Lunares Redondos Grandes: ¿Qué Significado Tienen y Cuándo Preocuparse?

Casi todos tenemos lunares repartidos en el cuerpo. Estas manchas de color marrón o negro son comunes en toda la población y a veces nos dan algún quebradero de cabeza. En este artículo analizamos qué pueden significar y cuándo debemos prestarles atención.

Aunque la mayoría de los lunares son benignos, hay casos en los que su evolución indica riesgo. Saber cómo identificar un lunar peligroso, cuándo consultar al dermatólogo y qué medidas tomar para proteger tu piel puede marcar la diferencia.

¿Qué es un Lunar Malo?

Un lunar malo es una lesión en la piel que muestra características atípicas que puede estar relacionada con un mayor riesgo de desarrollar melanoma. En lenguaje médico, un lunar malo puede corresponder a un lunar atípico o displásico. Estos lunares presentan una forma irregular, colores poco homogéneos y bordes mal definidos.

También se considera lunar malo al que ya muestra rasgos de malignidad. En este caso, puede tratarse directamente de un melanoma, un tipo de cáncer de piel que tiene capacidad de diseminarse a otros órganos si no se detecta a tiempo.

Detectar a tiempo un lunar peligroso es clave para actuar con rapidez. Aunque la mayoría de los lunares son inofensivos, existen señales que pueden indicar que algo no va bien. Los dermatólogos recomiendan observar los lunares con frecuencia y estar atentos a cualquier cambio en su aspecto. No se trata solo del tamaño, sino también de su forma, color, bordes y evolución.

La Regla ABCDE

Esta regla es una herramienta visual fácil de aplicar durante la autoexploración. Cada letra corresponde a una característica que debe evaluarse:

  1. A de asimetría: un lunar peligroso suele tener una forma irregular.
  2. B de borde: Busca lunares que tengan bordes irregulares, cortes u ondas. Los bordes de los lunares comunes deben ser regulares.
  3. C de color: Busca crecimientos que hayan cambiado de color, que tengan muchos colores o que presenten un color irregular. Los lunares normales son de color uniforme, como tostado, marrón o negro.
  4. D de diámetro: Busca crecimientos recientes en lunares que tengan más de 1/4 de pulgada (alrededor de 6 milímetros).
  5. E de evolución: Presta atención a los lunares que cambian de tamaño, forma, color o relieve. Los lunares también pueden evolucionar para desarrollar nuevos signos y síntomas, como picazón o sangrado.

Además de estas cinco señales, también conviene prestar atención a lunares que duelen, pican o sangran sin motivo.

Melanoma: qué es y cómo realizar un autoexamen de forma correcta

Lunares Comunes vs. Lunares Atípicos

No todos los lunares son iguales ni tienen el mismo nivel de riesgo. Al hablar de riesgo, es importante distinguir entre los lunares comunes y los atípicos.

  • Lunares comunes: También llamados nevus, son redondos u ovalados, con bordes bien definidos y color uniforme, generalmente marrón claro o tostado. Suelen medir menos de 5 milímetros y pueden ser planos o ligeramente elevados. Aparecen en zonas expuestas al sol, como la cara, la espalda o los brazos.
  • Lunares atípicos: También conocidos como nevos displásicos, tienen un aspecto irregular, con bordes difusos, varios tonos de color y formas asimétricas. Aunque son benignos, presentan un mayor riesgo de transformarse en melanoma, por lo que deben vigilarse con más frecuencia.

Un lunar atípico no es sinónimo de cáncer, pero su presencia se asocia a un riesgo más elevado.

¿Cuándo Consultar al Dermatólogo?

No hace falta esperar a notar molestias para consultar con un especialista. En el caso de los lunares, la prevención juega un papel fundamental. También es recomendable acudir al dermatólogo si tienes antecedentes familiares de melanoma, si has tenido quemaduras solares graves en la infancia o si tienes muchos lunares atípicos.

El dermatólogo puede usar técnicas como la dermatoscopia para observar el lunar con detalle sin necesidad de extraerlo.

¿Qué significan los lunares en los pies?

