¿Por qué da la urticaria? Causas, síntomas y tratamiento

La urticaria, también conocida como ronchas o habones, es una afección cutánea que provoca la aparición de erupciones rojas, elevadas y pruriginosas en la piel.

Aunque puede parecer una simple molestia, la urticaria puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes la padecen.

La urticaria es una reacción de la piel que se manifiesta como ronchas, que pueden variar en tamaño y forma.

Estas lesiones suelen ser el resultado de una reacción alérgica o una respuesta del sistema inmunológico a diversos desencadenantes.

Los dos tipos principales de urticaria son la aguda y la crónica.

Tipos de urticaria

Según la duración de los síntomas la urticaria se clasifica en aguda (< 6 semanas) y crónica (> 6 semanas).

Urticaria Aguda

La urticaria aguda es más común y se asocia generalmente con una causa identificable, como una alergia.

Es el tipo más común y se asocia con una causa identificable, como una reacción alérgica a alimentos, medicamentos o picaduras de insectos.

Aparece de forma repentina y, en la mayoría de los casos, se resuelve rápidamente con el tratamiento adecuado, que suele incluir antihistamínicos y, en algunos casos, corticosteroides para aliviar el picor y reducir la inflamación.

La urticaria aguda es un trastorno común que afecta por lo menos al 20% de la población en algún momento de su vida.

Urticaria Crónica

Este tipo de urticaria persiste por más de seis semanas y puede durar meses o años.

La urticaria crónica es menos común y a menudo no tiene un desencadenante claro.

Puede estar vinculada a factores como problemas autoinmunitarios, infecciones o incluso estrés.

En algunos casos, puede ser espontánea o desencadenarse por factores físicos como la presión, el frío, el calor o el ejercicio.

La urticaria crónica afecta al 3% de la población en España, afecta a todas las edades, pero ocurre con mayor frecuencia entre los 20 y los 40 años, y las mujeres se ven afectadas casi el doble que los hombres.

La urticaria crónica idiopática (70 - 90% de las urticarias crónicas) es más frecuente en mujeres entre la tercera y quinta década de la vida.

Una vez que ésta aparece, persiste, manifestándose con episodios largos de ronchas, alternando con cortos períodos asintomáticos (urticaria crónica recurrente) o bien con brotes habonosos constantes (urticaria crónica continua).

Remitiendo de forma espontánea en el 50% de los casos en el primer año y en el 87% al cabo de los 5 años, aunque hay casos en que puede persistir más de 20.

Qué es y cómo tratar la urticaria

Angioedema

La urticaria no solo afecta la superficie de la piel; en algunos casos, también puede provocar angioedema, una inflamación más profunda que se manifiesta en zonas como los labios, los párpados o incluso la garganta.

A diferencia de la urticaria superficial, el angioedema puede causar una hinchazón intensa y dolorosa y puede ser potencialmente peligroso si afecta las vías respiratorias.

Hasta en un 50% de los casos se puede asociar a angioedema que sería la manifestación de la urticaria en las mucosas y zonas blandas: lengua, labios, párpados etc.

El angioedema es la inflamación del tejido más profundo que a veces se presenta con la urticaria.

Al igual que la urticaria, el angioedema se puede presentar en cualquier parte del cuerpo.

Cuando ocurre alrededor de la boca o la garganta, los síntomas pueden ser graves, incluso pueden provocar el bloqueo de las vías respiratorias.

Síntomas de la Urticaria

Los síntomas de la urticaria pueden variar en intensidad y duración.

Los más comunes incluyen la aparición de ronchas elevadas y rojas en la piel, que pueden causar picazón intensa y malestar.

A veces, estas lesiones pueden fusionarse, formando áreas más grandes de inflamación.

En casos más severos, puede haber hinchazón en áreas como los labios, los ojos o la garganta, lo que puede ser potencialmente peligroso.

Los síntomas de urticaria pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • Picazón.
  • Inflamación de la superficie de la piel con ronchas (también llamadas habones) de color similar al de la piel o rojizo con bordes claramente definidos.
  • Los habones se pueden agrandar, diseminar y unir formando zonas más grandes de piel plana y elevada.
  • También a menudo cambian de forma, desaparecen y reaparecen al cabo de minutos u horas. Es inusual que un habón dure más de 48 horas.

Los habones son pruriginosos y característicamente evanescentes.

En general el habón dura sólo horas aunque reaparece en otras zonas cutáneas.

Causas de la Urticaria

La urticaria a menudo se presenta como resultado de reacciones alérgicas a ciertos alimentos, medicamentos o materiales.

Cuando usted tiene una reacción alérgica a una sustancia, el cuerpo libera histamina y otros químicos dentro del torrente sanguíneo.

