¿Alguna vez has experimentado irritación, piel seca o enrojecimiento en la piel del rostro? Puede que tu piel esté enviándote señales de hipersensibilidad y tengas que tratarla para evitar estos síntomas. En Cantabria Labs te contamos qué es la hipersensibilidad en la piel, sus síntomas más comunes y causas.
La piel hipersensible es un problema común que afecta a muchas personas. Aunque no es un diagnóstico médico en sí mismo, se refiere a la piel que es más propensa a la inflamación y reacciona de manera exagerada a ciertos estímulos.
La hipersensibilidad en la piel es una afección muy común entre la población que se manifiesta en la piel con síntomas visibles. La piel muy sensible es una versión extrema de la piel sensible y se caracteriza por su bajo factor de tolerancia con reacciones visibles o sensaciones molestas.
Cualquier tipo de piel puede volverse sensible: seca, mixta o grasa. Las reacciones o sensaciones que experimenta la piel muy sensible varían según la persona.
Este tipo de piel tiene una respuesta exagerada al contacto con sustancias o factores que normalmente no afectarían a la mayoría de las personas. Esto ocurre porque la piel con hipersensibilidad posee terminaciones nerviosas más sensibles, lo que puede generar enrojecimiento, descamación, irritación, picazón y ardor. En casos más graves, esto puede llevar a condiciones como la rosácea (una enfermedad inflamatoria crónica en la zona central del rostro).
Como norma general, estas personas presentan el llamado triángulo de la piel sensible. Un cuadro de signos que incluyen la función de barrera de piel debilitada, la reactividad de las fibras sensoriales de la epidermis, y el enrojecimiento causado por la inflamación. Los síntomas que padecen estas pieles son: picor, molestia, sensación de calor e incluso la aparición de rojeces difusas o localizadas.
En dermatología, el término piel sensible hace referencia a un conjunto de síntomas como son el picor, el ardor, la picazón y el hormigueo que se produce en la piel en respuesta a factores desencadenantes como cambios de temperatura, la dureza del agua, el uso de cosméticos inadecuados y mucho más. En otras palabras, la piel dispara la alarma de "peligro" en respuesta a estímulos inocuos.
Si experimentas sensaciones incómodas, como tirantez, picor o quemazón, en respuesta a factores como los cambios de temperatura, el viento, los rayos UV, el agua corriente o los productos agresivos y no tienes ninguna erupción visible, probablemente tengas la piel sensible. Si tienes rojeces o erupciones, seguramente se trate de piel reactiva o alérgica.
Si tu piel experimenta sensaciones de incomodidad cuando la tocas, puede que tengas una piel muy sensible. Cuando tienes la piel sensible, las terminaciones nerviosas presentan hipersensibilidad, lo que provoca señales de dolor como respuesta a los estímulos inofensivos.
Una de cada dos personas tiene la piel sensible, lo que convierte este problema en una de las principales preocupaciones actuales en materia de cuidado de la piel. Todos hemos oído hablar de las pieles sensibles pero, ¿a qué nos referimos exactamente? En primer lugar, las pieles sensibles no son un tipo de piel. De hecho, la sensibilidad puede afectar a todos los tipos de piel: desde las pieles adolescentes y con tendencia acneica a las pieles secas y maduras. En segundo lugar, las pieles sensibles no presentan signos de enfermedades cutáneas (como eczema o psoriasis) y, a menudo, parecen normales...
Además de una función barrera deficiente, las pieles sensibles sufren de un fenómeno llamado "inflamación neurogénica". Esto significa que las terminaciones nerviosas son hipersensibles y liberan sustancias inflamatorias (una señal de peligro que se emite generalmente al producirse agresiones en la piel) en respuesta a estímulos inocuos como el agua dura y los cambios de temperatura. Esta inflamación provoca síntomas característicos de las pieles sensibles como el picor, el hormigueo y la picazón.
La hiperestesia es un término médico que se utiliza para describir un aumento exagerado de la sensibilidad sensorial. En esta condición, los estímulos normales, como el roce de la ropa, el contacto físico ligero o incluso cambios de temperatura, pueden percibirse como molestos o dolorosos. Este aumento de sensibilidad puede estar relacionado con alteraciones en los nervios periféricos, el sistema nervioso central o incluso con factores emocionales y psicológicos.
