Probióticos y Dermatitis Atópica Infantil: ¿Son Efectivos Según los Estudios?

La dermatitis atópica (DA) es la enfermedad inflamatoria cutánea más común en la infancia. Se caracteriza por un curso crónico-recidivante y un impacto significativo en la calidad de vida de los niños y sus familias.

En este contexto, las estrategias de modulación del microbioma se han consolidado como un campo clave en la investigación de la dermatitis atópica. Los probióticos, especialmente combinaciones de Lactobacillus y Bifidobacterium, han mostrado cierto beneficio en formas moderadas-graves. Por otro lado, los prebióticos (como FOS y GOS) favorecen el crecimiento de bacterias protectoras y refuerzan la barrera cutánea. La combinación de ambos en simbióticos parece especialmente útil en niños a partir del primer año de vida.

Tratamientos Convencionales y Nuevas Terapias

En los últimos años, las opciones terapéuticas para la DA se han ampliado notablemente gracias al desarrollo de nuevos fármacos biológicos e inhibidores de JAK.

La principal novedad del documento europeo radica en las terapias sistémicas avanzadas para la DA grave. Cuando la enfermedad no se controla con un tratamiento tópico optimizado, la EuroGuiDerm 2025 recomienda como primera opción los biológicos. Actualmente existen tres aprobados en población pediátrica: dupilumab (autorizado desde los 6 meses de edad), lebrikizumab y tralokinumab (indicados a partir de los 12 años). Dupilumab sigue siendo el fármaco de referencia por su amplio rango de edad y su perfil de seguridad favorable. Junto a ellos, los inhibidores orales de JAK se consolidan como una alternativa eficaz.

La guía incluye baricitinib (aprobado desde los 2 años), así como abrocitinib y upadacitinib (autorizados a partir de los 12 años). Estos fármacos destacan por su inicio de acción rápido y su alta eficacia en la reducción del prurito y las lesiones. Cuando los biológicos y los inhibidores de JAK no están disponibles, la ciclosporina A se mantiene como una opción válida en ciclos cortos bajo supervisión especializada, siendo el único inmunosupresor aprobado en pediatría.

Pilares Básicos del Tratamiento

A pesar de estos avances, los pilares básicos del tratamiento permanecen inalterables. La restauración de la barrera cutánea mediante el uso sistemático de emolientes continúa siendo el fundamento de toda estrategia terapéutica. Se recomienda su aplicación al menos dos veces al día en toda la superficie corporal, incluso en áreas sin lesiones visibles. La llamada “regla del minuto”, que consiste en aplicar el emoliente en el primer minuto tras el baño, mejora la hidratación y previene la pérdida transepidérmica de agua.

De forma paralela, el control de factores ambientales -evitar fibras irritantes, reducir la exposición a alérgenos en pacientes sensibilizados, mantener una humedad ambiental estable y limitar irritantes como detergentes o humo de tabaco- contribuye a disminuir los brotes y la severidad.

En el abordaje de los brotes agudos, la primera línea continua siendo el tratamiento tópico. Los corticoides tópicos se recomiendan de manera individualizada según la edad, la localización y la intensidad de las lesiones, en pautas de 1-2 aplicaciones diarias durante un máximo de dos semanas. En zonas sensibles o en casos que requieren mantenimiento prolongado, los inhibidores de la calcineurina (tacrolimus 0,03% y pimecrolimus) son una alternativa no esteroidea clave, indicados desde los 2 años y, en algunos países, desde los 3 meses en el caso de pimecrolimus. Su uso intermitente, dos veces por semana en fases de mantenimiento (“estrategia proactiva”), reduce de forma significativa las recaídas.

La guía también contempla el empleo de vendajes húmedos con corticoides de baja o media potencia en brotes extensos y refractarios, así como la fototerapia en adolescentes cuando el tratamiento tópico resulta insuficiente, aunque con un grado de recomendación menor.

Probióticos: ¿Qué Dice la Evidencia Científica?

Según la documentación consultada, en general, el tratamiento con probióticos orales parece no ser eficaz en la dermatitis atópica, aunque podrían ser beneficiosos en las formas moderadas y graves de los adultos y niños mayores de 1 año.

El sumario de evidencia (SE) Dynamed sobre la dermatitis atópica incluye los probióticos entre las terapias con limitada o insuficiente evidencia. Por su parte, el SE de Uptodate sobre el tratamiento de la dermatitis atópica revisa el papel de los probióticos incluyéndolos en el grupo de terapias que no han probado su efectividad.

