Detectar los primeros síntomas del cáncer de piel puede salvar vidas, y es que desde la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) la preocupación por esta enfermedad no deja de crecer. Su incidencia ha aumentado un 40% desde 2019, aunque es verdad que la supervivencia supera el 50%, lo cual es una muy buena noticia.
¿Cuáles son los principales síntomas del cáncer de piel? Dr. Fernández Herrera (2/4)
¿Qué es el cáncer de piel?
Antes de abordar los signos y síntomas del cáncer en la piel, es importante saber de qué estamos hablando cuando nos referimos a esta enfermedad. Se trata de un problema que afecta a la piel, sobre la cual se forman células de carácter maligno. Sin embargo, si no se trata, esas células pueden acabar diseminándose a otras partes del cuerpo y a otros órganos.
Tipos de cáncer de piel:
- Carcinoma de células escamosas: Es uno de los tipos de cáncer de piel más diagnosticados y, generalmente, tiene una baja mortalidad. Lo característico es que suele aparecer una llaga en la piel que no se cura, sobre todo, en partes que han estado expuestas al sol.
- Carcinoma de células basales: Surge con lesiones o protuberancias de colores marrones, negras o incluso azules.
- Melanoma: Es uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos y su aparición tiene que ver con un lunar que cambia y evoluciona con el tiempo.
Signos y síntomas del cáncer de piel
Algo que dejan muy claro desde la AEDV es que el cáncer de piel puede cursar sin síntomas (picor o dolor), además de aparecer en zonas que pueden no ser del todo visibles (la planta de los pies, genitales, etc.).
A continuación, se presentan algunas señales de alerta:
- Sangrado que se produce en una mancha o lunar.
- Aparición de una costra, pero que la herida nunca sane por completo.
- Aparición de un pequeño bulto en la piel que puede ser del mismo color o presentar un tono rojizo.
- Lesión que pica e, incluso, puede llegar a generar algo de ardor, sobre todo sobre un lunar o una mancha nueva de color café o marrón clara que acaba de aparecer y no se había detectado anteriormente.
La regla ABCDE para detectar el melanoma
Desde la AEDV siempre recomiendan prestar atención a la regla A (asimetría), B (bordes distintos), C (cambio de color), D (diámetro superior a 6 mm) y E (evolución y cambio). Si una mancha o un lunar presentan cambios a lo largo del tiempo, crecen, hay modificaciones en su color o los bordes empiezan a difuminarse, hay que acudir al médico.
El Melanoma Cutáneo: ¿Qué es y dónde aparece?
El melanoma cutáneo es un cáncer que se origina en unas células denominadas melanocitos. Estas producen melanina, de modo que, habitualmente, los tumores son de color café o negro, pero también pueden ser rosados, pálidos o blancos. En el ámbito global, el melanoma representa aproximadamente el 1% de todos los tumores en ambos sexos, y cada año se diagnostica en 15 de cada 100.
Los melanomas se pueden desarrollar en cualquier zona de la piel, pero son más frecuentes en el pecho y la espalda de los hombres y en las piernas de las mujeres. El cuello y la cara son otros lugares frecuentes. El melanoma no siempre empieza como un lunar; también puede aparecer en la piel de aspecto normal y puede formarse en cualquier parte del cuerpo. Aparece más a menudo en partes que han estado expuestas al sol, como la espalda, las piernas, los brazos y el rostro. También puede producirse en las partes que no tienen mucha exposición solar, como las plantas de los pies, las palmas de las manos y el lecho de las uñas.
En España afecta especialmente a mujeres, con una edad media en el momento del diagnóstico de 55 años, y, en hombres, de 57 años. La incidencia del melanoma cutáneo está aumentando de forma alarmante en personas de raza blanca en todos los registros de cáncer. En Europa es el noveno en frecuencia; cada año se diagnostican unos 200.000 casos. Aunque sólo representa entre el 1,5 % y el 1,7 % de los casos de cáncer de piel, es responsable del 65 % de las muertes por este tipo de cáncer.
Causas principales del melanoma
Este tipo de cáncer de piel no surge por un único motivo, sino por la combinación de varios factores que, si los conocemos bien, podemos controlar o vigilar con más atención.
- Exposición solar sin protección: La causa más frecuente y evitable del melanoma cutáneo es la exposición excesiva al sol, sobre todo sin protección adecuada. El daño solar acumulado, sobre todo por quemaduras repetidas, hace que el ADN de las células se altere y empiece ese crecimiento descontrolado. El uso de cabinas de rayos UVA también tiene un papel claro en el desarrollo del melanoma.
- Factores genéticos y antecedentes personales: Hay personas que, aunque se cuidan mucho, tienen mayor predisposición por factores que no se pueden modificar. Si tú tienes antecedentes familiares de cáncer de piel o has tenido un melanoma previo, tu riesgo es mayor. También se consideran más vulnerables quienes tienen piel muy clara o que se quema con facilidad, ojos claros y cabello rubio o pelirrojo, gran número de lunares (más de 50) o presencia de lunares atípicos.
