Las verrugas son infecciones de la piel o las mucosas producidas por el virus del papiloma humano (VPH). Se estima que existen más de 100 tipos de este virus y solo algunos de ellos se denominan de alto riesgo, por su capacidad de producir lesiones precancerosas o cáncer. Es el caso del VPH subtipos 16 y 18, que se relacionan con el 70% de los cánceres de cuello de útero. En cambio, los tipos más comunes de VPH tienden a provocar verrugas en la piel, en el área genital o anal.
En la mayoría de los casos, estas verrugas son indoloras e inofensivas, aunque resultan antiestéticas, ya que una pequeña área de la capa más superficial de la piel -la epidermis- se engrosa, se eleva por encima de la piel que la rodea y se torna rugosa (hiperqueratosis).
Las verrugas pueden aparecer por todas las partes de nuestro cuerpo. Pueden crecer en la boca, en la piel, en el área rectal o incluso en los genitales. Las más comunes sueles aparecer en la piel de las manos y los pies, pero el virus del papiloma humano puede provocar verrugas en interior del ano o en los genitales. Algunas personas son más resistentes y no sufren verrugas en toda su vida.
Las verrugas pueden transmitirse por contacto directo u objetos. A veces, las verrugas desaparecen por si solas, otras veces, producen dolor, sangran y son molestas. Por ello, necesitan tratamientos específicos. Antes de tratarlas, debemos identificar el tipo de verruga que sufrimos o preguntar a un profesional.
¿Qué son y cómo se tratan las verrugas víricas?
Tipos de verrugas
El virus del papiloma humano (VPH) puede causar distintos tipos de verrugas:
- Verrugas vulgares: Asociadas al VPH subtipos 1, 2, 4 y 7. Son las más comunes y suelen desarrollarse en el dorso de las manos y los dedos y, menos frecuentemente, en cara, cuello y cuero cabelludo.
- Verrugas planas: Asociadas al VPH subtipo 3. Son más frecuentes en niños y adolescentes, suelen aparecer en la cara, en la frente y en el dorso de las manos. También las podemos encontrar en la cara anterior de las piernas. Sobresalen muy poco, su diámetro es de escasos milímetros y suelen ser múltiples.
- Verrugas plantares: Asociadas al VPH subtipo 1. Aparecen en las plantas de los pies y, como consecuencia de la presión que ejerce el peso del cuerpo, son planas también y, con frecuencia, dolorosas. En ocasiones, presentan puntos negros en su superficie. Son más habituales en personas que suelen caminar descalzas.
- Verrugas genitales o condilomas acuminados: Se localizan en los genitales (pene y vulva), en el área púbica, perianal y entre los muslos. Se transmiten por vía sexual.
- Verrugas filiformes: En los párpados, cara y cuello, el aspecto suele ser más alargado y pequeño; blandas al tacto y están unidas a la piel por un estrecho pedículo o tallo.
- Verrugas subungueales y periungueales: En otras ocasiones, se localizan debajo o alrededor de las uñas de manos y pies.
Normalmente, las verrugas suelen tener un tamaño pequeño, de entre unos pocos milímetros de diámetro a un centímetro, y son de colores variables, como marrón grisáceo (las más comunes), del mismo color que la piel o rosadas (en caso de verrugas planas). Las personas afectadas pueden autocontagiarse a sí mismas al manipularlas o rascarlas y luego tocarse otras zonas de piel. En este caso, las verrugas aumentan de tamaño o se desarrollan otras nuevas.
Por lo general, no duelen, aunque puede suceder que, en ocasiones, sobre todo en el caso de las verrugas localizadas en las plantas de los pies resulten incómodas o molestas al llevar cierto calzado o caminar. En algunos casos, también pueden producir comezón.
