de la Tierra. Esta proximidad hace que la Luna se vea hasta un 14% más grande y un 30% más brillante que cuando está en el apogeo, su punto más lejano.

Pero no todas las lunas cercanas califican como superlunas. La NASA ha definido un umbral específico: para que una luna llena sea considerada una superluna, debe situarse a menos de 360.000 kilómetros de la Tierra en el momento exacto de su plenitud. Esta cifra, aunque técnica, permite una clasificación objetiva y repetible, eliminando ambigüedades que antes eran comunes incluso entre astrónomos.

Microlunas

Además de las superlunas, la NASA también ha categorizado las llamadas “microlunas”. Estas ocurren cuando la Luna llena o nueva coincide con el apogeo, lo que la hace parecer más pequeña y menos brillante. Aunque menos espectaculares visualmente, las microlunas también tienen valor científico, ya que permiten estudiar cómo varía la percepción lunar en función de su distancia.

Lunas Nuevas y su Influencia Gravitacional

Un aspecto interesante de esta clasificación es su aplicación tanto a lunas llenas como nuevas. Tradicionalmente, el término “superluna” se asociaba solo a lunas llenas, pero la NASA ha ampliado su definición para incluir también las lunas nuevas que ocurren en el perigeo. Aunque estas no son visibles a simple vista, su influencia gravitacional es notable, especialmente en fenómenos como las mareas extremas.

Calendario Lunar de la NASA

La NASA ha publicado un calendario detallado que identifica todas las superlunas y microlunas del año, incluyendo sus fechas exactas y distancias relativas. En 2025, por ejemplo, se esperan tres superlunas llenas: el 7 de octubre, el 5 de noviembre y el 4 de diciembre. También habrá tres superlunas nuevas: el 29 de marzo, el 27 de abril y el 27 de mayo. Esta información no solo es útil para observadores del cielo, sino también para científicos que estudian la interacción Tierra-Luna.

La clasificación también contempla aspectos culturales y tradicionales. Aunque la NASA se enfoca en criterios astronómicos, reconoce la importancia de los nombres populares de las lunas, como la “Luna del Lobo” o la “Luna de la Cosecha”.

Nombres de las Lunas Llenas según el Mes

Como este ciclo ocurre cada 29,5 días, a la Luna Llena se le ha puesto un nombre concreto relacionado con alguna característica de ese mes. Aquí te dejamos los más habituales para el hemisferio norte.

