Las verrugas, esas pequeñas protuberancias en la piel, han sido parte de la vida de muchas personas, incluyendo a algunas figuras famosas. A lo largo de la historia, la percepción y el tratamiento de las verrugas han variado significativamente, desde ser consideradas "marcas del diablo" hasta ser vistas como simples imperfecciones estéticas.
Este artículo explora cómo algunos personajes famosos han lidiado con las verrugas, ya sea optando por eliminarlas o aceptándolas como parte de su imagen. También examinaremos cómo las verrugas y otras características dermatológicas han sido utilizadas en el cine para caracterizar a héroes y villanos.
La Infanta Cristina y su Transformación Estética
La Infanta Cristina de España ha sido noticia recientemente por someterse a una intervención estética para eliminar una verruga de su rostro. Hasta ahora, en sus 57 años de vida, nunca le había preocupado, o al menos no lo suficiente como para desear eliminarla. En su última aparición pública, de regreso en Madrid para participar en un acto con la Fundación La Caixa, la hermana del Rey Felipe ya lucía su 'nueva' cara: limpia y rejuvenecida.
La separación de Iñaki Urdangarin tras casi 25 años de matrimonio le cayó como una losa. Tras el shock inicial (ella siempre apoyó a su marido y padre de sus cuatro hijos durante su duro proceso judicial y posterior encarcelamiento), Doña Cristina ha dejado de 'llorar' y ha tirado para adelante.
El pasado mayo también acudió al homenaje público del COE a los deportistas de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, entre los que ella se contaba. Ahí se hizo evidente este pequeño detalle estético que era tan característico en su rostro. La Infanta Cristina quiere estar bien y lo está consiguiendo. También se sabe que se ha apuntado a un gimnasio, al que acude tres veces por semana. Y en cada una de sus apariciones luce un aspecto renovado y cuidado, más en forma y con un estilo fresco y juvenil. En este evento de La Caixa llevaba un favorecedor traje de chaqueta en color claro. Y se nota que pasa regularmente por la peluquería. La hija de los Reyes Juan Carlos y Sofía afronta su primer verano como mujer separada y lo hace con mejor cara (y cuerpo) que nunca. Este verano está previsto que finalice su proceso de divorcio de Iñaki Urdangarin y entonces volará libre por completo.
La Infanta Cristina ha optado por eliminar una verruga de su rostro, mostrando una imagen renovada.
Otros Famosos y sus Verrugas
La decisión de la Infanta Cristina no es única. Otros famosos también han optado por eliminar sus verrugas o lunares, mientras que algunos han hecho de ellos su sello de identidad. Algunos ejemplos incluyen:
- Enrique Iglesias: Decidió quitarse su celebérrima verruga ante el asombro de sus fans.
- Sarah Jessica Parker: Tenía una de las verrugas más famosas de Hollywood, que se quitó en 2008.
- Madonna: Cuando era joven tenía varios lunares por el rostro, uno especialmente famoso bajo la nariz.
- Ewan McGregor: El célebre actor escocés tenía varios lunares y verrugas en la frente y otras partes de la cara.
Abul Bajandar: El Hombre Árbol
Un caso extremo y conmovedor es el de Abul Bajandar, conocido como el "Hombre Árbol".
Quién es Abdul Bajandar, más conocido como ‘el hombre árbol’
Abul Bajandar, conocido como el "Hombre Árbol", padece una forma extrema de verrugas debido a la epidermodisplasia verruciforme.
Bajandar muestra sus manos tras la operación el pasado mes de septiembre. Suvra Kanti Das/ZUMA Press20 de febrero de 2016. El primer atisbo de luz. Abul Bajandar entra por primera vez en el quirófano. Se enfrenta a la primera cirugía. Dura algo más de tres horas. Un equipo médico de nueve personas extirpa las verrugas que el paciente tiene en los dedos de la mano derecha. Una misión que en ese momento parecía imposible dada la extraña forma de su extremidad, convertida en algo similar a la raíz de un árbol. Su otra mano y sus pies presentan también un insólito aspecto. La operación es un éxito. Vendrán muchas más.
