La terapia de luz LED está ganando popularidad como un tratamiento de eficacia probada para tratar problemas localizados de la piel sin agujas ni dolor. Los LED (Diodos Emisores de Luz) vienen en una amplia gama de colores con diferentes longitudes de onda, cada una con efectos distintos en la piel. Este tratamiento especializado utiliza una luz no invasiva para aliviar diversos problemas, desde trastornos cutáneos hasta enfermedades mentales. Exploraremos los beneficios y riesgos de la luz azul en dermatología, así como las medidas de protección necesarias.
¿Qué es la Fototerapia LED?
Aunque la fototerapia con LED pueda parecer nueva, en realidad existe desde principios de los años sesenta. Sin embargo, no se dio a conocer hasta los años 90, cuando la NASA empezó a utilizarla para el crecimiento de las plantas en las misiones de los transbordadores. En esa época, la gente descubrió que era un método muy prometedor para el tratamiento de la piel. Los diodos emisores de luz (LED) emiten un estrecho espectro de luz que la piel absorbe directamente. Este proceso es el responsable de curar y rejuvenecer la piel.
Se utilizan distintas longitudes de onda, como luz azul, roja, amarilla, verde e infrarroja, para tratar diversos problemas cutáneos. Para problemas específicos puede utilizarse una combinación de las luces mencionadas. Algunas razones comunes para recibir terapia de luz LED pueden incluir: anti- envejecimiento, acné, eczema, rosácea, cicatrices, daño solar, pérdida de cabello, textura facial, heridas, producción de colágeno, arrugas, reducción de la inflamación…
Beneficios de la Fototerapia LED
- Seguridad: Proporciona todos los beneficios de la absorción de la luz, sin la luz ultravioleta potencialmente dañina.
- Indolora: A diferencia de las terapias láser y los peelings químicos, la fototerapia LED es completamente indolora.
- Apta para todo tipo de piel: Segura para todos los tipos y colores de piel.
¿Cómo Funciona la Fototerapia LED?
Cuando nuestra piel absorbe la luz, recibimos más energía. El suplemento de luz permite que las células de nuestra piel realicen su trabajo de forma más eficaz. Esto puede incluir la reparación de la piel, impulsar el crecimiento celular, y / o mejorar el rejuvenecimiento de la piel.
Cuando recibas tratamientos, tendrás que empezar por elegir la longitud de onda correcta: azul, roja, amarilla o verde. Las terapias con luz azul y roja son las más comunes. Ayudan con las arrugas, la inflamación, las glándulas sebáceas, el acné y las cicatrices. Cada longitud de onda es absorbida por distintas moléculas del organismo para lograr los resultados deseados. Las células de la piel pueden descomponerse o eliminarse en función de las distintas longitudes de onda utilizadas.
La Luz Azul y sus Aplicaciones
La luz tiene la longitud de onda más corta y es la que transmite más energía. La luz azul es más efectiva con el acné leve a moderado. Combate las bacterias y calma pieles irritadas o sensibles. Se ha demostrado en numerosos estudios clínicos que la luz azul violeta a 420 nm mata la bacteria causante del acné, eliminando efectivamente la infección y reparando el área afectada sin dañar los tejidos circundantes.
Además, la terapia con luz azul también se ha utilizado para ayudar en el proceso de curación de quemaduras de tercer grado. Los dispositivos de uso profesional como el Dermalux Flex MD también son efectivos para una gama más amplia de problemas incluyendo las arrugas y las líneas finas, la pigmentación, las rojeces, la psoriasis y el dolor articular o muscular.
Ejemplos de dispositivos para uso doméstico:
- Máscara LED facial anti-imperfecciones CurrentBody Skin: Combina la luz azul (415 nm) con la luz roja antiinflamatoria (633 nm) para reducir eficazmente el enrojecimiento, la inflamación y las bacterias causantes del acné.
- Lápiz LED Anti-imperfecciones CurrentBody Skin: Ofrece una solución rápida para la mancha ocasional utilizando la misma tecnología de fototerapia que la máscara facial LED antiimperfecciones.
- Dermalux Flex MD: Combina las luces LED azules, las luces LED rojas y las luces cercanas a las infrarrojas en un dispositivo que trata una gama más amplia de problemas de la piel.
