La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se presenta como una erupción simétrica, cuya lesión elemental es muy característica. Es una afección común que puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes la padecen. Aunque no es contagiosa ni directamente hereditaria, la psoriasis tiene un componente genético y está influenciada por diversos factores ambientales y de estilo de vida.

¿Qué es la Psoriasis?
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. Es «crónica» porque puede durar largos periodos de tiempo e «inflamatoria» porque implica una sobreactivación del sistema inmunológico. La psoriasis se suele dar en personas con predisposición genética a la enfermedad. Suele aparecer por primera vez en la edad adulta y los brotes se suelen producir en épocas de estrés.
La psoriasis es una enfermedad de la piel inflamatoria y autoinmune, de carácter crónico, no contagiosa, que pasa por etapas de empeoramiento y mejora. Se caracteriza por la aparición de placas rojas con escamas en diversas partes del cuerpo debido a una aceleración del crecimiento en las células de la última capa de la piel (cada 3-4 días en vez de cada 28 días que es lo normal).
En los últimos años se ha descubierto que lo más importante en el desarrollo de las lesiones de psoriasis son los fenómenos inflamatorios mediados por los linfocitos T. Las placas de psoriasis no aparecen por sí solas, son el resultado de muchos fenómenos inflamatorios que se producen en la piel. Algo infinitamente pequeño genera unas placas bien visibles.
La investigación sobre la causas de la psoriasis es muy activa. En particular, ha permitido destacar la función clave de ciertas moléculas inflamatorias como el TNF-α (Tumor Necrosis Factor-alpha), la IL-23 (interleucina-23) y la IL-17 (interleucina-17), lo que ha contribuido al desarrollo de varios medicamentos (anticuerpos monoclonales, bioterapias). Los últimos fármacos comercializados combaten el componente inflamatorio en su conjunto actuando en una sola molécula. En estos casos se habla de terapia dirigida.
Otra importante área de investigación se centra en los genes implicados en la psoriasis. Por ahora, solo se conocen unos pocos genes de predisposición, es decir, genes que favorecen la aparición de la enfermedad sin que ello sea sistemático o automático. Actualmente no se conoce ningún “gen de la psoriasis”. De hecho, puede que ni siquiera exista este tipo de gen.
En cuanto a la transmisión de la enfermedad a sus hijos, es algo bastante posible ya que los genes pueden transmitirse de generación en generación. Pero una vez más, ¡no se trata de algo sistemático ni automático! Nadie puede predecirlo de antemano, ni al concebir el niño ni durante el embarazo de una mujer con psoriasis.
Tipos de Psoriasis
Existen diferentes subtipos de psoriasis (en placas, guttata, invertida, pustulosa y eritrodérmica).
La psoriasis presenta diversas formas clínicas, según la Sociedad Española de Reumatología (SER):
- Psoriasis vulgar (en placas): Es la más frecuente. El 90% de los adultos afectados presenta esta variante, que se caracteriza por la presencia de placas escamosas, rojizas, muy bien delimitadas, que suelen distribuirse de forma simétrica por el cuerpo. Generalmente, estas placas no producen síntomas aunque pueden producir un poco de picor. El cuero cabelludo, los codos, las rodillas y la región sacra son, con frecuencia, las zonas más afectadas. Los genitales se ven afectados hasta en un 30% de los casos. Las placas pueden persistir meses o años en las mismas localizaciones. Las lesiones pequeñas pueden confluir formando grandes placas de bordes geográficos o aclararse en el centro adoptando una morfología anular.
- Psoriasis gutata: En general, es muy poco frecuente, pero es la forma de presentación más habitual en niños y adolescentes (entre un 44% y un 95% de los pacientes infantiles la padecen). Se caracteriza por numerosas placas de pequeño tamaño (entre 0,5 y 1,5 centímetros) que aparecen principalmente en el tronco y cerca de las extremidades, aunque no suele afectar a plantas y pies. Suele aparecer en forma de brotes después de determinadas infecciones. En niños, las lesiones suelen remitir espontáneamente en semanas o meses, mientras que este tipo de psoriasis tiende a hacerse crónica en adultos.
