Cuando aparece el primer lunar en la piel de tu hijo, es natural preguntarse si es normal y si hay motivos para preocuparse. Las manchas de nacimiento son muy comunes, afectando entre el 70-80% de los bebés recién nacidos. Estas marcas pueden variar en color, tamaño y forma, y su comportamiento también varía: algunas desaparecen en semanas, otras perduran años y algunas son permanentes.
En este artículo, exploraremos los factores que influyen en la aparición de lunares en la piel de los bebés, los diferentes tipos de manchas y cuándo es necesario buscar atención médica.
Factores que Influyen en la Aparición de Lunares
¿Qué hace que un niño tenga más lunares que otro? Varios factores pueden influir en la cantidad y tipo de lunares que desarrolla un bebé:
- El sexo: La aparición de lunares es más frecuente en el sexo masculino y en chicas después de la menarquia (primera regla). Se cree que las hormonas pueden jugar un papel en este hecho.
- La genética: Si los padres tienen muchos lunares, es más probable que el bebé también los tenga.
- El fototipo: Los niños con piel clara, ojos claros y facilidad para quemarse con el sol pueden tener más lunares.
- La exposición solar: Una exposición al sol de forma intermitente e intensa puede aumentar la cantidad de lunares. Los niños que no usan protección solar o se queman al sol tienen más lunares. El uso de protección solar con un FPS>30 ayuda a reducir la aparición de lunares.
Tipos de Manchas en Recién Nacidos
Las manchas en el recién nacido, también conocidas como “antojos”, son una causa frecuente de consulta en dermatología pediátrica. En la mayoría de los casos, están presentes al nacimiento, aunque a veces pueden aparecer semanas después. Pueden variar mucho en apariencia (color, tamaño, etc.) e implicaciones para el bebé.
En la mayoría de los casos, no van a asociar ningún problema médico, pero es necesaria una valoración por un dermatólogo infantil para realizar un diagnóstico preciso y establecer qué pauta de seguimiento es la más adecuada. Esto es debido a que en ocasiones las manchas podrían constituir el primer signo de una enfermedad más grave, debido un fallo en el desarrollo embriológico o fetal lo que requerirá la realización de algunos exámenes complementarios (principalmente pruebas de imagen).
Manchas Pigmentadas
- Manchas marrón claro o “café con leche”: Si son pocas o aisladas, solo necesitan seguimiento periódico. Si son múltiples, es preciso descartar otras enfermedades.
- Manchas marrones solitarias: Suelen ser nevus congénitos (lunares que presentan algunos niños al nacer).
Manchas Rosadas, Rojizas o Violáceas
- Manchas salmón o “picotazo de cigüeña”: Son rosadas, planas y con bordes difusos, localizadas en párpados, entrecejo y nuca. Las de la cara suelen desaparecer antes de los tres años, pero las de la nuca pueden persistir de por vida.
- Hemangiomas congénitos: Suelen crecer rápidamente y tienden a desaparecer con el tiempo, aunque se recomienda la valoración del dermatólogo infantil. Los hemangiomas más complejos necesitan valoración y tratamiento precoz.
Manchas Azules o Mongólicas
Habitualmente se localizan en la parte lumbosacra, aunque pueden aparecer en otras zonas del cuerpo. Suelen desaparecer al cabo de cuatro años.
Manchas Blancas
Estas manchas suelen ser solitarias, múltiples o, en ocasiones, abarcar una extensión considerable de la piel. Pueden aparecer desde el nacimiento o en el primer año de vida. La mayoría de los lunares en bebés suelen ser de color marrón, aunque también pueden presentar tonalidades rosa, rojos e incluso negros. En ocasiones pueden llegar a presentar abultamientos, pelo o rugosidades. Los lunares suelen aumentar de tamaño a medida que la persona va creciendo por lo que es fundamental llevar un control y evolución junto a dermatólogos pediátricos de una manera periódica.
Es recomendable acudir al dermatólogo o pediatra para evaluar dichas manchas y hacer un seguimiento de su evolución a la vez que el niño crece ya que existen estudios científicos que describen que este tipo de lunares de aparición temprana tienen una estadística mayor de transformarse en melanoma maligno en función de la ubicación del lunar y su tamaño. La asimetría, aumento de tamaño, bordes irregulares y tonos no uniformes son características que pueden indicar complicaciones en dichos lunares. Síntomas como picor, enrojecimiento o dolor también pueden llegar a ser señales de lunares malignos.
Mancha Mongólica (MM)
También llamada melanocitosis dérmica congénita, suele aparecer en el nacimiento o durante las primeras semanas de vida. Aumenta en los 2 primeros años y después desaparece de modo gradual. A los 10 años la mayoría de estas manchas han remitido; si la mancha se mantiene en la edad adulta, se denomina MM persistente (3-4% de los orientales). Su frecuencia, similar en ambos sexos, varía entre los distintos grupos raciales. El término «mancha mongólica» se debe a su frecuencia elevada en las razas orientales, sobre todo en los mongoles, en quienes aparece en el 90% de los recién nacidos.
