Las mascarillas con carbón activado son cada vez más populares en el mundo del cuidado de la piel, y con razón. Este ingrediente natural ofrece múltiples beneficios, desde la limpieza profunda hasta la reducción de puntos negros y el rejuvenecimiento de la piel. ¿Te apetece preparar tu propia mascarilla de carbón activo en casa? ¡Estás en el sitio adecuado!

Beneficios del Carbón Activado para la Piel
El carbón activado tiene numerosas propiedades que pueden beneficiar a la piel:
- Desintoxicante: Limpia profundamente la piel gracias a sus elementos activos.
- Desinfectante: Lucha contra las bacterias y otros organismos que se acumulan en el cutis, eliminándolos.
- Antiedad: Una piel aséptica tarda mucho más en envejecer. Además, las mascarillas de carbón activado tienen efecto antiedad, al ayudar a que la piel recupere su luminosidad.
- Reduce los puntos negros: Ayuda a exfoliar las capas más superficiales de la piel, quitando grasa. Además, las mascarillas de carbón activado reducen los puntos negros, ya que tienen propiedades exfoliantes.
- Combate el acné: Sus propiedades antisépticas combaten las infecciones que causa este drama tan adolescente.
- Exfoliante: Su acción exfoliante remueve el exceso de grasa sustituyéndolo por suavidad, elasticidad y tersura. Además, es una muy buena opción de cara a acabar con todas las sustancias químicas que se encuentran en los poros gracias a la exfoliación de las células muertas, potenciando el crecimiento de nuevas células y favoreciendo la flexibilidad y suavidad de la piel.
Al aplicarlo de manera tópica, este ingrediente también puede tener muchas ventajas. ‘El carbón activado ayuda deshacernos de la suciedad, las toxinas, bacterias y óleo innecesario de la piel, pues es muy absorbente y fácil de retirar. En realidad, su composición puede ser sólida, pero emula a la de una microesponja que es capaz de absorber todo tipo de contaminantes; tanto éste como la suciedad se retiran al momento de enjuagarse’.
Cómo Preparar tu Propia Mascarilla Facial de Carbón Activado
Si prefieres no comprar mascarillas ya elaboradas, puedes prepararlas de forma casera. Aquí te enseñamos cómo.
Ingredientes básicos:
- Aproximadamente dos cucharadas de carbón activado.
- 3 cucharadas de agua.
- Un bowl pequeño.
Esta será la fórmula de base y posteriormente, puedes aplicar aquellos que necesites.
Preparación:
- Una vez leídas, limpia tu rostro bien.
- Mezcla todos los ingredientes hasta que estén bien combinados.
- Extiende una capa generosa por la zona que desees, evitando el contorno de los ojos y también el contorno de los labios.
- Déjala actuar unos 15 minutos o más (lo que se indique en las instrucciones).
- Después enjuaga con abundante agua tibia. Es posible que te cueste un poco retirarla, pero no te preocupes por eso. Vete haciéndolo despacio hasta que consigas retirarla por completo.
Seguidamente tu piel ya estará lista para recibir el tratamiento que necesite. Ya tienes tu mascarilla lista para aplicar en el rostro.
Mascarilla para cada tipo de piel
Puedes adaptar la mascarilla de carbón activado a tu tipo de piel añadiendo ingredientes específicos:
- Piel mixta: Para controlar la textura de esta piel, lo mejor es recurrir a 3 gotas de aceite de azuleno, así como 3 cucharadas de té de manzanilla concentrado.

- Piel grasa: Para esta mezcla requerirás de unas cuantas gotas de aceite de lavanda o rosas (de 3 a 5 aproximadamente) para calmar la dermis y en caso de que tenga brotes, con esta mezcla logras controlarlos.

- Piel seca: Para esta mascarilla casera, tienes que mezclar el carbón activado con un poco de vaselina y unas cuantas gotas de aceite de uva. Mezcla hasta crear una textura homogénea y deja reposar en tu rostro limpio por 15 minutos. Este tratamiento te ayuda a restaurar una gran parte de la hidratación de la piel.

