Enfermedades Comunes de la Piel en la Infancia: Guía para Padres

Como fundador de Asistencia Integral de Pediatría en 1998, he atendido miles de casos donde la piel de los más pequeños presenta alteraciones que alarman a los padres. En mi experiencia de más de 20 años, y tras mi paso por la Clínica Universidad de Navarra, sé que la piel infantil es un órgano extremadamente sensible que reacciona rápidamente a factores externos e internos.

Si buscas un pediatra en Sevilla, en AIPediatría encontrarás un aliado confiable para el cuidado de la salud de tus hijos. Nuestro objetivo es proporcionar un entorno acogedor y seguro, donde cada niño reciba la atención que merece.

¿Por qué aparecen erupciones cutáneas en la infancia?

La piel del niño es más fina y tiene menos capacidad de protección que la del adulto. Las erupciones pueden ser la manifestación de una infección viral, una reacción alérgica o simplemente una respuesta al calor.

En el 85% de las consultas dermatológicas que realizamos en nuestro centro de Sevilla, las erupciones resultan ser procesos benignos, aunque requieren un diagnóstico preciso para evitar complicaciones.

Erupciones infecciosas: Virus y bacterias comunes

Muchos virus típicos de la infancia se manifiestan a través de la piel, lo que conocemos como exantemas. El exantema súbito y la «enfermedad del bofetón»

  • Exantema súbito: Suele aparecer tras tres días de fiebre alta; cuando la fiebre desaparece, surge una erupción rosada en el tronco.
  • Eritema infeccioso: Conocido como la enfermedad del bofetón por el color rojo intenso que aparece en las mejillas del niño.

Impétigo: Una infección bacteriana frecuente en colegios

IMPÉTIGO, UNA INFECCIÓN MUY FRECUENTE

El impétigo es una infección muy contagiosa que causa costras de color miel (melicéricas). En nuestra práctica clínica, observamos que suele aparecer alrededor de la nariz y la boca, extendiéndose rápidamente si el niño se rasca.

Impétigo no ampolloso

Erupciones por causas ambientales y alérgicas

No todas las manchas rojas significan infección; el entorno juega un papel fundamental.

La sudamina o erupción por calor

Es la erupción más común en climas cálidos como el de Sevilla. Aparece cuando los conductos del sudor se obstruyen, generando pequeños granitos rojos o blancos en el pecho, espalda y pliegues.

Dermatitis del pañal: Consejos de nuestra consulta en Sevilla

  • Causa: La humedad y el roce alteran la barrera cutánea.
  • Prevención: Recomendamos cambios frecuentes y el uso de pastas al agua de alta calidad disponibles en parafarmacias especializadas.

Patologías crónicas de la piel: Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una de las afecciones que más tratamos en Asistencia Integral de Pediatría. Se caracteriza por una piel muy seca, picor intenso y eccemas que suelen aparecer en los codos y detrás de las rodillas.

Lesiones típicas de la Dermatitis Atópica

¿Cuándo es una urgencia médica? Signos de alarma

Aunque la mayoría de las erupciones no son graves, existen señales que requieren atención inmediata:

  • Petequias: Manchas rojas o moradas que no desaparecen al presionar la piel con un vaso.
  • Fiebre alta persistente que no baja con antitérmicos.
  • Dificultad respiratoria o inflamación de labios y párpados.

En AIPediatría, ofrecemos un amplio abanico de especialidades pediátricas, entre las que se encuentra la alergología, una rama de la medicina que se ocupa de diagnosticar y tratar las alergias, una de las causas más frecuentes de las erupciones en la piel de los niños.

Si buscas un alergólogo en Sevilla, en AIPediatría encontrarás el mejor servicio, con un enfoque integral y multidisciplinar, que te ayudará a resolver todas tus dudas y a encontrar la mejor solución para tu hijo.

Preguntas frecuentes sobre erupciones infantiles

¿Puedo bañar al niño si tiene una erupción?

Sí, en general el baño con agua templada y jabones neutros (syndet) es beneficioso, siempre que se seque la piel a toques, sin frotar.

¿Es contagioso el exantema vírico?

La erupción en sí no suele contagiar, pero el virus que la provoca sí se transmite antes de que aparezcan las manchas en la piel.

¿Cuánto tiempo tarda en desaparecer una erupción por calor?

Suele remitir en 2 o 3 días si mantenemos al niño en un ambiente fresco y evitamos el exceso de ropa.

Infecciones Bacterianas Cutáneas en la Infancia

Las infecciones bacterianas cutáneas generan alrededor del 20% de las consultas dermatológicas ambulatorias y son el motivo de consulta más frecuente en Dermatología pediátrica. El S. aureus y el S. pyogenes, producen la mayoría de estos trastornos, que varían de cuadros leves frecuentes a infecciones potencialmente mortales, poco habituales en la infancia.

Además de la infección directa a los tejidos, el S. aureus y el S. pyogenes pueden producir cuadros mediados por toxinas, con manifestaciones cutáneas y sistémicas, como el síndrome de la piel escaldada, el síndrome de shock tóxico o la escarlatina.

