Llega el verano y el buen tiempo se instala en Canarias, lo que también significa la aparición más frecuente de medusas en las playas y zonas de baño. La presencia de estos animales marinos es cada vez más común debido al aumento de la temperatura del agua del mar, lo que puede llevar al cierre de playas.
Las medusas son seres primitivos que han poblado los mares y océanos durante millones de años. La situación geográfica del Archipiélago canario favorece la aparición de una gran diversidad de especies marinas, incluyendo estos organismos. La llegada de estos seres a las costas debe considerarse como un fenómeno natural, aunque su presencia, a menudo en grandes cantidades, puede tener repercusiones negativas en la pesca y la salud pública.
Asimismo, su presencia genera situaciones molestas e insalubres debido a la descomposición de grandes masas de materia orgánica en la arena, creando también alarma social y consecuencias negativas sobre la actividad turística. Es importante saber que las medusas no pican para atacar, sino cuando accidentalmente entramos en contacto con sus tentáculos, que contienen miles de células urticantes llamadas cnidocistos. Estas células contienen un veneno que, al contacto con un cuerpo extraño, se dispara, causando la "picazón".
El Gobierno de Canarias ha implementado un programa de alerta y vigilancia ante la presencia de Proliferaciones de Organismos Gelatinosos nocivos (POGs) en las costas canarias, con el objetivo de conocer y difundir más información sobre estos fenómenos.
Picaduras en la playa (medusas, erizos, pez araña). Consejos médicos
Principales especies de medusas en aguas canarias y su peligrosidad
A continuación, se describen las principales especies de medusas presentes en las aguas canarias, junto con el grado de peligrosidad de su picadura:
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Medusa común o aurita (Aurelia aurita)
Umbrela en forma de plato, de hasta 25 cm de diámetro. Medusa traslúcida, con gónadas violetas agrupadas en 4 círculos en el centro en forma de herradura. Desde el manubrio, 4 largos brazos orales se extienden, y muchos tentáculos marginales cortos rodean la umbrela.
Grado de Peligrosidad: Peligrosidad baja. Las lesiones que provoca son muy poco dolorosas.
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Medusa de compases (Chrysaora hysoscella)
Umbrela de color blanco-amarillento, alcanzando 30 cm de diámetro. El manubrio presenta 4 brazos orales que pueden alcanzar 1 m de longitud. La parte superior de la umbrela presenta 16 bandas en forma de V de color marrón, que va desde el centro de la umbrela hasta el margen, donde hay 24 tentáculos largos y finos, en grupos de tres.
Grado de Peligrosidad: Peligrosidad alta. Sus picaduras causan inicialmente picor y quemazón e inmediatamente después la aparición de lesiones eritematosas y edema, produciéndose habones que pueden tardar tiempo en desaparecer.
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Medusa huevo frito (Cotylorhiza tuberculata)
La umbrela, plana excepto en el centro, entre 20 y 35 cm de diámetro y de color amarillo-marrón, con un tono rojizo-naranja en el centro. Brazos orales cortos que presentan en su extremo apéndices con forma de botón. Tentáculos blancos con extremos azul-violeta.
Grado de Peligrosidad: Peligrosidad baja. La capacidad de producir picadura es limitada, en parte debido a la escasa longitud de sus tentáculos; cuando ocurre, los efectos son muy leves, no pasando de la irritación de la piel y picor. A no ser que exista una reacción de tipo alérgico, no requiere atención médica.
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Medusa luminiscente (Pelagia noctiluca)
Color rosado y malva brillante. Umbrela semiesférica que puede llegar a medir entre 5 y 20 cm. Con 4 robustos tentáculos orales y 8 tentáculos marginales largos que pueden alcanzar hasta 10 m de longitud. Superficie recubierta de verrugas que son acumulaciones de cnidocistos. Su contacto en el agua es difícil de prevenir debido a su transparencia y a sus largos y finos tentáculos, que pueden quedar adheridos a la piel.
Grado de Peligrosidad: Peligrosidad alta. Poseen un veneno bastante activo, que causa sensación de quemazón y dolor intenso, pudiendo dejar herida abierta susceptible de infección. Son infrecuentes los síntomas sistémicos; se han descrito casos de shock anafiláctico.
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Medusa de manchas blancas (Phyllorhiza punctata)
Medusa grande con una umbrela medianamente aplanada y redonda con un diámetro alrededor de los 72 cm, de coloración clara y posiblemente teñida de marrón con muchos lunares cristalinos y refractivos en la superficie y distribuidos uniformemente. Carece de tentáculos marginales, pero presenta ocho brazos orales dicotómicos que forman un anillo alrededor de la boca. Especie invasora en el Mediterráneo.
Grado de Peligrosidad: Peligrosidad baja. Su picadura tiene muy poca capacidad urticante.
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Carabela portuguesa (Physalia physalis)
Parte flotante constituida por un flotador relleno de gas, violáceo y transparente, con una cresta o vela en su parte superior y una parte suspendida formada por finos y largos tentáculos que cuelgan contráctiles por debajo del agua y pueden alcanzar, extendidos, 20 metros. Dimensión del flotador: hasta 30 cm de largo por 10 cm de ancho.
Grado de Peligrosidad: Peligrosidad muy alta. El contacto con sus tentáculos puede tener consecuencias muy graves por la aparición de síntomas sistémicos: gastrointestinales, neurológicos, musculares y cardiorespiratorios, con el consiguiente peligro de ahogamiento. En cualquier caso, pueden producir quemazón, dolor intenso y laceraciones en la piel, siendo habitual que los tentáculos queden adheridos a la misma.