Esto causa picazón, inflamación y otros síntomas.

La urticaria es una reacción común.

La gente con otras reacciones alérgicas, como la fiebre de heno, a menudo presenta urticaria.

En la mayoría de los casos de personas que presentan urticaria y angioedema agudos, no se puede identificar la causa exacta.

Las reacciones de urticaria ocurren cuando estímulos inmunológicos o no inmunológicos desencadenan la liberación de mediadores de la inflamación.

Estos producen aumento de la permeabilidad vascular y edema, que cuando se localiza en la dermis superior da lugar a habones pruriginosos con eritema.

La inducción de la urticaria (por degranulación de los mastocitos) puede ser debida a agentes muy diversos, que se comentarán a continuación.

Muchas sustancias pueden desencadenar la urticaria, incluso:

  • Caspa de animales (en especial de los gatos)
  • Picaduras de insectos
  • Medicamentos
  • Polen
  • Mariscos, pescado, nueces, huevos, leche y otros alimentos

Entre los alérgenos más comunes se encuentran los alimentos como nueces, mariscos, lácteos y huevos.

También se pueden producir reacciones alérgicas a medicamentos como antibióticos y analgésicos.

Además de los alérgenos, existen otros factores que pueden contribuir al desarrollo de la urticaria.

La urticaria también se puede desarrollar como resultado de:

  • Estrés emocional
  • Exposición extrema al frío o al sol
  • Transpiración excesiva
  • Enfermedad, incluso lupus, otros trastornos autoinmunitarios y leucemia
  • Infecciones como mononucleosis
  • Ejercicio
  • Exposición al agua

Las infecciones virales, como la gripe o el resfriado común, pueden desencadenar episodios de urticaria.

Asimismo, el estrés emocional y físico puede provocar o agravar los síntomas.

Cambios en la temperatura, como el calor extremo o la exposición al frío, también pueden ser desencadenantes.

En la anamnesis debe valorarse la relación de los brotes con la exposición a medicamentos (antibióticos, AINE con o en ausencia de fiebre), alimentos (leche, huevo, mariscos, pescado, cereales, frutos secos), picadura de insectos, factores físicos (roce, frío, sol, ejercicio, agua, presión), infecciones recientes o factores psíquicos.

Infecciones ocultas pueden ser también causa de urticaria, aunque su frecuencia es probablemente baja.

Han sido descritos casos esporádicos de resolución de urticarias al curar abscesos dentarios, sinusitis, amigdadlitis o infecciones urinarias.

En un estudio europeo reciente se ha objetivado que la infección por Helicobacter pylori está presente en el 47% de los pacientes con urticaria (frente al 37% de las personas normales).

En el 12-20% de las urticarias pueden encontrarse anticuerpos anti-tiroideos (antimicrosomales y/o antitiroglobulina) y de ellos un 25% presentan anormalidades en la función tiroidea.

A menudo, la causa de la urticaria se desconoce.

Diagnóstico de la Urticaria

Si sospechas que padeces urticaria, es importante acudir a un dermatólogo para obtener un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento.

Su proveedor de atención médica puede determinar si usted tiene urticaria observando la piel.

Si usted tiene antecedentes de una alergia que cause urticaria, por ejemplo a las fresas, el diagnóstico es aun más claro.

El diagnóstico de la urticaria generalmente incluye una historia clínica, donde el médico te preguntará sobre tus síntomas, historial médico y posibles desencadenantes.

Además, se realizará un examen físico para observar las ronchas y determinar su extensión.

En algunos casos, pueden ser necesarios análisis de sangre o pruebas de alergia para identificar desencadenantes específicos.

En ocasiones, se realiza una biopsia de la piel o exámenes de sangre para confirmar que usted tuvo una reacción alérgica y evaluar la sustancia que causó esa respuesta alérgica.

Sin embargo, una prueba específica para la alergia no es útil en la mayoría de casos de urticaria.

Tratamiento de la Urticaria

El tratamiento de la urticaria se centra en aliviar los síntomas y prevenir futuros episodios.

Si la urticaria es leve, quizás no se requiera tratamiento.

Es posible que desaparezca por sí sola.

El tratamiento principal de la urticaria son los antihistamínicos (hay que dan somnolencia -primera generación- y que no -segunda generación).

Las opciones incluyen antihistamínicos, que son la primera línea de tratamiento para controlar el picor y reducir la inflamación.

Estos medicamentos ayudan a bloquear los efectos de la histamina, una sustancia química liberada por el cuerpo durante una reacción alérgica.

Su proveedor puede sugerir que tome un antihistamínico como difenhidramina (Benadryl) o cetirizina (Zyrtec Allergy).

