El cáncer de piel es una patología oncológica que se origina en las células de la piel, con una incidencia creciente a nivel mundial debido, principalmente, a la exposición solar sin protección. Esta enfermedad puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo, aunque es más común en aquellas zonas más expuestas a la radiación ultravioleta (UV), como cara, cuello, brazos o piernas.

Uno de los mayores desafíos del cáncer de piel es su apariencia discreta en fases iniciales. Las lesiones pueden confundirse con lunares normales o pequeñas heridas que no cicatrizan.
Los cánceres cutáneos se clasifican según el tipo de célula de la piel en la que se originan. Cada subtipo tiene un comportamiento clínico, riesgo de propagación y tratamiento distinto. En el cáncer cutáneo se encuentran células malignas que se originan a partir de las diferentes células de la piel, principalmente los queratinocitos (carcinoma basocelular, carcinoma escatoso) y los melanocitos (melanoma). Los cánceres cutáneos crecen de forma incontrolada, con mayor o menor velocidad.
Es recomendable consultar un dermatólogo cuando usted se observe la aparición de una herida, una mancha o una protuberancia en la piel que no se cura espontáneamente en semanas. Algunos de estos tumores pueden dar lugar a metástasis. El cáncer de piel es más frecuente en gente de piel y/u ojos claros (rubios, pelirrojos), en aquellos que han tomado mucho el sol (por motivos laborales o de recreo) o quienes se han quemado con el sol de forma recurrente.
También son más frecuentes en personas que tienen las defensas inmunitarias disminuidas (por ejemplo: pacientes que reciben fármacos inmunosupresores tras un transplante renal). Tanto si se recibe la noticia del diagnóstico inicial de cáncer como de una recaída, afrontar el hecho de padecer esta enfermedad es algo que puede provocar un impacto emocional abrumador.
Cada persona tiene su propia forma de hacer frente a un diagnóstico de cáncer de piel no melanoma, pero existen algunas recomendaciones que pueden ayudarle en este proceso:
- Mantener la comunicación y la compañía de familiares y amigos, el entorno más cercano al paciente, capaz de proporcionarle una red de apoyo en todo el proceso.
- Hablar con otras personas que hayan sobrevivido al cáncer o que se encuentren en la misma situación. Existen multitud de asociaciones o grupos de apoyo de ámbito local y nacional.
Tipos de Cáncer de Piel
Carcinoma Basocelular (CBC)
El carcinoma basocelular es el tipo de cáncer de piel más común y representa aproximadamente el 80% de todos los cánceres cutáneos no melanoma. Es el tumor maligno más frecuente de la piel. Se desarrolla a partir de las células basales localizadas en la capa más profunda de la epidermis. Suele aparecer en zonas que han sido expuestas al sol.
Este tumor no da lugar a metástasis pero puede ser especialmente peligroso si crece cerca de orificios como la nariz, los ojos y las orejas. Clínicamente, puede presentarse como una úlcera de bordes elevados, una verruga dura o una costra persistente.¿Cómo se manifiesta? Suele presentarse como una lesión de crecimiento lento (en meses) blanca, nacarada, brillante, con capilares en el interior y que con frecuencia sangra de forma casi espontánea.
El carcinoma basocelular (CBC) es el tipo más común de cáncer de piel. Se desarrolla en los queratinocitos de la capa basal de la epidermis y tiende a crecer lentamente. Aunque raramente se propaga a otras partes del cuerpo, puede ser destructivo si no se trata adecuadamente.
El CBC en la nariz puede aparecer como una mancha rosácea, un bulto, o incluso una úlcera que no cicatriza. Su tendencia a manifestarse en el área nasal está directamente relacionada con la exposición a la radiación ultravioleta (UV). El carcinoma de las células basales en pieles blancas suele ser más fácil de detectar debido al contraste de color. En pieles morenas, aunque menos común, puede ser más difícil de identificar, y, a menudo, el diagnóstico se retrasa. Las lesiones del CBC pueden no resaltar tanto en tonos de piel más oscuros, subrayando la importancia del autoexamen regular y consultas médicas para detección temprana.
Los principales síntomas son:
- Protuberancias brillantes con apariencia perlada o translúcida, a menudo con capilares superficiales visibles.
- Úlceras que no cicatrizan, que pueden sangrar, supurar y formar costras.