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Velero (Velella velella)
No se trata de una medusa sino una colonia de hidromedusas. La colonia, que forma un disco oval azul, mide entre 1 y 8 cm, y los pólipos azules están pegados a un flotador quitinoso equipado con una “vela” que transporta la colonia con la ayuda del viento.
Grado de Peligrosidad: Peligrosidad baja. Los nematocistos no presentan capacidad de atravesar la piel, pero pueden causar problemas si entran en contacto con los ojos o boca. Generan situaciones de insalubridad y molestias en las playas, ya que se acumulan en estas y al descomponerse producen malos olores.
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Botón azul (Porpita porpita)
Esta especie es relativamente pequeña y puede llegar a medir entre 1 y 5 cm. Consiste en un flotador duro de color marrón dorado, lleno de gas en el centro, que está rodeado de hidroides de color azul intenso, morados o amarillos, que parecen tentáculos. La medusa botón azul está hecha de zooides individuales, cada uno especializado en una función diferente, como alimentación, defensa o reproducción.
Grado de Peligrosidad: Peligrosidad baja. Su picadura tiene muy poca capacidad urticante.
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Rhizostoma luteum
Especie poco conocida debido a su escasa aparición. Diámetro de la umbrela hasta los 70 cm. Umbrela de color blanquecino, con tonalidad color gris perfilando la misma. Con 8 brazos orales largos y mas gruesos en la parte proximal, que se extienden hacia la zona distal mas alargados y finos, con la extremidad en forma de maza y color gris-negro.
Grado de Peligrosidad: Peligrosidad alta. Aunque no produce cuadros dermatológicos graves, puede producir irritaciones intensas, acompañada de escozor o picor.
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Aguamala o Acalefo azul (Rhizostoma pulmo)
Diámetro de la umbrela entre 10 y 40 cm. Color blanco lechoso con un ribete violeta que rodea el margen inferior de la umbrela. Presenta 8 gruesos tentáculos orales, con forma de Y invertida, fusionados y sin ramificaciones de color blanco azulado.
Grado de Peligrosidad: Peligrosidad alta. Aunque no produce cuadros dermatológicos graves, puede producir irritaciones intensas, acompañada de escozor o picor. Los efectos son más graves en zonas sensibles como párpados y boca. No deja estigmas manifiestos.
¿Existe alguna especie mortal o muy peligrosa en Canarias?
De entre las especies que podemos encontrar en las costas españolas, posiblemente la más peligrosa pueda ser la Carabela portuguesa (Physalia physalis). El contacto con sus tentáculos puede tener consecuencias muy graves para las personas. La gran concentración de nematocistos y su potente veneno con propiedades neurotóxicas, citotóxicas y cardiotóxicas pueden llegar a producir en algunas situaciones un shock neurógeno provocado por el intensísimo dolor, con el consiguiente peligro de ahogamiento. En cualquier caso puede producir quemazón y dolor vivo, y laceraciones en la piel como consecuencia del íntimo contacto con los tentáculos que se enredan y adhieren en el intento de desembarazarse de ellos.
Formas de señalización y advertencia
La existencia de una situación de incidencia debe ser difundida a los usuarios de la playa. En un lugar de fácil acceso en las inmediaciones de cada zona de baño debe informarse sobre la naturaleza y la duración prevista de la incidencia, así como la advertencia de la prohibición del baño o de la recomendación de abstenerse del mismo, en su caso.
En función del grado de peligrosidad que supongan las especies arribadas a la playa, se informará a los usuarios mediante la colocación de una bandera diseñada para tal efecto (fondo blanco con dos medusas inclinadas, color violeta y de distinto tamaño). Ésta se colocará en un lugar visible para los usuarios, junto con las banderas de estado de la mar, de tal manera que:
- Cuando la bandera de presencia de medusas vaya acompañada de una BANDERA ROJA, se prohibirá el baño puesto que las especies arribadas presentan una peligrosidad muy alta, o bien la abundancia de las mismas es tal, que presentan riesgo para la salud pública.
- Cuando vaya acompañada de una BANDERA AMARILLA, se recomendará a los usuarios no bañarse, ya que las especies de medusas arribadas presentan un índice de peligrosidad alto-bajo, pudiendo ocasionar de igual forma lesiones a los mismos.
Bandera de aviso de peligro por medusas. No subestimar la situación.
Qué hacer ante una picadura
- Para aliviar el dolor aplicar frío, hielo, de forma intermitente, durante unos 5-15 minutos, sin frotar y evitando el contacto directo del hielo con la piel.
- Ante una sospecha o un aviso de la existencia de medusas en el agua (o en la arena) lo más recomendable es no jugarse la piel.
- Además, aunque tengamos curiosidad científica, no es recomendable manipular las medusas ni aunque estén muertas, los cnidocitos o células urticantes de las especies urticantes pueden conservar substancias tóxicas durante unas 24 horas.
- Lavar con agua de mar, nunca con agua dulce ya que se podría desencadenar una nueva reacción tóxica.
- No rascar ni frotar la zona afectada, ni siquiera con una toalla o arena.
- Aplicar hielo cubierto con bolsas de plástico a la zona afectada, sin frotar, durante unos 15 minutos.
- Si la picadura parece seria o el perjudicado muestra síntomas de alarma, buscar atención médica lo antes posible.