Psoriasis y Ojo Seco: Causas y Tratamientos

La psoriasis es una enfermedad de la piel muy común que causa manchas rojas y escamosas que tienden a aparecer en brotes que duran unas semanas para luego desaparecer. Las zonas más afectadas suelen ser el tronco, las rodillas, los codos, las piernas, las plantas de los pies, las palmas de las manos y el cuero cabelludo, aunque también puede aparecer psoriasis en los ojos y en la cara en general. Esta enfermedad crónica provoca la inflamación y descamación de la piel debido a que la renovación celular se produce más rápido de lo que debería, por lo que se acumulan esas células en la superficie.

La psoriasis es una enfermedad frecuente y de larga duración (crónica) que no tiene cura. Puede ser dolorosa, interferir en el sueño y dificultar la concentración. Esta afección suele presentarse en ciclos, con brotes que duran algunas semanas o meses y luego disminuyen. Existen tratamientos para ayudarte a controlar estos síntomas.

Por lo tanto, pese a tratarse de una enfermedad crónica, es importante prestar atención a ciertos hábitos que pueden empeorarla o provocar brotes repentinos, como no llevar una dieta saludable, no cuidar la piel o consumir mucho alcohol o tabaco. La psoriasis en los ojos, pese a que es posible que no desaparezca por completo, sí que puede remitir con cuidados que empiezan por una alimentación saludable, un cuidado exhaustivo de la piel y el no consumo de tabaco y alcohol.

Es importante destacar que el ojo seco es un problema más común de lo que crees… y muchas veces no empieza en el ojo, sino en la piel. Las glándulas de Meibomio, ubicadas en nuestros párpados, producen la parte grasa de la lágrima. Esta capa es clave para evitar que se evapore demasiado rápido. Cuando la piel se inflama -como ocurre en varias enfermedades dermatológicas- estas glándulas se ven afectadas, y el resultado es una lágrima inestable que deja al ojo sin la lubricación que necesita.

El ojo seco está estrechamente vinculado a enfermedades dermatológicas, como la rosácea, la dermatitis atópica, la psoriasis y la blefaritis. Estas afecciones de la piel, especialmente cuando afecta al área facial, pueden alterar el funcionamiento de las glándulas de meibomio, responsables de secretar la capa lipídica de la lágrima, lo que genera una mayor evaporación de la lágrima y sequedad ocular. De modo que el ojo seco puede ser resultado de un desequilibrio en la secreción de estas glándulas.

De acuerdo con la Dra. Alejandra Amesty, de Vissum Grupo Miranza (Alicante), “los problemas de la piel suelen estar diagnosticados por el dermatólogo, pero, en ocasiones, el ojo es el que da los primeros síntomas, siendo los signos de ojo seco los que nos alertan de problemas dermatológicos que están relacionados con este trastorno”.

Patologías Dermatológicas Vinculadas al Ojo Seco

La Dra. Ane Pérez, de Miranza Begitek (San Sebastián) detalla que “una de las enfermedades que con más frecuencia se ve observa en los pacientes con ojo seco es la rosácea, una patología inflamatoria crónica que se manifiesta típicamente con enrojecimiento facial, lesiones papulopustulosas y vasculares en las mejillas y la nariz. Hasta un 20% de los pacientes con rosácea ocular no tienen signos de rosácea facial. La rosácea ocular cursa con inflamación palpebral (en el párpado), ojo rojo, sensación de sequedad, orzuelos de repetición, fotofobia e incluso úlceras corneales”.

Otra enfermedad habitual en la piel del párpado es la blefaritis, la inflamación crónica de las glándulas de meibomio que provoca inflamación e irritación en los párpados y por tanto sequedad ocular. A la blefaritis se le llama también disfunción de las glándulas de meibomio y es un problema bastante crónico que afecta a los pacientes de ojo seco.