  • Luna llena de enero: luna del lobo, luna vieja o luna de hielo. Aparentemente obtiene su nombre de tiempos medievales, ya que se creía que en esta época los lobos aullaban a la luna debido al hambre que pasaban durante estas fechas.
  • Luna llena de febrero: luna de nieves, luna de tormenta o luna de hambre. Obtiene su nombre del tiempo característico de este mes. El frío también solía estar relacionado con la escasez de alimento.
  • Luna llena de marzo: luna del gusano, luna casta, luna del cuervo, luna de muerte, luna de corteza o luna de savia. Una vez empiezan a subir las temperaturas, los gusanos y otros insectos comienzan a despertar. Además, se empiezan a ver mayor actividad en los cuervos, lo que en ocasiones era signo de mal fario. En Nortamérica también se la conoce como luna de savia, porque en este momento es el óptimo para la recogida de su salvia, con la que se hace el sirope.
  • Luna llena de abril: luna rosada, luna de los brotes de hierba, luna de huevo o luna de pescado. Las temperaturas cada vez más suaves permiten el crecimiento de un mayor número de las plantas. También comienza la época de reproducción de muchas aves y peces, de ahí los otros nombres.
  • Luna llena de mayo: luna de flores, luna de la liebre, luna de la siembra, luna del maíz o luna de la leche. La llegada de la primavera suele venir acompañada de una explosión de color en los campos debido a las flores. Además, es la época de reproducción de muchos mamíferos, como las liebres y cuando se suele realizar la siembra de algunas cosechas.
  • Luna llena de junio: luna de fresa, luna de la rosa, luna caliente. En los días alrededor de la luna de fresa comienza la cosecha de este fruto delicioso. En sentido estrictamente botánico, se trata de un eterio o conocarpo, es decir, de una región de la flor que se ha engrosado y donde se pueden encontrar las pepitas, que se conocen como aquenios. En Europa también se la conoce como luna de la rosa, por las flores, y en otras culturas del hemisferio norte como luna caliente por el comienzo del calor.
  • Luna llena de julio: luna del ciervo, luna del trueno, luna del heno. En julio, las astas de los ciervos comienzan su fase de crecimiento, lo que por lo general significaba el inicio de un nuevo ciclo en la naturaleza. En otras zonas, su nombre proviene de las tormentas de verano o de la cosecha del heno.
  • Luna llena de agosto: luna del esturión, luna del maíz verde, luna del grano, luna roja o luna de la sangre. La luna del esturión recibe su nombre de la gran abundancia de estos peces durante el mes en Norteamérica. Otros nombres están relacionados con las cosechas, aunque el origen de la luna roja o de sangre es algo más curioso. En esta época, la copiosa bruma puede bloquear la luz azul que refleja la luna durante los primeros minutos tras su salida, por lo que adopta un todo más rojizo, de donde recibe su nombre.
  • Luna llena de septiembre: luna de la cosecha, luna del maíz o luna del centeno. Los nombres de las lunas de septiembre están relacionados con la recogida de las distintas cosechas. Solía ser una época de comida abundante.
  • Luna llena de octubre: luna del cazador, luna del viaje o la luna de la hierba que muere. Con la bajada de las temperaturas, la hierba muere y los pájaros emprenden sus viajes migratorios hacia tierras más cálidas, de ahí dos de sus nombres. Aunque se la suele conocer como la luna del cazador, puesto que en este momento las astas de los ciervos se encuentran en su mayor esplendor, y los zorros ya no pueden esconderse en los campos. Por ello, suele ser el momento preferido para los cazadores.
  • Luna llena de noviembre: luna del castor o luna gélida. En noviembre las temperaturas ya son mucho más bajas, por lo que se la conoce como luna gélida. Respecto al nombre de luna del castor, no existe un claro consenso sobre porqué ese nombre. Se suele achacar a las trampas que colocaban los nativos americanos para cazar estos animales.
  • Luna llena de diciembre: luna fría, luna de la noche larga o luna del roble. En diciembre se dan las noches más largas, y este mes se caracteriza por su tiempo frío, por ello se la conoce con estos nombres. El nombre del roble proviene de las tribus norteamericanas, ya que este árbol era vital para sobrevivir durante el invierno por los usos que se le daba a su madera.

Meses con dos Lunas Llenas y los febreros sin Luna

Aproximadamente cada dos años y medio, debido a que cada ciclo lunar dura 29,5 días, en un mes se producen dos lunas llenas. A esta segunda luna llena se la conoce como Luna Azul por el astrónomo James Hugh Pruett, que acuñó el término en 1946 y, posteriormente, se popularizó. Ahora bien, existe una creencia etimológica falsa de que su origen provenía de una deformación del inglés antiguo belǽwan (traidora) puesto que una luna llena extra modificaba el calendario lunar, o que significaba alargar el ayuno de cuaresma. Esto se ha demostrado que no es cierto.

Debido al periodo sinédico, es decir, el tiempo que transcurre desde que un objeto aparece en el mismo lugar del cielo con respecto al Sol, cada 19 años hay un febrero sin luna llena. La última vez que se dio este fenómeno es en 2018 y la próxima será en 2037.

Fases Lunares y sus Nombres

Normalmente, conocemos cuatro tipos de fase lunar, que son la Luna Nueva, Cuarto Creciente, Luna Llena y Cuarto Menguante. Pero como la Luna demora aproximadamente 28 días en repetir sus fases, ella pasa no sólo por las cuatro antes mencionadas, sino que por infinitas fases intermedias a las cuales la tradición no les ha puesto nombre. Este es el motivo de que los astrónomos, se refieran a las fases lunares en porcentaje de iluminación. De ese modo, la luna nueva es 0%, la llena es 100%, y tanto creciente como menguante son 50%.

Tabla de Fases Lunares:

Días desde Luna Nueva Porcentaje Iluminado Nombre en Español Nombre en Inglés
0 0% Luna Nueva New Moon
4 25% - Waxing Crescent
7 50% Cuarto Creciente First Quarter
10 75% - Waxing Gibbous
14 100% Luna Llena Full Moon
18 75% - Waning Gibbous
22 50% Cuarto Menguante Last Quarter
26 25% - Wanning Crescent

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