¿Por qué tengo la piel sensible?
La piel tiene un complejo y equilibrado sistema que le permite mantenerse sana. Si este equilibrio se ve alterado, aparece la piel sensible. Vamos a ver como dichas alteraciones pueden dar lugar a esta afección. Como hemos visto, en la epidermis se encuentra el manto hidrolipídico, que actúa como una capa protectora de toda la superficie cutánea frente al conjunto de agentes externos. Presenta un pH ligeramente ácido, aproximadamente de 5, que le permite ser eficaz frente a bacterias o elementos externos muy alcalinos como el jabón de uso cosmético. Además, debido a la permeabilidad característica de esta capa y a su descamación natural, es posible mantener los niveles óptimos de hidratación.
Cuando se altera el correcto funcionamiento del manto hidrolipídico pueden aparecer los síntomas característicos de la piel sensible a cualquier edad. No obstante, hay dos momentos de la vida en los que hay más posibilidades de desarrollar piel sensible: la lactancia y la vejez. En ambos casos, la piel se vuelve más vulnerable a los agentes externos. Los bebés, se debe a que cuando nacen, presentan una piel mucho más delgada que los adultos, llegando incluso a ser una quinta parte más fina. Al ser menos gruesa, su función como barrera protectora está debilitada, no pudiendo reaccionar correctamente frente a todos los agentes externos. En el proceso de envejecimiento, lo que ocurre es que disminuyen de manera generalizada los procesos metabólicos y, por tanto, la síntesis de lípidos. Esta falta de lípidos produce una mayor deshidratación de la piel, dando lugar a una piel sensible.
Las causas de la hipersensibilidad cutánea pueden ser tanto internas (como emociones intensas o estrés) como externas (como factores ambientales o exposición a ciertas sustancias).
Causas más frecuentes de la piel sensible
Entre las causas que ocasionan la piel sensible, las más comunes son:
- Los rayos UV y contaminantes medioambientales.
- Desequilibrios hormonales, como los asociados a la adolescencia, el ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia.
- Factores de riesgo, como padecer dermatitis atópica, acné o hipersensibilidad.
- Intolerancias y algunas alergias.
- Deshidratación por falta de agua o por sudoración excesiva.
- Cambios climáticos que afectan a la temperatura y a la humedad.
- Exceso de jabones y detergentes que alteran el pH.
- Estrés, falta de descanso y una mala alimentación.
- Algunos tratamientos médicos como la radioterapia y ciertos fármacos.
- Productos cosméticos que lleven humectantes o alcohol, entre otras sustancias que pueden resultar perjudiciales.
Para comprender mejor a qué se debe la hipersensibilidad en la piel, es importante saber cuáles son los factores o causas que pueden desencadenarla o agravarla. Está en nuestra mano evitar algunos de ellos:
Factores ambientales
Los factores ambientales pueden afectar la piel sensible, causando desde problemas cutáneos hasta cambios en la textura y tono. Estos son los factores ambientales que pueden afectar a la piel:
- Cambios climáticos: Las variaciones de temperatura y humedad pueden afectar la piel. Por ejemplo, el frío extremo o el calor intenso pueden desencadenar reacciones en pieles sensibles. Además, la exposición prolongada al aire acondicionado o la calefacción también puede influir en la hipersensibilidad.
- Exposición solar: La radiación ultravioleta puede desencadenar reacciones en pieles sensibles. Es importante proteger la piel con protector solar y evitar la exposición excesiva al sol. Para evitarlo, consulta la gama de protectores solares de HD SUN·CARE que se adaptan a tu tipo de piel y necesidades.
- Contaminación: La polución ambiental puede irritar la piel y agravar la hipersensibilidad. Vivir en áreas urbanas o cerca de fuentes de contaminación puede aumentar el riesgo. En este sentido, contamos con una línea específica HD DETOXIFIER de limpiadores faciales que consta de tres productos para lograr una limpieza suave con efecto detox y antipolución.
