¿La leche sin lactosa y el acné están relacionados? Lo que dice la ciencia

La leche es un alimento que a menudo se elimina de la dieta al experimentar nuevos síntomas, especialmente gastrointestinales o cutáneos. Pero, ¿es realmente necesario eliminar la leche, especialmente la leche sin lactosa, para mejorar el acné? Aquí te presentamos algunas ideas clave sobre la leche y sus componentes, y cómo podrían afectar tu piel.

1. ¿La leche podría empeorar tu acné?

Durante años, los dermatólogos han mantenido que la dieta no influye en el acné. Sin embargo, algunos estudios recientes sugieren que la leche, especialmente la desnatada, podría contribuir a empeorar los granitos en personas con acné. Evitar la leche no será el único tratamiento, ni el más efectivo, pero sí puede ser un complemento al abordaje global de tu acné.

Según la doctora Marisa Garshick, dermatóloga titulada de MDCS Dermatology, "hay indicios que apuntan que algunos productos lácteos, en concreto la leche desnatada, pueden provocar acné. Por otro lado, la leche entera, desnatada o baja en grasa pueden provocar acné, pero no lo hacen ni el yogur ni el queso.

Garshick explica que, aunque distintos estudios demuestran que la leche puede aumentar la producción de sebo, todavía hay muchas incógnitas: "Muchos de ellos señalan que existe cierta relación, pero no necesariamente de causalidad. Y no concluyen que eliminar el alimento o la bebida en cuestión vaya a solucionar el problema del acné", afirma.

Un estudio de 2015 de la Revista de la Academia Americana de Dermatología, "el consumo de leche desnatada y baja en grasa tiene efectos beneficiosos sobre el acné, a diferencia de lo que ocurre con la leche entera". Un artículo publicado en la misma revista en 2013 concluyó asimismo que los lácteos pueden tener una débil relación con el acné, "el tratamiento no debe centrarse últimamente en este factor, sino tomarlo como complemento a los que se utilicen habitualmente".

Dennis Gross, MD, dermatólogo de celebridades como Rosie Huntington-Whiteley y Zoë Kravitz, afirma que, por mucho que los estudios no puedan concluir que existe un vínculo entre los lácteos y el acné, algunos de sus pacientes han observado mejoras en su piel tras reducir el consumo de los primeros.

La dermatóloga Ellen Marmur, de Nueva York, afirma que sus pacientes también han notado los beneficios de suprimir los lácteos: "Las intolerancias alimentarias están íntimamente relacionadas con la piel", afirma. "La hinchazón y la inflamación del tracto gastrointestinal y del líquido intersticial que lo rodea pueden causar acné y otras erupciones, como la rosácea".

Según la doctora, el gluten e incluso la fruta o la lechuga también pueden ser desencadenantes dietéticos del acné: “Es posible que aparezcan brotes de acné uno o dos días después de ingerir un alimento desencadenante, como los lácteos. Si se detecta un patrón repetido en el que aparezca acné poco después de consumir lácteos, mientras que la piel permanece libre de ellos cuando se evitan, ya tenemos la respuesta a esa pregunta”.

Según Gross, depende de la cantidad y el tipo de lácteos que consuma cada persona: “Según he podido comprobar, la ingesta de lácteos afecta a un reducido número de personas, no a todo el mundo. Y es probable que el acné afecte menos a quienes consumen leche orgánica que a quienes a optan por leche en la que los animales son alimentados con hormonas que después llegan al torrente sanguíneo de los pacientes".

Garshick señala que el acné asociado con los productos lácteos debe ser tratado como todos los demás. "El acné es multifactorial, así que es importante utilizar ingredientes que lo combatan, como retinoides, peróxido de benzoilo y ácido salicílico", afirma. "Además, algunos medicamentos por vía oral pueden ser útiles para hacer frente a los brotes más profundos y los quistes."

Según Garshick, por el momento la Academia Americana de Dermatología (AAD) no recomienda cambios dietéticos específicos para el tratamiento del acné, "pero algunas personas notan una mejora anecdótica de los brotes cuando eliminan los lácteos".

Como tengo acné desde la adolescencia (por no hablar del acné adulto, que básicamente es obra del diablo) he probado casi todos los sueros, cremas hidratantes, tónicos y mascarillas específicas que existen. He probado a cambiar la almohada y las sábanas cada dos noches. He probado a exfoliarme a lo bestia y a lavarme la cara solo con agua de rosas, como la falsa parisina que soy. He probado a beber grandes cantidades de agua a lo largo del día (la suficiente como para ir al baño 12 veces diarias: una verdadera pérdida de tiempo, pero no está mal para caminar). Nada parecía librarme de esas protuberancias quísticas que aparecían bajo mi piel (como los granos, pero más grandes y dolorosas), especialmente en la frente y la barbilla.

