¿Por qué hay fases lunares? Una explicación detallada

Las fases de la luna son algo que nos llama la atención desde que somos pequeños. De hecho, en el cole ya nos enseñan a diferenciar cuándo la luna es luna llena, nueva, creciente, cuarto creciente o cuarto menguante. Si te interesa el tema, sigue leyendo.

Las fases lunares son los cambios aparentes en la porción iluminada de la Luna que podemos observar desde la Tierra. Este fenómeno se debe a que la Luna no emite luz propia; su brillo proviene de la luz solar reflejada en su superficie. A medida que la Luna orbita alrededor de nuestro planeta, la cantidad de su cara iluminada visible desde la Tierra cambia, creando las diferentes fases.

Representación de las fases lunares.

Al igual que uno de los movimientos de la Tierra es el que efectúa nuestro planeta alrededor del sol, la luna no deja de girar alrededor de la Tierra. A lo largo de este trayecto, el sol no deja de iluminarla. Por eso, la parte de la luna que mira al sol se ve iluminada. Mientras que la que no, esta en oscuridad.

El ciclo lunar se divide en ocho fases principales. En la fase de Luna nueva, el satélite se encuentra entre la Tierra y el Sol. Desde nuestra perspectiva, la cara visible no refleja luz, lo que hace que la Luna sea prácticamente invisible en el cielo. Es la primera fase del ciclo lunar y el satélite apenas puede percibirse. Esto sucede porque la parte de la luna que mira hacia la Tierra no está iluminada por el Sol. Es la primera fase del ciclo lunar y no se ve porque la parte de la luna que mira hacia la Tierra no está iluminada por el sol.

La primera etapa principal es aquella que llamamos "luna nueva", también denominada luna nueva astronómica o luna negra. Se trata de la fase en la que la Luna es más visible, ya que se encuentra oculta tras el resplandor solar. Además, cada día que pasa después de esta fase, la iluminación de la luna es cada vez mayor. En teoría, la luna nueva implica la existencia de una mayor energía, puesto que en sí esta fase lunar supone una propia renovación.

Con respecto a la luna creciente es aquella también llamada “luna nueva tradicional”. Se trata de la primera aparición de la luna en el cielo, dos días después de haberse producido la luna nueva. Esta fase de la luna puede verse durante gran parte del día y por una pequeña porción de la noche, una vez ya oculto el sol.

Fases Lunares Principales

El ciclo completo, denominado lunación, es de 29,53 días, durante el cual la Luna pasa por los siguientes momentos: el novilunio (su porción iluminada visible vuelve a aumentar gradualmente) y dos semanas después, ocurre el plenilunio. Luego, alrededor de las dos semanas siguientes, vuelve de nuevo a disminuir y el satélite entra otra vez en la nueva fase.

