Lunares de Carne en Bebés: Causas y Tratamiento

Encontrar un nuevo lunar en la piel de un bebé puede ser inquietante. Y si tiene forma de pequeño punto con un tono rojo brillante, la inquietud puede llegar a convertirse en alarma. Antes de alarmarse, es importante informarse sobre los lunares de carne y cómo manejarlos.

¿Qué son los lunares rojos o puntos rubí?

Los lunares rojos, también llamados angiomas, son pequeñas dilataciones de los vasos sanguíneos que aparecen en la piel. Se presentan como manchas de color rojo o carmesí, generalmente en áreas como el cuello, la espalda, el pecho o los brazos.

Los puntos de rubí son difíciles de pasar por alto. Encontrarse uno en la piel uno podría hacer saltar la alarma para muchas personas, pero los dermatólogos aseguran que no son un problema grave. Los puntos de rubí son pequeños bultos de color rojo brillante, formados por grupos de vasos sanguíneos. Son inofensivos y no duelen, pero pueden sangrar si se rascan. Estos pequeños lunares de forma ovalada o redondeada pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.

Aparecen con más asiduidad en el pecho, el abdomen, la espalda, los brazos y las piernas.

Causas de los lunares rojos

Se desconoce la razón por la que los lunares benignos aparecen en estas zonas específicas. Pero hay algunos factores como la genética, la edad y las hormonas que pueden influir.

No conocemos la causa exacta, pero hay un factor genético que hace que algunas personas sean más propensas a tenerlos. Pueden aumentar durante el embarazo y a partir de los 30 años, con los cambio hormonales que que los estrógenos favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos. También hay un cambio en el cuerpo que puede influir en el desarrollo de los puntos de rubí a medida que envejecemos: la producción de colágeno. Los puntos de rubí se deben sobre todo al envejecimiento, ya que el colágeno se adelgaza y los vasos sanguíneos superficiales tienen menos soporte, aseguran los dermatólogos.

Los angiomas seniles o lunares rojos son generalmente pequeños (de 1 a 5 mm), de color rojo brillante, y sobresalen ligeramente de la superficie de la piel.

Características de los lunares rojos

Ya sabemos que los puntos de rubí son de color rojo brillante, pero hay otras características a las que hay que prestar atención, como su textura y tamaño.

  • Pueden ser planos o ligeramente elevados.
  • Varían desde el tamaño de punta de alfiler a un cuarto de pulgada de diámetro.
  • La superficie suele ser lisa.
  • Generalmente son asintomáticos y no pican ni duelen.

Antes de pasar al tratamiento, queremos responder a una pregunta que seguramente te estás haciendo: ¿Son cancerosos?

¿Son peligrosos los lunares rojos?

No, los lunares rojos no son malignos, sino tumores benignos de la piel que no suelen representar ningún peligro para la salud y, en la mayoría de los casos, se mantienen estables en tamaño, color y forma a lo largo del tiempo. No están relacionados con el cáncer de piel.

Tratamientos para eliminar los lunares rojos

Los lunares rojos no se pueden eliminar de forma natural, y no es necesario hacerlo desde el punto de vista médico. Sin embargo, si se desea eliminarlos por razones estéticas, existen varios procedimientos disponibles:

  • Vaporización con Láser: Utiliza la energía láser para quemar y destruir el angioma. Es un procedimiento rápido, con mínima molestia y tiempo de recuperación.
  • Electrocoagulación de lunares rojos: Implica el uso de electricidad para cauterizar o quemar el angioma, cortando el suministro de sangre a la lesión.
  • Crioterapia de lunares rojos: Consiste en la aplicación frio para congelar y destruir el tejido del angioma.

La elección del método para quitar los angiomas seniles o rubí depende del tamaño, ubicación, y número de lesiones, así como de las preferencias y salud general del paciente.