Cuando cumplí los 26 perdí la esperanza de que mis problemas de piel desaparecieran, así que visité a mi médico de cabecera. Después de escuchar mis síntomas, me sugirió que probara la isotretinoína, antes conocida como Accutane, un medicamento de venta con receta con algunos efectos secundarios muy graves: sequedad de labios y ojos, hemorragias nasales, dolor articular e incluso depresión en algunos casos. La otra opción era modificar mi dieta. Aunque siempre me he considerado una persona sana (hago ejercicio con regularidad y como principalmente alimentos integrales), decidí optar por lo segundo. Después de todo, había un aspecto de mi régimen que sabía que no encajaba en la "vida limpia" ejemplar: mi pasión por los lácteos. Crecí en el norte de Ontario, Canadá, donde las granjas lecheras son tan comunes como las tiendas de alimentación, así que mi indulgencia con los cremosos cafés con leche, las ensaladas con queso y los helados nocturnos nunca me pareció fuera de lo normal. Por desgracia, mi médico no estaba de acuerdo.

Después de la consulta, a lo largo de las siguientes dos semanas me embarqué en una estricta dieta durante la cual sólo comí verduras (la primera semana) y fui reintroduciendo otros alimentos, como fruta, proteínas animales y gluten. Mi piel pasaba por un brote acneico especialmente horrible esa primavera, pero los granos empezaron a disminuir poco a poco. Los enormes bultos que tenía en lo alto de la frente habían bajado de tamaño: ya no eran unas colinas montañosas que ningún corrector del mundo era capaz de tapar, sino brotes más manejables. Decidí ampliar la dieta sin lácteos a tres semanas y, el día 22, los monstruosos granos estaban prácticamente desinflados. Mi piel estaba prácticamente uniforme.

Para mí, la solución a los problemas que mi piel llevaba sufriendo toda la vida resultó ser sorprendentemente sencilla: eliminar los lácteos. Todo ello, por supuesto, combinado con mi rutina de cuidado de la piel, que seguía siendo muy estricta: limpieza, exfoliación, hidratación y rociado de agua de rosas. A pesar de la espectacular transformación de mi piel, me sorprendió que ningún médico o dermatólogo hubiera señalado los lácteos como causa principal de mi acné.

Desde que me embarqué en la ausencia de lácteos, mi piel ha estado relativamente calmada. He aprendido que los lácteos subyacen en muchos alimentos; por ejemplo, un (aparentemente) inocente hummus o ciertos aliños para ensaladas. A veces es imposible evitarlos, incluso en un lugares aptos para veganos, como Nueva York; de hecho, mi piel aún se está recuperando de un fiasco con parmesano hace unas semanas, ¡y solo fue una pizca! Y aunque todavía no me he sometido a una prueba médica de intolerancia a los lácteos (por ejemplo, con un análisis de la concentración de hidrógeno en el aliento o del nivel azúcar en sangre), la violenta reacción de mi piel a los lácteos es para mí un diagnóstico lo suficientemente valioso, aunque la ciencia aún no lo haya demostrado del todo.

2. Comer sin lactosa no tiene sentido (desde una perspectiva dermatológica)

La intolerancia a la lactosa es una condición relativamente frecuente, pero sus síntomas son solo digestivos. Si tienes gases, dolor abdominal o diarreas y las relacionas con la toma de leche fresca, tal vez puedas consultar con tu médico si es preciso retirar la lactosa de la dieta, pero no habrá motivo alguno para evitarla desde un punto de vista dermatológico.

Muchas personas comienzan a tomar leche sin lactosa para mejorar su piel o para eliminar erupciones cutáneas. Sin embargo, no existen enfermedades cutáneas causadas o influidas por la lactosa. Si te gusta la leche, no te prives de ella por tus problemas de piel; lo mejor es consultar con un dermatólogo.

3. La alergia a la proteína de leche de vaca es cosa de niños

Es común cuestionarse si una erupción repentina es una "alergia a la leche". Esto puede ocurrir en personas alérgicas a la proteína de la leche de vaca (APLV), que normalmente son niños. En estos casos, además de vómitos, cólicos o diarrea, pueden aparecer habones (ronchas rojas que pican). Si se realiza un tratamiento adecuado y se evita la leche de vaca, estos síntomas desaparecen.