Los lunares en los pies son menos frecuentes que en otras zonas del cuerpo, pero no por ello son más peligrosos. Esta falsa creencia nos hace activar las alertas cuando detectamos uno en este lugar. Los lunares que aparecen en las palmas y las plantas son de la misma tipología que los que vemos en otras partes del cuerpo y la gran mayoría no supone un problema para nuestra salud.

Los pies y los tobillos suelen estar tapados durante gran parte del año salvo en los meses de verano. Una de cada diez personas tiene un nevo displásico, se trata de un lunar atípico de morfología diferente a los lunares corrientes. Son los tipos de lunares que pueden evolucionar con mayor probabilidad hacia un melanoma, el tipo de cáncer de piel más grave que existe.

Tipos de Lunares

Los lunares o nevus son crecimientos en la piel que se producen gracias a los melanocitos, células encargadas de realizar el pigmento en la piel, la melanina. Un adulto puede tener entre 10 y 40 lunares en todo su cuerpo. Los lunares pueden ser grandes o pequeños con colores marrones, rosados, rojos, negros e incluso azules; de forma oval o redonda, pueden ser planos o sobresalir de la piel.

  • Lunares comunes adquiridos: Surgen en cualquier parte del cuerpo de los bebés entre los 6 y 12 meses y en personas con la piel clara.
  • Lunares congénitos: Se presenta en los recién nacidos. Pueden ser pequeños o grandes (hasta 20 cm de tamaño) y son redondo u ovalados.
  • Lunares con aureola: Crece una aureola blanca despigmentada alrededor del lunar. Surgen comúnmente en la adolescencia.
  • Lunares de spitz: Llamados también como lunares de células fusiformes, miden entre 6 a 9 mm de diámetro y son lisos. Aparecen en la cabeza o el rostro en niños entre los 3 y 13 años.
  • Lunares atípicos: Miden 1 cm y son lisos o rugosos. Son más grandes que los lunares comunes. Puede variar el color entre el marrón y el beige. Surge en el inicio de la adolescencia en el pecho, cuero cabelludo, nalgas o espalda.

¿Cómo Prevenir la Aparición de Lunares Malos?

La mejor forma de actuar frente a un lunar malo es prevenirlo. Aunque los factores genéticos no pueden modificarse, hay muchas medidas que sí puedes tomar para reducir el riesgo.

  • Evita exponerte al sol durante las horas centrales del día.
  • Utiliza protector solar a diario y renueva su aplicación si sudas o te bañas. Las cremas de protección no impiden el bronceado, pero sí reducen el daño solar acumulado que afecta a las células de la piel.
  • La autoexploración mensual ayuda a detectar cualquier cambio antes de que se convierta en un problema. Observa toda la superficie corporal, incluidos pies, espalda, cuero cabelludo, ingles y axilas.

Incorporar estos hábitos de forma sencilla puede marcar la diferencia.

Factores de Riesgo del Melanoma

El melanoma es el tipo más grave de cáncer de piel. El riesgo de manifestar un melanoma parece aumentar en las personas menores de 40 años, especialmente en las mujeres. Conocer las señales de advertencia del cáncer de piel puede ayudar a asegurar que los cambios cancerosos se detecten y se traten antes de que el cáncer se haya diseminado.

Los melanomas pueden aparecer en cualquier localización, sobre todo en zonas expuestas al sol, como espalda, cara, y extremidades, aunque pueden aparecer en zonas sin exposición solar, como las plantas de los pies, las palmas de las manos y los lechos de las uñas. Un cambio en un lunar existente, ya sea de tamaño, es una señal de alerta.

El melanoma no siempre comienza como un lunar. También puede aparecer en la piel de aspecto normal. Por lo general, los lunares normales son de color uniforme, como tostado, marrón o negro, y tienen un borde definido que separa el lunar de la piel que lo rodea. La mayoría de las personas tienen entre 10 y 45 lunares.

Aún así, el aspecto de los melanomas varía mucho. Los melanomas también pueden aparecer zonas del cuerpo con poca o ninguna exposición solar, como los espacios que hay entre los dedos de los pies o de las manos, en las palmas de las manos, las plantas de los pies, el cuero cabelludo o los genitales.