Un mes antes, Bajandar había sido ingresado en el Hospital Universitario de Dacca, capital de Bangladesh, al que llegó tras dar muchas vueltas sin encontrar solución al problema que le corroía la piel. Hoy el doctor que le trata recuerda que para poder operarle tuvieron que esperar varias semanas porque el joven bangladesí había aparecido en el centro médico con desnutrición, anemia e ictericia y así era inviable entrar en quirófano.
Hablamos con el doctor Samanta Lal Sen, que dirige la Unidad de Quemados y Cirugía Plástica del hospital y que ha estado en todo momento coordinando el tratamiento de Bajandar. "Él está muy bien ahora. Se siente cómodo y está muy contento con el resultado", afirma el cirujano desde el hospital.
Nos cuenta que ha pasado ya por 22 cirugías, un proceso largo y pesado para un paciente que no ha perdido la energía en ningún momento. Sen y su equipo están ya prácticamente finalizando el tramo de operaciones, que dará paso a una observación para ver cómo avanza la apariencia de sus extremidades. Y eso es toda una incertidumbre. "Por ahora Bajandar sigue en el hospital, en la cuarta planta, y creemos que seguirá aquí un mes más". La contestación suena difusa, como la de quien ha respondido ya un centenar de veces una pregunta que no tiene respuesta precisa, a pesar de que los periodistas nos empeñemos en seguir preguntándola. En latín viene a significar que estará ingresado el tiempo que haga falta.
Las esperanzas de Sen han ido aumentando a lo largo del último año. Todo empezó con el objetivo de "intentar mejorar su situación" proporcionando funcionalidad a sus manos y pies, pero sin perder de vista que no se conoce cura para esta enfermedad. No obstante, viendo que tras cada operación, y después de muchos meses de observación, las verrugas no volvían a aparecer, el doctor bangladesí se ve con la ilusión de asistir a un final más feliz que el previsto.
"Los médicos estamos muy felices por los resultados que estamos viendo y yo me siento muy orgulloso de formar parte de este equipo", asegura Sen, quien cree que, si finalmente se confirma su éxito, "será un gran avance" para la medicina del país asiático.
Bajandar reconoce que su vida ha cambiado por completo. Los médicos, dice, le han dado una "nueva vida". Se mira las manos y los pies y ve que son normales, con excepción de algún resto que todavía se percibe. Nada comparado con lo que llegaron a ser: un amasijo de cortezas de cinco kilos que le impedían llevar un día a día normal. No sólo eso, también su salud, estado físico y su ánimo han dado un giro de 180 grados. Ahora se siente "liberado". Esas raíces pesaban toda una vida.
En su última aparición ante los medios, el joven bangladesí describió el cambio que más le ha emocionado: "Ahora puedo sostener a mi hija en mi regazo". Llegó a pensar que sería imposible volver a tocarla con los dedos, abrazarla. Ya puede hacerlo. Y jugar con ella. Hasta se ha dado algún que otro paseo fuera del hospital. No fue fácil recuperar la esperanza. Le costó creer lo que estaba pasando. Ni siquiera tras el inicio de las operaciones pensó que la cosa acabaría bien. Venía de llevar diez años sintiéndose la persona más rara del mundo, incapaz de hacer prácticamente nada sin ayuda. Ni vestirse ni mucho menos trabajar. Las verrugas se convirtieron en unas cadenas nacidas en su propio cuerpo.
Desde que Bajandar tenía 15 años las verrugas habían estado ahí. Incluso antes de que él y su esposa Halima se enamoraran. Ella y su hija Tahira, de tres años, han permanecido junto a él todo este tiempo en el hospital de la capital bangladesí, lejos de su casa, que está en el distrito de Khulna.