Siga las instrucciones de su proveedor o las que se incluyen en el envase sobre cómo tomar el medicamento.

Los antihistaminicos de segunda generación no atraviesan la barrera hematoencefálica, no produciendo sedación ni efectos anticolinérgicos.

Por ello son los preferidos para los pacientes de cualquier edad.

Si todo esto resulta insuficiente o no existe una causa evidente, su alergólogo probablemente le indicará un tratamiento con fármacos antihistamínicos.

Los considerados como 'clásicos' (hidroxicina, dexclorfeniramina...) en algunas personas producen efectos secundarios (somnolencia y a veces sequedad de boca), lo cual no sucede generalmente con los más modernos (ebastina, loratadina, cetirizina, mizolastina y semejantes).

De todas maneras, su médico le indicará el antihistamínico más adecuado para su caso.

En casos más graves, se pueden prescribir corticosteroides para reducir la inflamación y controlar los síntomas.

Otros medicamentos orales recetados pueden ser necesarios, especialmente si la urticaria es crónica (de larga duración).

Si la reacción es grave, especialmente si la inflamación compromete la garganta, es posible que necesite una inyección urgente de epinefrina (adrenalina) o esteroides.

La urticaria en la garganta puede obstruir las vías respiratorias, dificultando la respiración.

Si la urticaria fue inducida por un fármaco, ésta puede tardar más en remitir hasta la eliminación completa de éste.

La urticaría leve suele responder bien a un antihistaminico vía oral o parenteral.

La urticaria más intensa en sus primeras horas de comienzo puede tratarse con 0,3 ml de adrenalina al 1:1000 (hasta un máximo de tres dosis a intervalos de 20 min) por vía subcutánea y un antihistamínico durante un mínimo de 48 horas.

Si ésta persiste o recidiva, es útil añadir un breve choque de betametasona (por ej.: Celestone Cronodose 2 ml IM repitiéndose en caso necesario a los 5 días).

El paciente con historia de urticaria crónica presenta un problema terapéutico más complicado.

  • Inhibidor de la degranulación de los mastocitos: Tal como el ketotifeno.
  • Doxepina: La doxepina es un antidepresivo que tiene una gran afinidad por los receptores anti-H1 (800 veces más potente que la difenhidramina). Debe ensayarse en caso de falta de respuesta con anti-H1 convencionales.
  • ß-2 agonista: La terbutalina oral 2,5 -5 mg 3 veces al día asociada a un anti-H1 puede ser beneficiosa.

Corticoides: Pueden estar indicados al inicio del tratamiento, hasta que los anti-H1 comiencen a hacer su efecto.

Suele ser suficiente con un curso corto de 30-40 mg/día durante 3 días.

En caso de ser necesario un curso de más de 5 días es conveniente hacer una pauta descendente para evitar recidivas.

Una pauta orientativa puede ser 40 mg de prednisona en una sola toma por la mañana durante 3 días; si el enfermo entonces está controlado, se reducen 5 mg cada día.

Cuando se ha alcanzado la dosis de 25 mg/día, se reduce entonces 5 mg en días alternos, de la siguiente forma 25 mg, 20 mg, 25 mg, 15 mg, 25 mg, 10 mg, 25 mg, 5 mg y 25 mg días alternos.

Una vez lograda la mejoría se reduce más lentamente, por ejemplo, 5 mg cada 2 semanas hasta llegar a suspenderlo.

  • Ciclosporina: Se usará sólo en aquellos de urticaria crónica autoinmune grave donde han fracasado los antihistamínicos a altas dosis. Los pacientes con UC presentan un incremento de Linfocitos T activados y su inmunosupresión con ciclosporina permite en muchos casos un control de la urticaria. La dosis inicial es de 3mg/kg. La respuesta puede tardar de 1 semana a 3 meses. Si el paciente está bien controlado se puede ir reduciendo, muchos se controlan con dosis de tan sólo 0,5-1 mg/kg de peso y no infrecuentemente la remisión persiste tras la finalización del tratamiento. Debe evitarse en personas con riesgo alto de cáncer. Es necesario monitorizar el BUN, Creatinina y la TA cada 6 semanas.
  • Metrotexate: Es un inmunosupresor, puede usarse cuando falla el anterior, la dosis de comienzo es de 5 mg, a los cinco días deben comprobarse los lecucoitos, no debe superarse los 20 mg semanales. Contraindicado en bebedores y pacientes con deterioro de la función renal.
  • Inmunoglobulina Intravenosa: mecanismno de acción desconocido aunque su uso se restringe también a la urticaria autoinmune grave. Dosis 0,4 mg/Kg/día (infusión lenta) durante 5 días.
  • Omalizumab: El omalizumab es un anticuerpo IgG monoclonal de ratón humanizado dirigido frente a la IgE. Aunque su uso clínico es para el tratamiento del asma alérgico grave, recientemente se han descrito varios estudios donde mejoró dramáticamente a pacientes con Urticaria y/o Angioedema grave a dosis de 300 mg/mes. La respuesta es rápida con mejoría ya en las primeras dosis y consiguiendo en el 68% de los pacientes un UAS7=0.
  • Remibrutinib: 25 mg vía oral dos veces al día, demostró en 2 ensayos clínicos en fase III ser muy seguro y rápidamente eficaz en el 60% de pacientes adultos que no se controlaban con antihistamínicos.
  • Autohemoterapia: Inyecciones IM (brazo) de 5 mL de sangre autóloga (extraída de vía cubital sin procesar) que se administran 1 vez a la semana durante 8 semanas seguidas. Algunos pacientes aunque no todos, presentan una gran mejoría durante los 7 días siguientes. Suelen responder mejor los que presenta un test de autosuero positivo. El tratamiento es seguro aunque no se conoce el mecanismo por el que actúa.