Factores externos
Los factores externos, como productos cosméticos, alérgenos y textiles, pueden afectar la piel sensible, te contamos cómo identificarlos y evitarlos:
- Productos cosméticos: Algunos ingredientes en cremas, maquillaje o productos para el cuidado de la piel pueden causar hipersensibilidad. Es importante leer las etiquetas y elegir productos suaves y específicos para pieles sensibles. Además, la aplicación excesiva o el uso de productos vencidos pueden empeorar la situación.
- Alérgenos: Polen, ácaros, pelo de mascotas y otros alérgenos pueden afectar la piel. Mantener la casa limpia y evitar la exposición a alérgenos es fundamental. Consultar a un alergólogo para identificar posibles alergias también es recomendable.
- Textiles: Telas sintéticas o ásperas pueden provocar irritación en la piel. Opta por prendas de algodón o materiales naturales, y evita el uso de detergentes fuertes al lavar la ropa.
Factores mecánicos
La piel hipersensible también se puede ver dañada por la fricción de algunas prendas o ropa ajustada. Algunos de estos efectos se pueden evitar con hábitos como estos:
- Fricción: El roce constante de la piel puede causar hipersensibilidad. Evita prendas ajustadas o que generen fricción. Además, el uso excesivo de exfoliantes o cepillos abrasivos puede dañar la barrera cutánea.
- Ropa ajustada: Prendas apretadas pueden afectar la circulación y la piel. Opta por ropa cómoda y holgada, especialmente en áreas sensibles como el cuello y las axilas.
Factores emocionales
Las emociones intensas, el estrés y la ansiedad también influyen en la hipersensibilidad cutánea. El sistema nervioso está conectado a la piel, por lo que el estado emocional puede manifestarse en la piel sensible.
Síntomas de la hipersensibilidad en la piel que debes conocer
Para saber si tu piel es sensible o reactiva, es importante conocer estos síntomas que pueden significar hipersensibilidad en la piel:
- Enrojecimiento: Esto puede ser una señal de hipersensibilidad en la piel y puede estar relacionado con la dilatación de los vasos sanguíneos.
- Ardor e irritación: La piel afectada puede sentirse caliente, con sensación de quemazón o picor. La irritación es común en piel hipersensible, ya que esta no puede resistir bien la exposición a según qué productos o factores externos como la polución o la exposición solar.
- Deshidratación y sequedad: La piel hipersensible tiende a resecarse más fácilmente. Este tipo de piel se deshidrata y se seca con facilidad debido a una función de barrera comprometida.
- Tirantez en la piel: La piel puede sentirse tensa o incómoda. Evita productos agresivos y utiliza limpiadores suaves que no alteren el pH natural de la piel.
Los síntomas principales que pueden alertarnos de que tenemos piel sensible son:
- Surcos finos causados por la sequedad.
- Aspecto mate.
- Descamación.
- Enrojecimiento.
- Erupciones.
- Hinchazón.
- Aspereza.
Todos estos síntomas además pueden ir acompañados de sensaciones como picor, ardor, tirantez y pinchazos.
La piel sensible es altamente reactiva al clima, la temperatura y a sustancias químicas contenidas en productos de aseo personal. Por este motivo, requiere tratamientos especiales que no contengan ingredientes agresivos para ella.
Hábitos perjudiciales para la piel sensible
Existen ciertos hábitos con los que creemos estar cuidando nuestra piel, y que en realidad pueden estar perjudicándola. Por eso es importante que sepas que algunos gestos tan cotidianos como los que enumeramos a continuación pueden ocasionar piel sensible o empeorar esta condición:
- Lavarse la piel con excesiva frecuencia o hacerlo de manera poco adecuada, como por ejemplo, usando agua demasiado caliente o productos con ingredientes agresivos.
- Las exfoliaciones mecánicas o fisiológicas. Estas pueden ser beneficiosas ya que actúan sobre el manto hidrolipídico, eliminando células cutáneas muertas y reduciendo arrugas. Sin embargo, en pieles sensibles pueden causar irritaciones.
- El rasurado podríamos definirlo como una acción exfoliante, por lo que presenta los mismos riesgos que los que hemos explicado arriba. Además, al rasurarnos utilizamos productos cosméticos como espumas o cremas que al haber dejado la piel más expuesta puede que se vea más afectada por los productos químicos que contienen.