- Psoriasis eritrodérmica: Se caracteriza por la aparición, de manera gradual o aguda, de un eritema o enrojecimiento de la piel que afecta a más del 90% de la superficie corporal. Existen casos graves que se asocian a síntomas generales. La complicación más frecuente es la sobreinfección.
- Variantes pustulosas: Son variantes de la psoriasis en las que se forman pústulas visibles a simple vista (pustulosis palmoplantar, acrodermatitis pustulosa, psoriasis pustulosa generalizada y psoriasis gestacional o del embarazo).
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Causas y Factores de Riesgo
La psoriasis está causada por una inflamación crónica. Esta inflamación se confirma con la presencia de los linfocitos T en la piel con psoriasis. La inflamación acelera el proceso de renovación celular, que acelera la producción de queratinocitos (las células muertas de la superficie de la piel). En vez del proceso normal de renovación de 28 días, estos queratinocitos tardan 3 o 4 días en ir desde la capa basal hasta la capa córnea de la epidermis.
Las principales células implicadas son, por un lado, las células inmunitarias que se activan causando un estado inflamatorio y, por otro lado, los queratinocitos, las células más abundantes de la piel, que se renuevan mucho más rápido de lo normal: una renovación clásica suele tardar 21-28 días frente a 3-5 días en los pacientes con psoriasis. Se multiplican a gran velocidad acumulándose en la superficie de la piel y provocando la aparición de escamas en las placas de psoriasis.
Algunas teorías sobre los mecanismos detrás de la psoriasis sugieren que se trata de una enfermedad autoinmune. A la espera de obtener más información al respecto, es cierto que la inmunidad desempeña un papel importante en el desarrollo de la psoriasis.
Aunque, como hemos dicho, la psoriasis no es una enfermedad hereditaria, sí es frecuente que las personas que la sufren cuenten con antecedentes familiares de psoriasis. En concreto, una tercera parte de los pacientes tiene familiares directos con esta dolencia.
Es decir, la predisposición genética es uno de los factores que participan en la aparición y desarrollo de esta dolencia. Además, existen otros factores de riesgo:
- Infecciones: La psoriasis en gotas aparece con frecuencia poco tiempo después de una faringitis por estreptococo.
- Estrés emocional o tensión psicológica: La psoriasis suele empeorar en épocas de mayor estrés y mejorar en vacaciones.
- Tabaco: No solo aumenta el riesgo de psoriasis, sino que también puede aumentar la gravedad de la enfermedad. El tabaco también puede desempeñar un papel en el desarrollo inicial de la enfermedad.
Existen determinadas circunstancias que pueden provocar o empeorar un brote:
- Cambios en el clima que resecan la piel.
- Tomar ciertos medicamentos. Por ejemplo, beta-bloqueantes o sales de litio.
- Golpes o traumatismos. Algunos pacientes desarrollan lesiones de psoriasis en zonas de la piel en las que han sufrido algún trauma o rascado con anterioridad.
Algunos estudios relacionan también la psoriasis con una alimentación rica en la ingesta de un ácido graso llamado ácido araquidónico (AA), presente en alimentos como la carne de vacuno, el cerdo, el pollo, los huevos, la leche de vaca, los cacahuetes, los lácteos y la mantequilla, entre otros.
Síntomas de la Psoriasis
Los primeros síntomas de la psoriasis varían en función de la persona que la sufra. El principal síntoma, como ya hemos nombrado anteriormente, son las ronchas en la piel rojas e irritadas.
La principal lesión de la psoriasis son las placas o manchas rojas cubiertas de escamas blanquecinas de grosor variable, formadas por los queratinocitos que se acumulan en la piel. El tamaño y la forma de las placas varían en función del paciente e, incluso, en el mismo paciente: pueden ser de pocos milímetros o llegar a cubrir zonas corporales extensas. A veces las placas pueden estar rodeadas de un anillo más claro.