Una revisión sistemática Cochrane buscó estudios publicados hasta enero de 2017 que comparasen el tratamiento con probióticos (ingesta oral de microorganismos) frente a placebo, ningún tratamiento o tratamientos activos sin probióticos. Incluyó 39 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) con un total de 2.599 pacientes con dermatitis atópica desde leve hasta grave; 6 de los ECA evaluaron a adultos. Las bacterias usadas eran Lactobacillus y Bifidobacteria; los tratamientos duraban de 4 semanas a 6 meses y los periodos de seguimiento fueron de 0-36 meses tras la finalización del tratamiento.

Para la valoración de la severidad del eccema se utilizó la escala SCORAD ("Severity Scoring of Atopic Dermatitis"). La revisión encontró que:

  • Los probióticos probablemente tuvieron poco o ningún efecto en la severidad de los síntomas según los pacientes -o los padres-.
  • Tampoco parecieron afectar a la calidad de vida.
  • El uso de probióticos podría reducir ligeramente la severidad del eccema medida por el investigador.
  • Los probióticos mostraron una mejoría en la puntuación global (paciente e investigador) de la severidad, pero que no tenía relevancia clínica.
  • No se encontró evidencia de que aumentaran el riesgo de eventos adversos.

Otra revisión sistemática incluyó 25 ECA (n=1.599) publicados hasta diciembre de 2013 que evaluaron el efecto del tratamiento con probióticos o simbióticos en pacientes con dermatitis atópica medido mediante la escala SCORAD. El análisis se vio limitado por el uso concurrente de tratamientos tópicos en 15 estudios.

Según esta revisión:

  • El metaanálisis de los 25 ECA mediante modelo de efectos aleatorios mostró una disminución de la diferencia media de los valores de SCORAD del grupo de probióticos frente al grupo de control, aunque Uptodate considera esta diferencia clínicamente insignificante.
  • Los probióticos mostraron un efecto significativo en niños mayores de 1 año y adultos.
  • Pero su efecto no fue significativo en niños menores de 1 año.
  • Los probióticos fueron efectivos en pacientes con enfermedad moderada o severa, pero su efecto no fue mayor que el de placebo en la enfermedad leve.
  • El beneficio fue mayor con Lactobacillus exclusivamente que con Bifidobacterium.

Tratamiento Tópico con Probióticos

En cuanto al tratamiento tópico, una reciente revisión sistemática aborda el uso de emolientes suplementados con probióticos y preparaciones basadas en bacterias en esta patología. La revisión incluyó 4 ECA y 3 ensayos controlados no aleatorizados publicados hasta noviembre de 2019, de pequeño tamaño muestral (9-75 pacientes). Entre sus hallazgos destacan:

  • El uso de emolientes enriquecidos en bacterias vivas o lisadas mostró un beneficio significativo frente a placebo en la escala SCORAD.
  • Ninguno de los estudios mostró eventos adversos serios o complicaciones.

Probióticos y Dermatitis Atópica: Guías de Práctica Clínica

En dos guías de práctica clínica, dos sumarios de evidencia y una revisión panorámica que hacen referencia a este tratamiento se concluye, en base a la limitada e inconsistente evidencia publicada, que no se puede recomendar la utilización de probióticos para el tratamiento de los síntomas de la DA en niños.

El sumario de evidencia de Uptodate sobre el tratamiento de la DA resume que la terapia probiótica con Lactobacillus y otros organismos ha sido estudiada para el tratamiento de la DA en lactantes y niños, pero parece ser de beneficio limitado: en los estudios realizados los probióticos no fueron más eficaces que el placebo en la reducción de los síntomas del eczema y el trastorno del sueño; además, el uso de probióticos no redujo la necesidad de otros tratamientos como los corticosteroides tópicos.

No obstante, también se señala que un meta-análisis publicado en 2014 (que incluyó 25 ensayos clínicos con 1599 participantes, adultos y niños), encontró que los probióticos se asociaron con una modesta reducción, clínicamente insignificante, de la puntuación compuesta de gravedad (SCORAD) respecto a la puntuación SCORAD basal (media global [adultos y niños] -4,5; intervalo de confianza [IC] 95% -6,8 a -2,2.

Una revisión de las revisiones sistemáticas publicadas en 2014, orientada a documentar las nuevas evidencias en relación al tratamiento y prevención de la DA, en cuanto al papel de los probióticos como tratamiento comenta que un meta-análisis encontró que los probióticos podrían ser una opción para el tratamiento de la DA, especialmente para la forma moderada a grave. Sin embargo, se considera que estos resultados son difíciles de interpretar debido a la heterogeneidad significativa de los estudios incluidos y la fuerte posibilidad de sesgo de publicación; además, revisiones sistemáticas previas de probióticos para el tratamiento de la DA concluyen de manera consistente la falta de efecto del tratamiento en los niños.