- Parches planos de color rojo o rosáceo, que pueden parecer eczemas.
- Lesiones con picazón o dolor.
- Bultos con centro hundido o área central cicatrizal.
- Cambios en el tamaño, forma o color de lunares existentes.
La detección temprana del CBC puede conducir a un tratamiento efectivo y a una tasa de curación muy alta, enfatizando la importancia de prestar atención a los posibles síntomas y buscar asesoramiento médico frente a cambios sospechosos en la piel.
Tipos de CBC
El carcinoma basocelular no es benigno y se puede clasificar en varios tipos, cada uno con características clínicas y morfológicas distintas.
- Carcinoma basocelular nodular: Es el más común y se presenta típicamente como una lesión elevada, translúcida, con una superficie perlada.
- Superficial: Se manifiesta como una mancha roja escamosa, que se asemeja a un eczema o psoriasis.
- Esclerosante: Se caracteriza por su apariencia de cicatriz blanca o amarillenta, con bordes mal definidos.
- Pigmentado: Similar al nodular, pero con la presencia de melanina, lo que le da a la lesión un color marrón o negro.
- Ulcerado: (Ulcus rodens). Se trata de una forma agresiva de CBC que aparece como una úlcera crónica que crece progresivamente, destruyendo los tejidos en su camino.
- Ulcus terebrans: Es la forma más agresiva y rara de CBC. Penetra profundamente en los tejidos subyacentes, causando destrucción significativa.
- Carcinoma basocelular avanzado: Se caracteriza por su rápida propagación a tejidos más profundos y una mayor probabilidad de metástasis.
Es crucial que cualquier lesión sospechosa en la piel sea evaluada por un dermatólogo, que pueda determinar el tipo específico de CBC y recomendar el tratamiento más adecuado.
Causas del CBC
La aparición del tumor basocelular (CBC), al igual que muchos tipos de cáncer de piel, puede ser atribuible a varios factores de riesgo y causas.
- Exposición ultravioleta (UV): Es la más frecuente, ya sea por el sol o fuentes artificiales como lámparas solares y camas de bronceado.
- Tez clara: Las personas con piel, ojos y cabello claros tienen un mayor riesgo, debido a que tienen menos melanina, que protege parcialmente contra el daño de la radiación UV.
- Antecedentes personales o familiares: Las personas que han tenido CBC anteriormente tienen un riesgo mayor de desarrollar nuevos carcinomas.
- Edad: El riesgo de desarrollar esta enfermedad aumenta con la edad, debido a la acumulación de exposición al sol a lo largo de los años.
- Exposición a radiación: La exposición a ciertas formas de radiación, aparte de la UV, como la radioterapia para el tratamiento de otras condiciones médicas, puede incrementar el riesgo.
- Exposición a sustancias químicas industriales: como el arsénico, puede aumentar el riesgo.
- Inmunosupresión: Las personas con sistemas inmunes debilitados, ya sea por condiciones médicas como el VIH/SIDA o por medicamentos inmunosupresores utilizados después de trasplantes de órganos, tienen un riesgo mayor.
- Síndromes genéticos: Existen ciertas condiciones genéticas raras, como el Síndrome de Gorlin (también conocido como nevo basocelular o síndrome carcinoma nevoide basal), que elevan dramáticamente el riesgo de desarrollar múltiples CBCs, incluso a una edad temprana.
- Traumatismo o irritación crónica de la piel: Lesiones previas o enfermedades inflamatorias crónicas de la piel pueden incrementar el riesgo en esas áreas específicas, probablemente por los procesos repetidos de reparación del tejido que pueden inducir mutaciones celulares.
Diagnóstico del Carcinoma Basocelular
El diagnóstico del CBC es fundamental para el manejo y tratamiento efectivo de este tipo de cáncer de piel. Implica varias etapas, desde el examen físico inicial hasta pruebas confirmatorias.
- Examen físico: El médico inspecciona la piel en busca de lesiones que tengan las características típicas del CBC, como protuberancias translúcidas, áreas escamosas o rojizas o úlceras que no sanan.
- Historial médico: El especialista pregunta sobre la duración de la lesión, cambios en su apariencia, antecedentes familiares de cáncer de piel, historial personal de exposición solar o uso de camas de bronceado y si ha experimentado lesiones parecidas en el pasado.