Algunas variantes de melanoma son:

  • Melanoma lentiginoso acral: Aparece debajo de una uña del dedo del pie o de la mano, en las palmas de las manos o en las plantas de los pies.
  • Melanoma mucoso: Se forma en la membrana mucosa que recubre la nariz, la boca, el esófago, el ano, las vías urinarias y la vagina.
  • Melanoma en el ojo: El melanoma del ojo, también llamado «melanoma ocular», se produce con más frecuencia en la úvea, la capa que está debajo de la parte blanca del ojo (esclerótica).

Lo que daña el ADN en las células de la piel y cómo esto produce un melanoma no está claro. Es probable que una combinación de factores, entre ellos factores ambientales y genéticos, produzca el melanoma. La luz UV no provoca todos los melanomas, especialmente aquellos que se producen en lugares del cuerpo que no reciben exposición a la luz solar.

Algunos factores de riesgo adicionales son:

  • Piel clara: Tener menos pigmento (melanina) en la piel significa que tienes menos protección contra la radiación UV perjudicial. Si tienes cabello rubio o pelirrojo, ojos claros y pecas o te quemas fácilmente con el sol, es más probable que padezcas melanoma que alguien con tez más oscura.
  • Antecedentes de quemaduras solares: La exposición excesiva a la luz ultravioleta (UV) aumenta el riesgo.
  • Vivir cerca del ecuador o en una mayor altitud: Las personas que viven más cerca del ecuador de la Tierra, donde los rayos solares son más directos, experimentan mayores cantidades de radiación UV que los que viven en latitudes más altas.
  • Tener muchos lunares o lunares inusuales: La presencia de más de 50 lunares comunes en el cuerpo indica un riesgo mayor de padecer melanoma. Además, tener un tipo inusual de lunar aumenta el riesgo de padecer melanoma.
  • Antecedentes familiares de melanoma.
  • Sistema inmunitario debilitado.

Estrategias de Prevención del Melanoma

Para disminuir el riesgo de desarrollar melanoma, se recomienda:

  • Evitar el sol durante el mediodía: En España los rayos solares son más fuertes entre las 11 a. m. y las 4 p. m. Durante todo el año absorbes radiación UV, y las nubes ofrecen poca protección contra los rayos nocivos. Evitar el sol cuando esté más fuerte ayuda a evitar las quemaduras solares y el bronceado que causan daños en la piel y aumentan el riesgo de contraer cáncer de piel.
  • Usar protector solar todo el año: Los filtros solares no filtran toda la radiación UV perjudicial, especialmente la radiación que puede provocar un melanoma. Utiliza un protector solar de amplio espectro que tenga un factor de protección solar de, al menos, 30.
  • Usar ropa de protección: Los protectores solares no brindan una protección completa contra los rayos UV. No olvides las gafas de sol.
  • Evitar las lámparas de bronceado y las camas solares.
  • Conocer qué tipo de piel tienes para poder notar los cambios.

Exámenes de la Piel

Es fundamental realizar autoexámenes de la piel y acudir a un dermatólogo para revisiones periódicas. Los exámenes pueden ser:

  • Exámenes de la piel que puedes hacer en casa: Un autoexamen puede ayudarte a conocer los lunares, las pecas y otras marcas de la piel que son normales para ti para que puedas notar cualquier cambio. Es mejor hacerlo de pie delante de un espejo de cuerpo entero mientras se utiliza un espejo de mano para inspeccionar las zonas difíciles de ver. Asegúrate de revisar las partes de adelante, de atrás y los laterales de los brazos y de las piernas. Además, revisa la ingle, el cuero cabelludo, las uñas, las plantas de los pies y los espacios que hay entre los dedos de los pies.
  • Exámenes de la piel realizados por un médico especialista en Dermatología: A veces, el melanoma se puede detectar con solo observar la piel, pero la única manera de diagnosticar el melanoma con precisión es con una biopsia.

Diagnóstico y Tratamiento del Melanoma

El diagnóstico y tratamiento del melanoma incluyen:

  • Biopsia por escisión.
  • Biopsia por incisión.

El tipo de procedimiento de biopsia de piel al que deberás someterte dependerá de tu situación. Los médicos prefieren emplear la biopsia por punción o la biopsia por escisión para extirpar todo el crecimiento siempre que sea posible.