El impétigo, la celulitis, la foliculitis y los abscesos son los cuadros más vistos en Atención Primaria, siendo el impétigo la infección pediátrica bacteriana de la piel más común en todo el mundo.

El diagnóstico es clínico y solo, en ocasiones, se precisa confirmación microbiológica, instaurándose el tratamiento de manera empírica.

Infección Agente Causal Tratamiento
Impétigo S. aureus, Streptococcos B hemolíticos Antibióticos tópicos (mupirocina, ácido fusídico)
Foliculitis, Forúnculos, Ántrax S. aureus Lavados con antisépticos, antibióticos tópicos/orales, drenaje quirúrgico
Panadizo S. aureus, S. pyogenes, bacterias gramnegativas o anaerobias Antibiótico oral y drenaje
Erisipela Streptoccoco b hemolíticos del grupo A Antibiótico oral empírico
Celulitis S. aureus o el S. pyogenes Antibiótico oral empírico

Las infecciones leves superficiales se tratan con antibiótico tópico. La alteración del equilibrio entre el huésped y la flora cutánea, las alteraciones de la barrera cutánea, como heridas, úlceras o intertrigo, las dermatosis, como la dermatitis atópica o el linfedema, los factores externos, como la temperatura y la humedad ambiental alta, la mala higiene y los deportes de contacto, y la colonización nasofaríngea, axilar y/ o perineal por S. aureus, determinan un mayor riesgo de infecciones.

La obesidad, la diabetes mellitus, las celulitis previas, las trisomías y los receptores de trasplantes, pueden predisponer a estos cuadros con un papel menos claro.

El S. aureus y el S. pyogenes son los gérmenes más involucrados. Hay que considerar también el S. aureus meticilin resistente adquirido en la comunidad (SAMR-AC), con prevalencias descritas entre el 13 al 33% de las infecciones estafilocócicas en edad pediátrica.

Se resumen las principales infecciones bacterianas cutáneas que atañen a la infancia.

Impétigo

Infección superficial, muy contagiosa y frecuente, que puede adoptar una forma ampollosa o no ampollosa (70% de los casos). Aparece en cualquier edad, con mayor incidencia en menores de 5 años, disminuyendo drásticamente tras los 14 años. No hay diferencia entre hombres y mujeres, y las epidemias son posibles y más frecuentes al inicio del verano.

Los principales agentes causales son el S. aureus y los Streptococcos B hemolíticos, en su mayoría pertenecían al grupo A, aunque serotipos del grupo C o el G pueden producirlo. El no ampolloso se produce por el S. aureus solo o en coinfección con S. pyogenes, mientras que el ampolloso es causado por cepas de S. aureus que producen toxinas exfoliativas (ETA, ETB, ETD) que generan pérdida de adhesión de los queratinocitos. Aunque raro, se han descrito casos de impétigo ampolloso estreptocócico.

El contagio aparece por contacto directo, a través de objetos, por autoinoculación o por fómites. Las lesiones se distribuyen en: cara (alrededor de la nariz o la boca), tronco, nalgas, periné, axilas y extremidades.

Inicia con máculas eritematosas solitarias de 2-4 mm que evolucionan a una vesícula/pústula de vida corta y dejan una erosión superficial con costra melicérica (Fig. 1). En la forma ampollosa, las vesículas crecen hasta formar ampollas superficiales de 1 a 5 cm (Fig. 2). Tras su rotura, dejan un collarete descamativo con poco eritema.

Puede producir prurito o escozor, y no cursar con síntomas sistémicos, aunque pueden objetivarse adenopatías y, en el caso del ampolloso, fiebre y diarrea.

El diagnóstico es clínico pudiendo realizarse cultivo del exudado o de la ampolla. El diagnóstico diferencial se hace con: las picaduras, los eccemas, el herpes simple y las quemaduras.

En cuanto al tratamiento, una revisión de Cochrane concluyó que los antibióticos tópicos como la mupirocina y el ácido fusídico eran eficaces. La resistencia a estos dos es cada vez más creciente, sobre todo, en casos por S. aureus y epidemias.

Impétigo ampolloso

La bacitracina y la neomicina tópicas son menos eficaces y no se recomiendan. No se encontró diferencia entre los antibióticos tópicos y los orales, y la penicilina oral no fue tan eficaz como la cloxacilina, la eritromicina y la cefalexina.

La decisión de cómo tratar, queda supeditada: al número de lesiones, la localización, las complicaciones, las enfermedades concomitantes y el estado inmunológico, siendo de primera elección, la vía tópica. Son útiles, los lavados con agua y jabón, y los fomentos húmedos. En infecciones recurrentes, puede considerarse la descolonización nasal.

Además de las complicaciones locales, como: la celulitis, la linfangitis o la bacteriemia, existe riesgo bajo de glomerulonefritis posestreptocócica, que no se ve modificado por el uso de antibiótico.