- Biopsia de piel: Si el examen y el historial sugieren la posibilidad de CBC, se procede a realizar una biopsia de piel.
Hay diferentes métodos de biopsia que se pueden emplear, incluyendo:
- Por escisión.
- Por incisión o incisional.
- Con sacabocado.
- Por raspado.
La muestra de tejido obtenida se envía al laboratorio para su análisis histopatológico. Un patólogo examinará la muestra bajo el microscopio para identificar la presencia de células cancerosas y confirmar el diagnóstico.
Una vez confirmado el CBC, el dermatólogo discutirá el alcance de la enfermedad, las opciones de tratamiento, y responderá a cualquier pregunta que el paciente pueda tener. Dependiendo de la ubicación, tamaño y características del CBC, así como de la salud general del paciente, se elaborará un plan de tratamiento personalizado.
Cirugía de Mohs: así son las curas
Carcinoma de Células Escamosas (CEC)
Se origina en las células escamosas, que forman parte de la capa superficial de la piel. Es el segundo cáncer de piel en frecuencia con una incidencia en nuestro entorno de 20 casos por cada 100.000 habitantes/año. El carcinoma epidermoide de la piel es una proliferación maligna de un tipo de células de la piel, los queratinocitos.
Es un tumor con capacidad para dar metástasis sobre todo a nivel ganglionar, pero ésto es infrecuente y solo ocurre en casos muy avanzados. Suele presentarse como un tumor de apariencia escamosa que crece de forma bastante rápida alcanzando fácilmente tamaños de más de 1 cm en el curso de unas pocas semanas. Es un tumor muy frecuente, aunque su incidencia es menor que el carcinoma de células basales. Supone el 20-25% de los tumores malignos cutáneos.
¿Cómo se manifiesta? Suele presentarse como una protuberancia de color rosado, rojizo y de crecimiento bastante rápido (en semanas) en áreas expuestas al sol, que no cura espontáneamente y que se puede ulcerar (aparición de llaga).
El carcinoma escamoso, en cambio, puede extenderse por la sangre o los ganglios si es dejado a su evolución natural, y por lo tanto puede provocar metástasis y ser mortal. Su crecimiento es más rápido que el del carcinoma basocelular, en cuestión de semanas o pocos meses. El carcinoma escamoso puede desarrollarse a partir de una lesión pre-cancerosa de la piel conocida como queratosis actínica.
Se trata de manchitas rojas o marrones, costrosas o rasposas, que aparecen a partir de los 50 años en las zonas de la piel más expuestas al sol: el cuero cabelludo (especialmente en los calvos), las sienes, la nariz, las orejas, el pecho y el dorso de las manos. Son mucho más frecuentes en las personas de piel y ojos claros. Deben tratarse por la posibilidad de transformación en un carcinoma escamoso.
Melanoma Cutáneo
El melanoma cutáneo se origina en los melanocitos, células responsables de la pigmentación de la piel. Puede desarrollarse en un lunar existente (nevus) o como una nueva lesión pigmentada. Por lo general, presenta asimetría, bordes irregulares, coloración variada y crecimiento progresivo.
Diagnóstico del Cáncer de Piel
La identificación precisa del cáncer de piel requiere una combinación de métodos clínicos y pruebas especializadas. La autoexploración periódica permite al paciente observar su propia piel en busca de cambios. Se debe poner especial atención a la aparición de nuevas manchas o lunares, así como a la evolución de los ya existentes.
Ante la detección de una lesión sospechosa, el especialista en dermatología realiza una inspección clínica. Cuando hay sospecha fundada, se procede a una biopsia, que es la extracción de una pequeña muestra de tejido para ser analizada en laboratorio por un patólogo.
Tratamiento del Cáncer de Piel en la Nariz
Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento dependerá del tipo, localización, estadio y estado general del paciente.
La elección del tratamiento para el carcinoma de nariz depende de varios factores, incluido el tipo y la gravedad del cáncer, así como de las recomendaciones del especialista.
La pirámide nasal es una de las zonas de la cara donde con mayor frecuencia aparecen cánceres de piel, inducidos principalmente por la radiación ultravioleta. Se pueden dar, como en cualquier parte del cuerpo, cualquiera de los tres tipos de cáncer de piel que hay: carcinoma basocelular, carcinoma epidermoide o melanoma.