Estas placas, que pueden producir picor o dolor, suelen aparecer en codos, antebrazos, rodillas, la parte baja de la espalda, la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies, aunque depende de cada paciente y del tipo de psoriasis que padezca. También es frecuente que la enfermedad se manifieste en el cuero cabelludo y las uñas e, igualmente, puede aparecer en los genitales y dentro de la boca.
En el caso de la psoriasis en placas, las personas desarrollan parches rojos y gruesos de piel cubiertos por escamas blancas. Estas placas suelen aparecer en las zonas de la piel que están sujetas a fricción: rodillas, codos, abdomen y baja espalda. También se puede encontrar en el cuero cabelludo, las manos y los pies. Las personas con psoriasis a menudo presentan cambios en las uñas en forma de picaduras o separación de la lámina ungueal (conocido como onicólisis).
La psoriasis de cuero cabelludo, es muy frecuente. Se presenta en forma de descamación seca muy adherida (caspa gruesa) sobre una zona roja del cuero cabelludo y suele producir picor. Se puede confundir con la dermatitis seborreica.
La psoriasis en los pliegues suele ser más roja y con menos escamas.
Diagnóstico de la Psoriasis
El diagnóstico de la psoriasis es fundamentalmente clínico y debe realizarlo preferiblemente un experto en dermatología por visualización de las lesiones.
En ocasiones, puede ser difícil de diagnosticar, porque los síntomas se parecen a los de otras enfermedades cutáneas, por lo que puede ser necesario examinar una pequeña muestra de piel en el microscopio. Así mismo, una maniobra exploratoria clásica de la placa de psoriasis es el raspado metódico de Brocq, que se realiza con una cucharilla metálica sobre una placa sin tratar.
Tratamientos para la Psoriasis
Aunque todos los tratamientos de la psoriasis son efectivos para la mayoría de los pacientes, ninguno lo es para todo el mundo, ya que la respuesta a cada tratamiento varía de una persona a otra.
Solo excepcionalmente la psoriasis se cura de manera permanente, pero lo habitual es que sea recurrente y crónica. El tratamiento, enfocado al control de los síntomas y la prevención de infecciones secundarias, depende de factores como la gravedad de la enfermedad, el tamaño de las placas, el tipo de psoriasis y la reacción del paciente ante ciertos tratamientos.
De acuerdo a los anteriores factores, el tratamiento puede ser:
- Tratamiento tópico: (aplicado directamente en la piel o el cuero cabelludo en forma de lociones, ungüentos, cremas y champús). Se utilizan sobre todo corticoides tópicos, sustancias derivadas de la vitamina D, retinoides tópicos, breas y alquitranes, ácido salicílico y urea. Su objetivo es reducir la inflamación y el reemplazo celular, reducir la actividad del sistema inmunitario, descamar la piel y destapar los poros y suavizar la piel.
- Fototerapia: En casos de psoriasis más extensa, se utiliza la exposición a la radiación ultravioleta UVB, bien sea natural -producida por el sol-, bien artificial. También existe un tratamiento llamado PUVA, que combina el uso de la luz ultravioleta con un medicamento que sensibiliza la piel a la luz.
- Tratamiento sistémico: En casos graves de psoriasis, el especialista puede prescribir medicamentos como retinoides sistémicos o inmunosupresores (que inhiben el sistema inmune). Normalmente, no se usan antibióticos para el tratamiento de la psoriasis, a menos que se sospeche una infección bacteriana.
- Terapia combinada: Combina los tres tratamientos anteriores (los que se aplican en la piel, la fototerapia y los tratamientos sistémicos). Puede dar mejores resultados, además de que permite muchas veces usar una dosis más baja de cada tipo de terapia.
