Obsesión por Sacar Espinillas: Causas y Tratamiento

El acné es una enfermedad de la piel que puede tener múltiples causas y maneras de presentarse, desde la aparición de síntomas leves y temporales, hasta síntomas graves que pueden perdurar sino son tratados por un profesional. Dependiendo de qué clase de acné se experimente se utilizarán unos métodos u otros para controlar y prevenir la propagación.

Como se ha comentado anteriormente, existen diversos tipos de acné:

  • Acné moderado o papulo-pustuloso: granos rojos inflamados y granos con pus.
  • Acné severo o conglobata: pápulas muy inflamadas que pueden llegar a unirse y formar dolorosos nódulos o quistes.

La Dermatilomanía: Un Trastorno del Control de Impulsos

La dermatilomanía, también conocida en inglés como: “compulsive skin-picking” (CSP), es un desorden del control de los impulsos que mueve a la persona a tocarse, rascarse, pellizcarse o cortarse la piel, ya sea del rostro o del cuerpo. Muchas veces en el intento de eliminar pequeñas irregularidades o imperfecciones cutáneas que pueden ser reales o imaginarias. La persona afectada por la dermatilomanía en sus inicios suele mostrar una atracción poco común y persistente hacia alteraciones cutáneas tan normales como el acné, las manchas, las picaduras de insectos o las costras que suelen salir en las pequeñas heridas.

Esta patología puede hacer su aparición a cualquier edad, lo mismo en la adolescencia que en la tercera edad y puede extenderse durante meses o años. En algunos casos las personas refieren un evento particularmente estresante como factor desencadenante. Como en la mayoría de las compulsiones, una vez que la persona ha satisfecho su necesidad, experimenta cierto grado de placer y gratificación por el simple hecho de que ha liberado una tensión que lo compulsaba a hacerse daño en la piel. De esta forma, este comportamiento funge a la misma vez como excitante y calmante.

Sin lugar a dudas la dermatilomanía tiene elevados índices de comorbilidad con la tricotilomanía (arrancarse el cabello) y la onicofagia (comerse las uñas), 36.7% y 26.7% respectivamente.

La dermatilomanía consiste en la necesidad o impulso irrefrenable de tocar, frotar, rascar o pellizcar la piel. En ocasiones, la necesidad es quitar o eliminar espinillas, acné, postillas o bien buscando defectos o imperfecciones en la piel. Es necesario, antes de diagnosticar a cualquier persona de este trastorno por escoriaciones (o excoriaciones), descartar cualquier causa orgánica que pueda explicarlo (prurito, dermatitis. etc...).

La excoriación o escoriación como trastorno suele ocurrir con más frecuencia en mujeres que en hombres. Además la mayoría de las personas suelen desarrollar los síntomas con mayor frecuencia durante la adolescencia o en la edad adulta.

Cuando alguien se ve afectado por la dermatilomanía suele intentar acabar con aquellas imperfecciones que aprecen en su piel. El trastorno de excoriación puede acabar provocando infecciones, lesiones y cicatrices que duran largos períodos de tiempo.

Factores Psicológicos y la Piel

El estrés es la respuesta fisiológica que tiene el cuerpo de reaccionar ante una amenaza. Para protegerse del peligro, se liberan sustancias químicas que ponen al cerebro en alerta, aumentando la tensión muscular, acelerando el pulso y la respiración. Uno de los principales mecanismos, casi automáticos o incluso inconsciente en algunas personas, es manipularse las zonas que presentan comedones para aliviar la tensión corporal por unos instantes. Sin embargo, esto no hace más que empeorar la situación. Las bacterias se propagan y la zona se inflama aún más haciendo la herida más visible.

Tener una piel descuidada e irritada no ayuda a paliar el estrés. El estrés continuado altera considerablemente a la piel, envejeciéndola. Causa arrugas, ya que contribuye a la micro-inflamación de la piel, la irrita y la hace más vulnerable al sol y otros agresores. La dermatitis nerviosa se asocia estrechamente a ciertos estados como la ansiedad, el estrés, entre otros, que alteran al sistema nervioso y, en consecuencia, pueden desencadenar este trastorno de la piel.

La dermatitis atópica nerviosa puede aparecer como resultado de distintos estados del sistema nervioso como el estrés y la ansiedad. Se caracteriza por una afección de la piel que se manifiesta en distintas partes del cuerpo con enrojecimiento y prurito. Este trastorno de la piel puede aparecer en épocas de mayor estrés como lo son días de mucha carga laboral, exámenes, problemas familiares, etcétera; estas situaciones pueden hacerse visibles en la piel si el estrés y los nervios son constantes.

