Nevus: Definición y Tipos

Los nevus, conocidos comúnmente como lunares, son crecimientos en la piel, generalmente redondeados y de tono marronáceo. Los dermatólogos denominamos a un lunar nevus melanocítico. El término «nevus» se utiliza de forma genérica para referirnos a un área de piel que es diferente de las áreas circundantes.

Esto es importante desde el punto de vista lingüístico, ya que los dermatólogos nos referimos a “nevus” como un cambio en la piel respecto a la que la rodea, así que nevus puede ser vascular, sebáceo o de una gran variabilidad. En este sentido, tenemos nevus melanocíticos, como son vulgarmente conocidos como lunares, pero también nevus vasculares derivados de los vasos, nevus epidérmicos, y un largo etcétera, dependiendo del origen del nevus.

Los nevus hacen referencia a formaciones cutáneas con características que a menudo se diferencian de los lunares típicos. Estos pueden presentar variaciones en tamaño, color, textura y forma, lo que los convierte en un tema relevante tanto desde el punto de vista dermatológico como estético. Además de su impacto estético, lo cierto es que existe un interés médico significativo en los distintos tipos de nevus debido a su potencial, aunque bajo, de evolucionar hacia lesiones malignas, como el melanoma.

Autoexamen de Piel

Tipos de Nevus

Existen distintos tipos de lunar o nevus melanocítico. Aunque la mayoría son inofensivos, ciertos tipos de nevus pueden presentar características que requieren un seguimiento más cercano debido a su potencial para evolucionar hacia lesiones malignas.

Nevus Melanocíticos

Los nevus melanocíticos son los lunares más comunes y se forman cuando los melanocitos se agrupan en la piel. Los nevus melanocíticos suelen ser simétricos, bien delimitados y con bordes regulares. Además, son comúnmente pequeños, con un diámetro inferior a los 6 mm. En general, no presentan síntomas, pero su aspecto puede cambiar con la exposición al sol o durante la adultez, cuando tienden a perder su pigmentación o incluso desaparecer.

Así, el nevus intradérmico es una variante del nevus melanocítico que se encuentra exclusivamente en la dermis, la capa más profunda de la piel. Estos lunares son elevados, de color carne o marrón claro, y generalmente pierden la pigmentación con el tiempo. No pasa nada si lo ha tenido siempre, son los lunares más comunes, se llaman nevus intradérmicos. Muy frecuentes y también su consulta, ya que al ser abultados pueden llegar a molestar y ser inestéticos. Frecuentemente los eliminamos a petición de los pacientes.

En tercer lugar, el nevus azul es un tipo de lunar benigno que se caracteriza por un color azulado o grisáceo. Este color se debe a que el pigmento se localiza en las capas más profundas de la piel. Por su parte, los nevus azules suelen ser de pequeño tamaño (menos de 1 cm) y tienen un borde bien definido.

Nevus Displásicos

Por otro lado, los nevus displásicos son unos tipos de nevus que presentan características morfológicas atípicas, como bordes irregulares, coloración desigual y un tamaño mayor al promedio. Las personas que tienen varios nevus displásicos tienen un mayor riesgo de desarrollar melanoma, especialmente si existen antecedentes familiares de esta enfermedad. Un nevus displásico es un nevus pre-maligno, ya tiene cambios en el estudio histológico cercanos al melanoma.

Nevus de Becker

El nevus de Becker es un tipo de nevus que aparece generalmente en la adolescencia o juventud. Es de gran tamaño, irregular y con un borde mal definido. Suele tener un color marrón oscuro y puede ir acompañado de vello en la zona afectada. Esta es la imagen de un Nevus de Becker.

Nevus de Ota

El nevus de Ota es una forma rara de nevus que se caracteriza por manchas de color gris azulado que afectan principalmente la zona del rostro, alrededor de los ojos, la frente y las mejillas. Es más frecuente en personas de ascendencia asiática y femenina. Aunque generalmente es benigno, debido a su localización visible, a menudo se considera una preocupación estética.

Nevus de Spitz

El nevus de Spitz es un tipo de lunar que se caracteriza por su rápido crecimiento, generalmente con una coloración rosada o roja. A menudo se presenta en forma de protuberancia, y es más común en niños.

Nevus Sebáceo

Por último, el nevus sebáceo destaca por ser uno de los tipos de nevus que se desarrolla a partir de las glándulas sebáceas, las cuales producen aceite en la piel. Estos lunares tienen un aspecto elevado, rugoso y de color amarillo pálido o marrón.

Causas y Factores de Riesgo

Los lunares salen por respuesta al sol, por lo que tienen tendencia a formarse en zonas expuestas al sol. En la formación de nevus melancítico influye la genética, ya que hay una predisposición heredidaria, la exposición solar y también los cambios hormonales. Además, se tiende una predisposición genética o familiar en el número de lunares o nevus y su forma.

La prevalencia del nevus melanocítico depende de muchos factores como la edad, la raza o los factores de exposición externa. La historia natural del nevus melanocítico es ser en la mayoría adquiridos, y sólo nacemos con algún ocasional nevus aislado (nevus melanocítico congénito). Desde que nacemos vamos adquiriendo lunares, van saliendo con la edad y la exposición al sol. Este proceso se puede considerar normal hasta la treintena o un poco más.