Corticoides: Suele ser necesario un curso corto de corticoides al inicio del tratamiento, mientras comienzan a hacer efecto los tratamientos anteriores.

También se recomienda evitar factores agravantes como el alcohol, estrés, calor, ejercicio, alimentos picantes, aspirina o AINES (antiinflamatorios no esteroides).

Algunos médicos sugieren suprimir la ingesta de alimentos que contienen histamina durante el brote de urticaria.

Remedios caseros

Además del tratamiento médico, existen medidas que puedes tomar en casa para aliviar los síntomas.

  • Evite los baños o duchas calientes.
  • Evite usar ropa ajustada, la cual puede irritar la zona.
  • Para reducir la picazón y la inflamación:
  • Tomar baños de avena puede calmar la piel irritada y reducir la picazón.
  • Aplicar compresas frías sobre las ronchas puede aliviar la inflamación y la incomodidad.
  • También es recomendable usar ropa suelta y suave para prevenir la irritación de la piel.
  • Evitar el uso de productos de cuidado personal que contengan fragancias o irritantes también puede ser beneficioso.

¿Cuándo debes consultar al médico?

Comuníquese con su proveedor si la urticaria es severa, molesta y no responde a los cuidados personales.

Por lo general, los casos leves de urticaria o angioedema se pueden tratar en el hogar.

Si crees que la urticaria o el angioedema se debieron a una alergia conocida a alimentos o medicamentos, los síntomas pueden ser un signo temprano de una reacción anafiláctica.

Llame al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos) si presenta:

  • Desmayo
  • Dificultad respiratoria
  • Estrechez de la garganta
  • Inflamación de la lengua o la cara
  • Sibilancias

Prevención de la Urticaria

Para ayudar a prevenir la urticaria, evite la exposición a sustancias que ocasionen reacciones alérgicas.

Es fundamental evitar las sustancias que provocan la urticaria, si estas causas son conocidas.

Algunas veces la inflamación es menos definida, ya que arranca de zonas más profundas de la piel, y predomina en los labios, párpados, lengua, genitales o extremidades.

Con la ayuda de su médico los pacientes pueden evitar los desencadenamientos concretos -si existen- o, al menos, evitar las lesiones con la medicación adecuada.

Lo más frecuente es que el cuadro remita espontáneamente, igual que apareció.

Tabla resumen de los tipos de urticaria

Tipo de Urticaria Causa
Aguda Reacción alérgica a alimentos, medicamentos, picaduras de insectos.
Crónica Factores autoinmunitarios, infecciones, estrés, factores físicos (presión, frío, calor, ejercicio).
Alérgica Medicamentos (antiinflamatorios, antibióticos), alimentos que generan brotes alérgicos.
Colinérgica Aumento de la temperatura corporal (ejercicio, alimentos picantes, baños calientes).
De contacto Contacto con una sustancia propensa a producir urticaria.
Solar Exposición a los rayos UV o a la luz.
Por temperatura Frío (vientos helados, fluidos fríos), calor (inducción por calor).
Acuagénica Contacto con el agua.
Por estrés Situaciones de estrés.
Facticia o por rascado Roce con un objeto romo (dermografismo positivo).
Por presión Presión en una zona concreta.

La urticaria puede ser una condición incómoda y frustrante, pero comprender sus causas y síntomas es el primer paso para manejarla efectivamente.

Si experimentas síntomas de urticaria, no dudes en consultar a un dermatólogo para recibir un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado.

Recuerda que, aunque puede ser desconcertante, existen opciones disponibles para aliviar tus síntomas y mejorar tu calidad de vida.

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