Es posible que tu médico te recete cremas con esteroides o vitamina D3. En la fototerapia, la piel está expuesta a una dosis controlada de rayos UVA o UVB. De este modo, se ralentiza la producción de células de la piel y se reduce la formación de placas. En el caso de los tipos de psoriasis más graves, es posible que el médico te recete pastillas. Se ha demostrado que la terapia de spa es efectiva para la psoriasis. Muchos casos graves de psoriasis se tratan con terapias conocidas como «biológicas», es decir, anticuerpos que se proporcionan a través de una inyección.
Algunos medicamentos se denominan terapias biológicas. El efalizumab actúa inhibiendo la activación del linfocito T. El infliximab es otro medicamento biológico con accion anti-TNF para el tratamiento de la psoriasis moderada y grave. Es el fármaco biológico más efectivo para la psoriasis.
Es importante acudir a un centro médico con servicio de traumatología para que pueda tratar tu enfermedad y hacer el seguimiento de pacientes con psoriasis. Cada caso es único y requiere unos cuidados en la piel diferentes.
10 Consejos para Controlar la Psoriasis
Aunque solo de manera excepcional la psoriasis se cura definitivamente, adoptar una serie de hábitos puede ayudar a prevenir y/o mejorar los brotes en quienes padecen esta enfermedad:
- Cuida tu alimentación: Existen tres aspectos de la alimentación que tienen un efecto importante en la evolución de la enfermedad: mantén un peso adecuado y, si existe obesidad, realiza una dieta baja en calorías para perder peso; potencia los productos vegetales (menos carnes y grasas animales); y consume abundantemente (más de tres raciones a la semana) fuentes de ácidos grasos omega 3 (salmón, caballa, arenque, sardina, y/o fuentes añadidas a alimentos, como lácteos, margarinas).
- Mantén una higiene diaria y muy cuidada: Dúchate todos los días o incluso date un baño caliente y con sustancias emolientes para reducir el picor, hidratar las placas de psoriasis e, incluso, relajarte. También es fundamental cuidar la piel, hidratándola con lociones que la suavicen y aumenten su elasticidad, y no aplicando colonias ni perfumes directamente sobre ella, ya que la sequedad, además de causar picor e irritación, puede empeorar la psoriasis.
- Presta atención a tus manos y pies: El cuidado de estas partes del cuerpo es muy especial: recorta bien las uñas y evita las manicuras que puedan dañar su superficie; y usa calzado cómodo en los casos de psoriasis plantar, evitando rozaduras que pueden contribuir a agravar el cuadro. Y en general, no utilices prendas de lana o fibras artificiales, ni el abrigo en exceso, porque pueden aumentar el picor de la piel psoriática.
- Utiliza cosméticos adecuados: Una elección equivocada puede provocarte una piel más seca y tirante, y más picor y descamación, lo que puede dificultar que tus tratamientos tópicos actúen eficazmente. El pH de los productos debería estar entre 4 y 4.5, es decir, ligeramente ácido, como nuestra piel. La piel con psoriasis puede oler de una forma especial, por lo que es básica la elección de un buen jabón para lavarse; evita los geles y champús agresivos, así como las esponjas u otros utensilios (guante de crin, manoplas, cepillos, etc.) que puedan irritar la superficie cutánea. Además, para disminuir la hiperqueratosis podemos aplicar productos que renueven la piel como los alfa y beta-hidroxiácidos.
- Pelos fuera: Cuando te afeites, opta por un método suave y usa siempre, antes y después, una crema emoliente, calmante y reductora de la descamación. Respecto a la depilación, no existe un sistema mejor para los pacientes con psoriasis respecto a la población general, aunque no se puede realizar fotodepilación en áreas activas de psoriasis por el riesgo de quemaduras.
- No huyas del sol: En la mayoría de los casos, la luz solar y los rayos ultravioletas son beneficiosos para la psoriasis, al frenar la hiperproliferación de células en la placa. Por eso, es conveniente exponerse al sol, pero tomando siempre las precauciones adecuadas para no sufrir quemaduras solares ni demasiada sequedad en la piel. Sobre todo, no olvides aplicarte fotoprotección con un factor mínimo de 30 media hora antes de tomar el sol, ni de renovarla tras el baño.