La localización clásica es la región lumbosacra y las nalgas. Se conoce como MM aberrante cuando se presenta en áreas atípicas, como la espalda, los hombros, el cuero cabelludo y las extremidades. Ésta es más probable que persista en la edad adulta.
Clínicamente, se presenta como una o varias máculas de morfología angulada, redonda u ovalada. El tamaño varía entre 1 y 20 cm y los bordes están mal definidos (las más grandes están mejor delimitadas). Tienen una coloración homogénea azul grisácea que no se acentúa en la exploración con lámpara de Wood. En personas de piel oscura adopta un tono verdoso.
Dado que las máculas desaparecen con el paso de los años, no suelen necesitar tratamiento. La mayoría de las MM no tienen significación patológica.
Cómo diferenciar las manchas en la piel de bebés y niños | Impétigo, boca-mano-pie, sudamina... #PyR
Otras Condiciones Asociadas a Manchas en la Piel
En algunos casos, las manchas en la piel pueden ser un signo de condiciones médicas más complejas:
- Facomatosis pigmentovascular: Combinación de una malformación vascular (como una mancha en vino de Oporto) con una lesión hiperpigmentada cutánea congénita.
- Gangliosidosis GM1, tipo 1 o infantil: Enfermedad debida a una deficiencia de la betagalactosidasa, con síntomas como facies tosca, hipotonía y manchas rojo cereza en la mácula.
- Síndrome de Hurler: Mucopolisacaridosis tipo I, producida por un déficit de alfa-L-iduronidasa, con síntomas como opacidad corneal y visceromegalia.
- Síndrome de Hunter: Mucopolisacaridosis tipo II, causada por un déficit de la enzima iduronato-2-sulfatasa.
- Labio leporino: Se han descrito casos aislados en pacientes con diversas enfermedades genéticas y congénitas.
Es fundamental que un profesional médico evalúe cualquier mancha inusual en la piel del bebé para descartar estas condiciones.
Cuándo Preocuparse
Normalmente, el pediatra detectará cualquier anomalía o lesión en la piel de los pequeños durante sus revisiones periódicas. Hay que prestar especial atención a los hemangiomas que se localizan en zonas funcionales como ojos, boca, cuello, etc., y a aquellas manchas café con leche que sean múltiples.
En general, se debe consultar al pediatra si:
- La mancha cambia de tamaño, forma o color.
- La mancha causa picazón, dolor o sangrado.
- Hay dudas sobre la naturaleza de la mancha.
Cuidados Básicos de la Piel en Bebés
La piel es un órgano que tiene memoria, por lo que los cuidados desde el nacimiento son muy importantes. La exposición al sol es uno de los factores de mayor riesgo, por lo que se debe proteger la piel del bebé tanto en invierno como en verano. Se recomienda el uso de fotoprotección solar durante todo el año, incluso en invierno, utilizando filtros minerales de fotoprotección 50 en niños menores de 3 años y filtros químicos en niños mayores.
También son cruciales los cuidados en aquellos bebés con piel atópica, educando a las familias en la higiene y la hidratación para prevenir inflamaciones y brotes de dermatitis.
Tipos de Manchas de Nacimiento
Existen dos tipos principales de manchas de nacimiento: las vasculares y las pigmentadas.
Manchas vasculares: Formadas por vasos sanguíneos que no se formaron correctamente (demasiados o más anchos de lo normal).
Manchas pigmentadas: Originadas por el crecimiento excesivo de las células que producen los pigmentos de la piel.
| Tipo de Mancha | Descripción | Características |
|---|---|---|
| Nevus flammeus neonatorum (Mancha salmón) | Máculas lisas y rosadas | Frente, párpados, cuello, nariz. Desaparecen generalmente en los primeros años. |
| Hemangiomas | Formaciones anormales de los vasos sanguíneos | Pueden crecer rápidamente, luego involucionar. Control por dermatólogo. |
| Nevus flammeus (Mancha en vino de Oporto) | Mancha rojiza unilateral | Puede asociarse a síndromes complejos. Requiere evaluación pediátrica. |
| Nevus congénitos (Lunares) | Grupos de células de la piel pigmentadas | Color marrón, tamaño variable. Control por dermatólogo. |
| Manchas café con leche | Manchas lisas de color tostado o marrón claro | Si son 6 o más, estudio para descartar neurofibromatosis. |
| Nevus acrómico | Lunar o mancha blanca | Relacionado con enfermedades del sistema nervioso. |
| Mancha mongólica | Alteración de la pigmentación azulada, verdosa o gris | Espalda y nalgas. Desaparece en los primeros años. |
Tratamiento de las Manchas de Nacimiento
El tratamiento depende del tipo de mancha. Las manchas vasculares se pueden tratar, excepto las máculas, que generalmente desaparecen solas. Los hemangiomas planos y algunos hemangiomas pueden requerir tratamiento con corticoides, cirugía o láser.
En general, las marcas de nacimiento pigmentadas no se tratan, excepto los lunares y, en algunas ocasiones, las manchas color café con leche. Los lunares se pueden extirpar mediante cirugía, y las manchas color café con leche se pueden quitar con láser, aunque a menudo reaparecen.