  • Luna Nueva o Novilunio: Cuando la Luna se sitúa entre la Tierra y el Sol, la cara iluminada mira hacia nuestra estrella, por lo que es prácticamente invisible. En esta fase, la Luna se encuentra en la misma parte del cielo que el Sol y sale y se pone con él. En esta fase, la superficie está muy oscura porque prácticamente la totalidad de la superficie de la Luna que vemos desde la Tierra está en sombra. La otra cara de la Luna es la que está iluminada, pero no es visible para nosotros. La parte visible de la Luna es entre el 0-2% de su superficie.
  • Luna Creciente: Tras la Luna Nueva cada noche podremos ir viendo cada vez una mayor parte del satélite iluminado, de derecha a izquierda. Un pequeño truco mnemotécnico para saber si la luna está creciendo o menguando es recordar que cuando Crece (palabra que comienza por C) su forma es de C invertida, por lo que está al revés. Mientras que, cuando mengua, sí que tiene forma de C. En el hemisferio norte comienza a visibilizarse del lado derecho, mientras que en el hemisferio sur lo hace desde el lado izquierdo. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 3-34% de su superficie. En esta fase se puede ver la mitad de la luna iluminada por el lado derecho si estamos en el hemisferio norte. Se verá a la inversa en el hemisferio sur.
  • Cuarto Creciente o Primer Cuarto: Poco a poco la Luna sigue creciendo hasta que se ve la mitad del hemisferio iluminada. Técnicamente, en este momento únicamente estamos viendo un cuarto de la Luna, el lado derecho. En esta fase está iluminada la mitad de la Luna, en concreto, el lado derecho en el hemisferio norte y el lado izquierdo en el hemisferio sur. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 35-65% de su superficie.
  • Luna Gibosa Creciente: Poco a poco, la luna sigue llenándose y viéndose cada vez más brillante. La superficie iluminada es superior a la mitad. En el hemisferio norte solo se observa una parte oscura en su lado izquierdo, mientras que en el hemisferio sur solo se observa una parte oscura en su lado derecho. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 66-96% de su superficie.
  • Luna Llena o Plenilunio: Los días de Luna Llena podemos observar todo el hemisferio que apunta hacia nosotros. Esta luna sale durante los atardeceres, por lo que los aficionados a la fotografía espacial pueden obtener imágenes espectaculares de la Luna apareciendo por distintos monumentos. Normalmente podemos percibir la Luna Llena durante un par de días antes de que se empieza a notar que mengua su tamaño. La cara de la Luna que vemos desde la Tierra está iluminada por completo, pues la Tierra se sitúa en línea justo entre el Sol y la Luna. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 97-100% de su superficie. También conocida como plenilunio, sucede cuando la cara de la luna que apunta hacia la tierra está iluminada por el Sol en su totalidad. Se le conoce también como plenilunio. Ocurre cuando la cara de la luna que apunta hacia la tierra está iluminada por el Sol en su totalidad.
  • Luna Gibosa Menguante: Poco a poco parece que empieza a encogerse y cada día va saliendo cada vez más tarde durante la noche. La superficie iluminada comienza a mermar. Por eso, en el hemisferio norte comienza a formarse una curva oscura en el lado derecho, y en el hemisferio sur se observa esa curva oscura en el lado izquierdo. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 96-66% de su superficie.
  • Cuarto Menguante o Último Cuarto: En este caso podemos la mitad izquierda del hemisferio observable de La Luna está iluminado. Es la fase contraria al cuarto creciente. En este caso, está iluminada la mitad izquierda en el hemisferio norte y la mitad derecha en el hemisferio sur. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 65-35% de su superficie. La mitad de la luna está iluminada por el lado izquierdo en el hemisferio norte y a la inversa en el hemisferio sur.
  • Luna Menguante: En este caso solo un pequeño segmento está iluminado. La Luna Menguante sólo es posible verla de madrugada, hacía el Este, justo por encima de la Aurora o Alba y antes de que salga el Sol. En esta última fase antes de iniciar un nuevo ciclo, se puede apreciar cóncava con una parte mínima del lado izquierdo de la luna iluminada. Es la última fase antes de que inicie nuevamente un ciclo con la luna nueva.

Nombres Tradicionales de las Lunas Llenas

Como este ciclo ocurre cada 29,5 días, a la Luna Llena se le ha puesto un nombre concreto relacionado con alguna característica de ese mes. Aquí te dejamos los más habituales para el hemisferio norte:

  • Luna llena de enero: luna del lobo, luna vieja o luna de hielo.
  • Luna llena de febrero: luna de nieves, luna de tormenta o luna de hambre.
  • Luna llena de marzo: luna del gusano, luna casta, luna del cuervo, luna de muerte, luna de corteza o luna de savia.
  • Luna llena de abril: luna rosada, luna de los brotes de hierba, luna de huevo o luna de pescado.
  • Luna llena de mayo: luna de flores, luna de la liebre, luna de la siembra, luna del maíz o luna de la leche.
  • Luna llena de junio: luna de fresa, luna de la rosa, luna caliente.
  • Luna llena de julio: luna del ciervo, luna del trueno, luna del heno.
  • Luna llena de agosto: luna del esturión, luna del maíz verde, luna del grano, luna roja o luna de la sangre.
  • Luna llena de septiembre: luna de la cosecha, luna del maíz o luna del centeno.
  • Luna llena de octubre: luna del cazador, luna del viaje o la luna de la hierba que muere.
  • Luna llena de noviembre: luna del castor o luna gélida.
  • Luna llena de diciembre: luna fría, luna de la noche larga o luna del roble.

