El impétigo es una infección cutánea altamente contagiosa que afecta principalmente a los niños pequeños. Aunque no suele ser grave, requiere atención médica para evitar complicaciones.
¿Qué es el Impétigo?
El impétigo es una infección bacteriana de la piel que afecta más comúnmente a niños en edad preescolar y escolar, aunque también puede darse en adultos. Las bacterias responsables de esta infección suelen ser Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes.
El impétigo ha sido una de las infecciones cutáneas más comunes en los niños desde hace siglos. Su prevalencia es más alta en zonas con clima cálido y húmedo, donde las bacterias prosperan.
Es una infección superficial y localizada de la piel, producida por bacterias que son habituales en el exterior de la misma: Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus principalmente, según definen desde la Asociación Española de Pediatría (AEP).
La infección se produce cuando sufrimos alguna herida o excoriación (rascones en la piel), y las bacterias aprovechan para invadir esa zona previamente sana.
Se trata de una infección que es muy común durante el verano ya que tanto la humedad como el calor son sus ‘caldos de cultivo’. Además hay una mayor exposición de la piel lo que da lugar a más cortes o heridas y picaduras de insectos.
Causas del Impétigo
El impétigo generalmente aparece cuando las bacterias ingresan en el cuerpo a través de una herida o lesión en la piel, como un corte, raspadura, picadura de insecto o erupción cutánea. Factores como la higiene deficiente, el clima cálido y húmedo, y la cercanía con personas infectadas pueden aumentar el riesgo de contagio.
El impétigo está provocado por bacterias que suelen estar en la superficie de nuestra piel, como el Streptococcus pyogenes y el Staphylococcus aureus. En condiciones normales, estas bacterias no causan ningún problema, sin embargo, si hay una pequeña herida, como una picadura de insecto, un arañazo o una rozadura, se abre una “puerta de entrada” para que estas bacterias penetren en la piel y causen una infección.
Las bacterias que causan el impétigo, de forma general, suelen penetrar la piel a través de pequeñas heridas, como picaduras de insectos o erupciones cutáneas. Los niños, especialmente cuando juegan al aire libre, suelen tener arañazos y pequeñas heridas. Pues bien, esta es una puerta de entrada para el impétigo. Las bacterias se ‘cuelan’ por esa zona de la piel que no está en buen estado y provocan la infección.
Entre las principales causas nos podemos encontrar la edad, ya que el impétigo se suele dar en niños de entre dos y cinco años. Además, el impétigo será más normal con un tiempo caluroso y seco, como sucede en verano.
Factores de Riesgo
- Edad (niños de 2 a 5 años)
- Clima cálido y húmedo
- Higiene deficiente
- Heridas o lesiones en la piel
- Contacto con personas infectadas
Síntomas del Impétigo
Dermatólogo relata lo que debes conocer sobre el impétigo
Normalmente las lesiones comienzan en forma de granito de color rojo, que se transforma en ampolla y, cuando esta explota, se forman las costras amarillentas típicas del impétigo, conocidas como ‘costras melicéricas’ porque su color recuerda al de la miel; aunque, en ocasiones, no llegamos a observar la fase de ampolla y sólo vemos la costra.
¡Papás! No hay que preocuparse porque estas costras no dejan cicatriz, pero sí hay que tener cuidado porque el impétigo es muy contagioso. Es habitual que se produzcan más lesiones satélites por contigüidad o en otras localizaciones por el rascado. Y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque es más habitual en la cara (alrededor de la nariz y en la barbilla) y en las extremidades.
Normalmente es común en niños de entre 2 y 6 años debido a que tienen más tendencia a rascarse y es que, dichas lesiones, son bastante incómodas ya que pueden producir picor, ardor e incluso dolor. La Dra. Kirchschläger, además, añade que “no se suele acompañar de fiebre prácticamente nunca, pero sí es frecuente que se observe un aumento del tamaño de los ganglios de la zona por la respuesta inflamatoria a la infección localizada”.
El impétigo se manifiesta como una costra que adquiere un tono amarillento sobre una herida que inicialmente no parecía tener mayor importancia. Veréis como de pronto, sobre una herida sin mayor importancia, de repente les sale una costra que en muy poco tiempo se pone de un tono amarillento. A veces, en lugar de la costra, puede aparecer una ampolla llena de líquido. En otras ocasiones, en lugar de aparecer la costra, directamente observaremos una ampolla.