En la Unidad de Dermatología de Unidad Médica Serrano realizamos una valoración del tipo y las características de cada lunar y estudiamos la posibilidad de eliminarlos. Su extirpación se puede llevar a cabo por motivos médicos, porque tengamos la sospecha de que puede ser maligno, o por motivos estéticos. Así, muchos pacientes buscan quitarse lunares para mejorar la apariencia de su piel y sentirse más cómodos.

Con los pacientes que acuden a nuestra clínica en Madrid para quitar lunares de su piel, aplicamos un sencillo procedimiento ambulatorio. Se administra anestesia local en la zona del lunar y se extrae de forma quirúrgica, con un margen de piel sana si es necesario, minimizando al máximo la formación de cicatrices. Más aún si se trata de quitar lunares de la cara o el cuello, zonas más visibles.

La cirugía para quitar los lunares es un procedimiento eficaz y seguro. Nuestro equipo de dermatólogos altamente cualificados valorará la aplicación del tratamiento más adecuado y realizará un seguimiento personalizado de cada caso.

Eliminación de puntos rubí con láser

Otros tipos de lunares en bebés

Los lunares son pequeñas manchas de la piel causadas por grupos de células pigmentadas. Pueden ser marrones, color canela, negros, rojos, azules o rosados y tener diferentes formas y texturas. Así como pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluso en el cuero cabelludo o debajo de las uñas. Los lunares también reciben el nombre de nevus melanocíticos. Suelen aparecer entre los 10 y los 40 años de edad y desaparecen a medida que la persona envejece. Uno de los factores que más influye en la aparición de un lunar es la exposición al sol. Normalmente, las personas con piel más blanca y sensible presentan más lunares o nevus.

En base a sus características, se pueden distinguir diferentes tipos de lunares. El lunar común, benigno, y presente en todas las personas se denomina nevus melanocítico. Si ese lunar comienza a cambiar su forma, tamaño o color de manera extraña, pasamos a hablar de un nevus displásico, una alteración de la piel con un elevado potencial de convertirse en un lunar maligno y estrechamente relacionado con el melanoma.

Además de estos dos tipos más frecuentes de lunares, existen:

  • Nevus congénito: Están presentes en la piel de los bebés desde su nacimiento o aparecen antes de los 2 años de edad. Pueden tener múltiples tamaños, formas y colores. Así como ser planos o elevados. Algunos pueden ser lunares con pelos. En general, este tipo de lunar es importante revisarlo de forma periódica dado que tiene una mayor predisposición a derivar en una enfermedad de la piel.
  • Nevus azul: Tipo de lunar que tiene un color azul negruzco. Se debe a que la pigmentación se encuentra profundamente debajo de la piel. Se trata de lesiones benignas pero que merece la pena revisar periódicamente.
  • Nevus de Spitz: Tipo de lunar benigno que aparece principalmente en niños y adolescentes. Suele localizarse en la cara y en las piernas. Se caracteriza porque tiene un tamaño mayor que el lunar común y suele crecer de forma rápida durante entre 3 y 6 meses para luego estabilizarse. Dadas sus características, se aconseja mantenerlo en observación y consultar con el dermatólogo de forma temprana.
  • Nevus intradérmico: Se presenta como un lunar verrugoso, con o sin rugosidad, y en ocasiones se puede confundir con una verruga. Son abultados y blandos, marrones o de color carne. Suelen aparecer sobre todo en la cara, el cuello y la espalda a partir de la adolescencia. Pueden tener algún pelo en su interior. Aunque su apariencia pueda confundir, no se trata de una verruga maligna ni suponen ningún tipo de peligro para la salud de los pacientes. De hecho, con el tiempo van perdiendo pigmentación y pasan más desapercibidos. A pesar de ello, por motivos estéticos y para el bienestar de los pacientes se puede decidir eliminarlos.
  • Nevus sebáceo: Marca de nacimiento en la cara o el cuero cabelludo de color rosado o amarillento. Cuando aparece en el cuero cabelludo, impide el crecimiento del pelo en esa zona, por lo que normalmente se aprecia un pequeño círculo sin cabello en la cabeza de los recién nacidos. Puede variar su tamaño y forma y su origen se encuentra en una alteración genética.
  • Nevus de Ota: Tipo de hiperpigmentación que afecta a la piel de un sector de la cara y el ojo. Puede aparecer desde el momento del nacimiento o durante la pubertad.
  • Nevus de Becker: Lesión pigmentada de la piel con bordes mal delimitados. Tiene una dimensión mayor que los lunares comunes, pudiendo llegar a medir hasta 20 cm. Es más habitual en las zonas de los hombros y el tórax y suele aparecer en la pubertad debido a cambios hormonales. Aunque es una afección benigna, puede suponer problemas emocionales y de autoestima para quienes lo sufren.