Anatómicamente la nariz es muy compleja y es una zona de alto riesgo de que un tumor maligno de la piel no se resuelva de manera satisfactoria. Por ello, se realiza una cirugía controlada al microscopio, clásicamente denominada cirugía de Mohs. Cada paciente presenta un caso diferente por ello, según el tipo de tumor y su estadificación, el especialista optará por la solución más efectiva.
Opciones de Tratamiento
- Escisión quirúrgica: Es el tratamiento de elección en la mayoría de los casos. Se realiza bajo anestesia local y consiste en extirpar la lesión con un margen de seguridad.
- Crioterapia: Indicadas para tumores superficiales como algunos CBCs o queratosis actínicas. Consiste en congelar la lesión con nitrógeno líquido, destruyendo las células tumorales por congelación rápida y descongelación posterior.
- Terapia fotodinámica: Implica la aplicación de un fármaco fotosensibilizante sobre la piel, seguido por la exposición a una luz de longitud de onda específica. Produce una reacción oxidativa que destruye selectivamente las células cancerosas.
- Radioterapia: Se emplea en pacientes inoperables o cuando la cirugía está contraindicada.
- Quimioterapia: Menos utilizada actualmente, se reserva para melanomas metastásicos donde otras opciones no son posibles.
- Inmunoterapia: Ha revolucionado el tratamiento del melanoma avanzado. Utiliza fármacos que reactivan el sistema inmune para que detecte y destruya las células tumorales.
- Terapias dirigidas: Diseñadas para actuar sobre mutaciones específicas del tumor.
- Cirugía de Mohs: extirpa el cáncer en capas sucesivas, examinadas bajo un microscopio hasta que no se detectan más células cancerosas. Permite conservar el máximo tejido sano, minimizando el riesgo de recurrencia y optimizando los resultados estéticos.
- Cirugía con láser: vaporiza las células cancerosas utilizando rayos de luz intensa. Utilizado en lesiones superficiales o difíciles de tratar por otros medios, ofrece gran precisión y minimiza el daño a los tejidos circundantes.
- Electrodesecación y legrado: combinan el raspado de la lesión cancerosa con un electrodo para destruir las células residuales. Este tratamiento es rápido, se realiza en el consultorio bajo anestesia local y está indicado para carcinomas basocelulares superficiales.
Reconstrucción de Nariz por Carcinoma
La reconstrucción de nariz por carcinoma es uno de los mayores desafíos en el campo de la cirugía oncológica facial. Esta intervención no solo busca restaurar la estética nasal tras la resección de un tumor, sino también preservar o recuperar funciones esenciales como la respiración y el olfato.
En defectos más pequeños o superficiales, los colgajos nasolabiales o colgajos bilobulados son alternativas eficaces. En los casos más complejos, donde se ha perdido un gran volumen de tejido o cuando se han producido múltiples resecciones, se recurre a colgajos libres microvascularizados, como el colgajo radial o anterolateral del muslo.
El éxito de una reconstrucción de nariz por carcinoma no se mide únicamente por la apariencia. La permeabilidad de las fosas nasales, la integridad del tabique y la simetría son aspectos críticos.
El postoperatorio varía según la complejidad del procedimiento. En reconstrucciones menores, el tiempo de recuperación puede ser de una a dos semanas. La colaboración del paciente, el cuidado de la herida quirúrgica y las revisiones periódicas son fundamentales para un buen resultado.
La nariz es un rasgo central del rostro, y su deformidad puede afectar la autoestima y las relaciones sociales. Restaurar la armonía facial es, en muchos casos, una forma de rehabilitación psicológica.
La implementación de simulaciones preoperatorias en 3D, junto con técnicas quirúrgicas de precisión, permite a los cirujanos planificar cada etapa con exactitud milimétrica. Además, se prioriza la naturalidad del resultado.
Seguimiento Después del Tratamiento
El seguimiento tras el tratamiento es crucial, especialmente en casos de melanoma o CEC. En melanomas, pueden añadirse pruebas de imagen (TAC, PET) para detectar metástasis.
Medidas Preventivas
Ambos cánceres de piel tienen como factor de riesgo la exposición al sol durante la vida. Una enfermera de quirófano posiciona la iluminación sobre la mesa de operaciones, donde los doctores López Bran y Conde Taboada se disponen a eliminar un cáncer de piel sobresaliente en la nariz de Dolores.
