La viticultura, un pilar fundamental en la economía de muchas regiones, se enfrenta constantemente a diversos desafíos. Entre ellos, las enfermedades causadas por hongos representan una amenaza significativa para la salud de los viñedos y la calidad de la producción. Varios grupos de hongos, en solitario o en conjunto, son responsables de atacar a la vid causando diferentes enfermedades. Este artículo aborda en detalle una de las enfermedades más comunes y devastadoras: la enfermedad de la piel racimo de uvas, causada principalmente por el hongo Botrytis cinerea, así como otras enfermedades fúngicas relevantes.
¿Qué es la Botrytis cinerea?
El término Botrytis agrupa a un género de hongos formado por diferentes especies y entre ellos quizá el más famoso para el mundo del vino sea Botrytis cinerea. El nombre de este hongo proviene del latín y tiene su raíz en botrys, que significa uva o racimo, y cinere que significa ceniza (cinerea es gris). Botrytis cinérea es conocida en el entorno de la viticultura como podredumbre gris. Este hongo invade los viñedos causando dos efectos totalmente diferentes que conocemos como podredumbre gris y podredumbre noble.
Este hongo es el enemigo mortal de muchas plantas, pero, en ciertas condiciones, puede aprovecharse para elaborar unos extraordinarios vinos dulces de uva blanca. La botritis es más destructiva en forma de podredumbre gris o del racimo, que aparece cuando el clima ha sido húmedo durante cierto tiempo; pero puede manifestarse de manera más beneficiosa como podredumbre noble en otoño, cuando las uvas ya están sobremaduras y a las nieblas matutinas siguen tardes secas y cálidas, sobre todo en lugares próximos a ríos de caudal lento.
Botrytis cinerea, a diferencia de otros patógenos de la uva, es un necrótrofo. Por este término se conoce a los parásitos que dañan gravemente a la planta ya que llevan a la muerte a las células del huésped para alimentarse de ellas.
¿Cómo actúa la botritis y cuáles son los síntomas?
Botrytis cinerea es un endoparásito: sus esporas aprovechan cualquier herida ocasionada en la planta para penetrar en su interior, donde permanecen hasta que se dan las condiciones ideales para su proliferación: temperaturas suaves (15-17 a 25ºC) y una humedad ambiental elevada (95%). Los periodos de lluvias repetidas o cualquier circunstancia en que la superficie de la planta permanezca mojada durante demasiado tiempo, son especialmente peligrosos.
El hongo inverna en los sarmientos, la corteza o las yemas de las plantas, y en primavera realiza la infección. Su penetración en la planta se produce formando conidios que se dispersan con el viento y el agua, penetrando a través de los estomas o heridas provocados por las plagas de forma natural, o en cualquier momento en el que los tejidos están debilitados.
Una vez activo el hongo, su desarrollo irá provocando la pudrición o necrosis de los tejidos infectados, que mostrarán diferentes síntomas dependiendo del huésped. Pueden aparecer zonas necrosadas, con aspecto de quemadura y, si hay humedad suficiente, se puede apreciar sobre ellas un polvillo gris, el micelio del hongo.
Enfermedades de la Vid Cómo Prevenir, Tratar y Proteger tu Viñedo
Daños Causados por la Podredumbre Gris
Los daños más importantes son los causados a los frutos. Los hongos que aparecen en el viñedo habitualmente producen una acción destructiva en el racimo, que conocemos como podredumbre, ya que lo descomponen hasta pudrirlo. En racimo es donde el hongo se hace más evidente y provoca más daños, sobre todo si la climatología es húmeda. Durante la floración y cuajado se presenta en las inflorescencias y en el raspón del racimo en forma de manchas marronáceas. En el periodo de envero y vendimia los granos aparecen podridos, con falta de turgencia, para posteriormente desarrollarse sobre su superficie un moho grisáceo, y provocando la muerte de la zona atacada por colapso de los vasos.
Cuando por efecto de la podredumbre gris hay un número significativo de uvas infectadas en el racimo debe descartarse en la vendimia. El vino que se elabora con uvas afectadas por podredumbre gris es prácticamente imbebible, presenta un color amarronado, una elevada acidez volátil, es difícil de clarificar y posee múltiples y desagradables olores a moho.