Transmisión de las verrugas
Las verrugas se transmiten por contacto directo (de una persona a otra) o indirecto (con toallas u otros objetos que hayan sido utilizados por personas que tienen verrugas) y, sobre todo, pueden aparecer cuando existen en la piel o en las mucosas pequeñas roturas, que actúan de puerta de entrada a la epidermis.
Una vez que el virus ha penetrado y tras un periodo de incubación que puede oscilar entre uno y algunos meses, se suele producir la infección que puede dar lugar a la verruga.
Las infecciones son más frecuentes en personas con el sistema inmunitario débil o deprimido.
Las verrugas de los genitales, en concreto, son muy contagiosas y pueden transmitirse de una persona a otra durante las relaciones sexuales, sean orales, vaginales o anales.
Tratamientos para las verrugas
Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), las verrugas desaparecen por sí solas en seis meses en el 30% de los casos y, en el 40%, a los dos años. Pero también pueden no hacerlo nunca o provocar dolor, algún tipo de molestia, aumentar su tamaño o resultar antiestéticas, sobre todo si aparecen en el rostro.
Si se opta por tratarlas, el tratamiento se basa, generalmente, en la destrucción de las verrugas por medio de diferentes métodos, pero no existe ningún tratamiento antivírico específico ni totalmente efectivo.
Los que han mostrado algún beneficio con evidencia científica son:
- Ácido salicílico: Se aplica de manera tópica -combinado con el raspado posterior de la verruga con piedra pómez o una lima de uñas-. Es el único tratamiento que ha demostrado su eficiencia en estudios controlados. Se utiliza para las verrugas de las manos, pies y rodillas. Debe aplicarse después de limpiar la zona afectada varias semanas seguidas.
- Crioterapia: Se aplica sobre la lesión una torunda con nitrógeno líquido. Como ventaja con respecto al método anterior aporta rapidez, pero es doloroso, deja cicatriz, y pueden precisarse varios tratamientos. Debe evitarse en cara, genitales y en niños menores de cuatro años. Este tratamiento provoca un poco de molestias, ya que congela la verruga para eliminarla.
- Cantaridina: Se pinta la verruga con esta sustancia química. No produce dolor pero forma una ampolla en la verruga tras 3 a 8 horas.
Existe otra gran variedad de terapias, que van desde la aplicación de otros productos químicos, físicos o la utilización de cirugía, que será preciso valorar en caso de no ser efectivos o no estar indicados los tratamientos anteriores. La mayoría de las veces, las verrugas se eliminan de forma definitiva, aunque pueden volver a aparecer. Esta probabilidad es más alta, sobre todo en el caso de verrugas genitales que, en las mujeres, conllevan la necesidad de una revisión ginecológica completa.
Con las verrugas de gran tamaño o múltiples, así como de las situadas en zonas delicadas como el rostro o la planta del pie, se debe acudir al dermatólogo.
Diez recomendaciones para prevenir las verrugas
Las siguientes precauciones pueden ayudar a prevenir la aparición de verrugas, tanto en la piel como en las mucosas:
- No camines descalzo en instalaciones públicas.
- Usa calcetines limpios todos los días.
- Evita el contacto directo con las verrugas de otra persona.
- No manipules la verruga por tus propios medios.
- Cúbrela con un apósito.
- Recurre a soluciones para el alivio sintomático de las verrugas plantares.
- Vigila la aparición de ciertos signos.
- Lava la lima que uses para tratar tu verruga antes de volver a usarla.
- Usa preservativo cuando mantengas relaciones sexuales.
- Las verrugas son proliferaciones benignas de la piel o mucosas producidas por la infección de los papilomavirus.
¿Cuándo buscar atención médica?
Se debe buscar atención médica si la verruga causa dolor intenso, sangra, cambia de forma o color, crece rápidamente o presenta signos de infección, como enrojecimiento o secreción purulenta.
Ante el primer síntoma o manifestación de verrugas en la piel, es muy importante solicitar cita con el dermatólogo para que realice un diagnóstico adecuado.