A sus 94 años, Yayoi Kusama es la artista más cotizada del mundo. La nonagenaria nació en la ciudad de Matsumoto (Japón) en 1929 y, poco a poco, se labró una carrera basada en pintura, escultura, performance e instalaciones, por lo que se ha convertido en una artista completa. Una de las artistas vivas más prominentes de Japón, Yayoi Kusama, también conocida como la “princesa de los lunares”, hizo una reaparición en la escena artística y de vanguardia internacional hace un par de años.
Su extensa muestra de trabajo abarca desde instalaciones a gran escala, pinturas, cine y moda, hasta los “happenings” donde pintó cuerpos desnudos con lunares por todo Nueva York en los 60. Ahora, a sus 85 años, Kusama sigue trabajando con la misma obsesión con la que ha trabajado a lo largo de su larga y amplia carrera como artista.
Durante estas semanas, en infantil de dos años, nos hemos involucrado de forma práctica y lúdica con el arte de la artista japonesa Yayoi Kusama. Kusama es única y diferente. Los puntos y patrones repetitivos de su obra, suponen una forma de enfrentar sus propias emociones y experiencias porque son muchos los desafíos a los que se tuvo que enfrentar en su vida personal y profesional. Con las múltiples actividades propuestas, los más pequeños/as del cole, han podido jugar sin temor a cometer errores.
Su cara era conocida, pero no lo suficiente como para que su arte le diera el sustento necesario para vivir. Yayoi se interesó por el arte desde niña, aunque no precisamente por el tradicional. Su mayor obsesión era la vanguardia, la novedad en cualquier tipo de arte. Por eso emigró a Nueva York en 1957, donde descubrió que podía aplicar el expresionismo abstracto a la escultura y a la instalación. Con la irrupción del movimiento hippie en los 60 se dedicaba a la performance. Fue en ese momento cuando desarrolló su marca de identidad: los lunares.
«Nuestra tierra es solo un lunar entre un millón de estrellas en el cosmos. Los lunares son un camino al infinito. Otra de sus fijaciones son las flores, debido a una alucinación que sufrió de pequeña en la que estas le hablaban y que le causó un trauma. En los años 70 regresa a Japón para llevar allí la modernidad de la que había aprendido. Su gran cantidad de obras es el conjunto por el que más se ha pagado en una subasta y ha expuesto en museos tan importantes como la National Gallery de Londres, la Tate Modern, el Museo Reina Sofía o la Bienal de Venecia.
La exposición ‘Yayoi Kusama: desde 1945 hasta hoy’ es una retrospectiva de una de «las figuras más influyentes del arte contemporáneo e icono cultural del siglo XXI». Aquellas alucinaciones que sufrió de pequeña continuaron durante toda su vida y el arte le ayudó a canalizar su trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y la neurosis que le habían causado su familia y la Segunda Guerra Mundial, que la vivió durante su adolescencia. Era consciente de que esa reclusión la haría caer en el olvido, pues su arte se basaba en ser el centro de atención a través de sus provocativos performances y rituales. Pero para ella el arte era lo que tenía que sanarle y las alucinaciones, la depresión y el trastorno la alejaban de ello.
Los primeros 20 años se mantuvo totalmente ajena al mundo exterior, creó sin parar hasta que le ofrecieron representar a su país en la Bienal de Venecia de 1993. El mundo del arte la empezó a ver y no como a una cualquiera, sino como lo que es: una gran artista.
Yayoi Kusama: Polka Dot Pumpkin/ Calabazas y lunares.
El Impacto de las Alucinaciones en su Arte
Kusama afirma que desde su infancia ha experimentado multitud de alucinaciones e intensos pensamientos obsesivos. Explica que una vez se quedó mirando fijamente un mantel con un estampado, y cuando levanto la vista se encontró con que toda la habitación, incluyendo suelo, pareces y techo, estaba cubierta del mismo estampado. Pronto descubrió que incluso su propio cuerpo estaba cubierto del mismo estampado, y sintió como que estaba desapareciendo o siendo absorbida. Visiones aterradoras como esta han influenciado el trabajo de Kusama, que nos ofrece un vistazo a un mundo que solo ella puede ver.

Infinity Mirror Room de Yayoi Kusama
La Evolución Artística de Kusama
Como artista que se encuentra constantemente experimentando y creciendo, Kusama se ha ido reinventando a través de muchos medios diferentes a lo largo de su carrera. Su necesidad compulsiva de crear un ambiente de espacio ilimitado y estampados infinitos se ha extendido a salas enteras e incluso a performances en directo. Las fascinantes instalaciones de Kusama crean un espacio en el que se transciende el yo y se acaba formando parte del vasto e implacable universo de Kusama.
Dos de sus instalaciones completamente envolventes, Infinity Mirror Room y Propagating Room, son una clara indicación de cómo de diferente se muestra el mundo a los ojos de Kusama.