Las manifestaciones de la dermatitis atópica nerviosa producen brotes en ciertas zonas de la piel que se enrojecen y presentan ronchas con prurito que se parecen a las picaduras de insectos; en ocasiones, estos brotes de dermatitis pueden acarrear ampollas que pueden reventar y provocar lesiones si no se atienden de manera adecuada. Por otra parte, este tipo de padecimiento, al estar asociado a los nervios, el estrés y la ansiedad, provoca mayor picazón cuando se está en medio de una crisis de ansiedad. Es decir, si la persona está nerviosa o estresada y con un brote de dermatitis, escocerá más. Generalmente, esto ocurre por las noches.

La dermatitis nerviosa suele aparecer en la zona de los codos, las manos o en la parte de atrás de las rodillas y existe la posibilidad de que se extienda a otras zonas de la piel. Los brotes de dermatitis ocasionados por los nervios no tienen una duración determinada y varían entre las personas. Algunos pueden durar un par de días, mientras que en otras estos se prolongan durante semanas e incluso meses. Todo depende de la situación que ocasione la aparición de estos brotes, es decir, de los niveles de estrés o ansiedad que experimente la persona. Por eso no solo es importante tratar la dermatitis atópica nerviosa como es debido, sino también intentar aliviar los factores que la desencadenan: las situaciones de estrés, nervios y ansiedad.

No existe una causa específica para la aparición de la dermatitis nerviosa más allá de saber que se trata de una reacción producida por el sistema nervioso (estrés, nervios o ansiedad). Existen situaciones o factores externos que pueden ocasionar este padecimiento. Por ejemplo, problemas familiares, económicos, complicaciones laborales, la pérdida de un familiar, estrés en los estudios e, incluso, ciertas enfermedades que pueden alterar a quien padece la dermatitis nerviosa.

Como síntomas secundarios de la dermatitis atópica nerviosa podemos citar alteraciones en el sueño, dolor de hombros, cuello y espalda; estos se asocian a la acumulación de estrés en el cuerpo. También puede alterar el aparato digestivo.

Tratamientos y Cuidados

La higiene facial diaria y la hidratación debería ser una rutina común para todo tipo de pieles, principalmente en aquellas con tendencia acneica. No obstante, cuando estamos padeciendo un acné severo, tendremos que acudir a una consulta dermatológica para complementar los cuidados faciales con tratamientos médicos. El acné es una enfermedad, y debe ser tratada como tal.

Este fármaco tiene una alta efectividad pero debe ser siempre suministrado por un profesional ya que cuenta con numerosos efectos secundarios que deben ser considerados antes de comenzar con el tratamiento. Uno de los más peligrosos a tener en cuenta es que puede provocar malformaciones en el feto si la mujer está tomándolo durante el embarazo. Por ello, es esencial que las mujeres en edad fértil se realicen test de embarazo antes de comenzar el tratamiento y durante el mismo, además de tomar precauciones anticonceptivas en los encuentros sexuales con hombres.

Otros efectos secundarios que presentan normalmente los pacientes son la sequedad de la piel y la alta sensibilidad a los rayos ultravioletas. Para evitar que la piel presente eccemas o los labios se vean escamados, es importante cuidar la hidratación, así como para disminuir las molestias de la sequedad ocular es recomendable no utilizar lentes de contacto durante el tratamiento.

Diferentes estudios han demostrado que es la terapia cognitivo-conductual la que mayor eficacia tiene en el tratamiento de dicho trastorno.

  • Hipótesis y terapia: A partir de la información recogida en la fase anterior, el psicólogo establecerá una hipótesis sobre los antecedentes y consecuentes que hacen que dicho trastorno se produzca y se mantiene en el tiempo. La terapia durará entre unas 12-15 sesiones, teniendo siempre en cuenta las características individuales del paciente.
  • Seguimiento: Dónde se enseñará al paciente a identificar todos aquellos factores que pueden favorecer la aparición de nuevo del trastorno, dotándole de las herramientas y habilidades necesarias para evitar posibles recaídas.

Lo que se utiliza con mayor frecuencia son las llamadas técnicas de inversión del hábito, desarrolladas en la década de 1970 por los psicólogos Nathan Azrin y Richard Nunn. Tales técnicas permiten combatir y dejar atrás la compulsión.

