Los lunares, también llamados nevos o nevus, son pequeños crecimientos cutáneos, generalmente oscuros, que se desarrollan a partir de las células productoras de pigmento de la piel (melanocitos).

Ejemplo de un lunar común en la piel.
Casi todas las personas tienen algunos lunares y muchas pueden tener gran cantidad de ellos. En algunos casos, siguen desarrollándose durante toda la vida y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.
¿Por qué aparecen los lunares?
Los lunares se forman cuando las células de la piel o melanocitos crecen en grupos. Por lo general, los melanocitos están distribuidos en toda la piel.
- Genética: La predisposición a tener más o menos lunares es hereditaria.
- Exposición solar: La radiación ultravioleta (UV), especialmente en la infancia y adolescencia, puede estimular la aparición de nuevos lunares o modificar los existentes.
La causa exacta del origen se desconoce, pero se cree que es a consecuencia de la genética y la exposición excesiva al sol durante la infancia.
Tipos de Lunares
Existen diferentes tipos de lunares, entre ellos:
- Nevus melanocítico (o lunar común): Son manchas o protuberancias que no producen síntomas. Son pequeñas (menores de 5mm) de un solo color el cual varía desde marrón oscuro a color piel.
- Nevus congénito: Es el nombre que se le da a los nevus que son presentes desde el nacimiento, considerado como una marca de nacimiento. Pueden manifestarse como un nevus normal o como manchas o protuberancias de forma irregular o tamaño variable, desde pocos milímetros a cubrir todo el cuerpo.
- Nevus displásico o nevus atípicos: Son los nevus que tienen forma irregular, presentan más de 1 color y tienen un diámetro mayor a 6 mm (es decir más grandes que el borrador de un lápiz).
- Nevus spitz: Estos nevus aparecen generalmente durante los primeros 20 años de vida. Se manifiestan como protuberancias, normalmente de color rosa, pero que puede tener un contenido de colores variable como rojo, negro o marrón.

Ejemplo de Nevus Spitz.
La cantidad y tamaño de los mismos puede aumentar hasta los treinta años de edad. Sin embargo, a pesar de que hay personas con muchos lunares en edad adulta, su aparición no suele ser común a partir de la treintena, momento a partir del cual su tonalidad debería volverse más tenue y su aspecto menos pronunciado.
Es más frecuente que aparezcan en la infancia y en adolescencia, crecen simultáneamente con los pacientes y tienen la tendencia a oscurecerse durante la pubertad. Responden a cambios en los niveles hormonales en las mujeres y pueden oscurecerse durante el embarazo.
Diagnóstico de los lunares
Por lo general, se reconocen fácilmente debido a su aspecto característico. Son simétricos y redondos u ovalados, con bordes regulares. No pican ni duelen y no son un tipo de cáncer. Sin embargo, a veces los lunares pueden convertirse en un melanoma o parecerse a él. De hecho, muchos melanomas comienzan en los lunares.
Un lunar o nevo que tenga un aspecto sospechoso se debe extraer y examinar al microscopio (biopsia). Algunos dermatólogos inspeccionan de cerca la piel con un instrumento de mano (un procedimiento llamado dermatoscopia) para ver las estructuras del lunar que no son visibles a simple vista y que pueden indicar que el melanoma es más o menos probable.
El ABCDE del melanoma
Los siguientes cambios en un lunar son signos de alarma de melanoma (conocidos como el ABCDE del melanoma):
- A: Asimetría; apariencia asimétrica (es decir, una mitad no parece igual que la otra)
- B: Bordes; bordes irregulares (es decir, bordes borrosos o dentados, que no están bien definidos ni son lisos)
- C: Color; cambios de color en el interior del lunar, colores inusuales, o color significativamente distinto o más oscuro que en otros lunares del cuerpo.
- D: Diámetro; más de 6 mm de ancho, más o menos el tamaño de la mayoría de las gomas de borrar de los lápices.
- E: Evolución; lunar nuevo en alguien mayor de 30 años o un lunar que cambia de aspecto.

Infografía sobre el ABCDE del melanoma.
Si un lunar ocasiona dolor, pica, sangra, produce piel seca o si tiene cualquier signo que advierta de melanoma, se debe realizar una biopsia. Si el lunar resulta ser canceroso, es posible que se necesite una segunda operación para extirpar la piel que lo rodea.
Las personas con antecedentes familiares de melanoma deben hacerse revisar la piel por un dermatólogo (un médico especializado en trastornos cutáneos) e informarse acerca de los signos de melanoma. Las personas que han sufrido un melanoma deben hacerse revisar la piel regularmente por un dermatólogo.
Tratamiento de los lunares
La mayoría de los lunares son inocuos y no hace falta que sean extirpados quirúrgicamente.
Los lunares normales que resultan poco atractivos o están localizados en zonas donde las prendas de vestir los irritan pueden ser extirpados con un bisturí y anestesia local.
Las personas con un lunar atípico o un lunar de nueva aparición o cambiante deben ser evaluadas por un dermatólogo, que determinará si dicho lunar debe ser extirpado.
Prevención de los lunares
No es posible evitar completamente la aparición de nuevos lunares, especialmente si hay predisposición genética.
Sin embargo, la fotoprotección es un importante factor de prevención de los nevus, incluso cuando ya se hayan presentado.
El daño en la piel causado por los rayos ultravioleta (UV) del Sol es una de las causas del melanoma, especialmente la exposición al sol por motivos recreativos y quemaduras.
Para limitar el daño causado por la radiación UV, las personas deben:
- Evitar el sol durante las horas de mayor intensidad (de las 10 de la mañana a las 4 de la tarde) siempre que sea posible.
- Usar ropa protectora contra el sol, así como aplicar con frecuencia un protector solar de amplio espectro (por ejemplo, uno que contenga óxido de zinc u dióxido de titanio).
Las personas que limitan en gran medida su exposición al sol pueden necesitar tomar suplementos de vitamina D, especialmente a medida que envejecen.
Complicaciones
El melanoma es la complicación principal de los lunares. Algunas personas corren un riesgo mayor que el promedio de que sus lunares se vuelvan cancerosos y deriven en un melanoma.
Factores de riesgo:
- Nacer con lunares grandes.
- Tener lunares poco comunes.
- Tener muchos lunares.
- Tener antecedentes personales o familiares de melanoma.
- Usar lámparas de bronceado o camas solares.
Cuándo consultar al médico
Programa una cita con el profesional de atención médica si tienes un lunar con un aspecto inusual, que aumenta de tamaño o que presenta algún cambio.
También es motivo de consulta si sangra, pica, duele o aparece uno nuevo en la edad adulta.
Recomendaciones Finales
- Familiarízate con la ubicación y el patrón de tus lunares.
- Obsérvate la piel con regularidad para detectar cambios que puedan ser indicios de melanoma. Examínate la piel una vez al mes.
- Toma medidas para proteger la piel de la radiación ultravioleta (UV), como la del sol o la de las camas solares. La radiación UV se ha vinculado con un mayor riesgo para melanoma.