Las lesiones pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, siendo comunes alrededor de la nariz, la barbilla, los muslos, rodillas o glúteos. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo: alrededor de la nariz, en barbilla, en muslos, rodillas, glúteos… etc.
Puede empezar como un punto enrojecido que se convierte en una ampolla llena de líquido y finalmente se rompe, formándose una costra amarillenta característica llamada “costra melicérica”, porque recuerda a la miel.
Los signos y los síntomas del impétigo son bastante claros. Estos incluirán llagas rojizas que se romperán con facilidad y comenzarán a supurar. Esto durará unos días y, después, se formará una costra de color marrón amarillento. Por lo general, como ya hemos comentado, estas llagas se formarán alrededor de la boca y de la nariz. Aunque tenemos que tener en cuenta que se podrán extender a otras partes del cuerpo con cierta facilidad. Esto se producirá a través de los dedos, la ropa o las toallas.
Esta afección suele causar cierta picazón y dolor que, generalmente, suele ser bastante leve. No suele haber fiebre y lo que sí es habitual es que los ganglios de la zona aumenten de tamaño en respuesta inflamatoria a la infección localizada. Nuestro cuerpo detecta el agente extraño y los ganglios (nuestros “guardianes”) se ponen a trabajar para defenderse, de ahí que aumenten de tamaño.
Tipos de Impétigo
- Impétigo no ampolloso: Supone la mayoría de los casos (70 %) y en su mayor parte es debido a estreptococos.
- Impétigo ampolloso: Está causado habitualmente por estafilococos (S. Aureus). Una forma menos frecuente de la afección es el denominado ‘impétigo ampollar’, que puede producir, como su propio nombre indica, ampollas de gran tamaño en la zona del tronco del niño.
- Ectima: Existirá una variante más grave del impétigo, denominada ‘ectima’, que penetrará en las capas más profundas de la piel y producirá unas dolorosas llagas que podrán tener pus o líquido, que se llegará a transformar en unas úlceras profundas.
¿Es Contagioso el Impétigo?
Sí. El impétigo es muy contagioso y se transmite por contacto directo con las lesiones. El impétigo se puede contagiar a cualquier persona que entre en contacto directo con piel infectada o con objetos como prendas de vestir, toallas y sábanas, que hayan estado en contacto con esa piel. De hecho, entre hermanos es muy frecuente que cuando diagnosticas a uno, a los pocos días, empieza el hermano.
Entre niños pequeños, el impétigo se contagia muy fácilmente, pues la mayoría tienen alguna ‘puerta de entrada’ libre en forma de heridas. También es habitual que el niño, al rascarse, vaya diseminando la infección por otras partes de su cuerpo.
El impétigo es altamente contagioso y se propaga fácilmente por contacto directo con las lesiones de la piel. Especial cuidado con objetos que han sido contaminados por impétigo, ya que son transmisores de la bacteria. Esto incluye elementos de uso personal como toallas, sábanas, ropa y otros enseres que puedan haber estado en contacto con la piel infectada.
Es fundamental enfatizar la importancia de mantener una higiene rigurosa para prevenir la propagación de la infección, especialmente en entornos donde hay convivencia cercana, como dentro del núcleo familiar o en instituciones educativas como escuelas y guarderías. Medidas como el lavado frecuente de manos, evitar compartir objetos personales y limpiar y desinfectar superficies regularmente son cruciales para controlar la diseminación de la enfermedad entre los miembros de la comunidad.
Tratamiento del Impétigo
El tratamiento del impétigo depende de la extensión y la gravedad de la infección.
- Antibióticos tópicos: Los ungüentos antibióticos son la primera línea de tratamiento para casos leves.
- Higiene adecuada: Es fundamental lavar las áreas afectadas con agua y jabón, además de cubrirlas para evitar el contagio.
La infección por impétigo se trata con una buena higiene y la posterior aplicación de alguna pomada antibiótica. Las más utilizadas son la mupirocina y el ácido fusídico. Al tratarse de una bacteria, el tratamiento ante el impétigo es siempre antibiótico. Dependiendo de la extensión de las lesiones, se administra o un antibiótico tópico sobre la piel, o un antibiótico oral si se han extendido mucho.