Una enfermera de quirófano posiciona la iluminación sobre la mesa de operaciones, donde los doctores López Bran y Conde Taboada se disponen a eliminar un cáncer de piel sobresaliente en la nariz de Dolores. La piel se compone de tres capas: epidermis, dermis e hipodermis. La capa que vemos, epidermis o cutícula, se compone, a su vez, de células muertas, que se van desprendiendo de nuestro cuerpo, y de células basales, que las van sustituyendo.
“Este carcinoma agrede principalmente a nuestra cara, sobre todo a la nariz. A diferencia del melanoma, más mortal, suele aparecer hacia los 50 o 60 años de edad, ya que la piel tiene memoria y no olvida décadas de radiación. Es muy raro que estos tumores lleguen a niveles metastásicos -proliferación hacia otras partes del cuerpo-, por lo que es muy fácil curarlos en estadios iniciales.
“El diagnóstico precoz y una cirugía sencilla permiten a los médicos erradicarlo sin mayores consecuencias. Cirugía de Mohs: Cuando los tumores son recurrentes y en zonas de riesgo.
Para comenzar esta cirugía convencional se perfila y señaliza con un rotulador especial el área de piel y tumoración que se va a extirpar: lateralidad y profundidad adecuadas con el fin de eliminar por completo las células cancerosas y evitar la recidiva (reaparición). Los cirujanos marcan la zona de piel o colgajo que utilizarán para reparar la herida abierta que deja la extirpación del tumor. Después, administran anestesia local. Los doctores López Bran y Conde Taboada extirpan el carcinoma basocelular. El tumor, aparentemente, ha sido extirpado en su totalidad.
«Dolores está curada, salvo indicación contraria del anatomopatólogo». Para el dermátologo y cirujano, Alberto Conde Taboada, «operar en la piel de la nariz es complicado porque toda la zona debe quedar anatómicamente recta y simétrica. Si hiciéramos un cierre sencillo, que resultaría más fácil y rápido, la pared nasal se desviaría hacia uno de los lados; condición siempre antiestética a largo plazo. La cicatrización de la herida es muy rápida y con el tiempo será «invisible», ya que los cirujanos la han escondido entre los pliegues y surcos naturales de la piel.
“Ahora se están manifestando los cánceres de aquellas personas que tomaban el sol sin protección solar hace 20 o 30 años” destaca el Dr. Francisco Javier Vázquez Doval, dermatólogo miembro de la AEDV y coordinador junto con el Dr.
El cáncer de piel, aunque frecuente, puede tratarse eficazmente si se detecta a tiempo. La concienciación sobre los signos de alerta, junto a controles médicos regulares, constituyen las herramientas más eficaces para combatir esta enfermedad.
La prevención se centra en reducir la exposición a los factores de riesgo conocidos, especialmente la radiación ultravioleta (UV), que es el principal desencadenante de este tipo de cáncer de piel.
Algunas acciones necesarias son:
- Usar protector solar: Aplicar un protector solar de amplio espectro con un FPS de 30 o más, incluso en días nublados. Reaplicar cada dos horas, o después de nadar o sudar.
- Vestir ropa protectora: Usar ropa tejida apretadamente, camisas de manga larga, pantalones largos y sombreros de ala ancha para proteger la mayoría de la piel posible. La ropa con certificación UPF indica que ofrece protección solar.
- Buscar sombra: Buscar sombra bajo árboles, sombrillas, o estructuras cuando se está al aire libre.
- Evitar las salas de bronceado: No utilizar lámparas solares ni camas de bronceado, ya que estas emiten rayos UV que aumentan significativamente el riesgo de cáncer de piel.
- Realizar autoexámenes: Revisar regularmente la piel de la cabeza a los pies para detectar cualquier cambio en lunares existentes o la aparición de nuevas lesiones. Buscar cambios en el tamaño, forma, color o textura de las lesiones de la piel.
- Consultas dermatológicas: Programar exámenes de piel con un dermatólogo al menos una vez al año, o más frecuentemente si existe un historial personal o familiar de cáncer de piel, o si se han identificado cambios en la piel durante autoexámenes.
- Dieta y nutrición: Aunque la investigación sobre la relación entre la dieta y el riesgo de CBC es limitada, mantener un estilo de vida saludable, incluyendo una dieta rica en frutas y verduras, puede apoyar la salud general.