Fireflies on the Water de Yayoi Kusama
Colaboraciones con Louis Vuitton
El arte de Kusama ha ido más allá de museos y ha llegado al mundo de la moda. La artista colaboró hace un par de años con Marc Jacobs en una línea de productos de Louis Vuitton, que incluía vestidos, bañadores, bolsos, piezas de joyería y gafas de sol, sobre los que la artista inyectó sus coloridos estampados de lunares. Además de las prendas de vestir y accesorios, Louis Vuitton y Kusama también han colaborado en la creación de una aplicación para iPhone llamada Louis Vuitton Kusama Studio, disponible de forma gratuita en la tienda iTunes solo en los EE UU. Esta aplicación sirve para alterar imágenes y permite al usuario “ver el mudo a través de los ojos de la artista Yayoi Kusama”, transformando cualquier imagen para reinventar la realidad.

Fachada de Louis Vuitton intervenida por Yayoi Kusama
Posiblemente, una de las instalaciones más famosas de Yayoi Kusama en los últimos años, ya que por sus dimensiones, a gran escala, salió en medios de todo el mundo. El 12 de enero de 2023 aparecía una figura de la propia artista, gigante, apoyada en la parte superior del edificio art déco que la firma Louis Vuitton tiene en los Campos Elíseos, París. La casa de moda francesa lanzaba así su segunda colaboración con Yayoi Kusama (la primera, en 2012). La fachada del edificio se cubrió de los característicos lunares de colores de la artista, mientras vemos a su clon gigante pintándolos. ¿Quizá el arte de crear es una propia obra de arte en sí? Lo que sí que es seguro es que esta gigante obra consiguió atraer la atención sobre la colección de bolsos, ropa y accesorios que la marca de lujo estrenó de la mano de la artista japonesa.
Obras Emblemáticas de Yayoi Kusama
La obra de Yayoi Kusama es vasta y diversa, explorando temas de repetición, infinito, auto-obliteración y conexión con el universo. A continuación, se presentan algunas de sus obras más destacadas:
| Obra | Descripción |
|---|---|
| Accumulation No. 1 | Butaca cubierta de protuberancias cosidas a mano y pintadas en blanco, representando la sexualización de objetos domésticos. |
| Dots Obsession | Instalación envolvente con lunares y objetos inflables amorfos, creando una experiencia sensorial única. |
| Narcissus Garden | 1.500 bolas de espejo que reflejan la cara del espectador, tratando el tema del narcisismo. |
| Sala de espejos del infinito | Sala revestida de espejos con esferas luminosas que se repiten hasta el infinito, simulando la profundidad del universo. |
| Auto-obliteración (Self-Obliteration) | Seis maniquíes femeninos con pelucas de estilo sesentero alrededor de una mesa en posturas que parecen entablar diálogos entre ellas u otras personas de una fiesta en la que se encuentran, mejor dicho. |
| Pumpkin | Estatua con forma de calabaza y sus característicos lunares, un icono del arte contemporáneo japonés. |
| Obliteration Room | Habitación completamente blanca en la que los asistentes pueden ir pegando pegatinas con forma de círculo, mezclando elementos de la vida cotidiana con los del Pop Art. |
| Ascension of Polka dots on trees | La japonesa cubre los troncos de los árboles de sus característicos puntos. |
| Fireflies on the Water | Consiste en una pequeña habitación oscura con espejos y luces LED suspendidas por todos lados y un estanque de agua en el centro del espacio. |
Interpretaciones de su Obra
Con esta instalación la artista Yayoi Kusama nos invita a sumergirnos en su universo, reconocible porque suele haber puntos, muchísimos puntos acumulados, como una obsesión. Desde pequeña la artista sufre alucinaciones en las que se veía sumergida en todo tipo de espacios infinitos hasta desaparecer. No se me ocurre una forma más terapéutica de usar el arte que compartiendo esa horripilante belleza con nosotros.
En el interior de ese pequeño espacio todo cambia. Del infinito casi cósmico pasamos a un pequeño mundo oscuro, íntimo, donde unas calabazas brillan en el suelo. De ahí el enigmático título. Kusama se siente identificada con este vegetal. Incluso representa a veces calabazas como autorretratos. Quizás sea por su cáscara dura por fuera, por su fortaleza y su organicidad. Quizás por ser todas las calabazas casi iguales, pero ninguna idéntica, como sus lunares y sus redes. La repetición obsesiva es una de las características principales de esta extraordinaria artista que partió hacia Nueva York en los años 50 huyendo de la axfisiante tradición japonesa.
Artista multidisciplinar, siempre ha estado muy interesada por la psicodelía, la repetición y los patrones. Le apasiona el mundo de la naturaleza desde su infancia, de la flora y la fauna, pero la calabaza ha sido un elemento icónico en su carrera al que ha recurrido en muchas ocasiones. Se siente identificada con ella, hasta el punto de considerar su representación como un autorretrato.