Foliculitis, forúnculos, ántrax y abscesos

Suelen afectar la cara (zona de la barba), el cuero cabelludo, el tronco, las axilas y las nalgas.

La foliculitis afecta al folículo piloso de forma superficial, con pústulas o pápulas eritematosas foliculares aglomeradas o no, que no dejan cicatriz (Fig. 3). Los forúnculos afectan todo el folículo piloso y el tejido circundante produciendo: pústulas, pápulas y nódulos eritematosos.

La colección continua de forúnculos formando una placa eritematosa, caliente, dolorosa, con afectación del tejido celular subcutáneo y trayectos fistulosos, se denomina ántrax. Por último, los abscesos son colecciones localizadas de pus y no tienen que depender del folículo piloso.

El principal agente causal es el S. aureus. Los portadores nasales presentan más cuadros crónicos y recidivantes.

Foliculitis

Destaca también la creciente participación de los SAMR-AC en los brotes en pacientes jóvenes y sanos; de especial interés, ya que se han descrito casos de endocarditis bacteriana.

Las bacterias gramnegativas pueden también producir estos cuadros clínicos en pacientes con acné tratados con ciclos prolongados de antibióticos tópicos u orales.

La piedra angular del tratamiento son los lavados con antisépticos y los antibióticos tópicos (mupirocina o clindamicina). En lesiones generalizadas, recidivantes, con afectación profunda o del estado general, se usan antibióticos orales. En los casos de pseudomona, el tratamiento es ciprofloxacino, aunque el cuadro es, en muchas ocasiones, autorresolutivo. En casos profundos, con colecciones de pus, debe añadirse el drenaje quirúrgico.

Si los episodios son recidivantes, puede realizarse erradicación de S. Mención especial merece, por la alta frecuencia en los niños, la aparición de abscesos en los pliegues ungueales, cuadro conocido como panadizo.

La pérdida de integridad del aparato ungueal por: traumatismo, manipulación, onicofagia, succión del dedo, manicuras y onicocriptosis, predisponen.

El 50% suelen ser polimicrobianas siendo el S. aureus el patógeno más frecuente. Otros agentes causales son el S. pyogenes, bacterias gramnegativas o anaerobias, como Bacteroides, especies de Enterococcus o Eikenella corrodens, asociadas a la exposición a secreciones orales, C. albicans o herpes simple.

Inicia con: edema, eritema y dolor, que evoluciona a una colección de pus que puede involucrar el hiponiquio, el lecho ungueal e incluso progresar a un absceso profundo con celulitis y linfangitis (Fig. 4). Precisan antibiótico oral y drenaje de la colección de pus.

Erisipela y celulitis

La erisipela, aparece por una infección que afecta a la dermis y al sistema linfático y, en ocasiones, al tejido celular subcutáneo. El patógeno más frecuente es el Streptoccoco b hemolíticos del grupo A, menos frecuente del grupo B, C, G y, en un porcentaje pequeño, el S. aureus.

En la celulitis se produce una afectación más profunda de la dermis y del tejido celular subcutáneo, siendo los gérmenes más implicados el S. aureus o el S. pyogenes.

La erisipela suele afectar a niños pequeños, ancianos o enfermos debilitados, y en el recién nacido puede originarse en el cordón umbilical. Predisponen a ambos cuadros: linfedema, úlceras crónicas, inmunodepresión y alteraciones vasculares.

La erisipela presenta un comienzo abrupto con una placa eritematosa caliente y dolorosa, de borde nítido. Puede acompañarse de pústulas, vesículas y ampollas, estas últimas consideradas marcador de gravedad. En su forma clásica afectaba a la cara, pero, hoy en día, la localización más frecuente son las extremidades inferiores.

En la celulitis, la placa está: mal delimitada, profunda, caliente, eritematosa y es muy dolorosa. Puede acompañarse de ampollas o tejido necrótico. Ambos cuadros suelen cursar con síntomas generales, fiebre y pueden asociar linfangitis ascendentes y adenopatías.

Como complicaciones, podemos encontrar la formación de abscesos o la afectación de estructuras más profundas y, aunque es raro en paciente sanos, cuadros sistémicos como la endocarditis, la sepsis y la glomerulonefritis aguda en caso de cepa nefritogénica de estreptococos.

El tratamiento, además de las medidas locales, se inicia con antibiótico oral empírico, con cobertura frente a S. aureus y S. pyogenes, y podría realizarse de forma ambulatoria con estrecho control, excepto si existen afectación del estado general, lactantes o inmunodeprimidos.

Especial interés merece la celulitis periorbitaria en niños, que se asocia frecuentemente a sinusitis y requiere un estrecho seguimiento. Si afecta más allá del septo orbitario, se observará: proptosis, dolor orbital, restricción de la movilidad ocular y alteraciones visuales. Estos casos se consideran una emergencia que debe tratarse con antibióticos intravenosos y valoración urgente por un oftalmólogo / otorrinolaringólogo.

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