  1. El primero de los objetivos es lograr que la persona sea consciente de que tiene un hábito nocivo que no puede controlar. Esto es importante sobre todo en el caso de quienes se pellizcan de una forma tan “automática” que ni siquiera se dan cuenta de que lo hacen.
  2. Por lo general, las sesiones de pellizcado, rascado y otras acciones sobre la piel son -al igual que otros tics- una respuesta a momentos de tensión emocional.
  3. Existen varias técnicas o remedios naturales que permiten combatir la ansiedad sin necesidad de recurrir a pastillas. Tomar medidas para reducir la ansiedad no es un objetivo menor. Sobre todo, si se tiene en cuenta que -según una encuesta sobre Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés, publicada en 2017- una de cada seis personas sufre de ansiedad a causa del estrés cotidiano.
  4. Además de las técnicas para reducir la ansiedad, una estrategia muy efectiva es sustituir la excoriación por otra actividad que impida pellizcarse. O bien algo que simplemente funcione como un bloqueo (apretar los puños, sentarse sobre las manos).

Por lo demás, en ciertos casos muy pronunciados de pellizcado patológico, el médico puede indicar la administración de fármacos como ansiolíticos o antidepresivos.

Cuando se tiene la piel atópica y ante un brote de estrés o ansiedad, es recomendable frenar los síntomas que podrían producir la dermatitis. Una manera eficaz de cuidar las pieles atópicas, incluyendo las que experimentan reacciones ocasionadas por el estrés, es aplicando productos de uso diario. Es recomendable incluir en la rutina de higiene y aseo el gel de baño, la loción corporal y la crema facial.

Cuidado: Es completamente normal que nos rasquemos la piel de vez en cuando. Este tipo de comportamientos pueden indicar que se está ante un problema de salud mental. De hecho, la mayoría de persona que empiezan a realizar excoriaciones en su cuerpo acaban viendo perjudicada su calidad de vida.

Trastorno de Excoriación (rascarse la piel)

¿Por qué algunas personas disfrutan viendo videos de "reventar granos"?

Una de las tendencias recientes de Internet más controvertidas es ver videos conocidos como "reventando barros". En estos videoclips, se muestra con todo detalle el tratamiento de diversas impurezas de la piel como espinillas, barros, puntos blancos, puntos negros y quistes. Si bien muchas personas reaccionan con disgusto a estos videos, algunos de ellos han sido vistos más de 10 millones de veces. Sorprendentemente, muchos espectadores también dejan comentarios positivos sobre dichos videos, lo que indica, por ejemplo, lo satisfactorio que fue verlos.

Un nuevo estudio neurocientífico que se centró en investigar lo que sucede en el cerebro mientras la gente mira videos sobre la aparición de granos trató de arrojar luz sobre esta desconcertante observación. El estudio, recién publicado en la revista científica Behavioral Brain Research (Wabnegger et al., 2021), utilizó una técnica neurocientífica llamada fMRI (resonancia magnética funcional). Los cerebros de 80 mujeres fueron escaneados usando un escáner de resonancia magnética mientras las mujeres miraban tres tipos diferentes de videos: videos de reventar granos, videos de fuentes de agua y videos de limpieza a vapor.

Es importante destacar que hubo dos grupos de participantes: las mujeres que disfrutaban viendo videos de eliminación de barros y las mujeres que no. Los datos del cuestionario revelaron que las mujeres que disfrutaban viendo estos videos sentían asco con menos facilidad que el otro grupo. El análisis de los datos de neuroimagen reveló que esas mujeres mostraron una mayor activación cerebral en la llamada área de la corteza frontopolar del cerebro mientras veían videos de espinillas en comparación con el otro grupo. Esta área del cerebro está involucrada en codificar las intenciones de acción y predecir los resultados de las decisiones motoras. Los científicos sugieren que es muy relevante poder ver videos de barros, ya que estos videos comienzan con un barro sin tratar.

En contraste con el grupo que disfrutó viendo videos donde se revientan barros, el grupo que no los disfruta mostró una desactivación del núcleo accumbens. Esta área del cerebro está involucrada en experimentar placer, pero también en evitar eventos no placenteros. La desactivación de esta área del cerebro se ha asociado comúnmente con una reacción de disgusto.

La repugnancia es una emoción que nos ayuda a mantenernos alejados de las cosas que representan un peligro para nuestra salud, ya que podrían provocar una intoxicación (como comida podrida) o una infección (como una herida supurante). Si bien un video donde se revientan barros es repugnante, no representa una amenaza real para la salud de las personas que lo ven, al igual que alguien que mira una película de terror no está en peligro de ser asesinado. Las personas que disfrutan viendo videos sobre la aparición de granos pueden tener una mejor capacidad para ajustar su reacción de asco cuando ven un video (en realidad inofensivo) que aquellos a quienes les disgusta.

Estudios anteriores han demostrado que ver contenido negativo puede activar el sistema de recompensa del cerebro en algunas personas, en el sentido de una "curiosidad mórbida". Las ganas irrefrenables de reventar puntos negros o espinillas se llama Forunculofilia.

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