La APLV es propia de bebés y suele desaparecer antes de los 4 años. Aunque los adultos también pueden padecerla, normalmente es algo que se conoce desde la infancia. Por lo tanto, si no eres un niño y tienes una nueva erupción, es raro que la causa sean las proteínas de la leche de vaca.

En niños con dermatitis atópica y alergia a las proteínas de la leche de vaca, la leche podría provocar brotes de dermatitis más aparatosos o frecuentes de lo habitual, aunque esta relación no está del todo clara a día de hoy.

4. Los poderes del ácido láctico

El ácido láctico es un alfa-hidroxiácido (AHA) conocido por su efecto "peeling" sobre la piel y su capacidad para reducir los efectos del fotoenvejecimiento. Puede suavizar la piel, dejándola más brillante, contribuir a su hidratación y aumentar la retención de agua en la dermis a través de una mayor síntesis de ácido hialurónico y colágeno. Todo esto ayuda teóricamente a reducir las arrugas.

El ácido láctico, originado a través de la fermentación de la lactosa de la leche, está presente en algunas cremas y productos cosméticos. Los dermatólogos también lo utilizan para realizar peelings químicos con un fin estético. Sin embargo, el ácido láctico no está presente en la leche fresca como tal. Por lo tanto, aplicar leche fresca directamente sobre la piel por sus beneficios estéticos puede no ser efectivo, ya que no contiene ácido láctico sin fermentar.

Episodio #1618 5 Razones Para Evitar La Leche

Otros factores que empeoran el acné

Aunque se puede establecer una relación directa entre el consumo de leche y la aparición de acné cutáneo, aunque los estudios científicos no sean concluyentes, la Dra. Aurelia Villar subraya, no obstante, que la leche no es la única culpable : “Otro factor que no se tiene en cuenta en el desarrollo del acné es el aumento de la permeabilidad intestinal. Es un tema de creciente interés en la investigación científica. En los sujetos con alteración de la permeabilidad intestinal, el intestino delgado está dañado. Esto permite el paso de sustancias no deseadas, como bacterias, toxinas y partículas de alimentos no digeridos, pasen a través de la pared intestinal y lleguen al torrente sanguíneo. En estos casos de alteración de la permeabilidad intestinal, este desequilibrio puede alterar la salud de la piel”.

Frente a la permeabilidad intestinal, un problema a menudo subestimado, la Dra. Aurelia Villar comparte sus consejos para limitar su impacto sobre el acné. ¿Su primera recomendación? Seguir una dieta sana y equilibrada, rica en fruta, verdura, cereales integrales y grasas saludables. También insiste en la importancia de limitar los alimentos procesados, los azúcares añadidos y los susceptibles de provocar irritación intestinal.

¡Pero eso no es todo! Para mejorar el equilibrio de la microbiota intestinal, la Dra. Villar también recomienda introducir probióticos en la rutina diaria. Y, por último, destaca la importancia de controlar el estrés crónico, un factor clave en la salud intestinal.

¿Qué alimentos pueden provocar brotes de acné?

  • Alimentos industriales procesados (productos industriales envasados con aditivos y colorantes)
  • Alimentos ricos en azúcar refinado (dulces, refrescos, chocolate, etc.)
  • Cereales ricos en gluten (pan, pizza, bollería, pasteles, etc.)
  • Productos lácteos de origen animal (leche, yogur, etc.)

Una forma de averiguarlo es suprimir uno o más de estos alimentos durante 3 meses y observar los cambios en la piel. A continuación, se reintroduce cada alimento poco a poco, hasta encontrar la dosis máxima tolerada, sin la reaparición de los granos.

En resumen, la relación entre la leche sin lactosa y el acné es compleja y multifactorial. Si bien algunos estudios sugieren que la leche, especialmente la desnatada, puede empeorar el acné en ciertas personas, la evidencia no es concluyente. Además, la intolerancia a la lactosa no está directamente relacionada con problemas de la piel. Es importante consultar a un dermatólogo para obtener una evaluación personalizada y un plan de tratamiento adecuado.

Tabla resumen: Tipos de leche y su posible impacto en el acné

Tipo de Leche Posible Impacto en el Acné Consideraciones
Leche Desnatada Podría empeorar el acné Mayor absorción de glucosa, picos de insulina
Leche Entera Menos relación con el acné Mayor saciedad, menor consumo de proteína de leche
Leche sin Lactosa No influye directamente en el acné Intolerancia a la lactosa causa problemas digestivos, no cutáneos
Leche Vegetal Variable, depende del índice glucémico y aditivos Elegir opciones bajas en azúcares añadidos y sin aditivos

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