- El tabaquismo, que de por sí es muy perjudicial para la salud, está asociado a numerosos problemas dermatológicos como el acné o el retraso en la curación de las heridas.
Consejos para cuidar pieles sensibles
Si tenemos piel sensible es fundamental que visitemos a un profesional que pueda prescribirnos el tratamiento más adecuado y realizar un seguimiento de la eficacia del mismo. Además, también podemos tomar ciertas medidas destinadas a mitigar el estado de sensibilidad de nuestra piel:
- Utilizar cremas con protección solar incluso en invierno, ya que como hemos visto los rayos UV tienen efectos muy nocivos en la piel sensible.
- Implantar en la higiene habitual el uso de productos con componentes activos capaces de minimizar la sensibilidad cutánea, como es el caso de la glicerina. Los jabones elaborados con glicerina respetan el pH de la piel y eliminan sus impurezas sin resultar agresivos. Además, la glicerina retiene la humedad, manteniendo así la piel hidratada de forma natural, una característica que hace que los jabones elaborados con este ingrediente sean especialmente adecuados para pieles secas.
- Hidratar la piel de forma adecuada, especialmente la del rostro, es importante para mejorar su aspecto y para protegerla de las agresiones externas.
- Evitar ducharse con agua demasiado caliente, ya que esta contribuye a deshidratar la piel. Además, a la hora de lavarnos la cara será también mejor utilizar agua fría o tibia, intentando evitar el agua caliente.
- Protegerse de las agresiones climáticas, especialmente de las temperaturas muy frías, con cremas apropiadas y bebiendo mucha agua para garantizar la hidratación.
- Descansar bien y evitar el estrés, ya que son dos factores pueden hacer reaccionar a una piel sensible.
- Llevar una dieta rica en antioxidantes y aceites naturales, que contribuyen a restablecer el equilibrio en nuestra piel.
Si tienes la piel sensible, necesitas una hidratante formulada para este tipo de piel, que no contenga «sustancias nocivas» comunes y que incluya ingredientes calmantes como neurosensina o el Agua termal de La Roche-Posay. Por último, también debería contener ingredientes prebióticos para reequilibrar el microbioma de la piel, también conocido como bacterias buenas.
Lavar el rostro con un producto de ingredientes no agresivos y de alta tolerancia.
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CeraVe: Cuidado para la piel reactiva
Cuando es momento de tratar la piel reactiva, es fundamental elegir productos adecuados que sean suaves y respetuosos con tu piel. Dos productos destacados de CeraVe para el cuidado de la piel sensible y reactiva son el Limpiador Hidratante y la Crema Hidratante de CeraVe.
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El Limpiador Hidratante CeraVe es una excelente opción para la limpieza suave y efectiva de la piel reactiva. Su fórmula única contiene 3 ceramidas esenciales, que son lípidos naturales presentes en la piel y ayudan a fortalecer la barrera cutánea. Además, este limpiador está enriquecido con ácido hialurónico, que retiene la hidratación de la piel, dejándola suave y fresca.
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Después de la limpieza, es esencial hidratar profundamente la piel reactiva. La Crema Hidratante CeraVe es una opción perfecta para proporcionar una hidratación duradera y aliviar la sequedad y la irritación. Su fórmula no comedogénica contiene 3 ceramidas esenciales que ayudan a reponer la barrera cutánea de la piel, ácido hialurónico para retener la hidratación y tecnología MVE de liberación prolongada, que libera la hidratación por capas para ayudar a mantener la hidratación durante todo el día.
Al incorporar estos productos en tu rutina diaria de cuidado de la piel, puedes ayudar a fortalecer la barrera cutánea, aliviar la irritación y mantener tu piel sensible y reactiva en buen estado.
¿Es lo mismo piel atópica que sensible?
La piel atópica es una enfermedad multifactorial en la que intervienen factores genéticos, ambientales e inmunes, entre otros. Por lo tanto, son dos alteraciones de la piel que no deben confundirse.
Como has visto, la piel tiene un papel muy importante en nuestro organismo, por eso no debemos descuidarla. Es fundamental que nos preocupemos cada día por no exponerla a situaciones que puedan dañarla y generar piel sensible.