Las lesiones hay que lavarlas también concienzudamente con agua y jabón, sin miedo y a continuación, aplicaremos una pomada antibiótica que os pautará vuestro pediatra (2-3 veces al día, durante una semana): el ácido fusídico o la mupirocina suelen ser los más utilizados. Actualmente contamos además con antibióticos tópicos de última generación con mínimas resistencias como es el ozenoxacino que con una pauta corta de 5 días dos veces al día sería suficiente cuando la lesión es única.
Cuando se coge a tiempo, con tratamiento tópico suele ser suficiente. Sin embargo, cuando el impétigo se ha extendido y aparecen lesiones por el resto del cuerpo y con las cremas/pomadas no mejoran, tenemos que recurrir a antibiótico oral.
Clínicamente son lesiones superficiales, irregulares de 1-2 cm de eje mayor, cubiertas por costras amarillentas. Responden bien al tratamiento con fomentos fríos de sulfato de cobre o zinc al 1:1000 (5’, 2 veces al día), frotando suavemente al retirarlos para eliminar las costras y aplicando a continuación una crema o pomada antibiótica (ac. fusídico, mupirocina, etc.), durante 5-10 días.
Hay que poner el tratamiento lo antes posible, porque, bien tratado, el impétigo deja de ser contagioso bastante rápido, en pocos días.
Cómo calmar el picor del impétigo
Los picores que pueden ocasionar las lesiones por impétigo pueden ser muy molestas en niños. Algunos consejos que pueden aliviar esos picores son:
- Es fundamental evitar rascarse las lesiones de impétigo, ya que el rascado puede empeorar la infección, extenderla a otras áreas del cuerpo y provocar nuevas lesiones o cicatrices. Mantener las uñas cortas puede ayudar a prevenir el daño accidental.
- Aplicar compresas frías sobre la zona afectada puede proporcionar un alivio inmediato del picor y la irritación. La frescura ayuda a adormecer las terminaciones nerviosas y a reducir la inflamación. Es importante usar compresas limpias y cambiarlas regularmente para evitar la contaminación.
- En casos de picor intenso que afecte el sueño o el bienestar del niño, es crucial consultar con el pediatra. Un dermatólogo podrá evaluar la situación y determinar si es apropiado el uso de antihistamínicos orales. Estos medicamentos pueden ayudar a reducir la sensación de picor al bloquear la acción de la histamina, una sustancia que el cuerpo libera en respuesta a una irritación. El doctor indicará la dosis y el tipo de antihistamínico más adecuado para la edad y el peso del niño.
¿Se puede prevenir su aparición?
Tal y como nos explica la Dra. Kirchschläger al inicio del post, el impétigo aparece, generalmente cuando, tras una herida o picadura, las bacterias ‘aprovechan’ para penetrar en nuestra piel traspasando la barrera cutánea y produciendo la infección. “Por este motivo, la mejor medida preventiva, sin lugar a dudas, es mantener una higiene adecuada. Es importante un lavado de manos frecuente y cualquier herida superficial debe lavarse inmediatamente con agua y jabón y, posteriormente, aplicar alguna solución antiséptica (como, por ejemplo, clorhexidina)”, indica.
Los niños que padecen dermatitis atópica tienen una mayor predisposición a este tipo de infección, por ello, la principal recomendación será “mantener una hidratación adecuada de la piel con emolientes y las uñas cortas y limpias en estos pacientes”
Prevenir el impétigo es clave, sobre todo en entornos escolares o familiares donde el contagio puede ser rápido.
Consejos para padres a tener en cuenta
Si has notado que tu hijo tiene alguna lesión que pudiera ser impétigo, debes acudir a su pediatra para valoración y tener especial cuidado siguiendo las siguientes recomendaciones que proporciona la doctora:
- Es contagioso hasta que desaparezcan las erupciones o bien hasta que hayan transcurrido dos días desde el inicio del tratamiento antibiótico con evidencia de mejoría.
- Si tu hijo presenta pequeñas llagas o costras en la piel, es natural que te preocupes.
¿Cuánto dura el impétigo?
La duración de los efectos del impétigo en la piel puede variar significativamente dependiendo de si se recibe tratamiento médico o no.
El impétigo suele curarse en pocos días con tratamiento antibiótico, generalmente en unos 7 a 10 días con cremas o ungüentos tópicos, o en unos pocos días con antibióticos orales si es necesario. Sin tratamiento, el impétigo puede tardar de 2 a 4 semanas en curarse por sí solo. Si el impétigo no se trata, pueden surgir complicaciones más graves, incluyendo infecciones cutáneas más profundas.