Llegar a ese hospital fue el último paso de un camino lleno de bandazos. Ni la homeopatía, ni la atención médica que recibió en su provincia natal, ni las visitas a doctores de Calcuta (India) le habían ayudado a encontrar solución a su sufrimiento. Al principio, el joven pensaba que las verrugas eran inofensivas, pero la preocupación creció según fueron comiéndose sus cuatro extremidades, hasta verse obligado a abandonar su empleo como conductor. Entonces recurrió a la mendicidad para llevar algo de dinero a casa.
Durante todo este tiempo hospitalizado, Bajandar no ha tenido que hacerse cargo de ningún coste. Todo va a cuenta del Gobierno, que decidió sufragar el tratamiento después de que el caso se conociese en todo el mundo. Además de la ayuda económica, Bajandar ha sentido el apoyo de muchos ciudadanos que se acercan a verle. "He recibido mucho amor de todos. Muchos me visitan y me dan regalos", dijo recientemente al diario local The Daily Star. "Todo eso me da la confianza para seguir luchando".
Seguir luchando contra una enfermedad extraordinaria de la que apenas se han documentado casos. Al menos uno en Rumanía y dos en Indonesia. A ellos hay que sumar un posible nuevo caso este año, también en Bangladesh. Y es que los médicos del Hospital Universitario de Dacca han estado tratando a Sahana Khatun, una niña de 10 años que presenta extrañas verrugas en su cara y en sus orejas. El doctor Sen, que cree que puede ser la fase inicial de la misma dolencia, nos confirmó que al menos ha sido intervenida "con éxito" una vez, pero que su padre decidió llevársela de vuelta a casa y abandonar el tratamiento "porque cree que no hemos logrado nada". Mohammad Shahjahan, el padre, dice sentirse "asustado" porque tras la primera operación nacieron nuevas verrugas. Ante ese miedo, prefiere volver a su aldea que seguir en la cama de un hospital.
En principio se cree que la epidermodisplasia verruciforme es genética y no contagiosa, pero se desconoce cómo se origina y cómo se erradica. Hasta ahora los tratamientos se han basado en eliminar las verrugas para ayudar a los pacientes a llevar una vida normal, una salida pragmática que no consigue acabar con la afección. Para intentar comprenderla mejor y saber cómo tratarla, el año pasado el doctor Sen y su equipo enviaron muestras de sangre y saliva de Bajandar a Estados Unidos. "Todavía estamos esperando los resultados", nos cuenta.
Sen es consciente de que el joven bangladesí no las tiene todas consigo. Uno de los hombres afectados en Indonesia se sometió a operaciones como las de Bajandar, pero finalmente falleció después de que las verrugas volviesen a brotar en su cuerpo. Por eso, aunque mantiene la esperanza, sabe que el proceso se puede torcer en cualquier momento.
Las Verrugas en el Cine: ¿Un Símbolo de Maldad?
En el cine, las características físicas de los personajes a menudo se utilizan para simbolizar su personalidad. Un estudio publicado en 'JAMA Dermatology' analizó cómo las características dermatológicas, incluyendo las verrugas, se utilizan para representar a héroes y villanos.
Los autores identificaron y compararon hallazgos dermatológicos para famosos héroes y villanos de película, entre ellos el doctor Hannibal Lecter ("El silencio de los corderos", 1991), el Sr. Potter ("Es una vida maravillosa", 1947), Darth Vader ("The Empire Strikes Back", 1980), la Reina ("Blancanieves y los siete enanitos", 1938); Regan MacNeil ("The Exorcist", 1973) y la Bruja Mala del Oeste ("El Mago de Oz", 1939).