Anotación extra en caso de que tengas brotes de acné o puntos negros
Como lo mencionamos antes, el carbón activado es perfecto para purificar la piel, por lo que te puedes hacer una mascarilla únicamente para tratar este inconveniente (sin importar el tipo de piel que tengas). En un bowl coloca nuevamente un par de cucharadas de carbón activado y un puño pequeño de hojas de menta licuadas, agrega una cucharada de agua darle una textura espera y aplica en las zonas problemáticas por media hora, por lo menos una vez a la semana.
Mascarilla de carbón activado, arcilla bentonita y extracto de hamamelis
Esta mascarilla ayuda a limpiar los poros, lo que los hace más pequeños. Aunque es bastante fácil y rápido mezclar un poco de carbón activado, bentonita y agua o extracto de hamamelis cada vez que quieras hacer una mascarilla, es más cómodo hacer más cantidad y guardarla para usarla cuando quieras durante los próximos meses.
Ingredientes:
- 3 cucharadas de bentonita.
- 1 cucharadita de carbón activado.
- 3 cucharadas de extracto de hamamelis o agua destilada, u otro líquido ácido.
Preparación:
- Si decides usar una combinación de líquidos como el agua destilada y el extracto de hamamelis, mézclalos ahora. Recuerda que si tienes la piel sensible, puedes neutralizar la arcilla un poco usando hamamelis, vinagre de sidra de manzana o zumo de aloe vera para bajar el pH. (No uses un recipiente de metal).
- Agrega la mezcla de arcilla a la mezcla líquida y permite que la arcilla absorba el líquido poco a poco.
- Mezcla todos los ingredientes hasta que estén bien combinados.
Ya puedes usar la mascarilla facial o almacenarla para usarla más tarde. Me gusta almacenar la mascarilla en un tubo de viaje de silicona para que la pueda dispensar sin tocar el producto dentro del tubo. Esto previene la contaminación bacteriana. Asegúrate de usar un recipiente hermético para que la arcilla no se seque antes de poder usarla. Deja que la mascarilla se seque por completo (unos 15 minutos, más o menos, dependiendo del grosor de la capa y la humedad del ambiente). Quita la mascarilla con agua fría.
Mascarilla casera de carbón activado con gelatina y leche
Si eres de los que prefiere hacer su propia mascarilla de carbón activado natural casera, primero debes reunir todos los ingredientes necesarios:
- Carbón activado: media cucharada sopera.
- Leche desnatada: una cucharada sopera.
- Gelatina sin sabor.
Cuando lo tengas preparado todo, turno para comenzar el procedimiento para su elaboración:
- Pon el sobre de gelatina en un bol pequeño y añade la leche.
- Calentar en el microondas durante 15 segundos. O hasta que la mezcla ha tomado una textura de grenetina.
- Añade el carbón activo y remuévelo todo con una cuchara de madera hasta que esté homogéneo, sin grumos.
¡Ya tienes la mascarilla! Ahora debes aplicarla por toda la cara, salvo en el contorno de los ojos. Masajea suavemente y deja actuar unos 10 minutos. Retirar con agua tibia y sin pensar, aunque no debería hacer daño. Para calmar leves rojeces, usa tu crema hidratante de cabecera o un poco de aloe vera.
Como resultado, notarás una sensación menos grasa en el rostro, suavidad, exfoliación de las células muertas y desobstrucción de los poros.
Consejos Adicionales
- Conservación: En caso de que te haya sobrado algo de mezcla, manténla perfectamente bien tapada y guárdala en el refrigerador. Trata de que no se quede mucho tiempo, pues las propiedades de los ingredientes podrían perderse.
- Frecuencia: Para conseguir una piel perfecta, nada mejor como repetir este tratamiento 1 vez por semana y, poco a poco, conseguirás un cutis en perfectas condiciones sin puntos negros, espinillas ni acné.
Aunque es una fórmula sencilla aún es más fácil utilizar mascarillas de carbón activado ya preparadas. Hay un montón de marcas que te ofrecen este producto que ya vienen listas para usar, muy prácticas y sencillas.