La Cara Amable de la Botrytis cinerea: La Podredumbre Noble
En contraste a lo anterior, Botrytis cinerea aparecerá como podredumbre noble solamente en otoño. Este fenómeno se produce al final de la temporada de maduración, o con las uvas sobremaduras, bajo una secuencia temporal prolongada que debe alternar las condiciones climáticas húmedas y secas. Para su desarrollo se precisa de noches frías y despejadas en viñedos que se encuentran junto a ríos de curso lento o lagos de aguas cálidas. Estas circunstancias facilitan la aparición de nieblas durante la noche o las primeras horas de la mañana, generando las condiciones húmedas que favorecen el desarrollo y crecimiento de la infección. Si a continuación le sigue un día seco y cálido, se va retrasando y restringiendo el crecimiento fúngico.
Durante la infección Botrytis cinerea libera varias enzimas hidrolizantes, especialmente enzimas pectolíticas, que causan la destrucción del tejido al degradar los componentes que mantienen unidas las células de la baya. La deshidratación resultante por este proceso es un factor clave para determinar el desarrollo de la enfermedad ya que retrasa el crecimiento fúngico y modifica su metabolismo. La concentración en el jugo de la baya también es crucial para el desarrollo de las propiedades sensoriales del mosto, que se obtendrá posteriormente, así como del vino finalizado.
El proceso de elaboración de vino botritizado es complejo y costoso, ya que depende de las condiciones climáticas adecuadas. Si hay demasiada sequedad, la botritis no aparecerá, y si hay demasiada humedad, aparecerá como podredumbre gris. En condiciones idóneas, el hongo se extiende a su propio ritmo y de manera bastante errática, por lo que es necesario cribar el viñedo varias veces para seleccionar los mejores racimos y, en algunos casos, uvas individuales.
El hongo se alimenta del azúcar y el ácido tartárico de las uvas realizando diminutos agujeros en la piel de la fruta. Esto permite que el agua se escape y concentra la pulpa, mientras que la piel se seca. El ácido tartárico restante se transforma en ácido glucónico y glicerol; de hecho, los vinos botritizados contienen concentraciones más altas de lo normal de azúcar y glicerol, ácido láctico, glucónico y acético y polifenoles. Solo determinadas variedades de uva blanca son apropiadas para la elaboración de vinos botritizados, ya que la piel debe ser más fina y los racimos, un poco más compactos. Los intentos de tintos botritizados no han tenido éxito. Además, las condiciones climáticas necesarias solo se dan en ciertas regiones.
Oídio: Otro Enemigo de la Vid
El oídio se trata de una de las enfermedades de la viña más frecuentes, especialmente en la zona mediterránea. Como tal, aparece cada campaña en todas las zona vitivinícolas de España y se suele realizar un programa de tratamiento preventivo. El oídio es una enfermedad causada por un ectoparásito, es decir, un hongo que en el caso de la vid se desarrolla en el exterior de los órganos verdes de la cepa. El desarrollo del oídio en vid puede darse a partir de los 5° C, y suele detenerse con temperaturas altas, a partir de los 35° C. Es importante también la humedad ambiental. Las lluvias finas pueden propiciar las infecciones por oídio en la vid y, además, la humedad relativamente alta favorece su reproducción. El momento más delicado para la vid, cuando es más fácil que se infecte y desarrolle oídio, es entre el inicio de la floración y el cerramiento del racimo.
El hongo se desarrolla sobre hojas, brotes y frutos, apreciándose en ellos las típicas manchas harinosas blancas. Ataca sobre todo a hojas. La enfermedad hace que la piel de las uvas deje de crecer y esto provoca que, al hacerse grande el fruto, la piel se raje.
Mildiu: Una Amenaza Grave
El mildiu es una de las enfermedades más graves que pueden afectar a la vid. Se trata de una enfermedad fúngica que afecta a la totalidad de la parte verde de la planta impidiendo que realice la fotosíntesis de forma correcta. Como la mayoría de los hongos, el mildiu requiere de humedad y temperatura para desarrollarse. Como hemos dicho esta enfermedad de las parras afecta a toda la planta de la vid.
En primavera aparece la típica mancha aceitosa en el haz de la hoja, verde apagado amarillenta y por el envés, coincidiendo con ella, una borra algodonosa. Las hojas terminan secándose. En otoño, en hojas envejecidas puede aparecer síntomas de mosaico. En racimos puede aparecer borra o micelio algodonoso en granos pequeños y podredumbre seca en racimos más desarrollados en algunas uvas (la piel se arruga y se pone marrón). El inóculo permanece en hojas caídas en otoño y se activa en primavera. Lo importante es realizar el tratamiento en la Época adecuada.