¿Cuándo preocuparse por un lunar en un bebé?

Es fundamental priorizar la visita al médico especialista para una revisión y diagnóstico adecuados. La consulta dermatológica es fundamental ante cualquier duda, especialmente si los lunares rojos o angiomas cambian de aspecto, sangran, o causa dolor.

Es recomendable acudir al dermatólogo o pediatra para evaluar dichas manchas y hacer un seguimiento de su evolución a la vez que el niño crece ya que existen estudios científicos que describen que este tipo de lunares de aparición temprana tienen una estadística mayor de transformarse en melanoma maligno en función de la ubicación del lunar y su tamaño.

La asimetría, aumento de tamaño, bordes irregulares y tonos no uniformes son características que pueden indicar complicaciones en dichos lunares. Síntomas como picor, enrojecimiento o dolor también pueden llegar a ser señales de lunares malignos.

Sobre todo nos basaremos en la regla del ABCD.

Cuando un lunar muestre:

  • Asimetría evidente.
  • Bordes del lunar sean irregulares o diferentes por zonas.
  • Lunar presente varios Colores.
  • Haya un crecimiento importante de Diámetro.

En cualquier caso hay que saber que los nevus en los niños suelen estar más activos que en el adulto, y no siempre que veamos un cambio de los mencionados va a significar que el nevus está volviéndose peligroso.

Lo primero es extremar al máximo las medidas ya conocidas de protección solar. Hay que evitar las horas de máxima radiación, proteger al niño con ropa y fotoprotectores, renovándolos con frecuencia, y sobre todo, evitar las quemaduras solares, pues son un factor de riesgo independiente de todos los demás para desarrollan cáncer de piel.

Por otra parte llevaremos al niño a revisión siempre que el pediatra o el dermatólogo lo indiquen, y también siempre que detectemos en sus lunares un cambio que nos llame la atención.

Tabla resumen de tipos de lunares:

Tipo de Lunar Características Riesgo Recomendaciones
Nevus melanocítico Lunar común, benigno Bajo Vigilancia periódica
Nevus displásico Forma, tamaño o color extraños Elevado Análisis por un experto
Nevus congénito Presente al nacer o antes de los 2 años Mayor predisposición Revisión periódica
Nevus azul Color azul negruzco Benigno Revisión periódica
Nevus de Spitz Común en niños, crece rápidamente Benigno Observación y consulta temprana
Nevus intradérmico Verrugoso, abultado, blando Benigno Eliminación por estética
Nevus sebáceo Marca de nacimiento rosada/amarillenta Alteración genética Vigilancia
Nevus de Ota Hiperpigmentación en cara y ojo - -
Nevus de Becker Lesión pigmentada grande, bordes mal definidos Benigno Problemas emocionales
Puntos rubí Pequeñas dilataciones capilares rojas Inocuo Eliminación por estética

Recuerda que la detección temprana y el seguimiento profesional son clave para la salud de la piel de tu bebé.

5 señales para detectar un lunar maligno (cancer de piel melanoma) II Dr Marino Dermatólogo

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