- Otros factores que pueden influir: Además del sol y la genética, hay otros elementos que también se han relacionado con el desarrollo del melanoma maligno, como la inmunosupresión, la exposición a ciertas sustancias químicas en el entorno laboral y la edad avanzada.
Tipos de melanoma
No todos los melanomas se comportan igual, por eso hablamos de varios tipos según su aspecto y evolución. Los más comunes son:
- Melanoma de extensión superficial: Es el más frecuente. Crece lentamente sobre la piel antes de invadir capas más profundas.
- Melanoma nodular: De crecimiento más rápido y con tendencia a profundizar desde el inicio. Suele ser más oscuro y abultado.
- Melanoma lentigo maligno: Aparece en zonas crónicamente expuestas al sol, como cara o escote, sobre todo en personas mayores.
- Melanoma acral lentiginoso: Menos común, pero importante, porque aparece en palmas, plantas o debajo de las uñas.
Identificar el tipo ayuda a definir el tratamiento y el seguimiento, pero lo más importante es no dejar pasar los primeros signos. Un cambio en la piel siempre merece ser revisado.
Diagnóstico y tratamiento médico del melanoma
Detectar un melanoma a tiempo cambia por completo la forma de abordarlo. Cuanto antes se confirma el diagnóstico, más sencillo es tratarlo y más favorable suele ser la evolución.
El primer paso siempre es una buena observación clínica. Si tú has notado un cambio o vienes a una revisión de control, lo que haremos será valorar tu piel con lupa, literalmente. Usamos una herramienta llamada dermatoscopio, que nos permite ver estructuras internas del lunar sin necesidad de tocarlo ni hacer daño.
Si ese lunar nos genera sospecha, el siguiente paso es la extirpación completa con un pequeño margen de seguridad. La muestra se envía a anatomía patológica para su análisis. Este paso es el que confirma si estamos ante un melanoma cutáneo, y en caso afirmativo, nos indica el tipo, el grosor y si ha llegado a capas más profundas.
Todo esto es lo que determina el estadio del melanoma, y con esa información definimos el tratamiento más adecuado para ti.
Opciones terapéuticas según el tipo y estadio
Cuando el melanoma se detecta en una fase inicial, el tratamiento suele ser quirúrgico y curativo. Se retira la lesión con un margen de seguridad más amplio, asegurándonos de que no queden células malignas. En la mayoría de los casos, no es necesario ningún tratamiento adicional.
Si el melanoma es más profundo o ha llegado a ganglios linfáticos, el abordaje es distinto. En esos casos puede combinarse con:
- Estudios de extensión (como ecografías o PET-TAC).
- Cirugía de ganglio centinela para comprobar si se ha diseminado.
- Tratamientos complementarios, como inmunoterapia o terapias dirigidas, en función del tipo de melanoma y su comportamiento.
Gracias a los avances en oncología dermatológica, hoy contamos con terapias cada vez más específicas que han mejorado mucho el pronóstico del melanoma avanzado. Lo importante es individualizar el tratamiento según cada caso.
Seguimiento y control tras el tratamiento
Una vez tratado, el melanoma no se da por cerrado sin más. El seguimiento forma parte del tratamiento.
Prevención del melanoma
Ahora que nos encontramos en verano, es importante tomar precauciones para prevenir que aparezcan estos primeros síntomas del cáncer de piel que alertarán de que algo no está yendo bien:
- Aplicar protector solar: Siempre de factor 50 SPF y tanto en verano como en invierno.
- Limitar la exposición a los rayos ultravioleta.
- Prestar atención a los lunares anormales examinando la piel.
Ahora que ya conoces los primeros síntomas del cáncer de piel para identificarlos a tiempo, recuerda pedir cita con tu dermatólogo, sobre todo, si tienes la piel blanca y muchos lunares o antecedentes de cáncer de piel en la familia.
Exámenes de la piel que puedes hacer en casa
Un autoexamen puede ayudarte a conocer los lunares, las pecas y otras marcas de la piel que son normales para ti para que puedas notar cualquier cambio. Es mejor hacerlo de pie delante de un espejo de cuerpo entero mientras se utiliza un espejo de mano para inspeccionar las zonas difíciles de ver. Asegúrate de revisar las partes de adelante, de atrás y los laterales de los brazos y de las piernas. Además, revisa la ingle, el cuero cabelludo, las uñas, las plantas de los pies y los espacios que hay entre los dedos de los pies.
Tratamientos innovadores
Los últimos avances en investigación en este campo han demostrado el potencial de las células madre de la piel para el tratamiento de esta enfermedad.
| Estadio | Descripción |
|---|---|
| 0 | In situ |
| IA | Melanoma pequeño con buena tasa de curación |
| IB | Melanoma con ligera mayor profundidad |
| IIA | Melanoma con profundidad moderada |
| IIB | Melanoma con mayor profundidad y riesgo |
| IIC | Melanoma profundo con riesgo significativo |
| III | Afectación de ganglios locales |
| IV | Diseminación a otros órganos |