Estrategias de Prevención y Control
Para un control eficaz del oídio en vid, resulta necesario el uso de productos fitosanitarios de manera preventiva. Sobre todo, es importante tratar aquellas zonas o parcelas que hayan sido afectadas por la enfermedad en años anteriores, para prevenir que vuelva a desarrollarse. El mejor momento para hacerlo es cuando los brotes de la vid tienen 8-10 cm, al inicio de la floración, en el cuajado cuando la flor pasa a transformarse en un fruto del tamaño de un guisante, o justo antes del envero, cuando se cierra el racimo. En cualquier caso, es fundamental realizar una buena aplicación de los productos fitosanitarios que se utilicen para prevenir y combatir el oídio en vid; será necesario contar con un equipo adecuado y bien calibrado con el que se recorran todas las calles del cultivo y se recubran adecuadamente todas las cepas y racimos con el producto.
Al inicio de la brotación primaveral usar tratamiento preventivo. Cobre solo o con Dictiocarbamatos. Se dan hasta 6-8 tratamientos contra Mildiu, sobre todo en primavera. Pulverizaciones preventivas con Caldo bordelés, oxicloruro de cobre o dictiocarbamatos (captan, zineb, mancozeb, etc.). Penetrantes: máximo 24 horas después de producirse las condiciones favorables, por ejemplo, la lluvia. Sistémicos: entre las 24 y 72 de producirse la lluvia, máximo 72 horas (2 días) después de producirse las condiciones ideales.
Como en el caso de cualquier ataque fúngico, cuanto más aire y más sol encuentre el racimo menos le afectará la brotritis. Por tratarse de un hongo, todos los métodos que favorezcan la circulación de aire y de luz ayudarán a dificultar su ataque y propagación. En esta línea, el deshojado y desnietado ayudan a evitar grandes follajes en la cepa, logrando mayor ventilación y una mejor penetración de los productos aplicados sobre los racimos.
Productos Fitosanitarios y Biológicos
Dependiendo de las condiciones específicas de cada cultivo y de si se trata de una acción preventiva o curativa, se recomendará el uso de uno u otro producto:
- Azufril MG - Azufre dispersable.
- Decibel WG - Fungicida de acción sistémica.
- Kantarel - Fungicida sistémico anti-oídio.
- Navaron - Fungicida polivalente para viña.
- Orofrex DP - Azufre 98,5%.
- Prevam Ultra - Insecticida y fungicida polivalente.
- Wister 25 WG - Fungicida de acción sistémica.
- Zolotin - Hidrógeno carbonato de sodio 100% de origen natural, apto para agricultura ecológica.
- Armicarb® es un biofungicida sin plazo de seguridad registrado en uva de vinificación, con actividad preventiva y directa (secante) sobre botritis y oídio.
- Amylo-X® WG es un biofungicida y bactericida de origen natural basado en la rizobacteria Bacillus amyloliquefaciens subsp plantarum cepa D747.
- Actum® es un fungicida compuesto de la mezcla de dos materias activas Boscalida y Kresoxim-metil, especialistas en el control de oídio.
- Cyflamid® es un fungicida de actividad preventiva y elevada persistencia en el control de oídio en diversos cultivos.
| Enfermedad | Tratamientos Preventivos | Tratamientos Curativos |
|---|---|---|
| Oídio | Uso de productos fitosanitarios preventivos en brotes de 8-10 cm, inicio de floración, cuajado y antes del envero. | Fungicidas sistémicos específicos para oídio. |
| Mildiu | Aireación de las plantas, dirección del viento al plantar, aclarar las hojas. | Fungicidas de contacto cuando aparecen las primeras manchas amarillas en las hojas. |
| Botritis | Fungicidas químicos con efecto preventivo. | Fungicidas químicos con efecto curativo. |
Ozono: Una Alternativa Respetuosa con el Medio Ambiente
Tratamientos de riego con agua ozonizada eliminan eficazmente los reservorios de hongos del suelo, dejando el área libre de peligro para el siguiente cultivo. El uso de agua ozonizada para el riego consigue, además de proporcionar un agua completamente libre de microorganismos potencialmente peligrosos para las plantas, descontaminar el suelo, mejorando notablemente sus propiedades físico-químicas, con lo que los transforma en suelos más ricos en nutrientes, de los que la planta obtiene con mayor facilidad los elementos que necesita para un crecimiento vigoroso y sano.
Por otra parte, una vez detectado un brote de botrytis, las fumigaciones con agua ozonizada han demostrado ser eficaces en el control de la enfermedad. En efecto, el ozono disuelto en las concentraciones adecuadas en agua, puede ser utilizado como desinfectante foliar y de frutos, dado su alto poder biocida, capaz de eliminar los hongos y bacterias causantes de enfermedad en las plantas.