Aproximadamente cada dos años y medio, debido a que cada ciclo lunar dura 29,5 días, en un mes se producen dos lunas llenas. A esta segunda luna llena se la conoce como Luna Azul por el astrónomo James Hugh Pruett, que acuñó el término en 1946 y, posteriormente, se popularizó.

Debido al periodo sinédico, es decir, el tiempo que transcurre desde que un objeto aparece en el mismo lugar del cielo con respecto al Sol, cada 19 años hay un febrero sin luna llena. La última vez que se dio este fenómeno es en 2018 y la próxima será en 2037.

Las Fases de la Luna | Videos Educativos Aula365

La Influencia de la Luna en las Mareas

La Luna ha fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, no solo por su belleza y presencia en el cielo, sino también por su influencia sobre la Tierra. Una de las manifestaciones más evidentes de esta relación es su impacto sobre los océanos. Las fases de la Luna tienen un efecto profundo en el mar, particularmente en las mareas, y este fenómeno ha sido objeto de estudio durante siglos.

Las mareas son los movimientos regulares de ascenso y descenso del nivel del mar, causados principalmente por las fuerzas gravitacionales que ejercen la Luna y, en menor medida, el Sol.

Representación de la influencia lunar en las mareas.

Las mareas se producen debido a la interacción gravitacional entre la Luna y la Tierra. La fuerza gravitacional de la Luna tira del agua del océano hacia ella, creando lo que se conoce como una «marea alta» en la zona más cercana. Al mismo tiempo, el lado opuesto de la Tierra experimenta una marea alta debido a la fuerza centrífuga generada por la rotación del sistema Tierra-Luna.

El ciclo lunar, que dura aproximadamente 29,5 días, consta de varias fases que afectan la magnitud de las mareas. Durante cada fase, la posición relativa de la Luna, la Tierra y el Sol cambia, lo que provoca variaciones en la intensidad de las mareas.

  • Marea Viva: Durante las fases de Luna nueva y Luna llena, la Tierra, la Luna y el Sol están alineados. Esta alineación amplifica las fuerzas gravitacionales, lo que da lugar a mareas más extremas.
  • Marea Muerta: Cuando la Luna está en las fases de cuarto creciente o menguante, el Sol y la Luna forman un ángulo recto con respecto a la Tierra. Esto provoca una disminución en la fuerza gravitacional combinada de ambos cuerpos celestes, dando lugar a mareas más suaves.

Impacto de las Mareas en los Ecosistemas

El comportamiento de las mareas tiene un impacto directo en los ecosistemas costeros y marinos. Las mareas afectan la cantidad de agua que cubre las zonas intermareales (el área entre las mareas altas y bajas), influyendo en la distribución de organismos marinos que habitan en estas áreas, como mejillones, percebes y cangrejos. Estos organismos están adaptados para sobrevivir en condiciones cambiantes, pero su vida depende de los ciclos de las mareas.

Por otro lado, las mareas extremas durante las fases de Luna nueva o llena pueden exponer o inundar áreas que normalmente no están bajo agua, lo que puede alterar el hábitat de muchas especies.

Aplicaciones Prácticas del Conocimiento de las Mareas

El conocimiento de las mareas tiene diversas aplicaciones prácticas:

  • Pesca: Los pescadores, especialmente aquellos que practican la pesca en zonas costeras y estuarias, deben tener en cuenta las fases de la Luna para planificar sus actividades. En las mareas vivas, cuando el agua se mueve más rápidamente, se puede observar un aumento de la captura de ciertos tipos de peces y mariscos.
  • Navegación: Los barcos y las embarcaciones en general deben ajustar sus horarios de salida y entrada en función de las mareas. En las mareas vivas, la profundidad de los puertos y canales puede cambiar considerablemente, lo que afecta la seguridad de la navegación.
  • Turismo: En las zonas costeras, el turismo se ve influenciado por las mareas, ya que la disponibilidad de playas para actividades recreativas depende del nivel del agua.
  • Ingeniería costera: Las infraestructuras como puertos, muelles, diques y presas deben tener en cuenta las variaciones de las mareas para garantizar su funcionamiento adecuado.