En el caso de la dermatitis atópica, una afección inflamatoria cutánea de curso crónico que se caracteriza por la sequedad de la piel, el sistema inmunológico responde de forma exagerada o inapropiada, lo que puede afectar las glándulas lacrimales, contribuyendo a la sequedad ocular. Además, el principal síntoma de esta patología es el picor, siendo el frotamiento de los párpados una causa importante de blefaritis, afección que, a su vez, puede provocar ojo seco.

La sequedad ocular también es una manifestación frecuente entre los pacientes con psoriasis. Esta enfermedad inflamatoria crónica de la piel, al igual que la dermatitis atópica, puede interferir en las glándulas lagrimales, que son las que mantienen los ojos hidratados.

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La psoriasis puede provocar disfunción de las glándulas de Meibomio, especialmente en pacientes con enfermedad de larga duración. Las glándulas de Meibomio son grandes glándulas sebáceas ubicadas en las placas tarsales de los párpados. La disfunción de las glándulas de Meibomio causa anomalías en la formación de lágrimas que conducen a una sequedad anormal de los ojos. La enfermedad del ojo seco (EOS) es la enfermedad más común de la superficie ocular, la cual se considera un problema de salud pública grave y creciente debido a su alta prevalencia a nivel mundial. Investigaciones previas han demostrado su mayor prevalencia en pacientes con psoriasis.

La afectación ocular, especialmente las manifestaciones corneales en la psoriasis, puede haber sido subestimada por los médicos y no se ha estudiado de forma exhaustiva. La tasa de incidencia notificada de manifestaciones oculares en pacientes con psoriasis varió del 10 % al 58 %.

Tratamiento del Ojo Seco con Luz Pulsada Intensa (IPL)

Tratamiento Innovador con Luz Pulsada Intensa (IPL)

Pero uno de los avances más prometedores en el tratamiento del ojo seco relacionado con problemas dermatológicos es la Luz Pulsada Intensa (IPL). Este tratamiento, que actúa sobre la piel periocular, ofrece un enfoque integral que trata ambas afecciones de manera simultánea. Según la Dra. Pérez, “esta terapia tiene un efecto antiinflamatorio y estimula el drenaje de las glándulas, mejorando así la calidad de la película lagrimal y la lubricación ocular, reduciendo por lo tanto los síntomas y signos de ojo seco”.

El avance de tratamientos como la IPL permite a los pacientes disfrutar de una solución integral que no solo mejora la salud ocular, sino también la de la piel periocular.

Además de estos tratamientos en consulta, es importante que las personas con ojo seco sigan una serie de recomendaciones cotidianas como hacer descansos frecuentes durante el uso de pantallas, parpadear con regularidad, usar gafas con protección UV, llevar una dieta rica en omega-3 y evitar ambientes con aire acondicionado o calefacción intensos.

“Las personas que sufren de sequedad ocular, tienen que conocer que no solamente se trata de poner una simple lagrima artificial que a final es una medida que trata los síntomas de la sequedad ocular, pero no trata la causa”, explica la Dra. Amesty.

Impacto del Ojo Seco en la Calidad de Vida

Nuestras especialistas señalan que el síndrome del ojo seco tiene una importante repercusión en la calidad de vida de los pacientes, al dificultar actividades cotidianas, como la lectura, el trabajo con pantallas y la conducción, debido a la falta de lubricación en el ojo, lo que provoca molestias, además de problemas visuales y, en algunos casos, también lesiones en la superficie ocular que podrían dañar la córnea y la conjuntiva o membrana que recubre tanto la superficie interna del párpado como como el globo ocular.

Además, el estado emocional del paciente puede verse afectado, debido a cambios en los estados de ánimo (tristeza, angustia, estrés), el dolor crónico, y las dificultades para dormir, lo que puede favorecer, incluso, el desencadenamiento de procesos depresivos.

Impacto del Ojo Seco en la Calidad de Vida

Artritis Psoriásica y Afecciones Oculares

Si tienes artritis psoriásica (AP), posiblemente estés familiarizado con la inflamación de articulaciones y el dolor que causa. Sin embargo, ¿sabías que algunas personas con AP también desarrollan inflamación en los ojos?