Una GPC de la “World Gastroenterology Organisation” publicada en 2017 revisa el uso de probióticos y prebióticos en diversas patologías (en población adulta y pediátrica). Se hace referencia a que, en niños, los probióticos podrían tener una indicación en la prevención del eczema, sin que haya una indicación clara sobre qué probiótico/os utilizar.

En un documento de consenso de 2015 que aborda el manejo de la DA pediátrica también se indica que existe alguna evidencia de que los probióticos son seguros y moderadamente efectivos para prevenir el inicio de la DA en niños, con un riesgo disminuido de aproximadamente el 20% en 3 años. Agrega, sin embargo, que siguen existiendo incertidumbres sobre la forma ideal de administrar los probióticos (en madres antes del nacimiento, en los niños después del parto o en ambas situaciones), por cuánto tiempo, y qué cepas concretas se deberían usar.

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¿Cómo Actúan los Probióticos?

Los probióticos se definen como microorganismos vivos que son o bien los mismos o similares a los microorganismos que se encuentran naturalmente en el cuerpo humano y pueden ser beneficiosos para la salud. Esta microbiota no sólo promueve la digestión de los alimentos, sino que también influye en la inmunidad local y global. En niños sanos, la flora intestinal está dominada por los lactobacilos. Por el contrario, la flora intestinal de los niños con tendencia a alergias se ha observado que tiene un mayor número de bacterias Gram-negativas y Staphylococcus aureus.

Las bacterias probióticas pueden existir de forma natural en ciertos alimentos, pueden añadirse a los alimentos, o pueden estar disponibles como suplementos. Un número de diferentes suplementos probióticos, que contienen diferentes cepas y / o dosis de bacterias, están disponibles comercialmente.

Recientemente, un metaanálisis (que es un estudio que evalúa todos los ensayos clínicos de calidad publicados para evaluar la eficacia de un mismo tratamiento) concluye que el tratamiento con probióticos disminuye el eczema en niños mayores de 1 año. Este estudio evaluó más de 25 ensayos con un total de 1.599 pacientes y se encontró que el tratamiento con una mezcla de diferentes especies de bacterias o especies de Lactobacillus mostró un beneficio mayor que aquellos con especies de Bifidobacterium solas.

Anteriormente a esta publicación, no se habían podido extraer conclusiones más sólidas sobre el tratamiento del eczema con probióticos porqué los estudios disponibles eran muy heterogéneos entre ellos y utilizaban probióticos muy distintos y con dosis muy diferentes por lo que era difícil poder extraer conclusiones fiables.

Prebióticos y Simbióticos

Con el fin de promover una flora intestinal saludable que parece estar ausente en individuos con tendencia a presentar eczema, otra alternativa de tratamiento es el uso de de la suplementación prebiótica. Los prebióticos son alimentos o suplementos que contienen ingredientes no digeribles que estimulan selectivamente el crecimiento y / o actividad de las bacterias del colon no patógenos. Los prebióticos se encuentran de manera natural en cantidades elevadas en la leche materna o pueden ser añadidos como suplementos dietéticos en los alimentos, bebidas y en los preparados para lactantes.

Por otro lado, los simbióticos que son una combinación de prebióticos y probióticos también han demostrado ser útiles en el tratamiento del eczema. Otro metaanálisis publicado recientemente ha evaluado todos los estudios publicados de simbióticos para el tratamiento del eczema (6 estudios con 369 niños) y concluye que el uso de simbióticos durante al menos 8 semanas mejoró el índice que utilizan los dermatólogos para evaluar el grado de afectación de la dermatitis atópica.

Consejos Adicionales para el Cuidado de la Piel Atópica

  • Duchas rápidas con agua tibia: Evitar agua muy caliente que sensibiliza la piel y baños prolongados.
  • Utilizar geles de baño específicos para pieles atópicas: Elegir jabones con urea e ingredientes nutritivos y emolientes.
  • Secar la piel con delicadeza: Secar la piel con ligeros golpecitos y sin frotar.
  • Con la piel todavía húmeda, aplicar una loción emoliente específica para pieles atópicas: Es importante mantener la integridad de la barrera de la piel.

Consideraciones Finales

La EuroGuiDerm 2025 refleja el cambio de paradigma en la dermatitis atópica pediátrica. Los biológicos y los inhibidores de JAK se consolidan como pilares en los casos graves, sin perder de vista que la base del tratamiento sigue siendo la restauración de la barrera cutánea, el control ambiental y la educación familiar.

La dermatitis atópica infantil es un problema de salud pública en los países desarrollados y es fundamental comprender que se trata de una enfermedad crónica. El tratamiento debe ser escalonado y adaptado a cada paciente, con el objetivo de controlar los síntomas, prevenir brotes y mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias.

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