Los lunares congénitos, en particular aquellos de gran tamaño, representan un mayor riesgo de evolucionar hacia un melanoma. Asimismo, los nevus atípicos múltiples, especialmente si son de naturaleza familiar, también aumentan este riesgo.

¿Cuándo preocuparse por un nevus? Signos de alerta

Es común preguntarse si un lunar que pica, crece o sangra necesita atención médica inmediata. Ante cualquier cambio o lesión en la piel como un nevus melanocítico, siempre se recomienda buscar asesoramiento de un dermatólogo. Como regla general los dermatólogos usamos la regla ABDCE para resumir y explicar a nuestros pacientes cuando podemos sospechar que un lunar puede ser cancerígeno. Es el acrónimo de Asimetría, Bordes mal definidos, Diámetro grande (>6mm), Contornos irregulares y Evolución, ha cambiado.

Es importante destacar que las tumoraciones melanocíticas malignas, como los melanomas avanzados, pueden presentar síntomas como picazón o sangrado. Sin embargo, estos síntomas suelen ser tardíos en el desarrollo de la lesión. Por lo general, no son los primeros signos de alarma para el paciente. Es destacable tener en cuenta que estos son parámetros orientativos y existen excepciones.

La imagen proporciona un ejemplo del «signo del patito feo», una herramienta crucial en la detección temprana de posibles melanomas. Numerosos estudios han demostrado que el nevus melanocítico que exhibe diferencias celulares notables es el punto focal donde se pueden encontrar alteraciones indicativas de malignidad.

Tratamiento y Prevención

Si bien no es posible prevenir todos los tipos de nevus, se pueden tomar medidas para reducir el riesgo de desarrollar algunos tipos, especialmente aquellos inducidos por la exposición solar. Para evitar su transformación en melanomas, se debe evitar la exposición al sol o realizarla con cremas de protección solar elevada.

En cuanto al tratamiento, la mayoría de los nevus no requieren intervención, a menos que presenten características sospechosas o causen molestias. Por este motivo, el seguimiento dermatológico regular es clave para identificar cualquier cambio en los lunares y tomar decisiones sobre su eliminación si es necesario.

En ocasiones, los dermatólogos recomiendarán la extirpación completa del lunar o nevus melanocitico y luego darán puntos de sutura. Esto se realiza especialmente cuando se quiere analizar posteriormente la muestra, mediante una biopsia incisional, para tener un estudio histológico de la misma. Si presentan atipias o cambios el dermatólogo realizará la exéresis completa del nevus melanocítico.

Si el tratamiento ha sido realizado mediante electrocoagulación o láser, los cuidados no implican puntos de sutura. En este caso, se formará una costra que generalmente se desprende entre siete a diez días después del procedimiento. Por otro lado, si se han aplicado puntos de sutura, el dermatólogo brindará indicaciones específicas sobre su cuidado. Por lo general, se cubrirán los puntos para prevenir roces y protegerlos de la suciedad o posibles infecciones. Ocasionalmente, se puede permitir que la zona se airee en un ambiente tranquilo en casa. La extracción de los puntos se llevará a cabo entre siete y 20 días después del procedimiento, dependiendo de las instrucciones proporcionadas por el dermatólogo.

La eliminación de los lunares cuando son molestos o inestéticos es un procedimiento muy sencillo. Se realiza en la consulta con un procedimiento minimamente invasivo. Consiste en anestesiar la base del lunar que se desea eliminar, para posteriormente vaporizarlo con o sin un afeitado o “debulking” previo. Los cuidados posteriores son sencillos ya que la extirpación no lleva puntos y por ello no hay que reacuder a retirarlos. Queda una costra en la base del nevus extirpado que se cuida con lavado diario con agua y jabón, hasta su caída.

En los pacientes con múltiples lunares yo como prevención les recomiendo acudir a la consulta una vez al año, así les puedo revisar los de la espalda o si tienen muchos les ayudo a diferenciarlos de otras lesiones parecidas a ojo no experto (pecas, léntigos, verrugas, queratosis seborreicas, angiomas, fibromas, etc).

Si comparamos con la gran cantidad de lunares o nevus que tiene una persona, más otro tipo de lesiones con las que se confunden como queratosis seborreicas, lentigos y manchas. En otras ocasiones los nevus que son abultados (intradérmicos o verrugosos) pueden molestar al paciente o ser antiestéticos, y se pueden vaporizar o realizar afeitado de las lesiones para eliminarlos.

Conclusión

Es importante ser consciente de que estos tipos de lunares no siempre implican un riesgo inminente de melanoma. La vigilancia periódica de lunares, especialmente aquellos considerados congénitos o atípicos, es fundamental para la detección temprana de cambios sospechosos. Además de los lunares, la piel puede mostrar diversas lesiones benignas como lentigos, pecas, queratosis seborreica y fibromas, lo que puede generar confusión en el paciente. Ante cualquier duda o cambio sospechoso en las lesiones cutáneas, es altamente recomendable buscar la evaluación de un dermatólogo. También explicaremos al paciente, si es candidato a un seguimiento con una revisión rutinaria con dermatoscopio manual, o bien al seguimiento con dermatoscopia digital, esto es haciendo fotos de las lesiones y registrándolas para conocer sus cambios.

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