Algunas veces, las personas que viven con artritis psoriásica pueden desarrollar afecciones oculares, que pueden variar desde irritación hasta pérdida de la visión. Una afección ocular que las personas que padecen de artritis psoriásica pueden experimentar es el ojo seco crónico o queratoconjuntivitis sicca. Los expertos consideran que aproximadamente el 2.7 por ciento de las personas con artritis psoriásica padecen esta afección. Sin embargo, algunos estudios sugieren que el número puede llegar hasta 18.75 por ciento.

En una persona con esta afección, los conductos lagrimales pierden su capacidad de producir lágrimas, que son vitales para la lubricación adecuada de los ojos. La falta de lubricación adecuada aumenta el riesgo de infecciones oculares y puede dañar la córnea.

La uveítis es un tipo de inflamación ocular que afecta la capa media de tejido dentro del globo ocular, llamada úvea. Los síntomas de la uveítis incluyen enrojecimiento en las partes blancas de los ojos, visión borrosa, sensibilidad a la luz, dolor y manchas flotantes.

Las cataratas son el resultado del desarrollo de películas nubladas sobre el cristalino del ojo, lo que causa visión deficiente. La Fundación para la Artritis indica que las afecciones inflamatorias como la artritis psoriásica pueden acelerar la formación de cataratas.

Glaucoma es el término para un grupo de trastornos oculares que dañan el nervio óptico. Esto puede causar la pérdida de la visión. La inflamación crónica de las afecciones artríticas, incluyendo la artritis psoriásica, puede contribuir al glaucoma al aumentar la presión en los ojos.

La queratitis ulcerosa periférica hace que la córnea, que es la capa exterior transparente en la parte frontal del ojo, se inflame, lo que la hace propensa a adelgazarse.

Una persona puede mitigar el riesgo de desarrollar problemas oculares relacionados con la artritis psoriásica al reducir la inflamación en el cuerpo.

Cualquier persona con artritis psoriásica debe considerar someterse a exámenes oculares anuales y visitas regulares al médico para hablar sobre cualquier síntoma nuevo o existente relacionado con los ojos.

Artritis Psoriásica y Afecciones Oculares

Psoriasis Ocular: Manifestaciones y Tratamiento

La psoriasis ocular engloba todas las manifestaciones oftalmológicas asociadas a la psoriasis sistémica. La afectación cutánea periocular incluye lesiones psoriásicas en párpados, cejas y región periorbital, con placas eritematoescamosas características en la piel de los párpados. La blefaritis psoriásica se manifiesta como inflamación crónica del borde palpebral con enrojecimiento, descamación y costras.

Aproximadamente 30-50% de pacientes con psoriasis desarrollan síntomas de ojo seco. La queratitis punteada superficial, con erosiones microscópicas del epitelio corneal, y la queratitis marginal, con infiltrados inflamatorios en la periferia corneal, son manifestaciones comunes. La epiescleritis, con inflamación de la episclera, causa enrojecimiento y molestia leve, mientras que la escleritis implica una inflamación más profunda de la esclera. La uveítis es la inflamación del tracto uveal (iris, cuerpo ciliar, coroides).

El tratamiento de la psoriasis ocular varía según la afectación. Para lesiones palpebrales, se utilizan inhibidores de calcineurina (tacrolimus). Para ojo seco, ciclosporina tópica y lágrimas sin conservantes son esenciales. En casos de uveítis, se emplean corticoides tópicos intensivos inicialmente, y agentes biológicos anti-TNF (adalimumab, infliximab) para casos moderados-severos o recurrentes.

Es fundamental el reconocimiento temprano de síntomas oculares y la evaluación oftalmológica regular en pacientes con psoriasis para prevenir complicaciones visuales. Los avances en agentes biológicos han revolucionado el tratamiento de psoriasis severa y artritis psoriásica, beneficiando no solo piel y articulaciones sino también reduciendo significativamente la incidencia y severidad de uveítis.

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