El estudio reveló que seis de los 10 principales villanos (60%) presentaban problemas dermatológicos, incluyendo:
- Alopecia (pérdida de pelo): 30% (Dr. Lecter, Darth Vader, Sr. Potter)
- Hiperpigmentación periorbital (círculos oscuros bajo los ojos): 30% (Darth Vader, Regan MacNeil, la Reina)
- Arrugas profundas en la cara: 20% (Darth Vader, la Reina)
- Múltiples cicatrices faciales: 20% (Darth Vader, Regan MacNeil)
- Verrugas en la cara: 20% (Bruja Malvada del Oeste, la Reina)
- Rinofima (nariz bulbosa): 10% (la Reina de Blancanieves)
En contraste, solo dos héroes de película presentaban características dermatológicas notables: Harrison Ford como Indiana Jones y Humphrey Bogart como Rick Blaine, ambos con cicatrices faciales sutiles.
Los autores concluyeron que "los resultados de este estudio demuestran la tendencia de Hollywood a describir la enfermedad de la piel en un contexto maligno, cuyas implicaciones se extienden más allá de la ficción".
La Bruja Malvada del Oeste, un ejemplo de cómo las verrugas se utilizan para caracterizar a los villanos en el cine.
Las Brujas y las Verrugas: Un Estereotipo Histórico
La representación de las brujas en la cultura popular a menudo incluye la presencia de verrugas y otros defectos en la piel. Esta imagen tiene raíces históricas profundas, remontándose a la época de la caza de brujas en Europa.
Alrededor del siglo XVI, las cazas de brujas que se organizaban por todo Europa venía legitimada por las muestras que el demonio hacía en su piel, y que se conocía como "la marca del diablo". Estas podían ser lunares, marcas de nacimiento, lunares, arañazos de animales o, incluso, melanomas. Si una mujer era acusada de brujería, se la desnudaba en búsqueda de anomalías cutáneas, como asegura un reciente artículo de Mental Floss. En caso de encontrar alguna, se declaraba prueba de haber tenido contacto con el diablo y, por tanto, culpable de brujería.
Por fortuna, las representaciones de las brujas hoy en día ya no son mayoritariamente las de una mujer anciana y fea, con la piel hecha un harapo. Las nuevas ficciones infantiles y adolescentes las dibujan normales y corrientes, cuando no como mujeres seductoras y brillantes en las artes y las ciencias. Pero la bruja que hasta entonces hemos conocido siempre vendrá asociada a ese icono de fealdad que imprime terror solo con mirarla.
Quizá una de las mejores representaciones cinematográficas que se han hecho de las brujas en su sentido más general es la de La maldición de las brujas, una película estrenada en 1990 y dirigida por Nicolas Roeg. Una actriz tan bella y con tanto carisma como Anjelica Houston aparecía grotescamente maquillada en la gran pantalla para encarnar la pesadilla perfecta de miles de niños de la época: una calva resplandeciente con cuatro pelos andrajosos, ojos y nariz puntiaguda y una barbilla horrenda por la que se asomaba un cuello venoso y color sangre.
El Virus del Papiloma Humano (VPH) y las Verrugas Genitales
Es importante mencionar que las verrugas también pueden ser causadas por el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual muy común. El VPH puede causar verrugas genitales, que son diferentes de las verrugas comunes que aparecen en otras partes del cuerpo.
De acuerdo con la especialista, uno de los rasgos que más llama la atención de este padecimiento es que es absolutamente silencioso y asintomático. Pueden haber pasado muchos años después de haberlo contraído y aún así no dar señales. Eso no le resta peligrosidad; más bien, todo lo contrario.
Según Torres Velasco, los primeros son los que tienen mayor posibilidad de desembocar en cánceres. Pueden ser tratados correctamente si se detectan a tiempo y, en el caso de las mujeres, son causantes de lesiones internas que se detectan al momento de hacerse los chequeos de regla, y de las que su aparición depende del estado del sistema inmune de la persona.
El virus clasificado como de bajo riesgo, en efecto, no es tan grave. Pero tiende a ser más notorio, porque favorece la aparición de verrugas en las áreas genitales. No obstante, la experta considera que la falta de cultura en salud sexual es generalizada. Y preocupante. En el caso de México hay un dato oficial -proveniente de la Secretaría de Gobernación- que suele ser contundente para ejemplificar la situación: desde 2006 el cáncer de cuello uterino es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres.
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