Si recibes un diagnóstico de melanoma, el siguiente paso consiste en determinar la fase (el estadio) de la lesión. Determinar el espesor del melanoma midiéndolo con una herramienta especial (micrómetro). En general, cuanto más grueso es el tumor, la enfermedad es más grave, y va a ser determinante a la hora de la decisión del tratamiento a seguir.

Hacer un estudio de extensión, que consiste en realizar pruebas de imagen que puedan detectar la existencia de enfermedad a distancia. Se realiza cuando el espesor del melanoma se superior a 1 mm.

Biopsia selectiva de ganglio centinela. Cuando el estudio de extensión es negativo, se puede conocer si existe diseminación microscópica en los ganglios linfáticos próximos detectando y extirpando el primer ganglio de drenaje de la zona donde se localiza el melanoma. Para ello, en el Servicio de Medicina Nuclear se inyecta un isotopo radiactivo en la zona donde se extrajo el melanoma. Después, mediante una prueba denominada linfoganmagrafia, se detecta cual o cuales son los primeros ganglios linfáticos que captan el radioisótopo, para extraerlos y analizar la presencia de células cancerosas.

Los estadios del melanoma se establecen mediante los números romanos del I al IV. Un melanoma en estadio I es pequeño y tiene una tasa de curación con el tratamiento muy elevada. Sin embargo, cuanto mayor es el número, la probabilidad de una recuperación completa es menor. Para el estadio IV, el tumor se ha diseminado más allá de la piel, alcanzando otros órganos, como los pulmones o el hígado.

Enfermedad recurrente significa que el cáncer ha vuelto a aparecer (recurrido) después de haber sido tratado. Puede reaparecer en el sitio original o en otra parte del cuerpo.

La cirugía es el tratamiento primario para todas las etapas de melanoma. Extirpación quirúrgica amplia: Una operación en la que se extirpa el cáncer y parte de la piel alrededor del tumor. Quizás sea necesario tomar parte de la piel de otra área del cuerpo para colocarla en el lugar donde se ha extirpado el cáncer.

Cirugía para extraer los ganglios linfáticos afectados. Tratamiento oncológico/radioterapia.

Otros tipos de lesiones cutáneas

Además de los lunares y el melanoma, existen otras lesiones cutáneas que pueden aparecer en la piel, algunas de ellas son:

  • Lipomas: depósitos blandos de material graso que crecen bajo la piel, formando bultos redondeados u ovales.
  • Angiomas: suelen aparecer en el momento de nacer o poco después y se los suele llamar marcas de nacimiento.
  • Granulomas piógenos: la lesión se desarrolla rápidamente, a menudo tras una herida en la piel.
  • Queratosis seborreicas: Generalmente, estas queratosis aparecen en el tronco y las sienes; en personas de etnia negra, especialmente en las mujeres, suelen aparecer en la cara.
  • Dermatofibromas:Son frecuentes y a menudo se presentan como bultos duros y solitarios que suelen localizarse en las piernas; algunas personas desarrollan muchos dermatofibromas.
  • Queratoacantomas: Frecuentemente, los queratoacantomas aparecen en la cara, antebrazo y dorso de la mano, creciendo rápidamente.
  • Queloides: Estas lesiones también pueden formarse como consecuencia de una acné grave. Algunas veces se forman sin que exista una herida.
  • Carcinoma basocelular: El carcinoma basocelular suele desarrollarse en superficies de piel que están expuestas a la radiación solar.
  • Carcinoma de células escamosas: El carcinoma de células escamosas suele desarrollarse en zonas de piel expuestas al sol, pero también puede hacerlo en cualquier otra parte del cuerpo, como la lengua o la mucosa bucal.
  • Sarcoma de Kaposi: El sarcoma de Kaposi adopta dos formas: la primera es una enfermedad que afecta a personas de edad avanzada, frecuentemente de origen europeo, judío o italiano, en los que el cáncer crece muy lentamente sobre la piel y raramente se propaga.
  • Enfermedad de Paget: Como la enfermedad de Paget suele originarse a partir de un cáncer de los conductos mamarios, el cáncer generalmente se forma alrededor del pezón.
  • Hemangioma: Un hemangioma es un tipo de marca de nacimiento. Es el tumor de piel benigno (no canceroso) más frecuente.

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