- Dale una oportunidad a los balnearios y la playa: La estancia en un balneario, el reposo, la tranquilidad, la aplicación de sales, barros, emolientes, aguas tratantes, etc… puede ser muy beneficiosa para tu enfermedad. Y en la playa, además te beneficiarás de los minerales presentes en el agua del mar (el sodio, magnesio, bromo, iodo y calcio) y en la propia arena.
- Lactancia sí, pero con precauciones: Si acabas de ser madre y deseas dar el pecho a tu bebé, informa antes a tu médico, pues es posible que algunos medicamentos puedan llegar a la leche tras haber penetrado por la piel en otra parte del cuerpo. Por otra parte, justo antes de la toma, humedece tus pezones con hidratantes intensos para que puedas amamantar sin molestias.
- Intenta quitarle hierro al asunto: Si tu hijo tiene psoriasis, no te obsesiones con la enfermedad y ayuda también a tu hijo a entenderla con naturalidad: por ejemplo, jugad juntos con los ungüentos y cremas hidratantes para que no entienda el tratamiento como un castigo. Y, por supuesto, fomenta el contacto físico con él: acarícialo, bésalo y abrázalo todo lo posible.
- La causa de la psoriasis no se conoce completamente: aunque sí se sabe que el principal factor de riesgo de padecerla es la predisposición genética. En concreto, si uno de los padres tiene psoriasis, la probabilidad de que sus hijos la tengan es de 1 de cada 10. Sin embargo, la herencia no explica por sí sola por qué aparece la psoriasis.
¿Eczema o Psoriasis?
Tanto el eczema como la psoriasis causan lesiones de enrojecimiento de la piel y picor, aunque son afecciones distintas. Tanto el eczema como la psoriasis causan enrojecimiento de la piel y picor, aunque son afecciones distintas.
Cualquier producto que seque la piel, como los jabones agresivos, puede desencadenar el eczema. También está causado por irritantes como los detergentes de la ropa, alérgenos como los ácaros del polvo del hogar o algunos alimentos. Por último, el eczema puede aparecer debido al estrés, en entornos cálidos y cerrados, o por el sudor que queda en la piel después de hacer deporte.
Como el eczema, la psoriasis puede estar causada por el estrés. También puede estar provocada por infecciones de garganta o lesiones en la piel (rasguños, cortes, tatuajes…). Algunos medicamentos pueden provocar brotes de psoriasis, por ejemplo los bloqueadores beta, los AINE (ibuprofeno), el litio o los tratamientos para la malaria.
Los brotes de eczema se suelen tratar con cremas corticoesteroides tópicas y cremas emolientes para el mantenimiento. Los casos de psoriasis medios y leves localizados se pueden controlar con corticoesteroides tópicos y emolientes. Un emoliente con acción queratolítica (adelgazante de la piel) también puede beneficiar esta afección.
Consulta la siguiente tabla para ver las diferencias entre eczema y psoriasis:
| Característica | Eczema | Psoriasis |
|---|---|---|
| Aparición | Bebés y niños pequeños. | Aparece por primera vez entre los 15 y los 35 años. |
| Lesiones | Parches rojos con descamación, supuración o costras. | Parches rojos gruesos con una capa de escamas blancas en la superficie. |
| Localización | Codos, rodillas, cuero cabelludo y cara. | Baja espalda, palmas de las manos y suelas de los pies. |
| Uñas | No afectadas. | Puede causar picaduras y separación de la lámina de las uñas. |
| Causas | Jabones agresivos, detergentes, alérgenos, estrés, calor, sudor. | Estrés, infecciones de garganta, lesiones en la piel, medicamentos. |
| Tratamiento | Cremas corticoesteroides tópicas y emolientes. | Corticoesteroides tópicos y emolientes con acción queratolítica. |