Riesgos de la Luz Azul
Actualmente, los expertos también advierten del riesgo que supone la exposición sin protección a otro tipo de radiación, conocida como luz visible, que también se ha revelado como un agente negativo para la salud cutánea. La luz visible es la pequeña porción de radiación, dentro del espectro electromagnético, que el ojo humano es capaz de detectar. Suele relacionarse con la luz del sol, cuyos efectos dañinos para la piel son muy conocidos por el público en general. Sin embargo, no es tan habitual saber que las bombillas de casa o las pantallas de los dispositivos electrónicos como smartphones, televisores, ordenadores o tabletas, también producen luz visible. El 40% de esta radiación visible emitida por los dispositivos es luz azul.
La luz azul es capaz de penetrar en la piel provocando daños en sus capas más profundas. Por ello, teniendo en cuenta la cantidad de horas que la mayoría de las personas pasan delante de las pantallas, conviene conocer cómo actúa y sus consecuencias para la salud cutánea. El problema de las pantallas es que emiten luz azul de una manera más intensa y las exposiciones cada vez son más prolongadas. Sus rayos, capaces de penetrar en la piel a mayor profundidad que los rayos UV, pueden dañar las células epiteliales produciendo los siguientes efectos:
- Deshidratación: Disminución en las acuaporinas, moléculas que se encargan de mantener los niveles de hidratación de la piel.
- Arrugas en la piel: Degradación del colágeno y la elastina debido a la acción descontrolada de las enzimas metaloproteinasas.
- Manchas en la piel: Estimula la activación de los melanocitos, favoreciendo la hiperpigmentación.
- Envejecimiento prematuro: Estimula la formación de radicales libres, dañando la matriz extracelular.
- Cansancio: El uso continuado de dispositivos provoca insomnio debido a la sobreexcitación lumínica que recibe el cerebro durante todo el día.
Cómo protegerse de la luz azul que emiten nuestros Android
Medidas de Protección contra la Luz Azul
Al igual que es recomendable colocar en las pantallas un filtro que limite la emisión de luz azul del ordenador o del móvil, es importante usar productos que actúen protegiendo la piel. En la rutina diaria de cuidado personal no deben faltar los productos hidratantes con fórmulas ricas en antioxidantes, como el fernblock®, la vitamina C, el ácido ferúlico o la vitamina E, capaces de combatir el de los radicales libres. Además, es necesario fotoprotegerse utilizando una crema de amplio espectro. Para ello hay que recurrir a aquellos productos que no solo protejan de la radiación UVB y UVA, sino también de la visible y la infrarroja. Y no hay que olvidar que es importante establecer periodos de desconexión, lejos de la luz azul del ordenador o del móvil, para que la piel no se vea tan expuesta a sus radiaciones.
Consejos para protegerse de la luz azul:
- Utilizar filtros en pantallas de dispositivos electrónicos.
- Aplicar productos hidratantes con antioxidantes.
- Usar cremas de protección solar de amplio espectro.
- Establecer periodos de desconexión de dispositivos electrónicos.
Procedimiento y Cuidados Post-Tratamiento
La preparación para el tratamiento de fototerapia se considera muy sencilla, especialmente en comparación con otros procedimientos estéticos. Inmediatamente antes de la intervención, deberás asegurarte de tener la cara limpia y sin maquillaje. En las dos semanas previas al tratamiento, evita los solariums, los peelings químicos y las depilaciones faciales. Un tratamiento de fototerapia con LED puede durar entre 10 y 30 minutos, dependiendo de dónde se realice: en casa o en un spa (centro de tratamiento profesional). En un spa, se le pedirá al cliente que se tumbe y que lleve gafas de seguridad. Una vez que el profesional médico esté preparado, comenzará el tratamiento.
Para la mayoría de las personas, se aconseja la recurrencia de la fototerapia LED una vez a la semana durante unas 10 semanas, y después una vez cada dos meses. Algunos profesionales pueden recomendar periodos más largos o más cortos, en función de las necesidades y deseos específicos de su piel. Aunque las lámparas LED que se utilizan en los centros especializados suelen ser más potentes, también existen dispositivos LED para uso facial en casa. Los dispositivos caseros suelen presentarse en forma de mascarilla facial o varilla manual.
Con los cuidados postoperatorios adecuados, este tratamiento no invasivo no requiere tiempo de inactividad, por lo que no tendrás que preocuparse de cancelar ningún plan programado. Sin embargo, es bastante habitual que la cara reaccione y se ponga rojiza después de la primera sesión. Esto puede durar entre cuatro y ocho horas. Si notas una ligera sensación de escozor, puedes utilizar un paño húmedo o una bolsa de hielo para aliviar el escozor. Durante el tiempo de recuperación, también se recomienda no utilizar maquillaje ni cremas hidratantes durante al menos 24 horas.
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