La Influencia de la Luna en la Agricultura

Desde hace muchos años, se ha creído que existe una relación entre la luna y la agricultura, debido a la influencia de los ciclos lunares en el crecimiento y desarrollo de las plantas. El efecto principal que se conoce afecta a la savia de las plantas, comenzando en las partes más altas y descendiendo gradualmente por el tallo hasta las raíces. Similar a las mareas en los océanos, la atracción gravitacional de la luna también afecta al movimiento del agua en el suelo.

Durante la luna creciente y llena, se cree que la humedad del suelo aumenta, favoreciendo la germinación y el crecimiento de las plantas. Además, se ha comprobado que la luz de la luna tiene una fuerte influencia en la germinación de las plantas y en la fotosíntesis. La intensidad de esta última aumenta significativamente en todas las plantas desde la fase de luna creciente hasta el plenilunio.

En cuanto a la influencia de la luminosidad lunar en las plantas, se estima que al menos un 50% de la maduración de muchos granos y una gran parte de frutos se ve afectada por la luz lunar. Asimismo, se ha relacionado la influencia de la luna con la actividad y calidad de la formación de azúcares en los vegetales.

Fases Lunares y su Impacto en la Agricultura

A continuación, se describe cómo cada fase lunar influye en las prácticas agrícolas:

  • Luna Nueva: Se cree que la energía de la luna es mínima, lo que significa un bajo movimiento de savia en las plantas. Se considera un buen momento para preparar el suelo, hacer compost y podar árboles y arbustos. Sin embargo, no se recomienda plantar ni sembrar durante esta fase.
  • Luna Creciente: Su luz y energía aumentan y se promueve el crecimiento de las hojas y el tallo de las plantas. Esta fase es ideal para sembrar y plantar vegetales de hoja, como lechuga, espinaca y col. Además, es un buen momento para injertar plantas y trasplantar.
  • Luna Llena: Se asocia con el pico de energía lunar. Se cree que durante esta fase, la savia de las plantas está en su punto más alto, lo que favorece la absorción de nutrientes. Es un momento óptimo para cosechar frutas y vegetales. También es una buena fase para regar, ya que se considera que las plantas absorben mejor el agua.
  • Luna Menguante: La luz y la energía de la luna disminuyen. Esta fase se asocia con el fortalecimiento de las raíces y la estructura de la planta. Es un buen momento para plantar vegetales de raíz, como zanahorias, remolachas y patatas.

Origen de la Luna

Hace aproximadamente 4.500 millones de años, el Sistema Solar era muy distinto a lo que conocemos en la actualidad. En vez de los 8 planetas que orbitan el Sol, un enorme número de planetesimales y rocas espaciales se apelotonaban chocando uno con otros en el disco de acreción que rodeaba nuestra estrella. Según la teoría del gran impacto, la más aceptada por la comunidad científica, en esta época, un cuerpo celeste del tamaño de Marte denominado Theia golpeó el planetesimal que se estaba convirtiendo en la Tierra.

La gigantesca colisión eyectó una enorme cantidad de material al espacio. Parte de ese material volvió a caer al planeta, pero la otra quedó en la órbita. Transcurridos varios millones de años, el resto de los pedazos acabaron por unificarse en el único satélite natural que orbita nuestro planeta: La Luna.

La Luna tiene un diámetro de 3.476 km, lo que la convierte en el quinto satélite más grande del Sistema Solar y en el más grande en relación con el tamaño de su planeta. En la actualidad orbita a una distancia media de 384.400 kilómetros de la Tierra, aunque esta distancia varía entre 363.000 km como mínimo y de 405.500 km como máximo.

Además, nuestro satélite se encuentra en un estado de acoplamiento de marea o rotación sincrónica. Esto quiere decir que el tiempo que tarda en realizar una órbita a la Tierra (movimiento de traslación) y en rotar sobre sí misma (movimiento de rotación) es el mismo. Por ello, siempre vemos el mismo hemisferio lunar apuntando hacia nuestro planeta. La parte que no podemos ver se denomina la cara oculta de la Luna.

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